La Vida Secular: el hogar, el absurdo y las contradicciones del presente

La Vida Secular nació como un proyecto solista de Santiago Toranzo durante la pandemia y, con el tiempo, se convirtió en una banda integrada por Santiago Toranzo en guitarra y voz, Lucas Toranzo en guitarra, Diego Chávez en bajo y Dante Ventieri en batería. Con base en la escena independiente de La Plata y vinculada al sello Senda Discos, la banda construye una identidad que cruza el rock, la canción y distintas influencias, sin terminar de acomodarse en una única etiqueta.

En Un plato en la mesa, su nuevo álbum, las escenas cotidianas conviven con el absurdo, la ironía y una mirada crítica sobre el presente. El hogar, los vínculos, la soledad y las formas de relacionarnos atraviesan un repertorio que encuentra en los detalles de la vida diaria una manera de abordar preguntas más amplias. Canciones como «Cucarachas», «El helicóptero», «Ovejas para contar» y «Natural» recorren distintos registros, desde la inquietud política hasta el enamoramiento, sin perder de vista el diálogo entre las letras y la música.

Repasamos con Santi Toranzo el origen del proyecto, también explica cómo cambió su forma de componer al pasar del formato solista al trabajo colectivo y reflexiona sobre el lugar de la literatura y la poesía en las canciones. Habla de la autogestión, el papel de los sellos independientes, la lógica de consumo de las plataformas y la decisión de pensar cada disco como una obra que necesita tiempo y nuevas escuchas.

O.c: Contanos un poco cómo andan. Me imagino que están trabajando mucho en la presentación y la prensa del nuevo disco, Un plato en la mesa

Santi Toranzo: Sí, estamos hablando bastante y pensando mucho en la presentación. Ya entramos en un proceso que no para: terminamos de componer, después hubo que armarlo y producirlo, delimitarlo como disco. Después vino la grabación, la mezcla, la masterización, hacer la tapa… Es como que nunca termina. Ahora estamos con los ensayos para la presentación.

O.c: Antes de hablar del disco, me gustaría empezar por cómo surge la banda y por qué el nombre La Vida Secular.

Santi Toranzo: Capaz que primero habría que explicar por qué La Vida Secular, porque el proyecto nació antes de tomar forma de banda. Al principio era mi proyecto solista, que surgió en plena pandemia. Yo tenía otra banda y empecé a hacer canciones más cancioneras, más acústicas. La primera idea estaba más vinculada al folk.

Durante la pandemia, hacer música fue mi laburo, mi descarga y mi forma de lidiar con el encierro. Así nació el primer disco de La Vida Secular, que terminó saliendo en 2021. Después empecé a tocarlo y armé una banda. Al principio no estaban todos los integrantes que están ahora, pero se fueron sumando. Es gente con la que toco hace mucho, así que el ensamble grupal se dio de una manera muy natural.

Rápidamente me di cuenta de que no tenía ganas de llevar adelante un proyecto solista. Me gustaba más la idea de algo colectivo. Como el proyecto no llevaba mi nombre, siempre tuve la fantasía de que pudiera mutar hacia cualquier otra cosa.

Elegí el nombre porque creo que tengo una obsesión con la temática religiosa, algo que siempre me interesó y me pegó mucho. Nací y crecí en una familia bastante católica, de ir a misa todos los domingos. La parte graciosa es que, después de que yo me bajé de eso, se bajaron todos. Ahora nadie va a misa.

O.c: ¿Nadie va a misa o dejaron de creer, de ser religiosos? Te lo pregunto porque alguien puede ser religioso, pero no practicante; puede creer, aunque no vaya a misa.

Santi Toranzo: Mis hermanos siguieron más mi camino de abandonar la religión. Mis papás siguen siendo católicos, pero son menos practicantes, sobre todo en esa parte más ortodoxa, más vinculada a la misa.

