Virtuosismo y memoria migrante en el nuevo disco de Linda May Han Oh

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Linda May Han Oh confirma con Strange Heavens (2025) que es una de las contrabajistas más influyentes del jazz contemporáneo, capaz de combinar virtuosismo técnico, sensibilidad poética y un profundo compromiso cultural.

Nacida en Malasia en 1984 y criada en Australia, Linda May Han Oh se formó en la Western Australian Academy of Performing Arts antes de trasladarse a Nueva York en 2008, donde completó su máster en la Manhattan School of Music. Desde entonces ha trabajado con figuras como Pat Metheny, Dave Douglas, Joe Lovano y Terri Lyne Carrington, además de liderar sus propios proyectos. Su carrera ha sido reconocida con premios como el Bell Prize (2010) y un Grammy en 2023 por el proyecto New Standards Vol. 1. Actualmente es profesora asociada en Berklee College of Music y miembro del Institute for Jazz and Gender Justice, impulsando la visibilidad de las mujeres en el jazz.

Strange Heavens (2025)
Su sexto álbum como líder, editado por Biophilia Records, reúne a un trío de lujo: Ambrose Akinmusire en trompeta y Tyshawn Sorey en batería. La formación prescinde de instrumentos armónicos, lo que abre un espacio de texturas abiertas y arriesgadas, recordando el formato de su debut Entry (2009). El título parte de una idea provocadora: “la gente suele preferir un infierno familiar antes que un cielo desconocido”, invitando a explorar lo extraño y lo incierto.

Portal

El disco abre con un contrabajo firme y expansivo. Tyshawn Sorey establece un pulso denso, casi tectónico, mientras Ambrose Akinmusire despliega frases que se estiran hasta un gemido quebrado. Es un umbral: anuncia que la interacción será el verdadero “instrumento armónico” del trío. La energía inicial marca el tono de riesgo y elasticidad que recorrerá todo el álbum.

Strange Heavens

Tema titular, más lento y melancólico. La trompeta se mueve en registros graves, con un lirismo contenido. Oh puntea un solo declarativo, sostenido por la batería en modo minimalista. Aquí se condensa la idea de “cielo extraño”: vulnerabilidad y tensión emocional en equilibrio con una delicadeza expresiva.

Living Proof

Inspirado en una historia de la madre de Oh, el tema transmite resiliencia. El contrabajo empuja con firmeza, la trompeta humaniza la lucha y la batería aporta abstracción. Es una pieza que combina fortaleza y lirismo, un testimonio íntimo convertido en música.

Acapella

Una viñeta lenta y lírica, casi desnuda. El trío dice mucho con poco: la trompeta flota sobre un contrabajo que apenas sugiere movimiento. El silencio se vuelve parte del discurso, y la pieza funciona como un respiro contemplativo.

Paperbirds

Arranca con un dúo potente de contrabajo y batería, luego la trompeta abre un abanico poliédrico. El tema transita fases rítmicas y culmina en un riff repetido. Forma parte de la suite inspirada en The Arrival de Shaun Tan, evocando migración y memoria. Los “pájaros de papel” son metáfora de fragilidad y resistencia.

The Sweetest Water

Construido sobre un groove líquido del contrabajo, que habilita espacios para la trompeta. La batería texturiza sin saturar. El agua aquí es dulzura y recurso vital: la música fluye como un cauce que arrastra y recuerda.

Noise Machinery

Terreno cercano al funk. El bajo establece una línea contagiosa que impulsa uno de los solos más libres de Oh. La trompeta se desarma en frases cortantes, mientras la batería acentúa el pulso mecánico. Es la pieza más rítmica y eléctrica del disco, una “máquina de ruido” que se vuelve cuerpo.

Home

Parte de la suite The Arrival. Nostalgia sin melancolía: el contrabajo con arco y timbres de cámara evocan pertenencia. La trompeta sugiere más que afirma, y la batería acompaña con discreción. Hogar aparece como proceso, no como lugar fijo.

Folk Song

Otra viñeta de la suite. La melodía se insinúa sin literalidad, como memoria transmitida por timbre y gesto. Es una canción popular sin letras, que habla de tradición y desplazamiento.

Work Song

La batería marca la cadencia del trabajo, el bajo articula resiliencia. El tema evita lo programático y se abre a improvisaciones que desvían el pulso. Es esfuerzo convertido en groove, dignidad en ritmo.

Skin (de Geri Allen)

Versión que dialoga con el proyecto New Standards de Terri Lyne Carrington. El trío rehace la pieza desde su estética de riesgo, con reverencia pero sin museo. La piel es frontera y puente: identidad que se toca y se transforma.

Just Waiting (de Melba Liston)

Cierre contemplativo. La trompeta se mueve con tensión interna, el contrabajo sostiene la espera como pregunta abierta. Es un final que enlaza tradición y presente, dejando el disco suspendido en un cielo extraño.