La Tico celebra una década de escenarios, canciones, kilómetros y amistad este viernes 4 de septiembre, desde las 19.30, en Chili Street Club (Fructuoso Rivera 273, Güemes). La noche aniversario tendrá también la participación de Cordillera, en un encuentro pensado para recorrer parte de la historia de la banda cordobesa y brindar por todo lo construido durante estos diez años.
Formada en Córdoba Capital en 2015 por músicos y estudiantes de música, La Tico tuvo su debut en los escenarios el 3 de septiembre de 2016. Desde entonces, el proyecto fue construyendo una identidad propia a partir de la composición de canciones y de una búsqueda abierta a diferentes influencias: rock and roll, blues, funk, candombe, murga, punk y folklore, entre otras.
Con el paso de los años, la banda fue profesionalizando y consolidando su propuesta, llegando a escenarios como Cosquín Rock y La Nueva Generación, además de bares, salas y festivales de Córdoba y otras localidades. En ese recorrido compartió fechas con artistas y bandas como Las Pastillas del Abuelo, Los Gardelitos, La 25, Cielo Razzo, La Chancha Muda, Piti Fernández e integrantes de Viejas Locas, Intoxicados y Callejeros, entre otros.
La historia discográfica de La Tico incluye un demo, un EP y su primer álbum, Esperanza Kamikaze. Actualmente, la banda se encuentra trabajando en la grabación de su segundo disco, una nueva etapa en la que continúa explorando las distintas influencias que atravesaron su recorrido.
La formación está integrada por Pablo Agustín Gómez (guitarra eléctrica, guitarra española y voz), Gonzalo Argenti (guitarra eléctrica, guitarra española, charango y voz), Sindhy Cerra (voz y accesorios), Javier Ojeda (bajo, quena y voz) y Nicolás Caprari (batería, bombo legüero y accesorios).
Como parte de esta celebración también estará Cordillera, una propuesta que combina composiciones propias con reversiones del cancionero folklórico. Su repertorio recorre distintas regiones y sonoridades, con arreglos que buscan resignificar la tradición desde una mirada contemporánea y fresca. La música aparece allí como un espacio de encuentro, energía y celebración.
A pocos días de los festejos conversamos con Gonzalo Argenti sobre los 10 años de la banda y lo que se viene.
Otra Canción: Diez años después de haber empezado, ¿qué creen que queda de aquella primera idea de La Tico y qué cosas sienten que cambiaron por completo en el camino?
Gonzalo Argenti: A nivel personal y grupal, creo, y creemos, que la idea inicial fue generar un espacio entre amigos para crear con total libertad. En ese momento teníamos tres guitarras, y esas tres guitarras eléctricas tampoco cumplían roles específicos en todos los temas: no había una que fuera siempre la primera guitarra y otra que fuera siempre la segunda, sino que cada uno iba cambiando de roles y de perfiles artísticos y musicales a lo largo de las canciones.
Eso sigue presente: la idea de un espacio de encuentro más allá de los años, de haber tocado más o menos y de las cosas que han cambiado en el camino. Sin duda, lo que fue cambiando fueron los objetivos. Quizás al comienzo el objetivo era poder hacernos conocer y tocar mucho. Después, el objetivo fue empezar a grabar esas canciones que habíamos empezado a tocar por primera vez.
Después, mejorar esas canciones y grabarlas de nuevo. Después, hacer un disco. Después, parar un poco la pelota y no tocar tanto, moldearse e ir por otros lados. Son objetivos que han ido surgiendo también a nivel personal y grupal, y creo que eso es lo lindo del camino: la diversidad de todo lo que hemos transitado, pero manteniendo firmes nuestras convicciones personales y artísticas.
O.c: La banda nació en un contexto muy distinto al actual. ¿Qué les enseñaron estos diez años sobre lo que significa sostener un proyecto musical independiente en Córdoba?