La Vida Secular surge un poco de esa idea. En general, es una expresión que se usa desde la Iglesia para hablar de todo lo que no es eso o, por lo menos, de aquello que no tiene acceso al conocimiento divino. Ese también era uno de los principios iniciales del proyecto: abordar las cosas desde lo cotidiano.

Me gusta porque tiene una cuestión medio liminal, de estar un poco adentro y un poco afuera. Siento que eso también se aplica a cómo nos sentimos dentro de la escena musical y en relación con los géneros. Nunca terminamos de decir: «Bueno, nos identificamos al cien por ciento con esto». Siempre estamos medio con un pie afuera.

O.c: Yo no soy religioso, pero creo que necesitamos creer en algo para seguir adelante, sobre todo en estos tiempos. A veces, incluso frente a una tragedia, la fe puede ayudarnos a encontrar un sentido y una razón para seguir viviendo. Creo que todos necesitamos algo que nos haga la vida un poco más liviana.

Santi Toranzo: Totalmente. También para inyectarle un poco de sentido a este mundo, que no lo tiene. Nos queda como tarea cotidiana buscárselo, ya sea a través de una especie de sentido común, de una religión o de algo más personal. Siento que ese es un poco el desafío de venir acá: encontrar la manera de sobrevivir.

O.c: Hablando de sentido, pienso en la banda y en sus composiciones, que tienen algo bastante particular. En canciones como «Hacer un pozo» aparecen escenas absurdas, cierta ironía y situaciones cotidianas que, en algún punto, se agrandan dentro de la canción. ¿Cómo trabajan esa forma de abordar las cosas?

Santi Toranzo: Me gusta la idea de partir de lo chiquito. Siento que, a veces, cuando una canción quiere hablar de algo grande desde un concepto inabarcable, como puede ser la muerte, pero no lo aborda desde lo cotidiano, desde aquello que realmente nos afecta de esos grandes temas de la música y del arte, termina convirtiéndose en algo abstracto, a veces un poco masturbatorio. O directamente puede terminar sin decir nada, simplemente porque parece interesante hablar de eso.

Me interesa agarrar esos temas desde la experiencia cotidiana, desde algo que le puede pasar a cualquiera.

Creo que eso también les da sentido a cuestiones como la fe y el éxtasis que puede generar la religión. Siento que esas experiencias pueden aparecer en lugares mucho más pequeños. Me interesa explorar eso que quizás no es tan evidente y que, al mismo tiempo, puede ser mucho más universal que una palabra abstracta.

O.c: ¿Qué papel juegan lo absurdo, la ironía y hasta el humor en la banda? Una de las cosas que llaman la atención de sus canciones es la mezcla de situaciones cotidianas con imágenes absurdas y elementos ficticios.

Santi Toranzo:  Siento que, para encontrarle sentido a la realidad, a veces hay que agregarle un poco de ficción y de absurdo. Creo que partimos de una falta de sentido en el mundo y en la vida que, como humanidad, nos genera angustia, esta cosa de no tener respuestas. Y esas respuestas, de alguna manera, las tenemos que inventar nosotros. Me gusta también la idea del realismo mágico, esa mezcla entre lo real y lo que es claramente ficcional y fantasioso, porque creo que en el día a día lo hacemos constantemente. Cuando contamos una anécdota, cuanto más tiempo pasa, más increíble se vuelve. Cada uno le va agregando lo que más le gusta para contarla, ya sea algo trágico o algo gracioso.

Creo que el sentido del humor en la banda viene un poco a matizar. A mí me da mucha paja cuando, en la movida del under y en la escena rockera, se convierte una experiencia cotidiana, algo muy individual, en una tragedia. Es como decir: «Che, no es tan trágico lo que estás contando». A todos nos rompieron el corazón, a todos nos pasaron cosas malas, todos lloramos. Hay algo de entender que lo que me pasa no es tan especial. Admiro mucho a los escritores y compositores que pueden matizar esa oscuridad, esa tristeza y esos sentimientos más complicados con humor. Me parece un signo de inteligencia y es algo que intento hacer en mis canciones.

