La banda cordobesa BI, liderada por los hermanos Horacio y Agustín Ravasi, presenta Relatos del futuro, un nuevo álbum de siete canciones que reúne distintas etapas del recorrido del grupo y amplía su búsqueda dentro del jazz. Grabado en La Ventana Estudios, en Mendiolaza, el espacio de trabajo de la propia banda, el disco suma músicos invitados de Córdoba y de otros países y encuentra a BI en una etapa de mayor apertura sonora.
El álbum cuenta con la participación de Diego “Tercel” Semperena en percusión, Lucía Monqaut en voces, Cinthya Oviedo en trombón, Lourdes Fontana en flauta traversa y Obi Homer en guitarra. También participan el vibráfonista Lucas Dorado, desde Suiza, y el trombonista José Moraga, desde Chile. Entre las siete composiciones conviven canciones escritas hace varios años I llega a Relatos del futuro después de varios años de recorrido, con un disco que amplía la formación y las posibilidades sonoras de la banda. Liderado por los hermanos Horacio y Agustín Ravasi, el proyecto cordobés reúne siete canciones que cruzan composiciones de distintas épocas con nuevos materiales y la participación de músicos invitados de Córdoba, Suiza y Chile. Grabado en La Ventana Estudios, en Mendiolaza, el álbum encuentra al grupo en una etapa de mayor apertura, con una propuesta que se mueve entre la composición, la improvisación y distintas sonoridades del jazz.
Con el disco disponible desde el 28 de agosto, BI inicia ahora una gira de presentación que comienza el 3 de octubre en Espacio Platz, Córdoba, y continúa el 10 de octubre en Casa Finzi Huerta Grande, el 6 de noviembre en Viña Rock, Mendoza, el 7 de noviembre en el Teatro del Bicentenario, San Juan, el 13 de noviembre en el Centro Cultural Nueva Uriarte, Buenos Aires, y el 15 de noviembre en el Ciclo Jazz Tigre, Buenos Aires. Antes de esas fechas, hablamos con Horacio y Agustín Ravasi sobre la historia de BI, las canciones de Relatos del futuro, la escena cordobesa, la construcción de un sonido propio y las formas de hacer circular el jazz por fuera de sus circuitos tradicionales.

Otra Canción: Me gustaría empezar por saber cómo vienen preparando la presentación del disco del 3 de octubre en Sala Platz.
Horacio: Acá estamos con muchas cosas. Bueno, nada, una vez que sale el material hay que coordinar el ensayo y no solamente eso. Después arrancamos una gira, así que estamos muy contentos, ilusionados con varias cosas. La verdad que está bueno poder hacer cosas, sobre todo con este género.
O.c: Sí, eso te iba a preguntar, porque si bien en Córdoba hay varias bandas de jazz, siento que no hay un circuito demasiado grande y que, en algún punto, siempre terminan siendo los mismos músicos y los mismos espacios. ¿Sentís que hay una especie de retroalimentación entre ustedes, tanto arriba del escenario como desde el público?
Horacio: Eso pasa acá y en la China, digamos. El tema este de, ¿viste? Las formaciones compartidas que cambian el nombre de cabeza, pero la banda es la misma, ¿viste?
O.c: Claro, hay una escena que muchas veces se retroalimenta entre los mismos músicos, que además son los que se van a ver entre sí.
Horacio: Vos sabés que el hecho de que nos definamos como casi jazz nos permite también salir de esos esquemas medio estructurales, medio aceptados. Laburamos como una banda de rock, en ese sentido, de ensayar y salir un poco de los lugares netamente de jazz.
Hemos tenido experiencias en festivales de otras cosas, o agarramos algún clubcito o algún lugar que haga música en vivo. No necesariamente tiene que ser de jazz y nos mandamos. Es algo que nos caracteriza porque nuestra música lo permite.
Hemos tenido la suerte de salir varias veces a Chile, a Uruguay. Ahora estamos armando el verano, que también seguramente nos lleve por esos lugares. Y acá en Córdoba, hoy no hay un lugar de jazz con todas las letras que programe de jueves a domingo jazz.
