OK Pirámides: entre el desvío, la pausa y lo que no se nombra”

Desde su aparición en la escena porteña en 2013, OK Pirámides se ha consolidado como una de las propuesta dentro de la escena del rock alternativo argentino. Con un sonido que combina guitarras reverberantes, climas introspectivos y una fuerte impronta del post-punk, la psicodelia y el dream pop para construir un lenguaje propio.

El proyecto liderado por Julián Della Paolera, junto a Loló Gasparini, Ignacio Jeannot, Carmelo Puy y Juan Martín Ferreyra, ha desarrollado una obra que subvierte la lógica del pop tradicional: en lugar de estribillos evidentes, propone recorridos que funcionan como paisajes mentales, donde lo abrasivo y lo delicado conviven en tensión constante.

A lo largo de discos como OK Pirámides (2014), Explota en tu cabeza (2016), Asusta (2019), 357 (2021), Truco menor (2022) y el reciente Te llamamos (2026), la banda sostuvo una búsqueda marcada por la producción analógica y cierta resistencia al vértigo del consumo digital. Esa identidad también se expande en EPs y registros en vivo, donde su propuesta adquiere una dimensión todavía más física.

Todo en OK Pirámides parece operar en múltiples interpretaciones y sentidos. En este contexto, la pausa, la contemplación y el conflicto interno aparecen como ejes posibles de lectura. . Y es desde ese lugar que compartimos está charla con Julían Della Paolera.

Otra canción: Este disco, al igual que los anteriores, parece construirse contra la lógica del pop tradicional, evitando la previsibilidad. ¿En qué momento sintieron que ese desvío, por decirlo de algún modo, se convirtió en el corazón del proyecto?

Julián Della Paolera: Este disco, el proceso y toda la gestación de discos fue muy diferente a los anteriores, porque ya teníamos, desde el comienzo de la composición de las canciones y el demo, más o menos una idea de hacia dónde queríamos ir, cómo queríamos sonar y qué era lo que queríamos expresar. Por eso siento que, desde la gestación del disco, ya habíamos tomado ese desvío que mencionas. Era como una dirección: nosotros lo direccionamos hacia el lugar que nosotros queríamos y sentíamos que tenía que ser el nuevo disco.

O.c: A lo largo de los 5 discos y varios lanzamientos paralelos, su sonido se expandió sin perder identidad. ¿Qué hilo secreto une OK Pirámides (2014) con Te llamamos??

Julián: Creo que lo que une el primer disco con este último es que la banda logró una identidad propia, algo que para mí es muy importante. Creo que, cuando escuchás una canción de cualquiera de los discos, suena a Ok Pyrámides.

Siento que hay algo en la creación de la banda que, a mi parecer, fue avanzando hacia diferentes lugares y procesos, que son los que hacen a la creación de cada disco. Siempre, mi visión desde la composición y del tocar todo es ir hacia un lugar nuevo. Y creo que eso se logró en todos los discos de la banda.

Nos vamos moviendo hacia diferentes lugares, con diferentes influencias y experiencias, pero sigue sonando a Ok Pirámides.

Creo que este último disco nos salió más pop, más claro, más luminoso y, personalmente, es el que más me gusta.

O.c:  ¿Por qué decidieron llamar al disco Te llamamos y qué significado tomó ese título una vez terminado el álbum?

Julián: El título Te llamamos sale de la primera canción del disco, se llama bullshit, y la frase completa es “belleza, te llamamos”. Primordialmente pienso que es un llamado a la belleza. Pero entiendo que, con el disco terminado, va cobrando diferentes sentidos el título para quien lo escucha.

Es como las letras, que para uno significan algo. Yo odiaría que alguien me explique la letra, porque entiendo que esa es la participación de quien escucha música: darle sentido.

Entonces, para mí es muy importante que signifique para cada uno lo que quiera, o te lleve a donde creas con esa letra. Es un viaje personal para mí. Y siento que también tiene que ver con que el disco de Ok Pirámide es más apto para todo público.

