FIVi, el Festival Internacional e Independiente de Video-Performance, Video-Ensayo y Experimentos Mediales, tendrá su primera edición el sábado 3 de octubre, de 19 a 00, en el Centro Cultural UNC de Córdoba, con entrada libre y gratuita. Una semana después, el sábado 10 de octubre, la selección llegará también a Esquel, Patagonia, donde será proyectada en Turba – Galería Paraje de prácticas artísticas del hoy.
El festival nace desde Laboratorio Intermitente, espacio artístico dirigido por Nahuel Sánchez Tolosa, quien también está a cargo de la dirección creativa y curatorial de FIVi. El equipo se completa con Anahí Rosales en la dirección de producción, Jimena Medina Aguilar en la dirección del spot de Esquel, Carla León Pino en la dirección de arte e identidad visual, Gi Cassettai en la dirección editorial y Sofía Vanoli en la traducción y corrección de estilo en inglés. La selección de obras estuvo a cargo de un comité evaluador integrado por Celina López Seco, de Córdoba; Carla León Pino, de Concepción, Chile; y Eva Fernández, de Querétaro, México.
Con más de 200 propuestas recibidas durante la convocatoria de 2026, FIVi busca reunir prácticas que suelen circular por separado y ponerlas en diálogo alrededor de una pregunta sobre la imagen contemporánea: cómo nos relacionamos con el cuerpo, la tecnología, el pensamiento, el territorio y las nuevas formas de producir y mirar imágenes. Bajo el concepto “habitar las espumas humanas”, tomado de Peter Sloterdijk, el festival propone también recuperar la experiencia colectiva de mirar y conversar en un mismo espacio, lejos de la velocidad y las lógicas de circulación de las redes.
En esta entrevista hablamos con el equipo de FIVi sobre el origen del festival, las razones detrás de su apuesta por el videoarte y los experimentos mediales, el proceso de selección de las obras, la autogestión y las dificultades de producir sin financiamiento, y la necesidad de construir nuevos espacios de encuentro para estas prácticas en Córdoba y el resto del país.
Otra Canción: ¿Qué necesidad hizo aparecer FIVi?
FIVi surge como una propuesta de Laboratorio Intermitente, espacio artístico que dirige Nahuel Sánchez Tolosa, nuestro director artístico y curador, en Córdoba. Laboratorio Intermitente es un espacio dedicado a prácticas artísticas contemporáneas. Desde esta premisa y ante la necesidad de reunir a formatos que suelen quedar dispersos nace FIVi: Festival Internacional e Independiente de video – performance, video – ensayo y experimentos mediales. Lo armamos de forma autogestionada, a partir de alianzas. La respuesta a la convocatoria 2026 confirmó su necesidad: recibimos más de 200 propuestas de artistas de muchos países.
O.c: ¿Qué tienen en común la video-performance, el video-ensayo y los experimentos mediales?
Lo que une a las tres prácticas es una misma forma de entender la imagen en movimiento: no como un objeto cerrado, sino como un proceso vivo. En el festival, la video-performance, el video-ensayo y los experimentos mediales funcionan como dispositivos que recuerdan, rechazan y reinventan nuestra relación con el presente.
O.c: ¿Cómo se traduce «habitar las espumas humanas» en una experiencia concreta?
Sloterdijk describe la vida en común como espumas: burbujas contiguas, frágiles e interdependientes, donde cada una existe porque otras la sostienen. Lo traducimos en la forma del encuentro: personas mirando juntas, en una sala a oscuras, obras de artistas de distintos países. El programa está pensado para ese habitar compartido, con una pausa entre bloques y un intermedio con música en vivo del músico NONOISE79 para conversar. No hace falta conocer a Sloterdijk para estar dentro de la idea
O.c: ¿Qué buscan provocar en alguien no familiarizado con el videoarte?
