Sofia Viola: Un Viaje Musical en Tiempos de Cambio

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La cantante, música y compositora Sofía Viola llega a Córdoba en el marco de la gira cancionera. La cita es el Viernes 10 de Mayo en Club Legrand a las 20:00 hs

Sofía Viola es una de las referentes de la canción gracias a su camino recorrido a fuerza de temas con contenido que arrasan con cualquier dejo de solemnidad, una presencia escénica inconfundible y una voz que combina lisura y arrabal. Casi al ras de lo irreverente, la rebeldía y un trabajo de etnógrafa camina descalza por las raíces de la música latinoamericana imprimiéndole sonoridades actuales; desgarradas e intimas.
A pocos días de su arribo a la docta, la cantautora nos cuenta sobre su estrecha relación con Córdoba, que cosas la motivan a cantar, la importancia de la canción y nos adelanta lo que será su próximo trabajo discográfico.

Otra Canción: Nos gustaría saber cómo va esta gira que estás haciendo, la gira cancionera te va a traer a Córdoba el 10 de mayo

Sofía Viola: Esta gira consiste en seguir presentando el cancionero ilustrado para colorear, tocando la guitarra y cantando. Es un libro que edité de manera independiente el año pasado, con ilustraciones de Delia Montaña, una artista muy talentosa. Juntos pudimos crear este hermoso libro, con una edición fantástica del cual quedan los últimos ejemplares. Por eso, estoy aprovechando para seguir distribuyendo este material en los conciertos de la gira. Durante los espectáculos, interpreto varias canciones que se encuentran en el cancionero y que son las favoritas del público, según lo que observo en las plataformas digitales. Algunas de estas canciones fueron seleccionadas por su popularidad, mientras que otras fueron elegidas por el interés del público en aprender a tocarlas en la guitarra.

Esta gira me brinda la oportunidad de regresar a la ciudad de Córdoba y compartir la alegría que este libro me ha proporcionado.

O.C: Me atrevo a decir que tienes una relación muy cercana con Córdoba. Has pasado muchos años en la provincia y en algún momento consideraste la posibilidad de mudarte allí. ¿Qué significa Córdoba para vos?

S.V:
Siempre es muy gratificante regresar a Córdoba, ya que como mencionas, tengo muchos amigos allí y además estoy finalizando la grabación de mi nuevo disco en la provincia. Desde el año pasado he estado trabajando en este nuevo proyecto musical en Córdoba y también pasé un par de meses instalada allí. Me siento familiarizada con los diferentes rincones de la provincia y tengo afectos especiales, por lo que siempre disfruto volver a Córdoba.

Siento que en la ciudad de Córdoba hay un público muy especial, que incluye a jóvenes y estudiantes. Es una ciudad que atrae a personas de todas partes y donde se realizan conciertos muy hermosos. No es por exagerar, pero realmente creo que es un lugar especial al que siempre he ido y vuelto. Aunque he coqueteado con la idea de quedarme allí, sé que también puede ser difícil quedarse atrapado en un solo lugar

O.C Entonces sería de alguna manera un repaso por canciones de todos los discos, pero veremos también canciones nuevas…
S.V:
Sí, hago canciones de todos los discos y también algunas canciones del disco nuevo. Y también otras cositas más, estoy preparando una sorpresita.

O.C: Recién me decías que estabas terminando el nuevo disco, en el que participa Juan Pablo Toch como productor. ¿Qué nos podes adelantar de ese trabajo?

S.V:
Sí, con el querido Paio estamos inmersos en esta aventura. Lo elegí entre muchos otros productores por su sensibilidad, la atención que prestaba a mis canciones y por haberlo visto trabajar en otras producciones que me gustaron mucho. Especialmente me impresionó su trabajo con Jota Figueroa, donde realizó una producción hermosa. Además, lo seleccioné porque es un productor muy solicitado y con la capacidad de abordar un disco, a pesar de que sabemos que requiere mucho tiempo. Sin embargo, hemos llevado a cabo la producción de una manera fluida y amorosa. En este disco, la búsqueda de mi música está guiada por él. Me ha llevado a cantar de manera diferente, a probar cosas que nunca había experimentado a pesar de tener varios discos editados.

Este álbum también tiene un contenido particular, ya que está influenciado por la música comercial que hemos escuchado en la radio desde que éramos niños, así como por la música más moderna de esta nueva era, incluyendo la música urbana, latina y étnica de diversas partes del mundo. Siento que ha sido una búsqueda hermosa, respetuosa con mis principios y mi visión.

O.C Va a ir por la misma línea que tu disco anterior La de la Luna?

