Liliana Herrero: la canción como territorio político y comunitario

Liliana Herrero vuelve a Córdoba con Canciones fuera de lugar, un disco que no busca acomodarse sino abrir un territorio nuevo. Reconocida en Latinoamérica como una de las voces más singulares de la música popular, Herrero llega con una mini-gira que la llevará por el Teatro Comedia de Córdoba Capital (sábado 11), Villa General Belgrano (viernes 10, Salón Parroquial) y Villa Dolores (domingo 12, Teatro Español). Tres fechas que funcionan como un regreso y, al mismo tiempo, como una declaración de principios.
Partícipe fundamental del canto popular argentino —y elegida por Mercedes Sosa como una de sus sucesoras—, Herrero sostiene desde hace décadas una estética indómita: una voz que no copia, sino que recompone; que no ilustra, sino que piensa; que no se limita a interpretar, sino que funda un territorio musical propio. Su canto es siempre una relectura, una reescritura, una forma de volver a significar a Yupanqui, Spinetta, Violeta Parra, el Cuchi Leguizamón o Charly García desde el presente.

Después de seis años sin grabar, y tras atravesar la pandemia, la muerte de Horacio González y un período de silencio, Herrero regresó al estudio para dar vida a Fuera de lugar: ocho canciones que interrogan el país y la época. El disco abre con un poema de René Char y se cierra con un fragmento de un discurso de Horacio, como si la obra respirara entre dos gestos comunitarios. En el medio, un repertorio que va de Yupanqui a Charly, de Carnota a Teresa Parodi, de Mocchi a Edgardo Cardozo, acompañado por la presencia luminosa de Lidia Borda y la potencia de Susy Shock.

“Fuera de lugar no es retirarme del mundo —dice Herrero—, es una apuesta a fundar otro lugar”. Y ese gesto atraviesa la siguiente charla: la crítica al horizonte tecnocapitalista, la defensa de la comunidad, la lectura política de los festivales, la violencia simbólica en Cosquín, la necesidad de nombrar a los autores, la persistencia de los tambores, la ética del residuo en Compostaje, la memoria de Horacio, la pregunta por la patria y la convicción de que callar también es hacer política. Porque al fin al cabo Liliana Herrero como tantas y tantos otros piensan el país desde la canción, esa que enlaza tradiciones para iluminar el presente y que sostiene —con una serenidad feroz— que todavía es posible cantar para crear un mundo más justo. Herrero vuelve a Córdoba con un disco que no busca agradar: busca abrir preguntas. Y en tiempos de ruido y crueldad, esa apuesta es, quizás, la forma más profunda de esperanza

Otra canción:  Volvés a Córdoba para presentar el disco Canciones fuera de lugar. Personalmente apenas salió me costó acordarme del nombre y decía: «canciones urgentes’. Y me corregían: no, es Canciones fuera de lugar’. Después, cuando lo escuché, entendí por qué me salía ‘canciones urgentes’: por lo social, por las decisiones que tomaste. Digo… tranquilamente podría haberse llamado así

Lilliana Herrero: Esa es una expresión muy hermosa de Teresa Parodi. Ella dice: “la canción es urgente”. Y coincido: la canción siempre es urgente. Pero es una frase típica de Teresa, que yo celebro.

O.c: ¿Y por qué Fuera de lugar? Porque pensé: no sé si están fuera de lugar, pero sí fuera del lugar del mensaje oficialista, o de cierto discurso dominante. ¿Qué te llevó a elegir ese título?”

Liliana: Fuera de lugar no significa retirarme del mundo. Al contrario: es una apuesta a fundar otro lugar. No es una crítica social directa —aunque sí es política—, sino un corrimiento de este horizonte tecnocapitalista que nos daña, que no creo que haga feliz a ningún ciudadano argentino, aunque haya gente que lo vote.

No se trata de aislarme, sino de apostar a la comunidad, a la comunión, al colectivo. A construir un lugar más justo para los argentinos y para la humanidad, porque el mundo también está muy cruel y adverso con quienes lo habitan.

O.c: En la producción estuvo Pedro Rossi, que te acompaña hace años. ¿Cuál fue su aporte? Incluso creo que fue él quien te empujó a volver a grabar, después de que casi habías decidido no hacerlo.

