Franco Luciani: Explorando fronteras musicales a través del folclore, el tango y el jazz

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Compartimos una entrevista con Franco Luciani, el destacado armonicista rosarino que actualmente es uno de los jurados del Pre Cosquín 2024 y también formará parte de la grilla de la primera luna coscoína.

Franco Luciani llega al festival con dos trabajos discográficos. Uno de ellos es «Frutos del país«, que rescata una denominación utilizada por viajeros extranjeros en el siglo XIX para referirse a las artesanías vernáculas de Argentina. Según Luciani, estos productos eran representativos de nuestra tierra y solo se encontraban aquí, por lo que decidió utilizar ese nombre para su nuevo disco. Sin embargo, para él, esta denominación se extiende más allá de los ritmos y la música, abarcando también a los creadores, intérpretes y personas que son frutos de nuestro país.

El otro trabajo es «Tangos cruzados», un nuevo disco en colaboración con el pianista italiano Fabrizio Mocata. En este álbum, Luciani y Mocata exploran diferentes conexiones: entre continentes, entre ritmos y también en la dinámica entre la improvisación y la planificación.

Otra Canción: ¿Cómo te llevas con las etiquetas? Personalmente, creo que una gran parte de tuya está muy ligada al folclore, pero en los últimos años también te has dedicado al tango e incluso has tocado con Snarky Puppy, una de las bandas más destacadas del jazz actual a nivel mundial.

Franco Luciani: No tengo problemas con las etiquetas. Creo que, de cierta forma, las etiquetas existen y eso no es un problema. De hecho, considero que esto es valioso en la música. La etiqueta no tiene que ser una limitación.

Hablando específicamente de mi caso, sí, soy una persona que proviene de Cosquín. Siempre he entendido a Cosquín como el punto de partida, pero eso me ha llevado inmediatamente a explorar otros géneros. Principalmente me considero alguien cuya columna vertebral está en el tango y el folclore, en el folclore y el tango. Hay personas que me conocen en otros lugares del mundo como tanguero, ya que recorro el circuito tanguero como un artista de tango que también hace folclore. A su vez, como bien mencionas, siempre he estado ligado a muchos géneros y eso es algo que disfruto. soy alguien que convierte su instrumento en un sonido universal, pero que tiene sus raíces en el tango y el folclore. Esto me ha llevado a crear música en diferentes estilos, incluso dentro de la música académica y clásica. Como mencionaste, desde Snarky Puppy hasta tocar un chamamé en el festival de chamamé de Corrientes. Es algo que me gratifica mucho y realmente fluye de manera natural, así lo siento y así lo entiendo, es mi lenguaje.

O.C: En tu música hay algo de jazz, no sé si en el sentido tradicional. Pero si hay algo de jazz, diría que también me recuerda a Piazzolla, si se quiere. Hay una parte de la discografía de Piazzolla que encuentro jazzera, al igual que en la tuya, tal vez en la forma de tocar la armónica… ¿Cómo llegaste al jazz?

F.L: Mi acercamiento al jazz, e incluso a la música de Piazzolla y muchas otras, tiene que ver con mi padre. Tengo la suerte de tener un padre que, desde que era niño, me enseñó mucho sobre música. Me transmitió el amor por la variedad y el placer de escuchar música. Creo que eso es algo que debería ser así. Por ejemplo, cuando bailamos Los Auténticos Decadentes en un cumpleaños de 15, me parece algo maravilloso en ese momento.

A veces es triste que se hayan perdido ciertas formas de pensar, concebir y analizar la música. Mi padre era de las personas que se reunían un sábado por la tarde exclusivamente para escuchar música con amigos. Mi padre siempre fue una persona muy abierta, aunque su base siempre fue el jazz y el rock británico. Pero en cuanto supo de cada uno de mis gustos, supo indicarme a quién escuchar y hacia dónde dirigirme. Ese amor por el jazz viene de él, y obviamente fue potenciado a través del estudio.

A los músicos que nos gusta improvisar, vemos la improvisación como un elemento fundamental en lo que hacemos, nos acercamos al género del jazz. No porque sea el único género en el que se improvise, sino porque es el género que ha desarrollado de la mejor manera la técnica y el contenido de la improvisación. Así que eso es algo que siempre está presente en mí. Soy muy cuidadoso con los lenguajes, pero disfruto mucho de la improvisación. A la hora de improvisar, sé que es lo que convierte a la música en un juego y lo potencia

O.C: Desde hace ya algunos discos también te animas a cantar… ¿Cómo te llevas con el canto? ¿Y qué fue lo que te llevó a empezar a cantar?

