Vinocio: “Tratamos de que la música siga siendo un juego”

Vinocio vuelve a Córdoba para ser parte de PRGY ’26, el Festival de Club Paraguay que se realizará el próximo sábado 10 de octubre en el barrio Güemes. La propuesta reúne a más de 30 artistas distribuidos en seis escenarios —Club Paraguay, Sala Formosa, Chilli Street Club, Pez Volcán, Boiler y La Cova del Drac— y propone un circuito abierto para recorrer las distintas salas con una única pulsera.

La grilla cruza distintas escenas y generaciones e incluye nombres como Autos Robados, Blair, Camionero, Distant, Julianna Gella, Los Besos, Só Tronic, Tussiwarriors, Wanda Jael, Francisca y Los Exploradores, Juan Terrenal, La Virgenxita, Salas Velatorias, Soul Bitches y, entre muchos otros, Vinocio. El festival abrirá sus puertas a las 18 y se extenderá hasta las 5 de la mañana, con acceso exclusivo para mayores de 18 años a partir de la medianoche.

Para Vinocio será una nueva oportunidad de reencontrarse con el público cordobés. La banda, que nació en el circuito de estaciones de subte y skateparks y con los años pasó por escenarios como Niceto y Lollapalooza, construyó un lenguaje propio a partir del cruce entre el groove, el jazz, el hip hop, el R&B y otras músicas. Mientras prepara un nuevo disco, que podría llegar entre febrero y marzo del año próximo, el grupo continúa expandiendo su recorrido por Argentina, Uruguay y Europa.

Antes de su presentación en PRGY ’26, hablamos con Fermín Carpena sobre el presente de Vinocio, el juego y la improvisación como parte de su identidad, las dificultades de sostener una banda independiente, las nuevas escenas que se mueven por fuera de las etiquetas y el próximo material que están preparando.

O.c: Me gustaría empezar por saber cómo están preparando lo que va a ser su llegada a Córdoba, en un marco especial además, porque están dentro de un festival.

Fermín Carpena: Sí, estamos muy entusiasmados. Va a ser la tercera o cuarta vez que vamos para allá, así que estamos muy manijas de volver. Siempre la pasamos re bien. Va a ser una oportunidad divertida, porque es la primera vez que vamos a hacerlo en el marco de un festival de esta manera.

O.c: Pensaba en proyectos como Vinocio, que a veces participan de festivales donde hay música de distintos tipos y mucho rock. No es un festival, por decirlo de alguna manera, tan cercano a la música de Vinocio, que está más tirada hacia el hip hop, el jazz, el R&B y la fusión. ¿Cambia algo a la hora de armar ese show?

Fermín: No, en cuanto al repertorio, no. Pero estamos preparando un show para el festival. Es como una mezcla del repertorio que venimos tocando con algunos temas nuevos que estamos en proceso de grabación. Es una excusa para ya divertirnos allá, tocar y, ya que estamos, adelantar algún tema nuevo. Nos entusiasma también que hay algunas bandas que nos gustan, así que va a estar divertido.

O.c: Recién me hablabas de divertirse, de alguna forma de juego a la hora de tocar música. Pensando que son una banda que nació tocando en estaciones de subte y skateparks y que después llegó a Lollapalooza y a llenar Niceto, ¿qué queda de ese espíritu inicial?

Fermín: Sí, yo creo que se puso serio un poco cuando empezaron a ir bastantes personas a los shows y empezó a convertirse en nuestro trabajo, de alguna manera. Pero mantenemos, como te dije antes, la parte divertida, que es divertirnos a la hora de tocar. Hay muchos momentos de improvisación, entonces se genera algo nuevo y eso también te puede sacar una sonrisa en el escenario. Así que, por mi parte, es un poco eso.

O.c: Si pienso también en tu recorrido personal, venís más ligado al jazz, mientras que otros integrantes de Vinocio tienen un acercamiento más intuitivo a la música. ¿Cómo se complementan esas dos formas de acercarse a la música?

Fermín: Nos preguntan mucho si la banda es de jazz, y para mí no es del todo jazz, sino que es una especie de fusión. En cuanto a la parte académica, yo me dedico más al jazz tradicional, junto con algunos integrantes de la banda que también tocan bastante jazz en los clubes de la ciudad de Buenos Aires. Pero algunos compañeros son más intuitivos y más lúdicos y, aun así, desarrollan su propia forma de practicar el instrumento y demás.

Siento que esa mezcla está buena porque, a veces, si la música es ejecutada solamente por gente que la estudió, se vuelve un poco más rígida, más dentro de las reglas. Y capaz está bueno que ese choque rompa un poco con eso y permita recuperar el juego. Esa fusión entre algunos que tenemos una formación más ligada al jazz y otros que no tanto está buenísima también, porque abre bastante el camino.

