Inundaremos: cuando la ternura también aprende a convivir con el frío

La banda chilena integrada por Francisca Fuenzalida (voz), Vicente Reyes (guitarra), Vicente Gottreux (guitarra), Benjamín Aguirre (batería), Javiera Faúndez (saxofón) y Sergio Arciego (bajo) presenta tanquemante, su segundo álbum, una obra que marca un punto de transformación dentro de su recorrido. Si su debut Esto lo hice sin querer (2023) nacía desde una intimidad casi doméstica, con una instrumentación más cercana al folclore y lo acústico, este nuevo trabajo amplía el universo sonoro de la banda hacia territorios más densos, eléctricos y emocionales.

Inspirado en el poema “La noche cierra el mundo”, de Juan Radrigán, el título tanquemante funciona como una declaración de principios: la muerte de cierta ternura, el abandono de la calidez como único refugio y la llegada de una etapa más fría, compleja y adulta. Un concepto que atraviesa las trece canciones del álbum, donde conviven distorsiones, sintetizadores ruidosos, batería, cello, saxofón, violines en una arquitectura sonora que busca darle forma al dolor y a esas emociones difíciles de nombrar.

Pero el frío del que habla Inundaremos no significa ausencia de sensibilidad. Por el contrario, tanquemante encuentra su fuerza en la capacidad de mirar de frente la incomodidad, la pérdida y la incertidumbre. El disco se divide en dos momentos: una primera parte más luminosa, con melodías pegadizas y una energía pop más evidente, y una segunda mitad donde la banda profundiza en un clima más oscuro, introspectivo y experimental.

Hablamos con sus integrantes sobre la evolución sonora, el proceso de dejar atrás la comodidad, la influencia de la literatura y el presente de la música chilena y la idea que parece resumir el disco que incluso en los momentos más oscuros también se puede seguir cantando y bailando.

En esta entrevista, la banda habla sobre su evolución sonora, el proceso de dejar atrás la comodidad de sus primeros años, la influencia de la poesía, el presente de la música chilena independiente y la idea que parece resumir todo el disco: que incluso en los momentos más oscuros también existe una forma de seguir cantando.

O.C.: Me gustaría saber en qué anda la banda hoy, ya después de haber sacado el disco. Me imagino que ensayando mucho.

Vicente: Estamos con harto ensayo porque, bueno, sacamos el disco, obviamente. Entonces ahora viene una serie de conciertos, así que estamos preparándonos para eso. Vamos a andar por el sur de Chile, así que estamos re emocionados por eso.

O.C.: Un disco muy lindo y, por lo que leí, la prensa especializada chilena también lo ha elogiado.

Vicente: Sí, lo han comentado harto, eso ha sido bonito. Igual nosotros teníamos harta expectativa, obviamente, después de estar trabajando mucho tiempo encerrados, sin mostrarle nada de esto al mundo. Ha sido lindo el recibimiento, la verdad.

O.C.: ¿Cómo nace la banda? Para quienes no los conocen fuera de Chile, ¿quiénes son Inundaremos? ¿Cómo nace un poco la banda?

Vicente: Uf, es una historia larga igual. Inundaremos ha pasado por varias etapas. En su comienzo era un dueto.

Sergio: Ahora está muy distinto a lo que era en un inicio, se ha alejado mucho de eso, como que se ha reinventado completamente.

Vicente: Claro. En sus inicios, Fran  que es la vocalista y  con el otro Vicente  que es el guitarrista se conocieron porque Fran le vendió una jardinera, un overol, claro, por Facebook. Entonces se juntaron para entregárselo, y Vicente andaba con un ukelele. Y como que empezaron a hablar de música y conectaron por ese lado. Y Fran había escrito canciones, pero no se las había mostrado a nadie, y como que entró la suficiente confianza con Vicente para mostrarle las canciones, y ahí decidieron empezar a grabarlas y las subieron a SoundCloud.