O.c: En Te llamamos aparece una sensación de mayor luminosidad y convivencia entre fantasía y realidad. ¿Qué tuvieron que soltar para llegar a ese estado y qué nuevos universos sienten que abrió este disco?

Julián: Es nuestro disco más luminoso, y eso fue una búsqueda que se logró. También en la expresión de las canciones, al ser las más claras en cuanto a la grabación, producción y ejecución. En ese sentido, creo que fuimos hacia un lugar que buscábamos y lo pudimos concretar.

Creo que, por ahí, las cosas que fuimos soltando antes de la composición, siento que eso es un poco alejarnos de la moda post punk, de la oscuridad, de los dolores y problemas que uno puede llegar a plasmar en otras obras porque sí; de eso queríamos alejarnos. Entonces, eso realmente lo soltamos.

Creo que nos dio luminosidad alejarnos de la moda post punk, de la oscuridad y de un montón de cosas que son válidas, pero que pasamos.

O.c: “Bullshit”, la frase “los aplausos hacen bien, los rechazos también” plantea una relación ambigua con la validación externa. ¿Qué lugar ocupa la mirada del otro en la identidad de OK Pirámides?

Julián: La verdad que es una frase que me gusta mucho. Mi interpretación y el significado, como decía antes, lo dejo para el oyente. No me gusta explicar las letras porque me parece que, en algún punto, es como quizás arruinar distintos ángulos o visiones que tiene cada persona como escuchador de música.

Volviendo a tu pregunta, la visión del otro no está presente en la composición y creación de lo que es Ok Pirámides. Hablo de mí, pero creo que los chicos de la banda deben compartir lo mismo.

Generalmente, uno hace música quizás para uno mismo, o quizás es para adentro. Después, siento que hay una necesidad de compartirla en los shows en vivo, donde hay una energía compartida que manejar. Creo que es algo que empieza arriba del escenario y sigue abajo.

Siento que haciendo música es el lugar donde uno se siente vivo y existe. Yo siento que existo en la música y, por supuesto, que es lindo una especie de viaje colectivo en algún momento, quizás lo que puede ser un show. Pero siento que es una pasión personal. No siento que la mirada del otro modifique cómo se concibe una canción que aparece en nuestra vida.

O.c: En “Casi transparente” aparecen ideas como “decidir en qué frecuencia vibrar” y “cuánto cerebro hay listo para lavar”. ¿La canción plantea una búsqueda de conciencia individual frente a un contexto donde los medios y las redes también moldean nuestra percepción?

Julián:  Siento que hablar de frecuencia y de vibraciones es algo muy cercano para mí y personal, y creo que, en algún punto, de mucha actualidad. Decidir en qué frecuencia vibrás…

Obviamente, hoy la música se consume totalmente de otro modo a como cuando yo crecí, que había que ir a buscarla, disfrutarla y ser agradecido con la experiencia de escuchar un disco o ver una banda en vivo.

Hoy capaz es todo más una invasión y una imposición, en algunos casos ya más masivos. Creo que hay mucho de imposición con las cosas digitales y también, en algún punto, se le dio voz a cualquier persona. No es porque yo sienta que porque un pibe es un pelotudo no debía hablar.

Creo que todos son libros, pero escribirle a un artista muy grosso y bardearlo, y que todos lo puedan ver, no lo veo como una evolución…


O.c:  Cualquier cosa no, la idea de “pasear fuera de la cabeza” propone una fuga del pensamiento constante, ¿la canción nace como una necesidad de desconectar o de encontrar otra forma de percibir?

Julián:  Sin explicar qué significa para mí, creo que tiene algo que ver con lo que te decía recién y de lo fake. O sea, capaz que ahora es lo mismo una noticia fake que una real, porque se logra el cometido de prestarle atención a eso, aunque sepas que no es; siento que es lo que se busca.

De hecho, cuando estás en las redes ves cosas que sabés que no son reales, pero igual las mirás, y ahí entra la confusión de mostrar la vida real de uno y a eso agregarle ficción, mentira o amarillismo, de querer poner las cosas borrosas de lo que es y lo que no es.

