Alan Lez se presenta el 3 de julio a las 21:30 en Pez Volcán, donde Alan presentará esta nueva identidad artística que combina pop, baile, sensibilidad y una narrativa cada vez más personal.
En su nueva etapa, Alan Lez aparece más nítido, más seguro y más dispuesto a jugar con todas las capas que lo atraviesan: la música pop, la estética, la teatralidad y una identidad artística que empieza a tomar más presencia paso a paso. Después de giras, festivales, exposiciones masivas y momentos personales decisivos, el artista encara un ciclo donde el brillo convive con la vulnerabilidad, y donde cada canción busca decir algo más que lo evidente.
“Me gustas mucho”, su nuevo single, funciona como puerta de entrada a ese universo: un pop que abraza el exceso, la ternura, la nostalgia y la idea de refugio en lo simple. En esta charla, Alan repasa su crecimiento, su vínculo con la comunidad, la importancia de los afectos, la influencia de los 80 y 90, y la responsabilidad de ocupar escenarios donde la música y la identidad se vuelven también una forma de militancia.
Su próximo show propone un recorrido por los principales temas de su primer disco Full 25/7 y por sus nuevas canciones, en un formato íntimo y vibrante que dialoga con su fandom y con esta etapa más performática de su carrera.
Otra Canción: “Me gustas mucho” marca una nueva etapa conceptual en tu carrera. ¿Qué sentís que estás dejando atrás y qué estás abrazando en esta versión más popstar de vos mismo?
Alan: Siento que, cuando uno empieza a tener más recursos para sentirse realmente como un popstar, hay que valorarlo mucho más. En mi caso, dejé atrás muchas inseguridades de ese Alan más independiente, más artesanal, y me permití abrazar esta etapa: una música más pop, más bailable, la posibilidad de hacer un videoclip con gente que trabaja profesionalmente en esto y aprender todo el tiempo de esas experiencias.
Así que, un poco, dejo atrás mis inseguridades para abrazar todo lo nuevo.
O.c: El videoclip trabaja la idea del exceso, la gula y la liberación. ¿Cómo surgió esa estética y qué te interesaba contar a través de ese universo visual tan desbordado?
Alan: Siento que la música pop siempre tiene ese permiso para jugar con el concepto, con la estética, con el color. Yo soy diseñador gráfico, así que también quería darme ese gustito en este videoclip y, sobre todo, en estas nuevas canciones. Hay algo que me interesa mucho del arte cuando tiene algo para decir, cuando no es solo forma sino también sentido. Por eso me atraía la idea de que, aun siendo música pop, ese pop pudiera contar algo. Y me encantaba la imagen de comer torta en exceso, rodeado de amigos, porque a veces en lo simple, en lo cotidiano, está nuestra pequeña revolución.
O.c: En la canción aparece la idea de encontrar refugio emocional en lo simple cuando “el mundo sigue roto”. ¿Cómo dialoga esa sensibilidad con el momento personal y artístico que estás viviendo?
Alan: Siento que siempre busco refugio cuando hay tanta exposición alrededor. Es algo natural: uno vuelve a sus amigos, a su familia, a esos lugares donde realmente puede bajar la guardia. Y en este último tiempo me pasó mucho eso. Tuve la suerte y el privilegio de estar acompañado, de sentirme sostenido por la gente que quiero.
También es lindo transmitirle eso a quienes escuchan tu música: siempre hay un lugar seguro cerca tuyo, aunque a veces nolo veas. Es algo tan simple y, al mismo tiempo, tan difícil dar conocer
O.c: Venís de un recorrido intenso: giras por varias provincias, la Marcha del Orgullo, el Billboard Summer Festival, Córdoba, Niceto. ¿Qué aprendiste de ese crecimiento acelerado y cómo te prepara para lo que viene?
Alan: Siento que, desde mi lado más independiente, ahora contar con un equipo que acompaña todas esas experiencias te hace crecer mucho y te hace ser más consciente del lugar que uno ocupa en esos escenarios. Son momentos que también te marcan, y por eso los tomo con mucha responsabilidad.
O.c: ¿Qué puede esperar el público de esta nueva puesta en escena que estás construyendo para Pez Volcán y Niceto?
Alan: Córdoba siempre tiene un lugar muy importante en mi corazón. Y cuando hablamos de un show en este formato, siento que es especial, porque con el fandom buscamos que esos momentos íntimos realmente lo sean. Entonces armamos dinámicas, pensamos en un outfit distinto, en un dress code, y también proponemos jugar con el momento, entregarnos a esa energía compartida.
Siento que ya es muy valioso y se agradece muchísimo que la gente salga de sus casas para ver un show en vivo, más aún en una provincia tan linda como Córdoba.
Vamos a estar esperándolos con mucha música y, sobre todo, con mucho brillo.
O.c: Consumiste muchos videoclips de los 80 y 90. ¿Qué elementos de esa cultura visual siguen presentes hoy en tu identidad como artista?