Una vez que las subieron a SoundCloud, les fue bien en popularidad y ganaron valentía para mostrarlas en vivo, las canciones, y empezar a tocar. Y orgánicamente fue sumándose más gente. De este dueto de ukelele que era en un comienzo, se grabó el primer disco, con bombo legüero, ukelele y guitarra, básicamente. Se grabó de forma muy casera en la pieza de la Fran y con un micrófono de una calidad muy baja.

Jajo: Con un micrófono de Marketplace.

Vicente: De hecho, el disco se llama Esto lo hice sin querer, porque tenía mucho que ver con eso, con que se haya hecho sin ninguna ambición muy particular, era muy desinteresado. Y en el proceso de ese primer disco hasta el segundo disco, nos conocimos nosotros y fuimos armando como un sonido más robusto, que tiene que ver con batería, guitarra eléctrica, arreglos de cuerdas, saxofón.

Entonces, claro, como que en un comienzo era todo muy minimalista y, poco a poco, fue agrandándose esta situación cada vez más, más, más, hasta lo que suma ahora, que es como, yo creo, un estado más consolidado también del sonido que hemos buscado.

O.C.: El primer disco, no voy a decir que sea folclórico, pero en el segundo hay una vuelta más pop o rock, si querés. ¿Por qué esa necesidad de cambiar de alguna forma ese sonido? Aunque hay que admitir que algo de la esencia del primer disco todavía está presente.

Jajo: Yo, más que una necesidad, siento que era como querer hacer un cambio y tratar de consolidar también los instrumentos que queríamos involucrar en el sonido. Entonces, por ejemplo, hablando desde mi punto de vista, que soy la que toca saxofón, sentía que también era como entretenido meter el saxofón, pero que no fuera lo único estridente, porque aun así mi saxofón tiene un sonido más suavecito.

También era como querer hacer el cambio porque el primer disco venía muy del colegio, por compararlo de alguna manera. Ahora ya no estábamos en el colegio y queríamos hacer ese saltito generacional, por decirlo de alguna manera. Como que queríamos salir de un espacio como es la adolescencia y movernos a otra parte, empezar en este mundo de la adultez.

En base a eso, podíamos sacar de a poquito el bombo legüero para poner batería completa, y de ahí como que se va sumando de a poquito cada sonido que hace como más fuerte el disco en sí.

Vicente: Aparte de eso, en un comienzo las referencias igual eran, como decías tú, bien folclóricas, y sigue estando en el segundo disco, pero más desde la composición, quizás, o de un modo reducido. Llegamos a este sonido desde lo que aporta cada uno con su instrumento. También creo que está influenciado por la escena que pasa en Chile, porque nos sentimos parte de eso.

O.C.: Apenas escuché la banda y ese proceso de cambios me hizo pensar en Los Jaivas o Congreso. Aunque creo que ustedes tienen un tinte más pop, hay algo de eso… ¿Cuáles fueron sus influencias?

Francisca: Respondiendo a tu pregunta, recuerdo que en el proceso de grabación del disco los dos Vicentes y yo estábamos rayando con Congreso. De hecho, los chicos fueron a verlos en vivo, como que pasamos por esa etapa de escuchar Congreso y, como decía Vicente, tenemos harta influencia de la tierra de acá. Nos gusta harto la música chilena. Entonces, igual considero a Los Jaivas súper referentes, al igual que Congreso.

A mí me interesaría irme por esa línea, así que yo creo que sí la chuntaste. Igual, al componer, me fijo también en que sean más poperas, como para que entren así como a la primera.

O.C.: Creo que ahí está lo moderno, en darle esa vuelta más pop, algo que se está dando mucho en la nueva escena latinoamericana de músicos.

Vicente: Yo creo que en algún momento lo hablamos: en esta escena actual en Chile están sucediendo muchas cosas que están desafiando la estructura de la canción, con harta palabra hablada y no tanto el coro como antes pasaba en Chile, que estaba muy en boga. Nosotros creo que venimos desde las canciones poperas, entonces para este trabajo nos interesó mantener eso, como el coro.

Fran: El hook.

O.C.: El nombre del disco viene de una poesía de Juan Radrigán. ¿Por qué decidieron usar la palabra “Tanquemante”? Una palabra que, por lo menos en Argentina, no se usa y, si no me equivoco, en realidad es un invento de Juan.