Liliana: El último disco lo grabé en 2019. Después vinieron años muy dolorosos: en 2020 la pandemia, en 2021 la muerte de Horacio por COVID, que fue implacable para mí, en 2022 estuve enferma, aunque ahora estoy perfectamente bien.

Recién a fines de 2024 empecé a pensar en grabar otro disco, en volver a la música con algo para decir.
Trabajé mucho con Pedro Rossi, muchísimo. Diría que la dirección artística del disco la llevó él.
Es un disco breve, y me gustó que fuera así.

O.c: En el disco revisitás obras de Spinetta, Charly, Carnota, Mochi, Cardozo, Teresa, Yupanqui… ¿Qué te llevó a elegir esas canciones? Es casi una radiografía que va desde Yupanqui hasta lo más actual.

Liliana: Yo te contestaría: ¿por qué no ligar manifestaciones artísticas de distintos tiempos de la historia argentina, si cada canción me conmueve y me permite contar lo que quiero contar?

Mochi, por ejemplo, tiene una actualidad muy fuerte, sobre todo en Compostaje. Ejercicio me gusta porque narra la vida de cualquiera: lloré, reí, sufrí… lo que nos pasa a todos.

Teresa aparece con Aguafuerte, con poesía de un autor paraguayo llamado Elvio Romero, pero está en el disco. Habla de la patria.

García, en Chipi chipi, hace una reflexión profunda sobre su vida y sobre la vida de cualquiera: ‘yo estoy donde nunca estoy, donde nunca fui… una canción sin dolor, sin amor, una canción sin fin’. Son frases hermosas, que giran sobre la existencia humana.

Edgardo Cardoso me interesó porque trastoca palabras del Martín Fierro: ‘me pongo aquí, aquí a cantar…’. Yo también quería decir eso. Cantar es pensar, es fundar un territorio, es crear un pensamiento sobre la patria.

Hay temas muy interesantes en este disco.

O.c:  Nombras a Mochi y pienso en Compostaje, donde también participa Susy Shock. Esa canción propone, de alguna manera, una ética del residuo: algo que la sociedad olvida, que cae, pasa por mil cosas, pero renace. ¿Sentís que la música popular debe hacerse cargo de ese mundo, mostrarlo, hablar de eso? Me parece una canción muy actual.

Liliana: Esa canción habla de la realidad de hoy, de estos días complejos y crueles. La música popular puede señalar eso: puede mostrar optimismo, esperanza, dolor… muchas cosas. Eso es lo bello de la canción popular.

Como no soy compositora sino intérprete, tomo esos temas y los reescribo, si se puede decir así. Ningún autor se ha quejado, así que puedo seguir haciéndolo. Y en Compostaje es fundamental la presencia de Susy Shock. Ese texto que ella lee es, para mí, una celebración de ladiversidad y del modo de decir de una travesti. Eso es esencial.

O.c: Más en el momento que vivimos. Y viendo lo que pasó en Cosquín con Susy Shock y Luciana Jury, cobra otra relevancia que Susy esté presente en el cancionero popular.

Liliana: A mí me parece terrible lo que pasó con Susy Shock. Pero muchas veces, en los festivales —no hablo solo de Cosquín— hay un sentido de propiedad por parte de un sector del público: como si uno no pudiera salirse de los cánones establecidos.

Eso fue exactamente lo que no pasó en la participación de Luciana Jury, con la presencia de Susy y con la propuesta artística que hizo Luciana. A algunas personas no les gustó y entonces abuchean o dicen que no. Y después, a través de redes y algunos medios, parece que fue todo el estadio. Pero eso no es cierto.

O.c: Yo estuve cubriendo el festival y no fue así. Y me llamó la atención que algunos medios señalaron que el conflicto fue cuando subió Susy Shock, cuando en realidad todo empezó cuando Luciana habló de Macri. No sé si el problema era la presencia de una persona trans, sino lo que dijo antes.

Liliana: Lo que dijo Luciana fue muy hermoso.

Ella iba a presentar a Susy y estaba recordando el momento histórico en que la conoció: el gobierno de Macri, que para ella había provocado un desierto en este país. Estaba desolada y angustiada, y en ese contexto conoció a Susy Shock. Eso es lo que quiso decir. y no dijo ninguna mentira. Ese gobierno provocó un desierto espantoso, como el de Menem y como el de Milei ahora, que parecen dispuestos a destruir y descartar vidas. A mí me cayó muy bien lo que dijo.