Entonces, bueno, hay que inventarlo.
O.c: Y en ese sentido también vienen construyendo una agenda bastante activa, no solamente en Córdoba, sino con varias fechas en otras provincias y afuera del país.
Horacio: Sí. Tratamos de mantener una agenda activa, también por una cuestión de consolidación de grupo. Y uno no puede hacer abuso del lugar en donde es porque pasa lo que estamos hablando: el público se agota en cierta medida. Y la propuesta es muy bien aceptada en festivales, y eso es algo que está buenísimo.
Eso nos permite que, si sale un festival en Neuquén, le armo algunas cositas alrededor para que rinda el viaje. O lo mismo esto de Chile y Uruguay. Tener una agende constante permite también tener una visibilidad, un crecimiento constante. Si nos quedáramos solo en Córdoba, tocaríamos una o dos veces al año.
O.c: Ayer, pensando en la escena del jazz de Córdoba, me llamaba la atención que ustedes llegan a Chile y tienen buena recepción, pero les cuesta más llegar a Buenos Aires. ¿Por qué creés que pasa eso? ¿Qué tiene de particular el circuito porteño para las bandas de Córdoba?
Horacio: Es una percepción que tenemos nosotros. En Buenos Aires hay más de 10 clubes de jazz que funcionan netamente para el género. Está lo que charlamos antes: Daniel Maza tiene un trío con Pipi Piazzolla; tiene su proyecto solo, toca con Hernán Jacinto a dúo, y eso se replica más o menos en estas cabezas que copan esos lugares. La escena jazzística de Buenos Aires es la del país, y mientras más te vas para el interior, más cuesta.
Al no tener un lugar, en Córdoba hay muchas propuestas muy buenas que quedan en eso o les cuesta tener continuidad. Nosotros nos despojamos de eso, vamos a Buenos Aires a presentarlo, hemos ido varias veces. Pero ellos tienen muchísimas propuestas como para entrar.
Quizás cuando salís a otro país no está eso. Da lo mismo que seas de Buenos Aires, de Córdoba, de Entre Ríos. Cuando llegás a Chile, sos argentino. Lo que nos ha pasado es que nos reciben de muy buena manera, como si fuésemos de Buenos Aires. Y se sorprenden.
Por ejemplo, en Chile hay un nivel de jazz muy alto. Hay escuelas con conocimiento y contenido, con una formación ligada a la escuela americana del jazz. Sin embargo, lo que ellos ven de nosotros es: “Che, ustedes tienen una cierta libertad, son más despojados de esas cuestiones estructurales, son más spinettaeanos”, nos decían. Lo veían como algo positivo.
La música nuestra tiene una particularidad que hace mucho énfasis en lo melódico, en tratar de llegarle al público que no es netamente jazzero, sino que una tía, una madre puede apreciar lo que pasa en la canción.
En los festivales también pasa esto. Hay muchos virtuosos, gente que apuesta más a la parte intelectual del jazz, a la técnica. Y aparecemos nosotros, que somos un poco más lineales o directos al oído, y enseguida generamos una cuestión más amena, de muy buen recibimiento.
El año pasado, cuando fuimos a Europa, encontramos un público mucho más ávido y que consume. Si bien fuimos muy bien recibidos y gustó mucho la propuesta, tienen a diario muchas opciones para ver: sudamericanos, americanos, africanos y europeos, con todas las derivaciones y combinaciones que entran en esa música y la hacen tan rica.
Acá vamos haciendo. Hay veces en donde hay más visibilidad y hay veces en donde es menos
Entrevistador: ¿Hay un jazz argentino o, si querés, cordobés? Porque uno habla del jazz norteamericano, como también habla del folklore argentino. Siempre me pregunto si existe una forma de hacer jazz que podamos identificar como argentina o, dentro de Argentina, como cordobesa.