Cualquier cosa no, quizás se pregunta algo de esta actualidad, de si algo te gusta o no te gusta, si está bien o está mal, si es verdad o mentira. Se me viene a la mente el tema de Andrés Calamaro, Estadio Azteca, con letra de Cuino, que dice: “…dicen que hay bueno o malo, dicen que hay más o menos, dicen que hay algo que tener y no muchos tenemos…”. Siento que hay una conexión ahí con eso.

O.c:  En Joyas, la frase “encontrando joyas adentro mío” plantea una búsqueda interior, ¿la canción habla de un proceso de autoconocimiento o de recuperar algo que estaba perdido? ¿creen que estamos perdiendo de algún modo ese proceso de autoconocimiento?

Julián:  Es una frase que a mí me gusta mucho de este disco. Siento que disparan cosas y, ahora, escuchando las preguntas, me gusta que despierten cosas las letras.

Siento que buscar o encontrar joyas adentro mío es un viaje interior. En ese viaje interior uno puede decir o hacer cualquier cosa o conocerse. Definitivamente es una mirada interior y siento que se aleja de todo lo que pasa, que no sabés si es bueno o malo, de las redes, de la invasión de las pantallas y un montón de cosas.

Yo me vuelvo loco cuando me subo a un taxi, cuando pienso que dejé el celular en algún lado. Parece como que el celular es todo, es tu vida: tenés tus documentos, tu dinero, tu intimidad…

Siento que estamos re pegados a todo esto. En mi caso, lo veo como la televisión de este tiempo, que tiene hipnotizado a todo el mundo.

Yo tengo 52 años y nunca necesité esto. Se necesita ahora, pareciera que es vital ahora estar conectado, y no es necesario. Es como que nos dieron a probar una droga y ahora no lo podemos dejar. Es como una adicción, como si estuviéramos secuestrados por las pantallas, pero no es necesario, no es oxígeno.

O.c: La imagen de “un edificio tan alto, no quieren saltar” parece hablar de límites, miedos o posibilidades, ¿qué representa ese edificio dentro de Ok Piramides?

Julián:  Y creo que ese es un viaje personal. Así que lo importante es qué significa para vos o, quizás, a dónde te lleva al escuchar esa frase o una canción. También sonidos, acordes, instrumentos, producción.

Creo que es un viaje personal y el músico también tiene ese viaje. Las frases que vos, quizás, en alguna situación estás teniendo cierta interpretación, y la pregunta también creo que contiene esto que te digo, que sería como explicar.

 Siempre me gustó esta cosa, que creo que es más amplia y más flashera y elevada para mí, que es el viaje del oyente cuando la obra se comparte. Ahí está la otra parte: es lo que aporta el que escucha. Me parece eso genial, o sea. Y está bueno hablar de las canciones y compartir ideas y todo esto que por ahí me preguntás y me decís, siento que está bueno.

En ese punto estoy tratando de explicarte y de darte mi visión en cuanto a lo involucrado que estoy en esta relación que hay entre la música y el oyente. Así que siento que el edificio es, para cada uno, un edificio diferente.

O.c: En “Año cero” conviven la idea de un reinicio emocional con la aceptación del extravío, del error y de las imágenes que no terminan de encajar. ¿Cómo se articula para ustedes ese renacimiento que surge justamente de permitirse perderse, y qué lugar ocupa esa lógica en el proceso compositivo de la banda?

Julián:  Año cero es muy emocional, personal y con una gran dosis de intimidad. No creo mucho en el viaje colectivo ni en la aceptación masiva. Desconfío mucho de eso. Mucha gente con remeras de rock, con ítems personales y con discursos ajenos que me parece que es, quizás, lo flojo de la actualidad.

Es una bella canción Año cero, que disfruto mucho de escucharla y de tocarla en vivo. Como las personas que, quizás, a veces tienen la necesidad de aclarar cosas cuando la poesía despierta muchas cosas. Y creo que nuestro viaje es poético, es el de inspiración, apertura, elevación, elevarnos.