O.c: O.c: La banda combina ironía, humor y absurdo con una fuerte crítica social. ¿Cómo encuentran el equilibrio para que el juego no tape el mensaje y las canciones sigan generando una reflexión?

Santi Toranzo:  Hay un desafío al hablar de política, porque rápidamente podés caer en algo medio panfletario, y lo que menos queremos es bajar línea. Al mismo tiempo, hay canciones, como «Cucarachas», del disco nuevo, que probablemente sea lo más político que sacamos. Yo ni siquiera quería escribir una canción así ni que estuviera en el disco, pero la situación actual parece tan crítica y urgente que estas canciones aparecen por una necesidad.

El desafío es que lo que decimos siga siendo legible, que cualquier persona pueda encontrar algo ahí y entenderlo, aunque la letra no sea completamente literal.

O.c: ¿Por qué Un plato en la mesa? Es un nombre que puede parecer común, pero, al escuchar el disco, puede tomar distintos significados. ¿Cómo surgió el título?

Santi Toranzo: Un plato en la mesa condensa muy claramente la idea del disco. Siento que hay dos grandes opciones a la hora de buscar un título: una es elegir algo más misterioso, como hicimos con el álbum anterior, que no explique tan directamente qué representa y abra distintas posibilidades de interpretación.

La otra es esta, que busca resumir de manera más clara el concepto del disco: la idea del hogar, lo casero, la intimidad y también la posibilidad de ofrecerle a alguien un lugar en ese espacio. Pero eso no siempre es algo tierno y hermoso. No hay un «felices para siempre»: muchas veces las cosas se complican, y eso también es parte del disco.

 O.c: En «Cucarachas» hay una frase que dice que todos quieren que el otro dispare primero. Me hizo pensar en esta lógica de vivir a la defensiva, esperando el ataque del otro y reaccionando incluso cuando no lo hay. ¿Qué te interesó de esa desconfianza permanente y cómo creés que podemos salir de esa lógica?

Santi Toranzo: No tengo la respuesta de qué podemos hacer para cambiar esto, ojalá la tuviera. Creo que hay algo del narcisismo de esta época, de esta cosa tan individualista, del «sálvese quien pueda», que en un contexto social tan oscuro y complicado termina generando una paranoia generalizada. Siento que caemos mucho en esa idea de que el mundo conspira contra uno. Y, en realidad, nadie es tan importante como para que el mundo conspire en su contra.

Imagínate que, con el presidente que tenemos ahora, ni siquiera podemos decir que el mundo esté conspirando contra él; dentro de todo, va a estar bastante a favor.

O.c: Vivimos en un mundo donde escuchamos y vemos cosas muy absurdas a menudo

Santi Toranzo: Total. A veces la realidad más cruda y literal supera nuestras imaginaciones más locas. No sé si hace cuatro o cinco años hubiésemos pensado que íbamos a estar acá ahora. Pero acá estamos.

O.c: Digo, esa canción justo la nombraste, por eso vengo con dos o tres preguntas pensando en ella. Dice: «Hay otro brillo, tus buenas intenciones». Me parece que también habla un poco de esta época. ¿Creés que hay algo de eso en el mundo en general y también en la música, en esas dobles intenciones donde lo que te dicen no siempre es lo que parece?

Santi Toranzo: ¿Qué puedo decir de esa frase sin arruinarla? Creo que va de la mano con la que le sigue, que es la que charlamos recién: «Todos quieren que el otro dispare primero». Tiene que ver con esta paranoia y este caretaje, con priorizar la supervivencia individual por encima de todo lo demás.

Siento que eso incluso vuelve sospechosa la bondad o la moral. Es como decir: «Bueno, vamos a ser buena gente con el otro», pero también como una excusa para decir: «Mirá qué buena gente que soy yo y vos sos un forro, así que ahora sí te merecés el peor de los infiernos».