Mauricio: Sí, yo me parece que sí, que hay grandes referentes. Maza es uno, Malosetti, Jacinto, Piazzolla. El jazz es un mundo muy grande en sí mismo. Más que nada, es la libertad que genera esa música y todos los colores que pueden entrar en esa bolsa. De hecho, hay propuestas folclóricas que también abrevan en cosas o conocimientos como…
O.c: Aca Seca podría ser un ejemplo de lo último que dijiste.
Horacio: Horacio: Tal cual. Eso es, bueno, quizás se denomina más como world music, pero los tipos están usando lenguajes del jazz. Eso, ¿qué es el jazz? El jazz nace del blues, que era un canto de libertad, y siempre estuvo en un constante cambio.
Si escuchás a los grandes referentes del jazz, como Miles Davis o Coltrane, ellos mismos reinventaron el jazz dos o tres veces. Empezaron con una cosa y Miles Davis terminó haciendo fusión, una cosa súper progresiva y contemporánea en los últimos tiempos, y ni que hablar de Coltrane.
Volviendo a tu pregunta, yo creo que se puede decir que hay una identidad de jazz argentino. Y, trayendo esto a Córdoba también, Milton Arias, Andrada, De la Vedova. Hay grandes referentes que se animan también a la composición. Cuando vos te animás a componer y usás los recursos del género, ahí ya aparece cómo interpretás vos, tu impronta, y eso te genera identidad.
O.c: El año pasado, cuando los entrevisté, hablábamos de por qué se definen como “casi jazz”. ¿Sentís que esa etiqueta a veces les puede cerrar puertas?
Horacio: Nosotros por ahí lo decimos irónicamente, quizás a veces renegamos. Es una pose de respeto, porque realmente creemos que hay grandes referentes. Y también, para el que escucha, muchas veces hemos visto propuestas que están muy encasilladas o encorsetadas desde el virtuosismo, y eso como que le quita esta cuestión de abrirse. Entonces, siempre la primera pregunta es: “Che, ¿pero ustedes qué hacen?”. Y bueno, “casi jazz” es como un juego.
Como muchas veces puede ser prejuicioso, otras veces te abre la puerta en una pizzería o en un bar que no frecuenta tanto esa música. Estuvimos en un barcito de Neuquén que programaba rock y la propuesta explotó, funcionó muy bien. También eso, por correrse un poquito de lo netamente jazzero.
O.c: ¿Por qué Relatos del futuro? Porque, digo, ¿están viendo algún futuro de la banda? ¿Es como un relato de lo que se viene después? ¿Cuál es la idea?
Horacio: La idea, puntualmente, es tratar de contar algo. Nosotros le damos mucho valor al tiempo. Nuestro primer EP se llama Al menos hoy, y tiene que ver con eso: con el andar constante, con lo que va a venir. No como una meta, sino como una construcción desde el presente. El futuro, en ese sentido, es anhelar, es una mirada sobre este andar. Y ese presente también se alimenta de muchas cosas del pasado. Con Agustín, mi hermano, coincidimos en el 2006, en Valencia, cuando estábamos muy metidos en estudiar el género, crecer y tener nuestros grupos. Ahí nacieron varias canciones que quedaron como parte de ese momento.
Durante la pandemia, cuando mi hermano se vino a vivir acá, le dije: “Che, tengo ganas de reflotar aquello para que quede, porque estuvo lindo”. Y eso fue dando pie a empezar con este proyecto. Nos juntamos con algunos músicos para grabar ese material y ellos mismos nos dijeron: “Che, buenísimo, lo tenemos que defender”. Y ahí surgió la banda. Después salimos rápidamente a tocar, a viajar, a girar.
Siempre con metas, porque yo vengo de la gestión y estoy acostumbrado a trabajar con objetivos, pero tratando de disfrutar lo que está pasando hoy. Eso para nosotros también es una riqueza hacia el futuro.