S.V El disco «De la Luna», que es mi último trabajo, fue grabado en distintos estudios y producido por mí, con la colaboración de quien trabajaba conmigo en ese momento. Este álbum presenta un sonido distinto, ya que cada disco es único y las orquestaciones varían. En este caso, se destaca una orquestación diferente, con detalles de producción más orientados al género urbano. Aunque me resulta limitado describirlo solo como género urbano, ya que incluye una variedad de sonidos tocados también desde la computadora. Por otro lado, todas las guitarras fueron grabadas por el Paio, ya que yo no participé en esa parte, lo cual fue una experiencia nueva para mí. Esta exploración fue una de las más enriquecedoras, descubrí un interés por cantar sin la guitarra. Me gusta esta nueva perspectiva, ya que al no tocar la guitarra puedo explorar otros aspectos de mi voz. Este disco me ha abierto un mundo nuevo y actualmente estoy trabajando en la preproducción del espectáculo en vivo  del disco.

O.C: ¿Ya tiene fecha de salida el nuevo disco?
S.V:
Sí, en agosto, por suerte no falta nada…

O.C: ¿Cómo ves la actualidad del arte en general y de la música independiente en momentos como los que vivimos?

S.V: Dentro del ámbito de la música independiente, sé que no es fácil, ya que todo surge del esfuerzo propio y del equipo que uno pueda formar. En este momento me encuentro en una etapa muy creativa, donde también siento la necesidad de explorar otras actividades fuera de la música, las cuales me brindan alivio y un respiro para seguir creciendo. Por otro lado, en mis conciertos trato de transmitir un mensaje contrario a lo que estamos viviendo actualmente. Aunque la conciencia de la situación siempre está presente, siento que la gente aún desea asistir a conciertos y disfrutar de la música. Se agotan las entradas rápidamente, lo que demuestra una urgencia por encontrarnos, ver y escuchar cosas nuevas.

No puedo negar que tengo mis dudas y temores, ya que no solo me afectan a mí, sino que atraviesan a toda la sociedad. Es desalentador leer noticias sobre cómo vacían nuestros espacios culturales, cierran institutos de cine, intentan cerrar universidades, entre otras cosas que afectan a todos, incluidos los jubilados y jubiladas. A pesar de todo esto, creo que estas situaciones negativas resaltan la belleza de las cosas, ya que uno aprende a valorar lo que tiene. A pesar de las dificultades, tratamos de mantener una actitud positiva y recordar que, a pesar de todo, estamos bien y tenemos mucho por lo que estar agradecidos.

Personalmente, prefiero informarme a través de medios de comunicación independientes, que no estén ligados a ninguna agenda política en particular, sino que busquen transmitir una visión más humana de la realidad. Aunque sé que muchas cosas están en peligro, también siento que hemos pasado por situaciones difíciles en el pasado y hemos salido adelante, aunque tal vez no a este nivel.

En cuanto a mi trabajo como artista, siempre he mantenido un enfoque consciente y sensible. Trato de mantener precios accesibles para mis conciertos, libros y discos, ya que considero que la cultura y el arte no deben ser inalcanzables, sino accesibles para todos. El arte debería ser algo que transforme y genere cosas positivas en las personas.

A lo largo de mi vida, he trabajado desde una edad temprana y siempre he sido autosuficiente. Nadie puede decirme que agarre la pala, ya que he trabajado duro durante años en un entorno que no ofrece seguridad laboral. Vivo al margen de lo que propone el sistema, lo cual me ha permitido llevar adelante mis proyectos, incluso en momentos difíciles donde mucha gente pierde su empleo.

O.C: Recién dijiste que estabas trabajando en otros proyectos por fuera de la música. ¿ se puede saber de qué se tratan?

S.V: Mis proyectos por fuera de la música son cosas muy pequeñas, son detalles que hacen que mi vida tenga más experimentación. Al llegar a esta etapa, después de todo este recorrido, me pregunto qué cosas tengo ganas de hacer. Hay mucha gente que llega a sus 50 o 60 años y dice: ‘Yo quería tocar el piano, y nunca lo hice’. Me pregunto, ¿por qué no lo hicieron? ¿Cómo es que no tocaron el piano si lo deseaban? No quiero encontrarme en esa situación. Por ejemplo, me compré una máquina de coser y tímidamente voy haciendo mis cositas. En casa también somos artesanos, por lo que colaboro en un proyecto de mi compañero, asistiendo y convocando a otros amigos. Me gusta ser un puente de alguna manera. Al final, todo lo que hago tiene que ver con el arte. El otro día me preguntaba qué me gustaría hacer fuera de la música. Una de las cosas era bordar, ver cómo intervengo la ropa, y eso es arte. Pero no lo veo como un proyecto para capitalizar, sino más bien como proyectos personales. También me gusta compartir con otros artistas que al verlos me dan ganas de hacer lo que hacen. Por ejemplo, el otro día estuve martillando unas chapas para hacer un brazalete. Son pequeñas labores artísticas y cotidianas que cualquiera podría hacer. Son todas cosas que no quiero privarme de hacer por culpa de la música