No pedimos que entienda ni que interprete correctamente. Buscamos que se anime a mirar sin una guía previa y que la obra lo encuentre: puede incomodarlo, intrigarlo o simplemente llevarlo.
O.c: ¿Cómo fue el proceso de selección?
La convocatoria cerró el 14 de septiembre con más de 200 propuestas. La selección estuvo a cargo de un jurado internacional: Celina López Seco (Córdoba), Carla León Pino (Chile) y Eva Fernández (Querétaro, México). El programa final reúne trabajos de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay, Colombia, República Dominicana, Puerto Rico, Indonesia, Países Bajos, Italia, Reino Unido, Portugal, India, China, Malta, Cuba, España, Canadá, Estonia, Venezuela, Estados Unidos y Alemania, entre otros países. Cada obra trabaja con diferentes formas de relación entre cuerpo, imagen, tecnología, pensamiento, territorio y materia. No se trata únicamente de reunir videos bajo una misma clasificación, sino de poner en circulación prácticas que utilizan el lenguaje audiovisual como espacio de experimentación.
O.c: ¿Qué posibilidades y dificultades implica producir sin financiamiento?
La independencia nos da libertad curatorial: nadie condiciona qué se programa ni cómo. También nos obliga a sostener el festival con alianzas: la sede (Centro Cultural UNC), el spot de Esquel junto a Turba Galería. La dificultad es que cada decisión de producción depende de los recursos disponibles y del trabajo voluntario del equipo, y que debemos adaptarnos a la infraestructura que ofrece cada espacio. Por eso la pregunta que nos hacemos no es solo qué festival queremos, sino cómo se sostiene. La idea es que el mismo tenga futuras ediciones por lo que para nosotros es muy importante la participación de la comunidad
O.c: ¿Cómo evitan que FIVi sea solo para quienes ya conocen el videoarte?
Queremos que FIVi se instale como una presencia recurrente en la vida cultural de Córdoba, y no como un evento aislado para especialistas; por eso salimos también a medios generales, como esta entrevista.
O.c: ¿Qué importancia tiene la entrada libre y gratuita?
Desde que pensamos FIVi, lo hicimos ya encarando el proyecto con entrada libre y gratuita. Queremos que más allá de que son obras para un nicho específico se puedan acercar variedad de personas que están buscando ver algo distinto.
O.c: ¿Qué puede aportar hoy un festival como espacio de encuentro y pensamiento colectivo?
Como comentamos al principio, FIVi nace de una falta concreta: hay muy pocos espacios en Argentina que reciben y ponen en circulación estas prácticas, y también hay pocos lugares donde estudiantes, egresados y artistas de artes mediales puedan compartir sus videos. La jornada del sábado, de 19 a 00:00 en el Centro Cultural UNC, está organizada en tres bloques, con una pausa entre ellos, para dejar tiempo de mirar y de conversar. Además, esa misma selección se proyectará una semana después, el 10 de Octubre, en Esquel, en Turba Galería, a cargo de Jimena Medina Aguilar. Ese tiempo compartido, sin apuro y sin algoritmo, es lo que hoy escasea y lo que un festival todavía puede ofrecer.
¿Qué puede hacer el arte experimental con la inteligencia artificial y las redes que no pueda una imagen pensada para circular?
Usar esas mismas tecnologías sin obedecer su lógica. Una imagen pensada para circular busca ser entendida rápido y compartida; la obra experimental puede detenerse, durar, mostrar cómo está hecha y preguntarse qué hacen esas herramientas con nuestra mirada. Los experimentos mediales del programa trabajan justamente ese cruce.
O.c: ¿Qué les gustaría que quede después de esta primera edición?
Queremos que quede una comunidad: artistas de distintos países que se conocieron a través del festival, y un público que volvió a mirar imágenes con otra atención. La continuidad es parte de eso, pero lo que más importa es que FIVi pase a ser una presencia recurrente en Córdoba y que no sea un hecho único.