Eso hace que se viva en un estado de tensión constante porque, si incluso la buena onda es falsa, la bondad, la solidaridad y la idea de fraternidad también quedan en duda.

O.c: Recién me decías que «Cucarachas» es, esta vez, la canción más política. Si bien, en cierto punto, no voy a contradecirte porque sos el autor, «El helicóptero» también tiene una carga política importante. Cuando uno la escucha, es imposible no pensar en De la Rúa y en la famosa imagen del helicóptero. ¿Cómo surge esa canción? ¿Por qué usar esa imagen para hablar del presente? ¿Encontrás algún vínculo entre aquella época y la actualidad?

Santi Toranzo: No pienso tanto «El helicóptero» como una canción política, sino más bien histórica. Siento que el 2001 fue el primer gran acontecimiento político de nuestra generación y que, de alguna manera, ya se volvió parte de nuestra historia reciente. No sé si hablar del 2001 hoy implica necesariamente tomar una posición política, aunque, con cómo está todo, quizás sí.

La parte más política de la canción tuvo que ver con tener presente ese clima social y volver a esa metáfora. También hay una intención de borrar el límite entre una crisis política o social, a gran escala, y una crisis en una relación entre dos personas. Ese es el juego de la canción.

O.c: La canción habla un poco de alguien que terminó siendo presidente sin querer serlo, o que al menos plantea algo parecido. Y, en ese sentido, te pregunto qué rol tenemos los comunicadores, los músicos y la cultura en general en esas situaciones. Porque, si alguien llega a presidente sin querer serlo, quizás sea porque algunos, ya sea desde la música o desde otros lugares, hemos contribuido a que eso suceda. De alguna manera, todos hemos permitido que ciertas cosas pasen

Santi Toranzo: Sí, total. Sobre todo, creo que, ya no me acuerdo, pero la canción dice, me habían elegido presidente y nadie había ido a votar.

O.c: A votar por mí, sí, algo así…

Santi Toranzo: Claro. Creo que ahí el foco no está tanto puesto en la persona ni en lo que esa persona quiere, sino en esta idea de pueblo, de una masa que habla con una sola voz. Y eso tiene que ver con cierta frustración con la democracia, con sentir que nuestra elección y nuestra libertad para elegir a nuestros propios líderes a veces son un poco confusas, borrosas.

De hecho, acaba de pasar esta semana lo de la ley de tierras: dieron marcha atrás o para adelante, si querés, con esa ley. Y son tres personas a las que nadie eligió. Esa es otra cosa graciosa, hay un parelismo conla canción. Pero en al vida real no es tan graciosa.

O.c: O.c: «Ovejas para contar» habla un poco de la tecnología. ¿Cómo te llevás con esa parte? ¿Cómo se llevan como banda con la tecnología? Lo pienso porque en esa canción discuten algunas cuestiones vinculadas a ella, pero también la usan. De hecho, está conversación se está dando a través de la tecnología. Y un poco quienes vivimos de la cultura y el arte somos esclavos de eso, porque hoy todo pasa por ahí.

Santi Toranzo: Total. Creo que ese tema, que no escribí yo, habla más del insomnio que de la tecnología. La tecnología aparece como algo molesto, pero podría ser cualquier otra cosa. En ese sentido, creo que es una buena forma de pensar nuestra relación con ella y, a veces, también nuestro enojo. Porque no deja de ser un estorbo que nosotros mismos creamos y nos ponemos delante.

Si lo pensamos, en otros momentos también había cosas que molestaban. Creo que es una canción sobre el insomnio: eso que en este momento no deja dormir al protagonista es la luz del wifi. Pero, en la Edad Media, por ejemplo, podrían haber sido las ovejas del pastor de al lado, ¿viste? Creo que siempre va a haber algo que moleste. Hoy nos toca esto, no sé.