Pero ella simplemente estaba contando en qué momento había conocido a Susy. Son cosas distintas. Y todo se entiende mal.

O.c: Y además, en las redes se decía “hablan de política”, como si eso fuera un problema.

Liliana: Todo el mundo habla de política, aunque crea que no. Es un disparate decir que no se puede hablar de política en un festival. Lo hicieron Yamila Cafrune, Teresa Parodi… ¿por qué no habría de hacerse?

Además, quien calla también está haciendo política. Eso es así. Es falso que ‘no hablar’ sea neutral. El que calla muestra una posición política muy clara, y debe saberlo.

O.c: Volviendo al disco: abrís con un poema de René Char, si no me equivoco.

Liliana: Sí, René Char. Poeta francés de la Segunda Guerra Mundial, combatiente contra la invasión nazi. Es un poema que habla de la comunidad: de los sapos que se llaman sin verse, que no se doblegan ante la fatalidad del universo. Con su canto, con su grito de amor, doblegan esa fatalidad.

Aunque no nos veamos en la noche, creamos un grito de amor. Es fantástico lo que dice.Yo creo en eso: en lo comunitario como máxima promesa de felicidad para este pueblo.

O.c: Después, en Asilo en tu corazón, invitás a Lidia Borda. Tengo entendido que es la única canción que le dedicaste particularmente a Horacio González. ¿Por qué esa elección y por qué Lidia?

R: Hay dos motivos fundamentales.

Primero: cuando Lidia venía a casa, Horacio era un gran fan suyo. Le pedía que le cantara los tangos que más le gustaban —Trenzas, Nieblas del Riachuelo— y ella se los cantaba a capella.Entonces pensé que, en un tema como Asilo en tu corazón, dedicado a Horacio, Lidia tenía que estar.Segundo: porque yo también amo el canto de Lidia. Ella aceptó enseguida, y para mí es una versión preciosa.

Además, amé y conocí mucho a Luis Alberto Spinetta. Ese clamor que él hace —“habrá que seguir buscando por siempre asilo en tu corazón”— es mi vida.
Nunca dejaré de buscar asilo en el corazón de Horacio.

O.c: Recién me decías “asilo en el corazón de Horacio”, y pienso también en tu voz, en Mercedes Sosa… ¿qué significa cantar? ¿Hay algo de buscar asilo en las canciones, en las palabras de otros que dicen lo que uno siente y no sabe cómo escribir?

Liliana: Yo no he tenido la necesidad de escribir. Otros han escrito y yo interpreto a mi modo. Busco cómo cantarlo, cómo encontrar la mejor manera.

Esa canción me resultaba estimulante para decir lo que quería decir. No me obliga a escribir: me obliga a cantar. Y como a Horacio también le gustaba ese tema, quise dedicárselo, más aún con la presencia de Lidia.

O.c: El alazán es otra de las canciones que elegiste. En el disco toma otro sentido, muy actual. Y me parece que, de alguna forma, recordar lo anterior también es un acto político, una manera de transformar. ¿Lo ves así?

Liliana: No lo había pensado así. A mí siempre me gustó El alazán: me parece una canción hermosa de Yupanqui. Quise probar un modo de cantarla que no fuera melancólico ni nostalgioso, sino con certeza, con fuerza.

¿Tiene consecuencias políticas? Todo puede interpretarse políticamente, pero en este caso no lo pensé así. Pensé en cómo cantar esa posibilidad hermosísima de alguien que pierde un ser querido —su caballo— y formula esa pregunta maravillosa:

‘¿Cómo fue que no lo viste, estrella, si estabas buscando?’. Es precioso.
A veces no pienso en la consecuencia política de lo que hago, aunque no me retiro de la política.

O.c: Después elegiste Por seguir, una canción muy linda que habla de avanzar, de la necesidad de seguir. También la pienso como una forma de resistencia. ¿Lo ves así?

Liliana: Habrá que seguir, como dice Luis. Yo creo que hay que seguir, aun en el fracaso. Estoy convencida.

