Me Darás Mil Hijos y el arte de moverse entre géneros en Aire

n 2008, Me Darás Mil Hijos editó Aire, su tercer disco. La banda ya tenía varios años de recorrido y había ampliado considerablemente su formación: guitarras criollas y eléctricas, contrabajo, acordeón, piano, violín, batería, percusión y una sección de vientos que podía incluir trompeta, trombones, tuba y otros instrumentos. El resultado era una formación difícil de ubicar dentro de una sola categoría.

Pero quizá el interés de Aire no esté solamente en esa diversidad instrumental, ni en los diferentes géneros que pueden aparecer a lo largo del disco. Lo interesante del disco, pero sobre todo de Me Darás Mil Hijos junto con otras bandas, es que encontraron una manera de trabajar una diversidad de ritmos sin convertirla necesariamente en una declaración de principios.

En distintas entrevistas de la época, la banda se encargó de aclarar que nunca decidían de antemano qué género iban a trabajar. Las canciones eran las que los llevaban hacia determinados lugares y, a partir de ahí, elegían la instrumentación, que podía ir desde el vals, rock, milonga, foxtrot, reggae hasta el folklore. Esta idea también aparece en las entrevistas de la época: la banda planteaba que las canciones eran las que determinaban el género y la instrumentación, más que al revés.

Aire fue editado el 9 de julio de 2008 y está compuesto por 15 canciones. Desde el primer tema, “Horizonte”, hasta “Sol de invierno”, que lo cierra, hay una sucesión de climas y ritmos que podría pensarse tranquilamente que pertenecen a discos diferentes.

Algunas canciones se acercan más al bolero, otras a la milonga, al vals, el rock o ritmos latinoamericanos. Pero también, como en el caso de “Yo me quedo” o “Sol de invierno”, se sienten tintes más de un pop medio bolerístico, mientras por momentos se deja entrever una influencia más melódica, mientras que “Náufrago” se acerca más a la balada.

Mientras que “Horizonte” presenta desde el comienzo una combinación de instrumentos acústicos y vientos que define buena parte de su identidad, en “Canción rota” aparece otra dimensión de ese sonido, mientras que “Lima limeña” y “Paso bien cortito” llevan la escucha hacia otros ritmos.

Más allá de sus letras, lo importante de Me Darás Mil Hijos es su instrumentación. La banda había empezado con un carácter acústico y de formato de cámara, pero en Aire se expandieron. El resultado terminó siendo una pequeña orquesta popular, con guitarras criollas, acordeón, violín, contrabajo, percusión y vientos. Eso hace que cada canción encuentre su carácter: la presencia del acordeón acerca a la banda al tango o a la música popular europea; los vientos dan un sonido más festivo, mientras que las guitarras acercan a la canción más argentina y al rock.

Si bien Aire está construido a partir de ciertas tradiciones reconocibles, lo interesante es su necesidad de no preocuparse demasiado por respetar sus fronteras. Algo que, si bien ya venía sucediendo en discos anteriores, en Aire aparece con más claridad. La banda puede pasar de una milonga a una balada o de un ritmo latino a una canción con elementos de rock sin que cambie la identidad de la banda.

Escuchado hoy, el disco permite recuperar parte de la escena musical de los 2000, en la que distintas bandas comenzaron a trabajar con instrumentos acústicos, formatos más colectivos y géneros que hasta esos años muchas veces circulaban por separado.