F.L: Me llevo muy bien con el canto y es algo que se ha ido sumando de manera progresiva, paso a paso, sin ninguna ambición en particular. Simplemente fue la construcción de una nueva necesidad artística dentro de lo que hago. Lo que me da mucha seguridad es que ha sido muy bien recibido. Siempre fui alguien que entrelazó mi armónica con las grandes voces de nuestra historia de la música popular argentina e incluso más allá. Pero la verdad es que mi incursión en el canto ha sido un proceso muy gradual. Mis primeras intervenciones fueron haciendo coros para Martín González, no el hijo de Lucho, sino el guitarrista, cuando él formaba parte de mi grupo, el Franco Lucaini Grupo. Luego empecé a hacer coros para el querido Raúl Carnota en San Luca, y él me apoyaba mucho en eso. Lo mismo sucedió con el querido Daniel Massa cuando hacíamos el espectáculo de boleros y otras músicas. Así fui ganando confianza hasta que, con Daniel Massa, empecé a cantar algunas cosas solo. Incluso, a veces le mostraba canciones para que él las cantara y él me decía que estaban fenomenales y que las cantara yo. Eso me fue animando a sumar mi voz, y la verdad es que ha sido muy bien recibida, al punto de que el primer disco en el que oficialmente canto en solitario es «Anda en el Aire», que ganó el premio Gardel en 2018. Sabemos que este premio es otorgado por la votación de la industria, en el mejor sentido de la palabra. No hay que tener miedo a la palabra «industria» en la música. Ojalá que esa palabra crezca. Esto no significa que se descuide el contenido artístico. La industria de la música está compuesta por colegas, periodistas, comunicadores y técnicos especializados en diferentes áreas. Para mí, esto fue muy importante, porque canté varias canciones en «Anda en el Aire». Pero insisto, esto ha ido sucediendo de forma natural. En los discos siguientes también canté, aunque en menor medida que en «Anda en el Aire». No busco una cantidad específica para mantener un número, sino que si un disco me pide que cante más temas, lo hago, y si me pide menos, no hay ningún problema. Pero sí, es algo que felizmente ha llegado para quedarse y lo llevo muy bien. Lo disfruto mucho.

Los frutos de la música Argentina

O.C: Hablemos un poco de tus últimos discos. Primero Furtos del país ¿Por qué decidiste llamarlo así?

F.L: «Frutos del País» es un disco que tenía muchas ganas de hacer. En este álbum, me enfoqué específicamente en las danzas. Siempre fui respetuoso de las formas y las danzas, pero en este disco agregué muchos elementos en los intermedios, las introducciones y los finales. En «Frutos del País», nos encontramos con las danzas de una manera más directa. De hecho, es un disco muy bailable, aunque en mi música siempre se pudo bailar, como mencioné anteriormente.

Lo que me gustó de estas danzas, además de ser danzas muy específicas de una región, como el noroeste, zamba, chacarera, gato, escondido, bailecito, es que es una forma de referirme a la riqueza cultural de nuestro país. Antiguamente, utilizaba ese término para las cosas que se comerciaban principalmente en la frontera, en las pulperías, e incluso los grupos indígenas también comerciaban constantemente en la frontera antes de la llamada «conquista del desierto», es decir, la ocupación de la Pampa y la Patagonia. Los viajeros extranjeros solían llamar a estos elementos «Frutos del País» porque decían que eran algo que se encontraba aquí y no podían encontrar en otro lugar. Es una forma de destacar algo que es representativo y distintivo de nuestra cultura. Esto va más allá de la cultura en sí, puede aplicarse a cualquier especialidad o profesión que ofrezca sus servicios y potencie cualquier cosa. Incluso se puede considerar un «Fruto del País» a nivel internacional, ya que tiene una proyección amplia en el territorio y fuera de él. Por eso me gustó llamar al disco «Frutos del País». Además, es un nombre que podría mantener en otros discos de diferentes regiones en el futuro, como una especie de serie.

O.C: Es un disco que tiene más temas propios, pero también algunos del cancionero folclórico. Algunas son conocidas o muy populares, mientras que otras han quedado un poco relegadas, al menos para las generaciones más jóvenes. ¿Cómo fue la elección de las canciones?

