“Nada va a frenarte”: el regreso musical de María Ezquiaga y Ezequiel Kronenberg

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María Ezquiaga y Ezequiel Kronenberg vuelven a encontrarse en el estudio después de varios años de caminos paralelos. La dupla, que compartió más de una década y media en Rosal, retoma aquí un diálogo musical que nunca terminó de apagarse. El reencuentro toma forma en “Nada va a frenarte”, una canción escrita por Lucas Martí, con quien ambos habían trabajado en el recordado proyecto Varias Artistas.

El tema, que se publicó a través de Popart Discos, se presenta como una pieza breve y luminosa, pero su aparente sencillez esconde capas más profundas. “Nada va a frenarte” habla del amor, sí, pero también de esa sensación de invulnerabilidad que acompaña ciertos momentos de la vida, cuando el tiempo parece avanzar sin consecuencias hasta que el cuerpo —o la conciencia— nos recuerda lo contrario. La interpretación conjunta de Ezquiaga y Kronenberg potencia esa ambigüedad emocional: una mezcla de ternura, impulso y fragilidad.
La producción y mezcla estuvieron a cargo del propio Kronenberg, mientras que la masterización fue realizada por Daniel Ovie. El arte de tapa es obra de Victoria Dobaño.

La historia que sostiene este lanzamiento es larga. Durante más de 15 años, Ezquiaga y Kronenberg formaron parte de Rosal, una de las bandas fundamentales de la escena independiente argentina de los 2000. Con siete discos de estudio editados en Argentina y Japón, y dos álbumes en vivo, el grupo dejó una marca por su sonido singular, sus letras y una estética que se mantuvo siempre fiel a sí misma. En paralelo, ambos participaron del proyecto Varias Artistas, impulsado por Lucas Martí, que reunió a algunas de las voces femeninas más influyentes de su generación.
Tras la pausa de Rosal en 2019, María Ezquiaga continuó su camino solista, publicó dos discos y recorrió el país con sus canciones. Kronenberg, por su parte, profundizó su labor como productor e ingeniero de mezcla, trabajando con figuras diversas de la escena actual como Juana Aguirre, Paco Amoroso y Duki.

“Nada va a frenarte” funciona así como un punto de reencuentro: una canción que recupera una química artística conocida, pero que también abre una nueva etapa para dos músicos que siguen encontrándose en el mismo lenguaje, incluso después de haber tomado rumbos distintos.