Alan: Hay algo muy lindo en esa época que siempre me gustó: esos contraluces, esa estética medio glam que tenían, no solo en la forma de vestir sino también en la musicalidad, en el sonido. Y algo que me fascina son esas voces tan inolvidables.
En algún punto busco eso en mi música también: que tenga ese efecto nostálgico, que la escuches ahora y que, si la volvés a escuchar dentro de cinco o diez años, te siga transmitiendo una nostalgia linda. Tal vez esa es la herramienta, la esencia que busco en los 80 y en los 90.
O.c: Tu historia está atravesada por la enfermedad de tu papá y por cómo la música funcionó como refugio. ¿Cómo transformó ese dolor tu manera de escribir y de pararte en el escenario?
Alan: No sé… siento que a todos nos atraviesan historias muy duras en la vida. En mi caso, tenía la necesidad de compartirlo porque, para mí, la música siempre fue un espacio seguro. A veces uno cree que las historias personales no le importan a nadie, pero muchas veces sí. Y en esta ocasión sentía que, tal vez, alguna de mis canciones pueda servirle de refugio a alguien en algún momento.
Para mí era muy importante tomarlo con respeto: respeto por la historia, por mi papá y por la música misma, que nos acompaña en tantos momentos.
O.c: Muchos ven en La Voz la fantasía del artista pop. ¿En qué creés que te ayudó esa exposición y qué cosas de ese mundo no volverías a hacer?
Alan: La vez que me anoté ahí fue simplemente por eso, para exponerme a más gente, a más oídos, y también para desafiarme, para autodesafiarme. Esa era un poco la intención de estar en un lugar tan grande. También quería aprender. Me parecía una oportunidad para que la gente conociera no solo mi historia y mis ganas de llegar a más personas, sino también esto: la autoexigencia, la idea de confiar en que, en algún momento, eso que uno quiere llega.
No sé si lo volvería a hacer. Creo que hay momentos en la vida que son claves y que tal vez no tienen repetición. Siento que no sé si volvería a pasar por una experiencia así. No desde el mismo lugar en el que fui; quizás desde otro. O no. ¿Quién lo sabe?
O.c: ¿Qué lugar ocupa el humor, la teatralidad y el juego en tu propuesta artística?
Alan: Siento que están ahí, en la balanza con la música, muy equilibrados. Últimamente la teatralidad empezó a formar parte de este universo que quiero crear, y también invita a otra forma de interpretar. Me parece muy lindo explorar esas áreas cuando uno es cantante y pasó tanto tiempo dedicado a la música: poder descubrirse en el escenario como un actor, como alguien que interpreta algo que no es habitualmente, y llevar eso al ámbito musical me resulta súper lindo.
Creo que van a seguir conviviendo conmigo. De hecho, muchos artistas que admiro abrazan la teatralidad desde ese lugar, así que estaremos ah
O.c: ¿Cómo gestionás hoy la fama repentina y la cercanía con la gente en un momento tan particular de tu vida?
Alan: Cuando tengo la oportunidad de hablar a través de un medio, de un streaming o lo que sea, siempre trato de tener presente que del otro lado hay gente que está recibiendo el mensaje y que también siente. Somos personas, todos.
Me pasa que, con mucho agradecimiento, a veces alguien me cruza en la calle y me dice: “Che, Alan, te conozco, ¿nos sacamos una foto?”. Me parece algo súper tierno, y también es algo que busqué mucho tiempo: que me conozcan por lo que me gusta hacer, que es cantar y hacer música. Quiero que eso me siga sorprendiendo siempre. No quiero perder la capacidad de asombro con esas cosas.
O.c: Tu participación en la Marcha del Orgullo fue un hito personal y político. ¿Qué significa para vos ocupar ese escenario en un país donde la lucha sigue siendo urgente?
Alan: Es una posición y también un privilegio que implica respeto. Muchas veces uno dice “no quiero ser referente de nada” o siente que su voz no tiene peso. Pero cuando te dan lugares y escenarios así, yo los tomo con mucha responsabilidad. También me hago cargo y me hago parte de este movimiento, porque es algo que todavía no está garantizado y que siento que tenemos que seguir visibilizando.
Para mí fue un lugar importantísimo para llevar mi música, y agradecí muchísimo que el público lo haya recibido tan bien. Fue un abrazo al alma, y siempre voy a estar del lado de la música, del arte y de la comunidad.
O.c: Militar por los derechos LGBT es necesario porque la lucha no terminó. ¿Cómo se traduce esa convicción en tu obra, tu estética o tu manera de estar en escena?
Alan: Vivimos en un mundo donde los estímulos son constantes: cómo tenemos que lucir, cómo tenemos que sentir, cómo deberíamos ser. Y, en algún punto, tener una lucha propia nos hace estar mejor parados en la vida. Estoy totalmente a favor de defender esos derechos, y soy muy consciente y responsable del poder que tiene la música en esos lugares.