O.c: « Devoto Prison Blues» habla del tren, pero también de alguien que sale y sigue, de un protagonista que está detenido en Devoto. ¿Cómo surge la idea de traducir esa canción? ¿Hay algún paralelismo entre el tiempo que transcurre y ese tiempo en el que alguien queda atrapado?

Santi Toranzo: Sí. Primero que nada, es otra canción que no es mía. En este caso, la traduje yo, pero es un cover de un tema de Johnny Cash que se llama Folsom Prison Blues. La traducción, por momentos, es bastante fiel a la original.

Terminó entrando en el disco un poco por la sonoridad del tema y por algunas cuestiones musicales que tienen que ver con el sonido del álbum, pero también por esta idea de la casa. Hay un hilo conductor entre el hogar y la ciudad, como dos matrices que a veces pueden ser acogedoras y otras veces, hostiles.

Entonces, aparece la idea de pensar la cárcel también como una casa, como un hogar posible. Y está esta cuestión de escapar de ahí y el símbolo del tren, que es otro de los más importantes del disco, me parece.

O.c: Recién me dijiste que es una canción que tradujiste. Pienso en cómo fue ese trabajo: supongo que sabés inglés, pero también hay toda una cuestión de derechos y permisos. ¿Cómo fue esa parte? Me imagino que habrá sido un proceso largo, teniendo en cuenta que el tema es de Johnny Cash

Santi Toranzo: No sé si es una ley de copyright norteamericana o si es universal, pero tengo entendido que, en Estados Unidos, después de 50 años de la publicación de una obra, pasa a ser de dominio público. Folsom Prison Blues ya tiene más de 50 años, así que, en teoría, no habría problema. Capaz que esta entrevista hace que todo esto salga a la luz y lo que queda de la familia de Johnny Cash me quiera venir a cobrar algo.

La verdad es que no hay plata, así que les cedo todos los derechos, no importa nada.

O.c: O.c: «Natural» me parece que habla mucho de esta época, de una ciudad habitada por personas que perdieron la posibilidad de desear. ¿Lo ves así? Pienso también en el exceso de información y de música que tenemos hoy. ¿Sentís que perdimos un poco el hilo del deseo y de tomarnos el tiempo para escuchar un disco completo?

Santi Toranzo: Sí. Somos conscientes de que pensar el disco como una obra completa va a contrapelo de la época. Yo me siento más cómodo haciendo discos que canciones sueltas. Siento que las ideas se aprecian mucho más cuando están enmarcadas en un álbum, cuando dialogan entre sí, que cuando escuchás una canción por separado, al menos en el caso de nuestra música.

Así que también es una apuesta. Sé que hay gente como nosotros que valora el disco como tal. Creo que tomarse el tiempo para habitar ese espacio es un poco la propuesta del álbum.

«Natural» es, por alguna razón, una canción que nace en un estado de enamoramiento. Es la canción de amor del disco y quizás la canción de amor más clara que tiene la banda. Aun así, tiene esos palos, esa idea de decir: «Guau, estoy tan enamorado y este amor es tan fuerte que me permite hacer callar todo este ruido de gente indiferente o que tampoco puede sentir esto».

Hay algo de apreciarlo y decir: bueno, es un privilegio, es un regalo poder sentir amor por alguien más hoy en día, la verdad.

O.c: Recién me decías que no te sentís tan cancionista. Pienso en cómo La Vida Secular pasó de ser un proyecto más solista a convertirse en una banda. ¿Qué te llevó a dar ese paso y qué cambió en la forma de trabajar? También implica ceder espacio a los demás integrantes, como cuando me contabas que una canción no la habías escrito vos, sino otro. ¿Cómo fue dejar de pensarlo como un proyecto propio y empezar a construirlo colectivamente?

Santi Toranzo: Creo que, cuando el proyecto se volvió banda, no imaginaba que fuera a pasar esto de abrir las puertas de la autoría. Pero la búsqueda sí tenía que ver con enriquecer las canciones. Siento que eso también pasa con los discos y con una discografía, las obras se van enriqueciendo entre sí.