Francisca: De hecho, por eso nos llamó la atención, porque era una palabra compuesta que no se usa, nos pareció un lenguaje muy articulado. Y surgió porque estaba leyendo justamente a Juan Radrigán, del que yo soy muy fan, y descubrí que tenía poesía. Estaba leyendo su poemario, justo estábamos buscando un nombre para el disco, y llegué como al final del poema, y el verso decía algo así como “tan quemante ha muerto el amor”, con “tanquemante” todo junto.

Y “tan quemante ha muerto el amor” igual me hizo mucho sentido con esto de matar un poco la ternura del disco anterior y pasar a este pop más de guitarra eléctrica, o canciones más frías, más pesadas. Entonces, como que me hizo mucho sentido el “tanquemante”. Aparte, como está compuesta la palabra, es muy bacán. Se lo dije a los chiquillos y quedó como nombre provisorio, pero terminó quedándose ahí.

O.C.: Creo que se siente un disco más frío, por ahí en el sentido de que el folclore te invita más a la guitarreada, a la ronda. Y este disco creo que abre más el juego a un recital que a una cosa íntima. Aun así, no lo sentí tan frío en cuanto a las letras.

Fran: Escuchá la segunda parte del disco, porque el disco se divide en dos partes: una parte súper pop, con armonías más pegotes y así. Pero hay un punto de quiebre en la segunda parte, que lo definimos más frío.

O.C.: ¿Qué lugar ocupa la poesía a la hora de componer? Me parece que hay una influencia de la poesía.

Fran: Sí, en lo que me fijo en las letras es que sigan una línea narrativa, porque soy muy fan de la narrativa y el teatro. Yo estudié Letras, entonces me fijo en que cada canción vaya contando una historia y que, al juntarlas todas, se forje un relato. Más que la búsqueda de la poesía, estaba tratando de buscar un relato, una narrativa que pudiese ser simple, pero que te contase algo.

O.C.: Me parece que el disco aborda varios temas, pero ¿cuál me dirías que es el eje central que atraviesa todas las canciones?

Fran: Sí, conversamos con los chiquillos que este disco marca harto el proceso de crecer. De lo que hablábamos recién, como este proceso de pasar de la universidad, la juventud, al mundo adulto. Como entrar al mundo laboral, a nuevas experiencias, nuevas vivencias al crecer. Para mí, personalmente, representa este limbo entre crecer y pasar a la adultez.

Entonces, sí, igual siento que las letras, abarcadas desde el dolor, también siempre buscan reflejar la mirada del otro y que se pueda sentir cierta empatía, por decirlo así. Igual hay muchos mensajes que me llegan de gente que dice como: “Ay, esta canción me llega mucho por esto…”, y me cuentan su historia. Y claro, ahí hay un nexo, hay una conexión.

Creo que es un poco irreversible o imposible escribir alejado de la sociedad, porque somos parte de ella. Entonces creo que es un buen reflejo: el dolor y el frío que abarca este disco.

O.C.: Ustedes forman parte de una sociedad donde el movimiento indie está empezando a mostrar sus frutos dentro de Chile, y creo que también afuera. ¿Cómo ven hoy la actualidad de la escena chilena? Me parece una escena muy interesante. Quizás hacia afuera todavía no se conoce tanto, pero hacia adentro están surgiendo propuestas potentes, diversas y con una identidad cada vez más marcada.

Vicente: Siento que es muy genial lo que está pasando. Igual siento que es fruto de muchos años y que nosotros venimos siendo parte desde que éramos público. Desde muy chicos nos gustan bandas como la Chini, Colectivo Robot; eran cosas que pasaban desde el 2015, y es muy lindo cómo ahora está generando sus frutos el esfuerzo de muchas personas y redes.

Desde los músicos, el público, la gente que trabaja en el sonido, en los centros culturales… es un entramado de tantas personas que, en verdad, es muy bonito ver que está teniendo repercusión. Porque en verdad ha sido un movimiento muy desde la honestidad y desde el trabajo colectivo sostenido.