Pero esa canción no es solo de Raúl Carnota: es de Carnota y de Carlos Marrodán, un gran músico santiagueño. Eso hay que decirlo.
A mí Por seguir me parece preciosa: la melodía, todo.

O.c: Te agradezco que lo aclares, porque es necesario nombrar a los autores. Siempre digo que en los festivales debería figurar la canción y el autor, porque muchas veces quedan invisibles.

Liliana: Eso hacen las plataformas: no ponen la información que corresponde. Por eso hice un esfuerzo enorme para sacar aunque sea unos pocos discos físicos, donde está toda la ficha técnica.
La gente los compra: todavía quieren el CD.
Pero las plataformas nunca ponen lo que corresponde.

O.c: Una de las canciones que más me gustó fue Aguafuerte, con poesía de Elvio Romero. ¿Qué te llevó a elegirla?

R: Me parece preciosa. Muy poderosa. La música es de Teresa Parodi y el texto es de Elvio Romero, un poeta paraguayo maravilloso.
Quise que la percusión estuviera muy presente, porque ahí son los tambores los que hablan.
Esos tambores, como el croar de los sapos, como el grito de amor, van a persistir. Eso creo.

O.c: Cerrás el disco con una frase que en realidad es un fragmento de un discurso de Horacio. Es un cierre muy fuerte. ¿Cómo creés que dialoga con el resto del disco?

Liliana: Primero, ubiquemos ese discurso: no es un poema.

Es el discurso final que Horacio dio en la explanada de la Biblioteca Nacional el 9 de diciembre de 2015, cuando dejaba la dirección de la Biblioteca. Ese día nos fuimos todos a Plaza de Mayo a despedir a Cristina Fernández de Kirchner, después de que Macri ganara las elecciones.

Yo puse apenas un fragmento, porque fue un discurso largo y muy emocionado.
Ahí Horacio dice algo fundamental: “La comunidad no es una forma obligatoria de convivencia: es un acto de libertad.” Es una gran frase.Y él la culmina con otra que yo omití porque ya es una frase popular, repetida por todos: “Sin nosotros no somos nada.”

Todo el disco está atravesado por esa idea: la comunidad como acto de libertad para poder seguir. Eso es el disco.

O.c: Recién nombrabas Martín, la canción de Cardozo, y pienso en ese verso: “me pongo aquí, aquí”. Parece una afirmación mínima, pero también un gesto político: ocupar un lugar en este mundo difícil y decir “yo estoy acá”. ¿Cuál es el lugar que ocupa hoy Liliana Herrero? Cuando vos decís “me pongo aquí, aquí”, ¿dónde te ponés?

Liliana: ¿Dónde me pongo? En el corazón de la construcción de comunidad. Ahí me pongo. Y mientras haya palabras para decir, ahí voy a estar.
Todo ese disco es una apuesta a eso.

O.c: Para terminar, hablando de comunidad: ¿la música puede seguir siendo un modo de construir comunidad? En un mundo que parece fragmentarse, ¿puede abrir las mentes? O, si querés, hablemos del arte en general.

Liliana: El arte siempre tiene algo para decir. Siempre tiene que tener algo para narrar y algo para contar.

A veces sucede y a veces no. Hay músicas que me interpelan y otras que no me dicen nada.
Cada uno que hace música sabrá hacia dónde quiere ir, no solo hacia los otros, sino hacia uno mismo.
Yo interpreto lo que hago. En esta entrevista estoy analizando lo que yo hago, lo que he hecho siempre y lo que tal vez siga haciendo.

O.c: Entrando al show que vas a dar el 11 de abril: ¿en qué formato venís? ¿Cómo va a ser? ¿Vas a tocar el disco nuevo completo?

Liliana: El disco va a sonar tal cual fue grabado. La primera parte será íntegra, con las voces en off de Susy Shock y la voz en off de Horacio.

Después, en una segunda parte, hacemos otros temas que no pertenecen al disco.

A mí me gusta que mis compañeros hagan temas solos: Pedro con la guitarra, Mariano Agustoni con el piano, o que canten.

Yo pienso la música con mis compañeros como una comunidad. No creo que yo sea la cantante y ellos me acompañen.

La música es un colectivo. Inventamos entre todos.