Cuando hay más de una cabeza pensando, se llega colectivamente a lugares a los que uno solo quizás no llegaría por sus propias trabas o limitaciones. Los demás aportan algo que uno no puede ver, otra perspectiva, y eso le hace muy bien a la música.

En este disco hay dos canciones de Lucas, mi hermano y guitarrista. Son temas que siempre me gustaron y que tenía guardados. Sentí que dialogaban muy bien con la temática y la sonoridad del álbum. De nuevo, eso enriquece y le da más fuerza al concepto y a la musicalidad. A veces, complejizar un universo lo vuelve más claro y real, menos chato o unidimensional.

O.c: Pienso en esta idea de hacer crecer el proyecto colectivamente, que también le da más fuerza, pero en una época en la que sostener una banda y salir a tocar en vivo, viajar a Córdoba o Rosario, se vuelve cada vez más difícil para quienes la están peleando desde la autogestión. ¿Pensás el proyecto siempre en formato de banda o también contemplás volver a una propuesta solista y acústica, como hacías antes?

Santi Toranzo: Sí, tranquilamente. Ya lo hice y, definitivamente, se arma algo distinto. Con estas canciones disfruto mucho más tocarlas en banda. Hay un par que, si estoy solo, generan algo más delicado. Poder hacerlas así se puede, lo hice, pero siempre salen mejor y me gustan más con la banda, la verdad.

O.c: Si pensamos en la escena de Buenos Aires y La Plata como una mesa llena de música, ¿qué lugar ocupa La Vida Secular? Si bien tienen pocos discos, vienen cosechando buenas críticas y ganando cierta relevancia.

Santi Toranzo: Creo que nuestro lugar en esa mesa también está definido por Senda Discos, el sello del que somos parte. Es la forma más clara de identificarnos y agruparnos dentro de la escena platense. Con el resto de la escena nos pasa que compartimos gustos y nos gustan muchas bandas, pero hasta ahora encontramos pocos proyectos, , con los que nos identifiquemos plenamente fuera de Senda Discos.

Así que estamos siempre con un pie adentro y otro afuera. Ya había pasado con el disco anterior: según quién lo reseñara o en qué medio saliera, nos ponían una etiqueta de género completamente distinta. Y eso me encanta, porque creo que es parte de la búsqueda de la banda: dejar que las canciones nos lleven a explorar distintos géneros y mezclar influencias.

Eso hace que tengamos buena onda con otras bandas y nos sintamos parte de la escena, pero que al mismo tiempo mantengamos un pie afuera, pensando en otras cosas.

O.c: Hoy parece que a todo se le llama indie, incluso a propuestas muy distintas entre sí. ¿Sentís que hay algún género que La Vida Secular todavía no exploró o que no podría abordar? ¿Podrían hacer una cumbia o folklore sin perder su identidad?

Santi Toranzo: No creo que haya un límite mental. Las canciones, cuando surgen, piden cosas distintas, y parte de lo divertido de componer es no saber bien hacia dónde van a ir. A veces está claro desde el principio y otras no tenés idea. Me encantaría hacer una cumbia, la verdad, sería muy divertido.

Si tuviera que ponerle un paraguas a la banda, diría que somos un grupo de rock, pero pensando en una tradición que viene de los Beatles, Bob Dylan, los años sesenta y esa idea del disco como una obra. Lo relaciono más con ese legado, que se volvió casi una cuestión espiritual, que con un género específico.

O.c: Recién hablabas de Senda Discos y de sentirte parte de ese espacio. ¿Qué importancia tiene lo colectivo y pertenecer a un sello independiente? Muchas veces, estos sellos funcionan como redes de apoyo entre bandas, que comparten fechas y proyectos.

Santi Toranzo: Es una de las cosas que más responde a un sueño adolescente. Cuando tenía doce o trece años me metí con Nirvana y me hice muy fan de la escena grunge de Seattle. Me parecía muy romántica esa idea de bandas que tocaban juntas, eran amigas y compartían una especie de principio filosófico.