Es bonito que tú, desde Argentina, nos estés hablando, y como nos ha pasado desde Perú, México. También creo que es importante ser parte y aportar desde nuestra vereda, con lo que tenemos para decir.

O.C.: El disco parece hablar de la muerte de cierta ternura, de ese paso de la calidez al frío. ¿Qué implica asumir ese frío como una forma vital y dejar atrás ese refugio emocional? Lo pregunto porque esa sensación atraviesa todo el álbum y se vuelve un eje transversal. ¿Qué tan necesario fue ese movimiento?

Jajo: Yo creo que, al menos para nosotros, es bastante necesario. Creo que es bastante importante poder expresar las cosas que no son cómodas, y está como esa muerte de ternura, y tratamos también de hablar y expresar distintos tipos de dolores que uno puede ir llevando.

No todo el disco se trata de una desilusión amorosa, sino que hay distintos tipos de cosas que nosotros tratamos de expresar, ya sea en la melodía o en las letras. Entonces, siento que también hay algo muy característico de nosotros.

También hay algo que me gustaría comentar en base a lo que dijo Fran anteriormente. Creo que Chile es un país que siente harto, pero que no lo muestra. Me recuerda mucho a ese decir, como el “llorar bailando”.

Siento que todos los seres humanos pasan por eso, pero pocas veces lo tomamos realmente en serio, y como que siempre tratamos de darle la vuelta para que suene un poquito más alegre o tirarlo como entre broma o cosas así. Entonces, abogando a la pregunta, es realmente necesario e importante expresar las cosas.

Y también, como dijo Fran, para que otras personas se sientan reflejadas o le den su propio sentimiento a nuestras canciones. Al fin y al cabo, nosotros también hacemos esto para que la gente se pueda sentir identificada y le pueda dar su propia connotación como personas que escuchan nuestra música.

O.C.: Hay que empezar a pensar que se puede llorar bailando…

Fran: Sí, de hecho lo pensamos en el disco. Como que somos súper conscientes de que las primeras melodías del disco, sobre todo, son súper arriba, son súper pegotes, son súper bailables. Pero si uno se fija en la letra, como que encuentra el real sentido.

Entonces, claro, nos fijamos en ese concepto que dice Jajo del “llorar bailando”, y creemos que puede ser necesario desde la perspectiva de empezar a abordar el dolor, en vez de evadirlo, como es lo más fácil. Empezar a afrontar el frío para así poder crecer, aprender y avanzar.

O.C.: Me gustaría terminar con que me digan cuál es la canción que más les gusta del disco o cuál creen que los representa.

Vicente: Para mí, “Semblante” creo que es el tema que quizás reúne muchas de las cosas que pasan en el disco y las sintetiza en una sola canción. Es una canción que tiene todos los elementos que usamos en el disco: tiene un poco de distorsión en algunas partes, una parte que es un poquito más pegajosa, puede ser más introspectiva, tiene arreglos de cuerdas, tiene piano, tiene saxo. Siento que sintetiza el sonido del disco, en verdad, y también las temáticas.

Fran: Para mí, “Abyecta”, porque esa canción, desde la letra, aborda la pérdida, pero desde un estribillo súper pegote, como cantable, bailable. También es como el quiebre del disco, porque está justo en el medio y pasa de esta parte más chillona, ahí arriba, hacia la parte más triste, más calmada.

Jajo: Igual que a Fran, me gusta mucho “Abyecta”, pero creo que también, quizás para la gente, puede ser “100 metros”. Siento que es una canción que de por sí ya está como más arriba para la gente cuando la tocamos en vivo. Siento que es una de las canciones que más disfruta la gente.

También siento que tiene muchos elementos dentro de la canción, como lo que decía Vicente con “Semblante”. Entonces, como que yo me varío entre esas dos canciones.

Sergio: Siento, muy en la línea de lo que dice Vicente, que “Semblante” es un tema que reúne todo. Lo siento muy de transición, como ese paso del disco anterior a este.

Pero el tema que siento que sintetiza muy bien el disco y que funciona como una nueva carta de presentación es “3300”. Siento que es el tema que tiene la mayor mixtura y que podría ser la mejor carta de presentación del disco.