Dan Pocetti presenta Carbono 14: “El disco es un ciclo dentro de otro ciclo y así infinito”

Seis años después de Retoñar, Dan Pocetti vuelve con Carbono 14, un disco que cambia el eje de su búsqueda y se mete de lleno en el terreno de la improvisación, las texturas y los sonidos. Junto a Noel Morroni, construyó un álbum que se mueve entre guitarras procesadas, Rhodes, sintetizadores, máquinas de ritmo y cintas de cassette, con una premisa tan simple como abierta: dejar que la música genere su propio tiempo.

Grabado en cinta, sin sobregrabaciones y con una fuerte presencia de lo analógico, Carbono 14 propone un recorrido que va del amanecer al amanecer, atravesado por la memoria, los ciclos, la percepción del tiempo y esa sensación de perder su noción cuando la música encuentra su propio ritmo. El disco empieza con “Sunrise Meditation” y termina con “O Sole Mio”, una canción de 1898 que funciona como puente entre distintas épocas y vuelve a poner en juego una de las preguntas que atraviesan todo el álbum: cómo convivimos con el tiempo que pasa y con aquello que permanece.

En esta entrevista, Pocetti cuenta cómo nació el proyecto junto a Morroni, qué lugar ocupan la improvisación y el azar en el proceso creativo, por qué eligieron grabar en cinta y cómo fue tomando forma un disco que, más que cerrar una historia, parece volver a empezar

Otra Canción: Pasaron seis años desde Retoñar hasta Carbono 14. ¿Qué tuvo que cambiar en vos como músico para que apareciera un disco como este?

Dan Pocetti: En un principio, creo que hacer algo que tenga una búsqueda completamente distinta a lo anterior me entusiasma. Por otro lado, no fue muy planeado, medio que fue pasando. En los últimos dos años estuve experimentando mucho con nuevos sonidos y generando nuevas texturas con la guitarra, ya sea con pedales o con una manera diferente de tocar. Todas esas nuevas búsquedas intervienen en tu manera de componer e improvisar y de ahí nace algo nuevo.

O.c: ¿En qué momento apareció la idea de hacer Carbono 14 junto a Noel Morroni y qué encontraste en su forma de tocar que llevó las composiciones hacia un lugar al que quizás no hubieran llegado si las hacías solo?

D.P: Nos empezamos a juntar a tocar y grabar. Más que nada, a improvisar libre.

Hace varios años compartimos proyectos distintos, en general en un contexto de “jazz”, y esta vez el plan era improvisar desde drones y sonidos, generar ambientes desde un lugar más minimalista. Todo lo contrario, a esa situación de improvisar sobre cambios de acordes y tocar mucha data. Entonces fue poner el foco en ese lugar. Coincide que Noel viene haciendo música ambient y también está en esa búsqueda constante de nuevos sonidos, entonces era buena idea juntarse a tocar y ver qué pasaba. Las improvisaciones que grabábamos nos coparon y ahí surgió la idea de hacer un disco.

O.c: El disco está atravesado por la idea del tiempo: el carbono 14, la memoria, los ciclos, ese viaje de amanecer a amanecer. ¿Qué era lo que estabas intentando pensar o escuchar cuando empezaste a trabajar con esa idea? ¿Te interesaba también poner en tensión una escala de tiempo de miles de años con la de una canción que dura apenas unos minutos?

D.P: Creo que el tiempo es algo súper abstracto y es muy loca la percepción del tiempo que cada uno tenemos. Es probable que tuviera muy en mente esos momentos de plenitud en los cuales sentís que pasó una hora y, en realidad, fueron ocho horas. También puede pasar al revés, que diez minutos se te pasen lentísimo. Hay algo como lineal y no lineal que me parece una locura y es para filosofar una banda.

Al mismo tiempo, esta música es un poco más estática que otras, las ideas se desarrollan más lento, entonces instantáneamente sentí, tocando y escuchando, esa cosa de la pérdida de noción del tiempo.

La datación por carbono demuestra científicamente la cantidad de años que tiene un fósil, por ejemplo, 50.000 años. A mí se me rompe la cabeza si trato de entender que en el mismo universo que vivo pasa todo ese tiempo y que la mayoría ni lo voy a ver. Con respecto a la escala de tiempo, no lo pensé así, pero tiene que ver. Hay muchas cosas que las vas descubriendo después de haber grabado, como que en cada proceso vas encontrando una forma nueva, se va puliendo la piedra.

O.c: Pareciera que las composiciones están pensadas de manera cinematográfica, a partir de imágenes y sensaciones. ¿Cómo fue, a grandes rasgos, el proceso de composición?

D.P: Volviendo a lo que contaba antes, grabábamos y hacíamos improvisaciones de media hora aproximadamente (para mí eran ocho horas, no, chiste). Estaban buenísimas, pero yo quería darle una vuelta más y empecé a componer música en ese plan. Una de las razones fue porque algunas improvisaciones eran muy largas y se me deformaba mucho la idea de disco. Quería esos sonidos, pero con ideas más concretas, al menos para el álbum. De hecho, en vivo a veces pasa todo lo contrario, improvisamos media hora y está todo bien.

En general, siempre compuse desde las sensaciones y las imágenes. Todos los temas tienen una historia. Creo que siempre intento transmitir con sonidos una sensación cruda, un recuerdo, algo que me pasó o una mezcla de todas.