O.c: En Premio está la frase “yo siempre corrí atrás de un premio / y ahora ese premio es la calma”. Marca un cambio de perspectiva, ¿qué tuvo que pasar para que la búsqueda del éxito se transformara en una búsqueda de tranquilidad? ¿Sentís que encontrar la calma implica aprender a mirar distinto lo que ya estaba presente?

Julián: No lo veo así yo, como que éxito fuera un mensaje de la canción. Yo creo que en ningún momento buscamos el éxito. La reflexión es si quizás el éxito fuera la calma hoy en día; nuevamente, creo que es una interpretación personal de cada uno.

Hay un montón de cosas que creo que toman sentido, un sentido que quizás después te habla, esa percepción de alguien que escucha y que puede mostrarte las cosas desde otro ángulo.

Quién sabrá dónde está ese premio o qué significa la calma. No solo con el cuerpo llegar a un lugar, ir a un viaje o algo; puede ser, no sé, llegar a una película, una obra de arte o cosas cotidianas.

No sé, creo que es una pregunta, una reflexión sobre quizás qué pasa cuando buscás algo y quizás lo conseguís, o cuando no buscás nada y te topás con algo.

La verdad es que me gustan las reflexiones que hacen las preguntas, me parece interesante; pero porque me parece que ya estás hablando en las preguntas, ya me estás diciendo algo que oís vos, que percibís, y eso me parece interesante.

Es interesante, creo que te pueden decir varias cosas y, con el correr del tiempo, cosas diferentes.

Creo que es un disco que está inspirado en el amor por la música y quisimos hacer un disco apto para todo público, no para un gueto ni para una élite, ni para una sección especial de público.

O.c:  Árboles todo el día  parte de una imagen muy simple pero poderosa: “tuvimos la suerte de mirar árboles todo el día”. ¿Qué significa para vos esa posibilidad de detenerse y contemplar en medio del ritmo cotidiano?

Julián:  Bueno, con lo que observás de “árboles todo el día”, creo que tenemos como una coincidencia en eso. Habla de la suerte de poder observar algo lindo como árboles y poder valorarlo en tiempo real.

Creo que hay una relación entre estar colgado, estar calmado o estar en una situación de descanso, de observación, y entender también. Es como, por ahí, que se pensaba “estos disfrutan viendo árboles nada más”. Y no siento que pase por ahí, o capaz sí.

Creo que es una especie de aclaración, de poesía directa, que no tiene metáfora, y eso me gustó mucho.

O.c: La frase “privilegios estáticos” plantea una idea particular del privilegio, vinculada a quedarse quieto y observar. ¿La canción busca reivindicar la pausa como una forma de conexión?

Julián: Es interesante también lo que decís, de plantear la pausa como un lujo. Coincido en algunas cosas que te pasan a vos con las canciones y coincido en algunas reflexiones. Me parece interesante, en este mundo de estar interconectado, estar loco con la pantalla, corriendo atrás del dinero, buscando escalar posiciones, definiendo todo quizás matemáticamente o filosóficamente. Sí, siento que es un privilegio detenerse a observar algo que te guste o te interese.

O.c: En “Quiero pausar”, la frase “es tu vida, no sabría si destruirla o reconstruirla” expresa una tensión entre romper con lo conocido y volver a empezar. La necesidad de detenerse aparece como un pedido insistente: ¿la canción habla de una crisis, de una transición o de la pausa como una forma de sanar, tomar distancia y volver a mirar la vida con más claridad?

Julián:  “Quiero pausar” es una canción que me encanta, siento que tiene más apertura, es más abierta a los conflictos personales. Creo que en algún punto tiene que ver con lo que puedo producir o producirte. No busca soluciones o no responde preguntas. Pero, a su vez, puede ser que te identifiques con algo, como alejarse o no transitar.

La pausa como salvavidas, pero siento que es una canción más conflictiva, más… que plantea dificultades, capaz, sin dar soluciones, sin dar respuesta, sin mostrar un camino a seguir.