Después me pasó algo parecido con la escena Elephant 6, con Neutral Milk Hotel y The Olivia Tremor Control. Era todavía más colectiva: todos participaban en los discos de los demás. Siempre me sedujo mucho esa idea.

De hecho, el sello lo armamos con mi amigo Teo pensando en eso: en asociarnos para estar un poco menos solos, apoyarnos y ayudarnos entre nosotros. Ponerle un nombre a esa forma de hacer las cosas.

O.c: ¿Qué lugar ocupan los sellos independientes frente a plataformas como Spotify, donde el algoritmo parece favorecer siempre a los mismos artistas?

Santi Toranzo: Totalmente. Justamente, estamos bastante a la deriva y, en ese sentido, la paranoia colectiva de pensar que todos nos quieren cagar tiene algo de razón. En el mundo de la música, parece que está todo diseñado para complicarte las cosas. Es difícil que te vaya bien como artista emergente.

O.c: ¿Hay algo liberador en asumir que el sistema no te lo va a hacer fácil y decidir hacer arte a tu manera, sin estar tan pendiente de vivir de eso o de buscar un resultado comercial?

Santi Toranzo: Sí, sobre todo en encontrar, en medio de todo eso, una casa, un hogar que para nosotros es hacer discos. También es liberador decir: «Bueno, ni siquiera estamos intentando ser comerciales». Obviamente queremos que nos escuche más gente, tanto a nosotros como a las bandas de Senda, y que el sello funcione como una especie de faro, como una bandera que plantamos entre todos.

Se siente mucho más orgánico y la recompensa es más grande, más linda y palpable cuando sabés que lo hacés por el grupo de amigos y por la familia.

O.c: ¿Qué se viene para La Vida Secular después de la presentación del disco? ¿Tienen más fechas o planes de girar por otras ciudades del país?

Santi Toranzo: Nos encantaría. La verdad es que no tuvimos tantas propuestas fuera de Capital y el conurbano, pero estaría buenísimo. Ahora presentamos el disco el 6 de noviembre y vamos a seguir tocando estas canciones y las del álbum anterior. Mientras tanto, seguimos componiendo y pensando en lo que viene. No creo que haya un disco nuevo el año que viene, porque ya llevamos dos años consecutivos publicando álbumes y quizás nos venga bien descansar un poco. Pero estamos firmes para seguir adelante.

O.c: Recién me decías que llevan dos años seguidos sacando discos. ¿Qué los llevó a publicar este álbum ahora? Podrían haber seguido trabajando el anterior, intentando que llegara a otras ciudades, y después sacar uno nuevo. Para un grupo relativamente nuevo, dos discos en dos años es bastante.

Santi Toranzo: Sí, en ese sentido ganó la necesidad artística de despejar el lugar para seguir componiendo. Además, el disco del año pasado tenía, en su gran mayoría, temas bastante viejos, que venían desde 2021. Se habían acumulado muchas canciones y publicarlo fue cerrar un proceso de varios años. En cambio, los temas de este disco son más recientes: casi todos son de 2024. Que hayan pasado dos años tampoco es tan poco tiempo.

En realidad, no fue un período tan acotado. Tuvimos bastante espacio para componer, probar los temas en la sala y tocarlos en vivo. Las ganas de sacar este disco también tenían que ver con eso: poder seguir componiendo y seguir publicando música. Siento que el ritmo al que respondemos es el de esa necesidad de componer y seguir haciendo.

O.c: ¿Qué te lleva a componer hoy? ¿Qué necesidades o inquietudes te dan ganas de cantar? Pienso que cada canción es una fotografía de un momento personal y social, pero ese momento después cambia.