Lo de Relatos tiene que ver con que buscamos decir algo con cada tema. Por ejemplo, “La vida que viene” está dedicada a mi hijo. Cuando me enteré de que iba a ser padre, la canción nació un poco de ahí. Empieza con tambores, como si fuera el latido del corazón; tiene momentos luminosos, que tienen que ver con la alegría de esa sensación nueva, y otros más oscuros, que son los miedos.
Después está “Mis días en vos”, que es una canción dedicada al amor; “Peregrino”, que tiene que ver con el andar; “Tu luz”… Son pequeños relatos de este andar, con un anhelo positivo hacia el futuro.
Composición y dinámica de la banda
O.c: ¿Quién es, de alguna manera, el compositor de la banda o el que lleva las ideas?
Horacio: No lo vas a creer, pero soy yo.
O.c: ¿Por qué no te voy a creer?
Horacio: Porque soy el más rústico de los cuatro, soy el menos músico, digamos. Soy más despojado en ese sentido. No tengo esa mirada de decir “che, ¿qué les parecerá?” o “¿no andará?”. De hecho, El Rústico se llama así un poco por eso, es medio autorreferencial.
Por lo general, la idea del tema o la cuestión melódica me nace a mí. Se lo llevo a mi hermano, que es el músico, el pianista, el académico, el que sabe todo, y ahí lo ponemos en orden: vemos que funcione armónicamente, qué necesita. Después lo terminamos de armar con Andrés, desde la parte rítmica y la base, y dejamos para el final las intervenciones melódicas que puede hacer el saxo.
Esa es un poco la dinámica que tenemos en el 80 por ciento de los casos. Ahora Agustín se está animando un poquito más. “Disruptivo” es una composición netamente de él y “Peregrino” también.
O.c: El disco, a comparación de los anteriores, creo que abre un poco más el juego. Tiene más invitados y, de alguna forma, es más orquestal. ¿De dónde surge esa necesidad? No sé si es un nuevo planteo o una nueva necesidad de la banda, de decir “bueno, agrandar la banda”, pero sí noto que intentaron ir un poco más allá, darle una vuelta de rosca al disco en ese sentido.
Horacio: Sí, puntualmente, hace muy poquito contamos con un espacio propio, que es el estudio de mi hermano, y eso nos permitió trabajar con más tiempo y libertad en la producción.
A mí, compositivamente, me pasa que muchas veces imagino los temas con formaciones más grandes, más orquestadas. Después los adaptamos al cuarteto, que quedó por una cuestión práctica y porque es una formación que podemos sostener. Pero ya en el primer EP hay participación de vientos y después hicimos un single que también tenía una búsqueda más orquestal.
Este material, además, nos encontró un poco más maduros en el andar y con más vínculos con otros músicos y colegas. Entonces nos pareció natural invitarlos y compartir la música con ellos. El estudio también nos dio esa posibilidad de experimentar con otras sonoridades.
Por ejemplo, “El Rústico” me lo imaginé desde el comienzo con una sonoridad un poco más latina. “Tu luz” también tiene esa idea de una voz. Después apareció la posibilidad de que esté Obi Homer en guitarra y fue como la frutilla del postre.
Con “La vida que viene” pasó algo parecido. Lucas Dorado, que es vibrafonista y está radicado en Francia, lo conocí el año pasado cuando vino con Vinicius Garay. Fui a escucharlo, me gustó mucho cómo tocaba y pensé: “Che, esto tiene que estar en ‘La vida que viene’”. Se lo propuse y se copó enseguida.
Entonces, se fue dando de una manera bastante natural e intuitiva. Quizás tener el estudio nos permita seguir desarrollando nuevas sonoridades y búsquedas. Pero siempre teniendo en cuenta que después, en vivo, los cuatro tenemos que poder transmitir con contundencia lo que son los temas.
O.c: Nombraste a Obi Homer, que participa en “Tu luz”, y también a otros músicos invitados en el disco. ¿Cómo surgió la elección de cada uno? ¿Las canciones ya pedían determinadas sonoridades y pensaban en alguien específico, o fueron apareciendo las posibilidades a medida que avanzaba el disco?