F.L: La elección del repertorio se basó en la premisa de que fueran danzas del noroeste y centro, las danzas más populares de nuestro folclore. Quería que el disco se centrara en esas regiones específicas y no incluir música del litoral, como he hecho en otros discos dedicados al folclore. Siempre busco que el repertorio sea variado, con canciones populares, nuevas canciones y canciones propias. En este caso, hay dos canciones propias, «Gatónica» y «Brasitas». Pero al igual que con mi incursión en el canto, la elección de las canciones se da según la necesidad que siento en ese momento. Es cierto que también me gusta rescatar canciones, como «Canta Zamba» y «Sombras Tu», que son zambas antiguas y muy valiosas.

O.C: Me intriga como nació Brasitas, una de las canciones que compusiste junto al poeta Chicho Décima.

F.L: Bueno, «Brasitas» es un bailecito que hicimos con Chicho. Siempre es gratificante trabajar con personas con las que te sientes cómodo, aunque no hayas trabajado antes, como en el caso de Chicho. Veníamos hablando durante un tiempo sobre la posibilidad de colaborar, y teníamos muchos puntos en común. Chicho ya ha trabajado con otros músicos y artistas, como Bruno Arias, y tiene algunas obras que son muy reconocidas en su repertorio. Así que fue muy interesante trabajar con él.

A mí me gusta mucho el formato del bailecito. De hecho, en mi disco anterior también incluí uno, aunque no era de mi autoría, no era el clásico sirviñacu. Pero me gusta mucho la simplicidad y la estructura armónica del bailecito. Aunque puede tener ciertas armonías comunes, a la hora de concretar una canción, uno tiene que sentirse cómodo, y a veces eso requiere trabajo.

Estamos muy satisfechos con el resultado de «Brasitas». Me gustó mucho la poesía que Chicho me proporcionó, y creo que logramos crear una hermosa obra. Tal vez no sea una de las canciones más presentes en mi repertorio en este momento, ya que siempre mezclo elementos de otros discos, pero quién sabe, tal vez en algún momento vuelva a destacarse. Me encantó cantarla y quería que la poesía tan hermosa de Chicho Décima quedara claramente expresada. Estoy muy feliz con esta canción, creo que es una de las últimas obras con letra que he hecho hasta ahora, compartida con un poeta

O.C: Otra de las canciones que me llamó la atención fue «Gatónica», por ser un gato tocado con una armónica diatónica. ¿Qué te llevó a volver a tocar con la armónica diatónica? Porque, si no me equivoco, para escucharte tocar así hay que retrotraerse a tus primeros discos…

F.L: La diatónica es una composición que me lleva un poco de vuelta a mis comienzos. Esto no significa que vuelva a tocar exclusivamente con la armónica diatónica o de blues. Es cierto que la mayoría de los armonicistas comenzamos con esa armónica porque es más accesible, y luego descubrimos el maravilloso mundo de la armónica cromática. Yo soy definitivamente un armonicista de armónica cromática desde mis inicios.

Sin embargo, también he tocado la armónica diatónica en el pasado. En el disco «Armusa» del año 2002, grabé la canción «El Gato», también un gato, aunque no de mi autoría, utilizando la armónica diatónica. También la utilicé en el proyecto San Luca. Así que es un poco volver a mis raíces.

En el caso de «Gatónica», me dio muchas ganas de utilizar esta armónica. Es una armónica Lee Oskar con una afinación particular, que aunque es blusera, tiene una afinación mayor diatónica muy interesante. Me pareció muy interesante y es una canción que me encanta interpretar, que disfrutamos mucho y que forma parte de mi repertorio constante. Está pensada específicamente para esa armónica.

Por supuesto, se puede tocar de cualquier manera y con cualquier instrumento, pero básicamente hay un juego de arpegios muy interesante que me permite el instrumento. También utilizo bending, que son notas dobladas, características tanto de la armónica como del blues, pero aplicadas de una forma muy criolla en este gato de mi autoría. Ya veníamos tocando esta canción unos años antes de que se grabara oficialmente en el disco «Frutos del País».

O.C: Hablamos del jazz, del folclore, algo que está presente en el proyecto Sanluca, al igual que el rock en la introducción que haces en Ñapoli o algunos tintes del blues en Mishky mota. ¿Qué significa Raúl Carnota en tu acervo cultural? Pensando que Carnota siempre parece haber estado un paso más adelante, como lo estuvo en su momento el Chango Farías Gómez.