O.C Teniendo en cuenta que casi todo lo que haces es arte. Me gustaría profundizar en que es el arte para Sofía…

S.V: Yo creo que el arte es una expresión de vida. Creo que hacemos arte en la comida, en lo que nos gusta cocinar cuando preparamos una comida o una mesa para agasajar a nuestros seres queridos. Sentarse a ver una película es un acto de arte, prestar atención a un libro también es arte, y escribir también es arte. Creo que todos los humanos tenemos capacidad artística, pero a veces, por costumbre, tendencia o miedo, la persona no se ha dedicado a manifestarse en ese lugar. Incluso veo el deporte como un hecho artístico. Para mí, el arte es un trabajo que luego da un resultado, que puedo ver en un dibujo o incluso en una reunión con amigos, donde he encontrado arte en personas que creían no tenerlo.
Para mí, el arte es una forma de vivir, es una constante de la cual no tengo escapatoria.

 O.C: Siempre te imagine como una persona media nómada, siempre andas girando y construyendo vínculos muy fuertes con otras culturas, otros países como Chile por ejemplo.  ¿Cómo ves la música latinoamericana, el movimiento cancionista si se quiere?

S.V: Veo tantas cosas hermosas. Por ejemplo, recién recibí un mensaje de la cantante colombiana Muchacha Isabel, con la que tengo mucha afinidad. Aunque no nos conocemos personalmente, para mí ella es una de las grandes voces que me representan como latinoamericana. Lo mismo sucede con Evelín Cornejo en Chile, y hay muchos otros artistas que admiro. Elson Belandia es otro artista que salió de Colombia junto a su compañera Adriana Lizcano, y han hecho un disco fabuloso llamado ‘Panfletos’. Agradezco tener este oficio y las redes sociales, que permiten colaboraciones con gente de otros países como Colombia, Chile, Venezuela y México, todo gracias a haber sido tan nómada y conocer tanta gente.

Hoy me encuentro en otro momento. Estoy más enfocada hacia adentro, ya que al estar trabajando en un disco necesito espacios para componer y vivir de manera amena, sin la presión de estar constantemente de gira. Ser nómada es hermoso, pero las giras pueden ser muy largas. Me di cuenta de la parte negativa de las giras cuando llegó la pandemia. Justo estaba por ir a Estados Unidos, pero por suerte me quedé en mi barrio, en la casa de mi mamá. Ahí comprendí la dimensión que ocupaban las giras y la importancia de tener un hogar, de experimentar las cuatro estaciones en el mismo lugar. Agradecí cada instante de su presencia, porque a pesar de lo divertido que suena viajar y conocer gente, también puede ser un camino solitario.

O.C: Siguiendo las etiquetas actuales, diría que haces lo que muchos denominan Word Music. Porque si bien tenes fuerte influencia latinoamericana, haces varios géneros musicales…

S.V: Sí, el world music, al fin pude encontrar un nombre para mi música. Cuando me etiquetaron de esa manera, pensé que era perfecto. Desde que compongo, siempre he mezclado muchos géneros. Luego, empecé a abordar cada género de una manera más pura, tratando de hacerlo de forma respetuosa, ya que hay un respeto por la música de los antepasados y sus lenguajes. Siempre me ha gustado abordar el bolero, la cumbia, la salsa, el merengue…

 Hoy en día, no me identifico tanto con la música latinoamericana, ya que siento que la he explorado mucho. Durante la pandemia, me encontré con música árabe antigua, música egipcia antigua, música china antigua, y comencé a hacer un trabajo etnográfico sobre la música del mundo. Por ejemplo, pude encontrar una relación entre la música andina y la música tradicional japonesa. En los textiles, se pueden ver similitudes entre los tejidos de países como Tailandia y los textiles de las altas montañas de Perú. Observo cómo la geografía incide directamente en la música, y cómo la música luego incide en mí, especialmente si está influenciada por los paisajes. En mi nuevo disco, a pesar de incluir cumbias, bachatas, etc., también aparecieron rumbas flamencas y otras influencias que siempre me han acompañado en mi camino musical. Esto se debió a mi exposición a tanta música de otras partes del mundo, de continentes antiguos como Asia, Oriente Medio, etc.