G.A: Sin dudas, ha cambiado bastante el contexto: los lugares, los productores, las bandas e incluso los espacios que siguen vigentes, los que se han transformado y los que ya no están. Creo que estos diez años nos han dejado mucha enseñanza, pero principalmente nos han mostrado que, detrás de la autogestión, subirse solamente a un escenario no basta.
Uno va aprendiendo, con el paso del tiempo, a generar estrategias de marketing, difundir los eventos, producir y tomar decisiones, tanto arriba como abajo del escenario. Todo eso también nos ha moldeado como artistas y músicos, y es un aprendizaje constante.
Hasta el día de hoy, cada vez que uno se sube a un escenario, por más que haya tocado muchísimas veces en ese mismo lugar, siempre hay desafíos y cosas nuevas por aprender, ya sea que cambie la gente o que sea la misma.
O.c: La tico es destacada por de alguna manera por sostener influencias de distintos géneros.. ¿Hubo algún momento puntual en estos diez años en el que sintieron que la banda había encontrado su identidad o creen que esa identidad sigue en construcción?
G.A: Yo creo que desde el comienzo, cuando empezamos a proponer la diversidad de las canciones, no solamente por los géneros musicales, las fusiones o las influencias, sino también por el modo de componer. Si bien Pablito, Agustín Gómez, es quien compuso y llevó la batuta en gran parte del repertorio, varios de los integrantes tenemos canciones compuestas por nosotros y también las cantamos. Más allá de los coros, tenemos primeras voces.
Yo creo que esa fue nuestra identidad y que hasta el día de hoy también tratamos de buscar diferentes fusiones y géneros. Es decir: “Che, esto no lo tenemos, hay una canción que se propone ahora en el ensayo, bueno, vamos por ahí, veamos cómo es esto”.
Y también fuimos sumando voces. Primero Pablito cantando, después el Nico, Nico Suárez, después me sumé yo, después Javi, el bajista, y la Chini también, como corista, pero además como primera voz en varias canciones y en reversiones que hemos ido modificando a lo largo de estos años.
O.c: Han pasado por escenarios muy diferentes, desde espacios de la escena independiente hasta festivales grandes. ¿Qué aprendieron de tocar frente a públicos tan distintos?
G.A: Principalmente, creo que lo que hemos aprendido es a poder transmitir eso que nosotros sentimos arriba y abajo del escenario, y también en los ensayos, cuando estamos frente al público. Ya sea con un público diferente, en fechas propias o como invitados —que también hemos tenido varias—, muchas veces esa gente quizás no nos conoce y, de repente, nos recibe de una excelente manera.
También, en nuestras propias fechas, siempre tratamos de buscar la novedad o la transformación de algunas versiones. Pero, sin dudas, desde los comienzos hemos tenido una gran aceptación del público, tanto de conocidos como de desconocidos que nos escuchaban por primera vez. Siempre hubo muy buena onda durante los shows.
Después nos llegaban los mensajes, nos mencionaban en historias o nos hablaban y nos contaban que les había gustado, que incluso hacían el esfuerzo de ir a vernos. Y principalmente, quizás cuando uno piensa que muchas veces no lo están escuchando, después se da cuenta de que hay una escucha activa que no siempre es inmediata.
Muchas veces terminábamos de tocar, nos bajábamos del escenario y la gente nos saludaba. Así empezamos a conocer a personas que después se convirtieron en amigos y comenzaron a seguir el proyecto. También gente que nos mandaba un mensaje para alentarnos y decirnos que disfrutaba lo que hacíamos en vivo.
O.c: Compartieron escenario con bandas y artistas de recorridos muy diferentes. ¿Hay alguna fecha o encuentro que recuerden especialmente por lo que significó para La Tico?
G.A: Sin dudas, para mí, una de las fechas que recordamos hasta el día de hoy ha sido Cosquín Rock. Lo que implicó para todos llegar con temas propios y, en dos años, poder estar en ese escenario, compartir con diferentes bandas de ese movimiento y también con bandas de años anteriores.