F.L: Carnota significa muchísimo en el acervo cultural y en el de toda una generación. Te diría que de todas las generaciones a partir de la aparición de Carnota como artista. Más allá de que hay épocas y épocas, pero también lo veo como jurado del Pre Cosquín. Carnota es interpretado en todo el país por todos los colores folclóricos. Si bien él realmente tiene un sello muy personal que le da determinadas características, es uno de los grandes compositores de los últimos 30 o 40 años del folclore argentino.

Para mí Carnota significó muchísimo. Lo empecé a escuchar con mi padre porque él escuchaba a Carnota entre tantas músicas. Como bien decía antes en otra de las respuestas, nunca fue un tipo súper folclórico mi padre, pero como gran amante de la buena música, sabía lo que era bueno en cada género y lo disfrutaba. También tenía una relación de amistad desde que eran muy jóvenes con el querido Eduardo Spinazzi. El tío, no es el tío de sangre, pero yo siempre lo llamé tío para darte una idea. Y antes de que yo sea músico profesional y que después me encuentre con él, él es parte del disco Frutos del País

Yo escuchaba a mi padre decir con mucho orgullo que él había estado en los primeros ensayos donde probaban Grito Santiagueño en Buenos Aires. Él me contaba eso cuando yo era un niño. Después supe quién era Carnota, qué es Grito Santiagueño Entonces, claro, eso también viene desde mi familia, desde el día a día de la música, incluso en este caso de la amistad profunda y de familia con Eduardo y su familia. Después empecé a descubrir más cosas por otros lados. Cuando empecé a estudiar música, cuando me entusiasmé con el folclore, esa epoca fue muy fuerte. Empecé a descubrir más la obra de Raúl en su amplio universo.

Lo cierto es que tuve la suerte, en uno de los Cosquines allá en el 2002-2003, que Raúl me escuche en La Peña, en el club de ajedrez. Y a partir de ahí fue una hermosa experiencia. Él me invitó a tocar una vez en lo que era La Vaca Profana, que ya no existe más en la ciudad de Buenos Aires, con otro querido amigo hoy que es el menino Garay, el percusionista cordobés. Después empezaron a suceder cosas y llegó el Proyecto sanluca, donde había mucha locura, en el mejor sentido de la palabra.

Raúl era un folclorista total y un tipo que escuchaba de todo. Un tipo muy brusero, muy rockero, que lo podías encontrares escuchando Raisin’ in the Machine o Petrona Martínez una catante que me enseño Raúl de música colombiana. Pero Carnota siempre fue un tipo muy cuidadoso del lenguaje, por eso la obra de él es maravillosa y folclórica a la vez. Se la puede pensar como fusión, pero es realmente música popular argentina y muy profunda.

A mí me ha hecho crecer en todo sentido conocer tipos como Rául Carnota o como Rolfo Sánchez, dos tipos increíbles, que tenían la sinceridad y la humildad de los grandes. Puede haber excepciones, pero en general no se ven estos tipos, también en vida ha tenido su reconocimiento, pero siempre uno dice que no es la justicia total, pero bueno, este es el mundo que se vive hoy, y no es un problema de Raúl Carnota ni mucho menos. Larga vida a toda su obra y para mí ha sido un gran honor ser parte del Proyecto SanLuca, que era una diversión tremenda. Hemos viajado mucho, viajamos a China, viajamos a Canadá, viajamos a Europa, viajamos por todo el país. Para mí en mis primeros años de formación fue realmente increíble, no lo olvidaré jamás.

O.C: El otro disco que editaste hace muy poco es Tangos Cruzados con Fabrizzio Moccata.

F.L: Estoy realmente muy contento con este proyecto. El disco ya está disponible en todas las plataformas y vamos a presentarlo el 24 de enero, después de mi regreso de Cosquín, en el Club Bebop de Jazz en la ciudad de Buenos Aires. Este proyecto surge de nuestros constantes viajes. Viajo dos o tres veces al año a Europa y en uno de esos viajes lo hago con Fabrizzio. Todo el repertorio que se grabó en el disco es resultado de esos viajes. Yo grabo una parte en la ciudad de Vinci, en Italia, la ciudad de Leonardo Da Vinci, y otra parte en la ciudad de Buenos Aires.