Santi Toranzo: No sé bien cómo terminar de delimitar lo que viene. Creo que el próximo disco va a ser un poco más letrístico. Hay una búsqueda de abrir todavía más el panorama y salir un poco de la esfera personal. Hoy hay mucho de diario íntimo en mi forma de componer y estoy intentando darle un matiz más literario, más poético y menos solipsista, menos centrado en el yo

O.c: Recién decías que este disco tiene mucho de vos y que ahora buscás algo más literario. ¿Qué lugar ocupan la literatura y la poesía en tu forma de componer? Creo que hay ciertos guiños literarios en las canciones.

Santi Toranzo: A mí me gusta mucho la literatura y creo que abre muchísimo el juego musical. Hay algo en las canciones que pide prestar atención a las letras, porque estamos cantando palabras y estamos en un momento en el que eso está bastante descuidado. No sé bien qué pasó en el medio, pero siento que al panorama general de las canciones le están faltando buenas letras.

O.c: ¿Creés que hay una necesidad de recuperar esa búsqueda poética? Hablando con otros músicos, surgía la idea de que hoy las cosas se pueden decir de manera tan directa que a veces pierden cierta gracia o ambigüedad. En los años setenta y ochenta, durante la dictadura, esa necesidad de decir sin decir también abrió espacio para la poesía. ¿Te parece que hace falta volver a darle ese lugar a las letras?

Santi Toranzo: Creo que sí, y que la gente se está dando cuenta. Hay una demanda social de letras mejores y de canciones. Siento que en el último tiempo se puso un poco más de moda esta idea de la canción, que también fue siempre una bandera de Senda Discos. Pero tampoco alcanza solo con eso: no es únicamente la letra, así como tampoco alcanza con una producción increíble o con tener grandes músicos. Hay muchas variables en juego.

Siento que las letras estuvieron bastante descuidadas. En este disco les prestamos atención, pero son más directas, canciones que surgieron bastante al vuelo. Ahora estoy buscando letras menos funcionales, con más desarrollo, y ver qué pasa cuando la música tiene que encontrar su lugar junto a ellas. A veces también importa cómo suenan ciertas palabras o una historia. Todo eso puede ser un punto de partida para buscar cosas nuevas y crear de otra manera.

O.c: Como compositor y parte de una escena independiente, ¿no sentís que esa búsqueda va a contramano de la lógica de consumir todo rápido? Una canción directa puede entrar enseguida y enseguida pasás a otra. En cambio, un disco que necesita varias escuchas quizás llegue a la misma cantidad de gente, pero de otra manera. En un contexto en el que todo tiene que ser inmediato, ¿hay lugar para una obra que se descubre de a poco?

Santi Toranzo: Sí, totalmente. La forma en que hacemos discos apunta a una escucha que quizás requiere un par de vueltas y que, de alguna manera, premia la reescucha. No sé si es el caso de la mayoría de la gente, que se toma el tiempo no solo de escuchar un disco entero, sino también de volver a escucharlo. Así que sí, vamos a contramano.

O.c: Además de La Vida Secular, ¿qué otros proyectos tenés en marcha? ¿Y qué se viene para Senda Discos?

Santi Toranzo: El año que viene vamos a sacar un disco de duetos con Lisa Shah, que va a estar muy bueno.

O.c: Para cerrar, además de La Vida Secular, ¿qué otros proyectos tenés? ¿Y cuáles son los próximos lanzamientos de Senda Discos?

Santi Toranzo: El año que viene vamos a sacar un disco de duetos con Lisa Shah, que va a estar muy bueno.

O.c: ¿En una línea más clásica, de canción, bien cancionista?

Santi Toranzo: Sí, bien cancionista, bien clásico. Y después, con Senda Discos, el año que viene tenemos grandes lanzamientos de nuestras cantautoras, que son tres artistas increíbles, con proyectos muy buenos y distintos entre sí. Me entusiasma mucho por lo mismo que te decía de los discos: esa diversidad enriquece al sello, le da una complejidad que lo vuelve cada vez más un tapiz denso. Me encanta eso.