O.C Creo que eres una de las personas que siempre estudia o entiende que es importante estudiar o, por lo menos, reconocer a los artistas del pasado. Pensando en lo que hiciste, ‘Ella ya me olvidó’, ‘Se dice de mí’, hace un ratito nombraste a Violeta Parra. ¿Qué tan importante es para las nuevas generaciones entender la música anterior a uno?

S.V: Yo me crié escuchando un montón de música, y la sigo escuchando, no desestimo ni un CD de los que escuché en mi infancia. Siempre he escuchado de todo, aprendí a cantar escuchando a Tita Merelo, escuchando a Shakira que sonaba en la radio.
Hoy, a veces me pongo a escuchar los músicos que suenan ahora y me parecen tan importantes como la música del pasado, pero siento que la música vieja tiene una belleza, unos arreglos y unas cosas que son insuperables. Por ejemplo, me gusta mucho la música vieja, como los boleros de Tito Rodríguez. Y hoy, la única artista actual que hace la música vieja que a mí me gusta es Mon Laferte, porque es una artista que escucha música vieja. Tanto ella como yo venimos de un mismo lugar y nos sentimos representados por esa música, entonces, los arreglos musicales suenan parecidos a los de esa época. Cuando tenía seis años, me gustaban Los Plateros, el rock and roll de los años 50, me gustaba Chico Navarro, me gustaban las letras del disco de romance de Luis Miguel. En mi adolescencia, escuchaba a Sandro, mientras escuchaba bandas de rock y punk.

Hoy la música nueva me genera mucha esperanza, porque también dentro de un lenguaje tan vulgar como es la música que está sonando, apoderándose del mundo, que no desestimo para nada, porque me encanta el ritmo, y también me gusta que los compositores sean pícaros. Por ejemplo, María Becerra es buenísima, y cantando con Los Ángeles Azules es una bomba, porque Los Ángeles Azules tocan como se tocaba antes, y tiene algo nuevo que para mí es atractivo esa mezcla.

Algo que tiene la música vieja, volviendo a nombrar a Violeta Parra, o nombrar, no sé, a María Elena Walsh, o a Víctor Jara, o a Amparo Ochoa, es que las canciones tienen vigencia todavía, son canciones que están hablando de lo que está pasando ahora. Entonces, escuchas a Violeta Parra diciendo que el león es un sanguinario en toda una generación, y yo me quedo con la boca abierta. Escucho esa canción y pienso que estuvo prediciendo el futuro. No es que predice el futuro, es que el humano se repite haciendo que vuelvan los gobiernos como medio castradores del pensamiento. Entonces, prefiero escuchar a Violeta Parra que ponerme a escuchar cualquier otra cosa, porque siento que es lo más legítimo, auténtico, puro y hermoso que tengo para escuchar dentro de un mundo que se cae a pedazos, mientras otros están diciendo: ‘me compro cadenas de oro, ando en el auto que me compré…. Pero Violeta está hablando de los que no tienen plata, de los que no tienen pan, de la injusticia de los pueblos, de la injusticia general, de los malos gobiernos, etc.

O.C: Hablábamos que Violeta le canta a los que no tienen pan, a la injusticia de los pueblos… ¿A quién le canta Sofia Viola?

S.V: Veo que en algunas canciones nuevas aparece una figura de fe que trae un mensaje de valorar lo sencillo y la espiritualidad. Aunque no tengo una religión definida, empiezo a entender la fe en lo divino que se manifiesta en la vida misma. Siento que conectarse con lo sagrado es importante en un mundo individualista. Prefiero disfrutar de momentos simples como cocinar, hacer ejercicio y visitar a mi mamá, en lugar de perseguir el éxito material. Creo que las canciones futuras reflejarán sentimientos más profundos y visiones diversas, alejándose de la melancolía común en la música. Quiero dejar un mensaje positivo al mundo, más allá de cantar sobre desamores.

O.C: Para terminar… ¿Cómo sigue el año para Sofía viola?

S.V: Estoy trabajando en la presentación de mi nuevo disco y me estoy proyectando en un futuro artístico brillante. Creo que el futuro nos unirá socialmente, despertando la solidaridad y la esperanza en las personas. En momentos de crisis, como en el 2001, la humanidad brilla más allá de las propuestas del sistema. Veo mucha organización y la necesidad de unirnos para superar esta situación. Proyecto un futuro de unión, solidaridad y respeto para todos.