O.c: Trabajaste con guitarra, efectos y samples de cassette, mientras Noel suma Rhodes, sintetizadores, OP-1 y máquinas de ritmo. ¿Cómo encontraron un equilibrio entre lo humano, lo electrónico y lo azaroso?

D.P: Siento que fue bastante orgánico porque, de alguna manera, es poner en plano diferentes sonidos y eso es algo que hacemos constantemente cuando tocamos en vivo: decidimos qué lugar queremos ocupar en la mezcla. Quizás lo más nuevo fue que cada uno se ocupe de diferentes variables a la vez y no solo de un instrumento.

Con respecto a lo electrónico, hay dos temas con máquina de ritmos. Creo que funcionan como un buen contraste a todo lo demás, son dos caras distintas de un mismo disco.

O.c: En una época atravesada por la velocidad, la corrección permanente y la posibilidad de editarlo todo, grabar en cinta y sin sobregrabaciones parece ir un poco a contramano. ¿Creen que trabajar de esa manera también implica tomar una posición frente a esa forma de producir y consumir música? ¿Cuánto del disco se construyó alrededor de aceptar el error, el accidente y aquello que sucede una sola vez?

D.P: Sí, puede ser. No tiene que ver con ir en contra, sí con hacerlo de una manera nueva e inspiradora. Grabamos en cinta en Estudio Locatel y, para nosotros, es una pieza muy importante del disco. Al ser una música tan del sonido, ese tratamiento especial creo que aportó mucho.

Conectamos con lo analógico porque fue nuestra escuela. También te hace flashback con el audio de muchos discos que escuchaste de chico, de nuevo hay algo ahí con el tiempo. El disco se editó en CD y vinilo, le dimos importancia a lo físico y a que no sea todo tan digital, de consumo rápido, modo McDonald’s. El arte de tapa también tiene una foto analógica. El sello que editó el disco, Shimmering Moods Records, nos propuso hacer CDs y fue una idea genial.

Con respecto a la segunda pregunta, lo de aceptar el error y aquello que sucede una sola vez, creo que es un ejercicio que hago hace muchos años al tocar música improvisada. Si bien tiene una adrenalina, a la hora de grabar lo siento orgánico.

O.c: Venís de una trayectoria ligada al jazz, la improvisación y también al rock, pero Carbono 14 parece preocuparse menos por demostrar de dónde viene y más por construir un clima. ¿Sentís que con este disco te alejaste de una idea tradicional de “composición”?

D.P: La verdad que no, la búsqueda siempre es la misma. Puede cambiar la estética, el estilo, los sonidos, pero siempre la búsqueda es transmitir algo, una sensación lo más honesta posible. Pienso que esa es la única manera para que el que escuche pueda sentirse parte. Como tratar de ser lo más claro posible cuando querés explicar algo.

Por otro lado, siempre hubo algo experimental en la música que hice, desde usar pedales a procesar sonidos, entonces es algo que siempre está ahí. En este disco quizás es el faro principal.

O.c: Todos los temas son tuyos salvo “O Sole Mio”. ¿Por qué esa canción tenía que formar parte del final de Carbono 14? ¿La pensaste desde el principio como ese nuevo amanecer o apareció después y terminó encontrando su lugar ahí?

D.P: Terminó encontrando su lugar. Para mí es un disco especial también porque hice la mezcla y es la primera vez que mezclo un disco que grabé. Mientras lo trabajaba fueron apareciendo naturalmente el orden de los temas y la historia fue tomando forma.

“O Sole Mio” es un tema que me parece increíble, es de 1898, tiene más de 125 años y fue el primer tema más popular en el mundo, por lo que se sabe. Entonces, el tiempo que tiene la composición está súper relacionado con todo lo del tiempo elástico que veníamos hablando antes. Es una canción de otra era y de esta al mismo tiempo. La música es italiana y el tema 5 del disco lleva una frase de este tema que está en dialecto. “Quasi Na Malincunia”.

O.c: El álbum empieza con “Sunrise Meditation” y termina con “O Sole Mio”, con un nuevo amanecer. ¿Qué cambia entre ese primer amanecer y el que aparece al final?

D.P: Estoy pensando y se me ocurre que son amaneceres distintos. El primero es como de una mañana cálida donde el sol sale apenas amanece. Pero el último amanecer viene después de una tormenta heavy metal, es una mañana más fresca y con viento. En el medio pasó el viaje. Libre interpretación para cada uno que lo escuche.

O.c: Hay títulos como “Epitaph”, “Ecos” o “Quasi Na Malincunia”, que tienen una identidad muy marcada. ¿Qué buscas que aporte el título a una canción: ¿una pista para escucharla, una imagen o simplemente una forma de nombrarla?

D.P: Medio lo que veníamos hablando antes: es el nombre del capítulo del cuento. Intenta transmitir una sensación conectada con lo que dice. Me pasa en general que primero aparece la música y eso que me transmite trae el nombre.

O.c: Después de escuchar Carbono 14 completo, queda la sensación de que el disco no termina realmente, sino que vuelve a empezar. ¿Para vos ese ciclo representa solamente el paso del tiempo o también una manera de pensar la vida, la muerte y la posibilidad de volver a comenzar?

D.P: Creo que todo el tiempo estamos viviendo ciclos/círculos. Un día completo, una semana, una canción, un disco, una vida, mil vidas, etc. Hay como una cosa de convivir con cosas que empiezan y terminan, entonces creo que el disco puede representar eso: un ciclo dentro de otro ciclo dentro de otro ciclo y así infinito. Un rato de estar en la cápsula atemporal.