Como también la vez que tocamos con Intoxicados, cuando estaban Felipe Barroso, Burbuja, el tecladista, y Jorge Rossi, que estaba haciendo ese proyecto con Felipe y Burbuja. Sin dudas, desde el primer momento en que nosotros tocamos ese día, en [nombre del lugar], ellos nos escucharon en la prueba de sonido, se pusieron a disposición, nos dieron consejos y compartimos en camarines. Esos son momentos que quizás con otras bandas no hemos podido compartir, ya sea por falta de tiempo o porque no se dio. Hay bandas que quizás no están abiertas a eso y otras que sí.
Sin dudas, otro músico para mencionar es el Fachi. Ha sido uno de los músicos más respetuosos y con quien hemos compartido muchos escenarios. Cabe destacar que, cada vez que llegaba, saludaba a todos, más allá de que los conociera o no. Se ponía a disposición y siempre tenía esa energía que lo caracteriza.
También hay un montón más: Los Razos, Más Zona, Carola, La Chanchamuda, que fue hace poco, Los Gardelitos, Las Pastillas… La verdad que han sido gratos recuerdos. Siempre estamos abiertos a poder compartir y también aprender de ellos, que son nuestros referentes musicales.
O.c: La autogestión aparece como una parte importante de la historia de la banda. ¿Qué cosas de ese modelo de trabajo reivindican y cuáles son las que más cuesta sostener después de diez años?
G.A: La banda que siempre está abierta a escuchar propuestas, y hemos trabajado con muchísimos productores, pero también nos hemos abocado a gestar diferentes proyectos de manera independiente.
No solamente en cuanto a grabaciones, videoclips y shows, sino también en las distintas formas de afrontar cada aspecto del trabajo. Y, sin dudas, siento que la vigencia es quizás lo más complejo de sostener. Por momentos, también implica mantener siempre esa llama encendida, proyectar, tener algún nuevo proyecto y poder seguir aprendiendo y superándose, principalmente como músico.
Después, todo eso se muestra al público, más allá de las redes. La transformación tiene que gestarse en los ensayos para después poder mostrarla.
O.c: En una década también cambia la relación entre los integrantes. ¿Cómo aprendieron a convivir con las diferencias, las discusiones y las distintas maneras de entender hacia dónde tiene que ir la banda?
G.A: Sin dudas, creo que nuestras relaciones también se han ido formando, construyendo y fortaleciendo con el tiempo. Creo que somos una de las pocas bandas en las que, de todos los integrantes que iniciaron, efectivamente están casi todos. La única excepción sería Nico Suárez, que es guitarrista y también cantante, pero que sigue siendo parte del proyecto. Está viviendo en Buenos Aires y, cada vez que viene, toca con nosotros. Sigue estando, incluso nunca salió del grupo de WhatsApp.
Creo que eso es realmente algo muy valorable de nuestra parte. Más allá de las diferencias y discusiones, de que cada uno tenga estilos musicales y referencias distintas, nos une el espacio. Poder entenderlo como tal, como un espacio de encuentro, y unirnos haciendo música y arte, fusionando todas nuestras influencias.
Cada vez más, ya sea en creaciones propias como también en reversiones de temas que hemos hecho a lo largo del tiempo. En este momento también estamos haciendo una reversión de [nombre de la canción], con un tinte obviamente más rockero. Creo que eso, sin duda, es destacable.
O.c: ¿Qué cosas escuchan hoy que quizás no hubieran imaginado escuchar cuando empezaron con La Tico y de qué manera esas nuevas influencias terminan apareciendo en las canciones?
G.A: Yo creo que, obviamente, escuchamos diferentes y nuevas bandas emergentes e independientes que van saliendo, pero la esencia de nuestras influencias sigue estando marcada. El otro día nombramos a Autos Robados, nombramos a [nombre de la banda], nombrábamos a Los Espíritus, a bandas más de pop rock y también de folclore, Miro J. Pero siempre está esa diversidad que, creo, en mayor o menor medida, muchas de las cosas que están hoy ya las hemos escuchado dentro del rock en general y que ahora tienen otro impacto en otras generaciones, quizás con las mismas melodías. Eso está buenísimo.
