El viernes por la noche, Buddhi La Cumbre, volvió a ser escenario de un encuentro atravesado por la música de Luis Alberto Spinetta. Con la apertura de Daniela Dalmasso y Horacio Burgos y la posterior presentación de Leo Sujatovich, la velada recorrió canciones, recuerdos y algunas de las páginas más importantes de la obra del Flaco.
Pasadas las 22, Daniela Dalmasso y Horacio Burgos, viejos conocidos de Buddhi, fueron los encargados de abrir la noche con un repertorio que tuvo a Spinetta como eje, pero que también permitió recorrer otras geografías de la música popular. Comenzaron con “Crisantemo”, de Luis Alberto Spinetta, para continuar con “Canción necesaria”, del músico brasileño Guinga; “El otro camino”, de Raúl Carnota; el infaltable “Mi sueño de hoy”, nuevamente de Spinetta; “Un par de días antes de ti”, de José Luis Carmona y Jorge Drexler, y cerraron con “Hurry”, de Rubén Rada y Hugo Fattoruso.

Minutos después llegó el turno de Leo Sujatovich, uno de los pianistas y músicos más prestigiosos de la escena argentina, también convertido con los años en una figura de culto para distintas generaciones de músicos y oyentes.
Antes de comenzar, Sujatovich compartió algunas historias personales que lo unen con Córdoba y, particularmente, con La Cumbre. Habló de su madre cordobesa y de su padre ucraniano, pero también de sus visitas a la localidad serrana, donde pasó tiempo junto a sus hijos. Un relato íntimo que sirvió como puerta de entrada a una presentación cargada de memoria.
Como era de esperar, entre las primeras canciones apareció “Será que la canción llegó hasta el sol”, uno de los clásicos de Mondo di cromo, el disco de Spinetta de 1983. Luego llegó “Dulces sueños”, una composición del propio Sujatovich editada en 1994.
La noche también permitió conocer otra de las facetas de su recorrido artístico: su trabajo como compositor de música para cine. Allí aparecieron “En este cielo”, una baguala compuesta para La novia del desierto, película estrenada en 2017, y “La antena”, otra de sus composiciones para la pantalla grande, perteneciente al film homónimo de Esteban Sapir.
Pero el viaje musical también fue hacia atrás, hacia los años de Spinetta Jade y una historia que Sujatovich recordó sobre su encuentro con el Flaco. Contó cómo Spinetta lo convocó para tocar y cómo, durante un ensayo, tomó una melodía que Sujatovich estaba tocando y le puso letra. Así nació “Vida siempre incluida”, canción que terminó formando parte de Bajo Belgrano, uno de los discos fundamentales de Spinetta Jade.
La memoria siguió con “Maribel” y “Ping Pong”, otras dos piezas vinculadas a aquella etapa. Esta última, según recordó Sujatovich, nació después de largas horas de ensayo con Spinetta Jade, en medio de una partida de ping pong. En la historia del rock argentino, a veces las canciones también aparecen entre los ensayos, las conversaciones y los momentos aparentemente más cotidianos.

Y todavía faltaba uno de los momentos más emotivos de la noche. Sujatovich invitó nuevamente al escenario a Daniela Dalmasso para interpretar “No te busqué / Ya en el umbral”, otra de las grandes canciones del universo spinetteano. La voz de Dalmasso le dio a la canción una nueva dimensión y se convirtió en uno de los puntos más altos de la velada.
Para el cierre, Sujatovich eligió una canción que ya forma parte del imaginario popular: “Seguir viviendo sin tu amor”. Y esta vez no estuvo solo. Daniela Dalmasso y Horacio Burgos volvieron al escenario para acompañarlo y completar una noche que tuvo como protagonista a Spinetta, pero también a la memoria, los encuentros y las historias que siguen manteniendo vivas sus canciones.
Una noche en Buddhi para escuchar, recordar y volver, una vez más, al universo inagotable del Flaco, Carnota y las peliculas.


Foto de portada: Magdalena Audap Soubie