En algunas participaciones, contamos con la presencia de Pablo Motta en el contrabajo. Él es parte de mi proyecto y de mi trío de «Frutos del País». Ha participado en otros discos, como el disco con Colangelo hace mucho tiempo. Estamos muy satisfechos con el resultado. El disco busca fusionar tangos tradicionales y valses, cambiando el compás. También incluye grabaciones y composiciones propias, como «Cruzando Aguas» y «Pazza del Sensibile». «Cruzando Aguas» es una obra de Fabricio y «Pazza del Sensibile» es una composición mía que surgió mientras estábamos de gira en Italia. El disco abarca desde tangos clásicos hasta tangos más contemporáneos, siempre respetando el lenguaje pero con una gran apertura.

Estamos muy entusiasmados con este proyecto, que se presentará oficialmente el 24 de enero, y luego nos iremos de gira por Italia en febrero. Así que se viene «Tangos Cruzados». Todos están invitados a escucharlo, ya que está disponible en todas las plataformas digitales.

O.C: Siempre que te vi llegué a la conclusión que sos de los músicos que uno disfruta viéndote sentado y no sé si tanto bailando. Aunque frutos del país pareciera que hay una necesidad de invitar a bailar de hace un disco más peñero de algún modo en comparación con los anteriores. ¿vos como lo ves después de algunos meses de recorrido el disco?

F.L: Sí, en cierta forma, esa es la búsqueda de frutos del país, pero no excluyente. No soy una persona que tenga una ambición puntual de un circuito, de una búsqueda neta del mundo de la danza. De otro modo, te digo que mi música también siempre se bailó de una u otra manera. Es algo que yo siempre lo he visto. Sí, hay músicas más apuntadas exclusivamente. Igual mi música siempre ha sido bailada. y para mí eso siempre ha sido un gran honor.

Sí veo frutos del país que tienen mucha más proyección de baile. Pero a mí también me gusta, me gusta mucho tocar las chacareras de ese modo, tocar las zambas de ese modo. La parte criolla es algo que siempre disfruté. Así que es un poco la búsqueda de frutos del país, pero dentro de una gama de colores que ya tengo yo naturalmente en mi concepto de la música. Pero sí, es mucho más bailable. Me lo dicen muy comúnmente últimamente. Lo veo aquí en Cosquín, ahora que estoy siendo jurado. Así que es muy interesante. Y bueno, seguramente que no es ni el primer ni el último material que por ahí tenga esa búsqueda más de la coreografía. Aunque siempre hay proyección, siempre hay juego. Es inevitable con los muchachos. Y hay versiones que son un poco más abiertas también, como por ejemplo chacarera del polear o el mix de las zambas tucumanas. Hay un poquito de todo. Pero es una invitación, sí, un poco más intensa, más marcada al baile.

O.C: Sos Jurado del Pre Cosquín, además de formar parte de la grilla del festival… ¿Qué significa el festival para vos? ¿qué vos podes adelantar del show que adelantaste que se viene con sorpresa? Pensando que fuiste Revelación, premio categoría instrumental y consagración.
F.L:
Bueno, el Festival de CoSquín significa mucho para mí. En realidad, significa todo lo que implica y eso es mucho para cualquier amante de la música de nuestro país, de las músicas populares y del folclore del mundo. Pero principalmente, como argentinos, representa el templo del folclore, su historia, los artistas que han pasado por allí y los que han trascendido desde Cosquín. Es algo de lo que me siento parte, algo que representa al pueblo argentino en general.

Además, hay un aspecto muy importante para mí como intérprete y armonicista. Cosquín me define en la armónica. Si bien ya tocaba el instrumento, fue a partir de mi participación en Cosquín, como revelación y premio instrumental, que me di cuenta de que la armónica era mi instrumento. Fue un momento decisivo en mi carrera y desde entonces, la armónica ha estado siempre presente en mi vida.

Este año tengo la suerte de formar parte del festival nuevamente y, en cuanto a la sorpresa que mencioné, puedo adelantar que será algo fuera de mi programa habitual y también fuera del programa de Victoria Virginia. Vamos a interpretar juntos una canción más, una obra que es muy conocida y que tiene un significado especial para todos. Será un momento muy emotivo y estoy seguro de que será una experiencia única para el público.

#Foto de portada Magdalea Audap Soubie