Y también están esos referentes que nosotros tenemos y que hoy las nuevas generaciones siguen sosteniendo, para poder mostrárselos también a su público. Por ejemplo, Miro J citando a Spinetta, o vos haciendo una canción con el Indio, entre otras cosas.
O.c: Esperanza Kamikaze quedó como una fotografía de una determinada etapa. Cuando vuelven a escuchar ese disco hoy, ¿qué les genera y qué sienten que todavía los representa?
G.A: Mirá, justamente, si vos escuchás mi primer disco, del año 93, y escuchás mi último disco editado, que es de 2019, vas a encontrar un hilo de conexión. Siempre, en mis decisiones artísticas y en mis composiciones, prevaleció una importancia por la estética, desde mi propia mirada estética. Obviamente, fui fiel a eso. No me dejé llevar por alguna sugerencia de moda, ni en cuanto a ritmos ni a sonidos. Siempre la música que compuse y grabé fue la música que sentía en cada momento.
Tiene todos los rasgos de las músicas por las cuales he transitado, pero también tiene el filtro de Marcelo Torres. Las decisiones, de alguna forma, son mías, y por eso hay un hilo de conexión entre todos los discos. Son diferentes, no son todos iguales. De hecho, mi primer disco, [título], tiene una impronta bien folclórica. El segundo, Constructor de alma, está más relacionado con el jazz, pero igual tiene una conexión en cuanto a la estética.
No sé cómo explicarlo porque, obviamente, es muy difícil explicar una canción o un cuadro. No lo podés explicar: tenés que escucharlo y chau.
Lo que te puedo decir es que en todos mis discos hay una relación con mi compromiso musical, con que sea genuino, verdadero, con mi propia actitud. No hay ninguna especulación. Eso es lo que le digo a cualquiera que me pregunte: “Che, ¿y tu disco está bueno?”. Mirá, lo que tiene es que está hecho desde un lugar de verdad, desde mi verdad musical.
No tengo una productora o una compañía que me esté diciendo: “No, tenés que hacer esto, mandate más para este lado o para el otro”. Eso no lo van a encontrar en ninguno de mis discos. De alguna forma, creo que es un valor ético que van a encontrar en todos ellos.
O.c: Están trabajando en un nuevo disco. ¿Qué pueden adelantar de ese material y qué diferencias encuentran entre las canciones que están haciendo ahora y las de sus primeros años?
G.A: En el primer momento de la banda podemos decir que La Tico tenía más influencia del rock and roll y el blues. Después, en otra etapa, estuvimos más tirados al funk, al boogie y al rockabilly. Y hoy en día podemos decir que estamos en una etapa que, también a partir de lo que se viene en nuestro disco, tiene más que ver con el folk y la fusión, con algunas cuestiones lúdicas, pero más que nada con un tinte folclórico.
En esta nueva etapa también sumamos e interpretamos diferentes instrumentos de nuestro folclore musical popular, como el bombo legüero, el charango, la quena y la guitarra española. También aparecen aires de chacarera y vidala, como había comentado anteriormente, que creo que también nos reflejan y son parte de nuestras influencias.
O.c: ¿El nuevo disco nace de una necesidad de buscar algo diferente o sienten que es una evolución natural de todo lo que vienen haciendo?
G.A: Creemos que es un poco y un poco: por un lado, la necesidad artística de buscar algo distinto, pero también la de asentar nuestra identidad y, a la vez, mostrar lo que hoy sentimos y realizarlo juntos, ¿no?
Más allá de lo que se escucha y demás, siempre, como te comentaba anteriormente, vamos por nuestras influencias y tratamos de buscar también una sonoridad nueva, pero partiendo de una base que es nuestra identidad.