Horacio: No, son un poco casualidades, y también tiene que ver con que para nosotros es muy importante que el músico que invitamos pueda expresar su arte.
A Obi le dijimos: “Che, esta es la canción”. Yo no la compuse pensando en él, pero le pedí un solo de viola, se la pasé y eso fue lo que volvió. Y fue perfecto.
Lo mismo pasó con “Disruptivo”. José Moraga es un chileno con el que hemos hecho amistad de tanto ir y venir. Dijimos: “Che, pinta un solo de trombón acá”, y tiene esta cuestión que puede andar muy bien con el saxo.
Lo mismo Lucas. Tiene una búsqueda más ligada al world music y a esto que hablábamos antes, y ese tema tiene algo medio afro, con pinceladas folclóricas, africanas. Es un lugar donde él se mueve muy naturalmente.
Ni hablar de los colegas de acá, que tienen la misma importancia. Diego Tercel, en percusión, le dio un color muy particular tanto a ese tema como a “El Rústico”. Y Lourdes Fontana, en flauta, y Cinthia Oviedo, en trombón, completaron la fila en “El Rústico”.
Así que, bueno, ha sido una panzada de gustos y de alegría poder hacerlo y que quede así
O.c: Es un disco con muchos invitados, pero incluso sin ellos la banda sigue sonando a ustedes… ¿Sentís que ya encontraron un sonido propio? ¿Cómo definirías esa identidad?
Horacio: Sí, vos sabés que no sé si llegamos a decir “che, esto es Casi Jazz”, pero nos deja muy tranquilos cuando compartimos nuestra música y, al bajarnos del escenario, la gente nos remarca esto de lo genuino.
Haber podido mantener la misma formación no es poca cosa. Te permite encontrar una personalidad, una identidad, y creo que internamente eso nos deja tranquilos.
Además, hemos tenido la posibilidad de tocar en distintos tipos de escenarios y siempre pasa algo parecido.
Nosotros somos cuatro tipos que nos conocimos de grandes y estamos cómodos ahí. Eso no es poca cosa. Creo que estamos en camino de seguir forjando esa identidad, si se quiere, hacia el futuro.
O.c: Pensando en las giras que ya hicieron por Europa y que les fue bien, ¿nunca pensaron en radicarse afuera, en Europa o en otro país como Chile? ¿Por qué no probar desde ahí? .
Horacio: Sí, lo pensamos, pero creo que tiene un valor muy grande quedarse acá. Hoy las distancias y las comunicaciones se han acercado muchísimo, así que quizás no es la búsqueda de los cuatro vivir de esto al cien por ciento.
Yo tengo mi familia y mi laburo, mi hermano también, y los otros chicos tienen sus parejas y sus trabajos. La apuesta es seguir en esta dinámica, seguir creciendo, hacer giras, pero desde acá.
Yo ya tuve experiencias viviendo afuera y sé que hay circuitos más favorables que otros, pero no nos quita el sueño. Hoy el trabajo se puede hacer desde cualquier lugar, con el condicionante de la distancia, pero también me parece que tiene valor estar acá en Córdoba y hacer visible que se puede.
Esa fue siempre una búsqueda mía. Tuve la suerte de manejar otros grupos cuando era más joven, como Presenta Trío y después Clara Cantore, y siempre veíamos que los grupos se quedaban en Córdoba. Salir te abre puertas, te produce cosas y también reafirma la escena local. Que haya alguno que salga y muestre lo que se hace acá también ayuda.
Ahora están los chicos de Somos Soo, que les está yendo bien, Toch también, pero tendríamos que ser más. Hay mucho acá para mostrar.
O.c: Recién nombraste a Clara Cantore, que también tiene un pie en Córdoba y otro afuera, y a bandas como Touch y Sodio, que de a poco están llegando a otros lugares, sobre todo a Buenos Aires. ¿Sentís que hoy hay más movimiento y que se están fijando un poco más en lo que pasa en Córdoba?
