Mono Villegas: volver a escuchar al músico que hizo del jazz un territorio de libertad

Sobre “Mono. Buscando a Enrique Villegas”, de Claudio Parisi

Hay figuras que parecen hechas para el mito. Enrique “Mono” Villegas es una de ellas. Pianista precoz, autodidacta feroz, humorista involuntario, lector obsesivo, improvisador sin red: un artista que vivió como tocaba y tocó como vivía. Durante décadas, su nombre circuló entre anécdotas, grabaciones dispersas y recuerdos de músicos que lo vieron en acción. Pero hacía falta un libro que lo devolviera al centro de la conversación. Ese libro es Mono. Buscando a Enrique Villegas, de Claudio Parisi y editada por Vademécum, una investigación que no solo reconstruye su vida sino que también invita a escucharla de nuevo.

Lo más interesante del trabajo de Parisi es que no intenta ordenar al Mono ni convertirlo en estatua. Lo muestra en movimiento, contradictorio, brillante, obsesivo, libre. Un artista que podía tocar Mozart con precisión, improvisar sobre Bach con humor y al mismo tiempo reírse de todo lo que lo rodeaba. Su vida, contada a través de cartas, entrevistas, archivos y testimonios, revela a un músico que entendía el jazz como un espacio de pensamiento y de juego, no como un género al que había que rendirle pleitesía.

Conocer su vida hoy es importante porque el Mono encarna algo que falta en buena parte de la música contemporánea: la idea de que el arte es un territorio de riesgo. En tiempos donde la corrección técnica y la homogeneidad estética parecen dominarlo todo, Villegas recuerda que la originalidad no es un gesto estético sino una forma de vida. Su manera de tocar —siempre al borde, siempre inventando, siempre desobedeciendo— es inseparable de su manera de estar en el mundo. Y eso lo vuelve actual, incluso urgente.

El libro también funciona como una puerta de entrada a su obra, que es tan diversa como su personalidad. Volver a escuchar Enrique Villegas haciendo jazz, es reencontrarse con un pianista que podía dialogar con la escena internacional sin perder su identidad. Revisitar Villegas interpretando clasicos del folklore es entrar en un territorio donde el folklore se vuelve material maleable e irreverente.

Lo que Parisi logra es devolver al Mono a su escala real. No como un excéntrico simpático ni como un genio aislado, sino como un creador que expandió los límites del jazz argentino y que, sin proponérselo, se convirtió en un mito. Su vida —con sus obsesiones, sus contradicciones, sus cartas desde Nueva York, sus discusiones filosóficas, sus dos pianos de cola en un departamento mínimo— ilumina su música de un modo nuevo. Y su música, escuchada hoy, ilumina una pregunta que sigue vigente: ¿qué significa ser libre en un mundo que tiende a la repetición?

Mono. Buscando a Enrique Villegas no es una biografía. Es una invitación a escuchar de nuevo, a pensar de nuevo, a recordar que el jazz —como quería el Mono— es un acto de vida. Y que, a veces, para entender a un músico, hay que animarse a entrar en su caos, en su humor, en su lucidez. En su libertad.

MONO - BUSCANDO A ENRIQUE VILLEGAS - CLAUDIO PARISI - SBS Librerías