O.c: Después de diez años, ¿qué significa para ustedes seguir hablando de rock en una escena musical que cambió tanto y donde las formas de escuchar, producir y mostrar música son otras?
G.A: Somos unos convencidos y también defensores de poder fusionar diferentes géneros, en una época en la que ya se estaba gestando con naturalidad la idea de que diferentes bandas no tenían por qué abocarse a un solo género musical, sino que también podían sorprender o indagar en otros lados. Creo que está buenísimo.
Hoy en día, la escena del rock de Córdoba va quizás más por el rock alternativo y el post-punk, que también está buenísimo. Creo que está bueno buscar esas sonoridades más allá de lo que se esté poniendo en el mainstream o de lo que tenga mayor consumo. Todo movimiento que surja con naturalidad y en conjunto me parece totalmente válido y digno de ser escuchado, más allá de que a uno le guste o no.
La forma de producir, mostrar y escuchar música, sin dudas, también ha cambiado, y está buenísimo porque hoy hay más posibilidades de tener una grabación, una maqueta y, a partir de eso, ir moldeando y escuchando. También cambió la forma de sacar las canciones: fragmentar un poco el disco y después editarlo. Creo que eso también está bueno.
Pero también somos un grupo defensor del formato disco y del concepto en sí. Creo que está bueno y que [nombre del disco/proyecto] lo ha tenido en su momento y, sin dudas, lo que se está gestando como segundo disco también lo va a tener.
O.c: Córdoba tiene una escena musical muy particular y también bastante fragmentada. ¿Qué lugar sienten que ocupa La Tico dentro de esa escena después de una década?
G.A: En la época en que nosotros surgimos como banda, hace años, aparecieron muchas bandas junto a nosotros. Algunas fueron modificando sus integrantes, otras no tanto, pero son pocas las que siguen en vigencia. Sin dudas, creo que eso también nos hace visibilizar el lugar que uno ocupa después de estos diez años de sostener dos palabras que para nosotros son importantes: encuentro y vigencia.
Más allá de que seamos reconocidos o no, creo que esos son nuestros pilares y que eso es totalmente valorable. Antes de que nosotros apareciéramos también había bandas, y las sigue habiendo, que marcaron un camino, un rumbo. En nuestro caso, no siento que ocupemos un lugar especial como banda; al contrario, siento que ocupamos el lugar más humilde de todos y lo sostenemos como tal, arriba y abajo del escenario.
Siento que el movimiento que hubo en su momento impulsó que hoy se naturalicen cosas que quienes estuvieron antes que nosotros también hicieron, y eso se agradece y se reconoce. Pero creo que, lamentablemente, palabras como reconocimiento y vigencia no tienen el peso ni el valor que deberían tener dentro de la escena.
Cuando podamos valorar a quienes han abierto caminos, más allá de nosotros mismos, y encontrar también ese encuentro desde el reconocimiento y la humildad, tanto a nivel personal como grupal, creo que vamos a crecer como escena. Y, justamente, vamos a poder unir estas fragmentaciones que mencionás y que siempre van a estar, pero quizás lograr que algunas partes se acerquen de una manera más noble y sincera.
O.c: Si pudieran volver a encontrarse con aquellos músicos que empezaban La Tico hace diez años, ¿qué les dirían desde la experiencia que tienen hoy?
G.A: Diríamos que cada vez que suban al escenario lo disfruten al máximo, junto a sus compañeros, amigos de la banda, desconocidos, conocidos y amigos que están abajo, compartiendo también desde ese lugar. Que podamos disfrutar del encuentro y también de lo impensado: poder compartir escenarios y festivales con diferentes bandas que nosotros tenemos como referentes.
Tener esas experiencias es un valor invaluable, tanto a nivel personal como grupal. Y, sobre todo, seguir manteniendo las convicciones que nos sostienen y que forman parte de nuestra identidad, tanto personal como grupal.