Horacio: La verdad que no. Somos todos indios solos, cada uno con su arco y su flecha. Eso es lo que pasa.
No hay una industria que contenga o apoye el desarrollo para que esto pase. Más allá de las buenas voluntades de los independientes.
Salvo algunos casos que vienen trabajando muy bien como Toch y los Soo Quizás eso sería algo interesante para rever: desde dónde y qué se apoya. Sobre todo estas músicas están muy en el “hagan como puedan”.
O.c: ¿Y qué tendría que pasar para que eso se transforme en un circuito más estable?
Horacio: Yo creo que, si hubiese un circuito más estable, seríamos más como un bloque entre los grupos mismos. Porque los datos para ir a los lugares están, simplemente no te van a llamar: tenés que ir.
Entonces, a lo mejor eso se podría formalizar de alguna manera. Poder ir a buscar un apoyo y decir: “Che, mirá, somos seis grupos de jazz que estamos moviendo y mostrando que en Córdoba pasa algo”.
Pero al ser todo tan independiente, cada uno en la suya, falta una intención institucional, si se quiere.
O.c: Hablabas de la necesidad de generar comunidad creo que es algo que antes de la pandemia estaba un poco más presente o visible… ¿Sentís que en Córdoba esa idea de juntarse, compartir fechas y ayudarse entre músicos se fue perdiendo después de la pandemia?
Horacio: Sí, quizás lo hubo. En la época de Presenta Trío, por ejemplo, alrededor de 2006 o 2007, había una agrupación que se llamaba UPA. Era un colectivo grande, de diez o doce artistas, donde se generaban ciclos, se apoyaban entre sí y hasta llegaron a hacer un disco en conjunto.
Nosotros también tratamos, de alguna manera, de generar esos lazos: hacer fechas compartidas, festivales, juntarnos con otros músicos. Pero es una entrega y un laburo muy grande. Sobe todo cuando tenés que mantener tu grupo, tu familia y tu trabajo.
Por ahí ahora, con Milton, Andrés Copa y algunos otros, tenemos un grupete donde aparece esa idea de decir: “Che, hagamos algo”, o “¿qué les parece si proponemos este festival?”. Pero para que tenga un efecto real tendría que sostenerse en el tiempo.
Está el Festival de Jazz de Córdoba, que ya tiene varios años. Es un movidón, buenísimo, pero aparece en noviembre y después durante el resto del año no pasa demasiado.
Incluso el solo hecho de que no haya un lugar estable para tocar jazz llama la atención. Quizás si fuéramos varios con la misma necesidad y dijéramos “che, necesitamos un lugar”, eso mismo podría hacer que aparezca una posibilidad. Pero hoy no está.
O.c: Volviendo al disco, “Mis días en vos” dura casi diez minutos. Para los tiempos que corren es bastante anticomercial. ¿Cómo se relaciona eso con una época en la que las plataformas parecen imponer canciones de tres o cuatro minutos y donde, si no captás la atención rápido, el oyente cambia de tema?
Horacio: Ese tema es el más jazzero, ahí nos despojamos de todo. Se presenta el tema y después hay una improvisación, tanto del piano como del saxo, y cada uno va para donde quiere. Eso es jazz, digamos. Y no nos fijamos en el tiempo. El tema tiene que durar lo que tenga que durar. Por ahí somos cuidadosos en no abusar del recurso. Que no sea repetir por repetir o hacerlo largo porque o corto porque sí. Por lo general, nuestros temas andan entre cinco y seis minutos. Pero no pensamos la música desde ese lugar. Esta música la escucha el que realmente tiene interés.
O.c: Pensando en la fecha del 3 de octubre, ¿cómo están armando la presentación? Me imagino que los invitados internacionales por cuestiones obvias no va a estar..
Horacio: Sí, va a haber invitados. Van a estar Lourdes Fontana en flauta traversa, Guille Rebazolán en saxo alto, Diego Tercel en percusión y Lucía Moncaut en voz. Obi todavía no confirmó, pero sería un gustazo.
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