O.c: Ayer estuve escuchando sobre todo los últimos discos, Horizonte y Tostado, y noto una evolución importante, pero también una continuidad. Aunque aparecen nuevas influencias y búsquedas, sigue estando muy presente la identidad de Vinocio. ¿Sentís que con estos discos lograron consolidar un sonido propio?

Fermín: Sí, yo creo que se mantiene la impronta porque seguimos siendo los mismos amigos haciendo la música y grabando los discos. Hay un hilo conductor: las canciones. En algunos discos son un poco más instrumentales y en otros más cantadas, pero hay referencias e influencias que se mantienen, como la dinámica de los solos y la improvisación. Así que sí, creo que eso se mantiene.

O.c: Recién mencionabas que hay canciones más instrumentales y otras más cantadas. En el último disco, la voz parece tener un lugar más importante, pero sin ocupar necesariamente el centro, sino funcionando como un instrumento más dentro de la banda. ¿Qué les aportó incorporar la voz de esa manera?

Fermín: Sí, yo creo que con los años nos hemos puesto más cancioneros y empezamos a hacer canciones con más voces, cuando en realidad al principio era todo mucho más instrumental. En los últimos discos creo que fue algo que no sé si se buscó, sino que se dio. También los gustos de uno van cambiando y, en lo personal, hoy escucho mucha música cantada, desde canciones de Spinetta hasta Michael Jackson, por poner dos ejemplos.

Eso se termina plasmando un poco en la banda. Empezamos a buscar canciones con más letra y, al mismo tiempo, a fusionarlas con lo instrumental. Entonces está esa combinación: de repente hay solos y después vuelven las voces.

O.c: Pienso en el último disco, que si no me equivoco fue grabado en Casa Obligado, un lugar importante para el comienzo de la banda y también un espacio de encuentro para muchos músicos. ¿Cuánto de esa comunidad, de tocar con amigos y compartir, quedó plasmado en el disco?

Fermín: Sí, yo creo que siempre, en todos los discos, hay colaboraciones con amigos. Hay algunos temas que los grabamos casi exclusivamente Lucio y yo, que somos los fundadores del proyecto, pero, a medida que fueron pasando los años, siempre terminamos colaborando con amigos, sobre todo en la mayoría de los temas.

Por ejemplo, participan Killhook, que es saxofonista y cantante, y Fer Moreno, que es baterista. Ellos también colaboran con nosotros a la hora de componer, interpretan las grabaciones y terminan siendo parte de la impronta y de la onda colaborativa que tenemos con amigos de nuestro círculo. Y en el futuro seguramente se va a expandir a otros artistas, porque la idea es seguir colaborando.

O.c: El primer disco se llama Café Tortoni, uno de los cafés más tradicionales e históricos de Buenos Aires. ¿Por qué eligieron ese nombre? Por el título, uno podría imaginar un disco más ligado al jazz tradicional o al tango, pero lo que ustedes hacen tiene otra mezcla, incluso con elementos más electrónicos.

Fermín: El nombre no necesariamente hace referencia a lo que sucede en el disco ni al género. Como decís, cuando te dicen Café Tortoni, te imaginás algo medio porteño o tanguero, pero el disco es otra cosa. Creo que el nombre vino más por el lado de la tapa, que tiene unas butacas en un café, y salió de esa foto.

Después, lo que sucede en el disco es como una especie de radio. Lo grabé con las pocas herramientas que teníamos y terminó siendo una especie de disco temático, porque tiene esa impronta de radio. Aprovechamos que no teníamos un peso para grabar y armamos bloques: un sector instrumental, uno cantado, uno de hip hop.

Así que, con respecto a la pregunta, no tiene nada que ver con el Café Tortoni. Hay un par de referencias en las letras, algunas cosas relacionadas con el café, pero es realmente un juego. El nombre salió por jugar y por la tapa en sí.

O.c: Si pensamos en Café Tortoni, que fue un disco más casero, y en Tostado, que está varios discos después, ¿qué cambió en el sonido de la banda entre uno y otro?

Fermín: Justamente, como te decía antes, el primer disco lo grabamos con muy pocos recursos. En realidad hay otro disco dando vueltas, que sería como el segundo, que también grabamos con dos mangos. Yo creo que hoy hay un salto de calidad en la grabación y en el audio. Fuimos aprendiendo un poco más, pudimos ir a grabar a un estudio. Horizonte, por ejemplo, lo grabamos en la sala, que es un estudio, Gran Saavedra. Creo que eso cambió bastante con respecto al primer disco.

Después también siento que en cada disco tenemos una influencia distinta en la cabeza, como una imagen del momento en el que estamos y de lo que estamos escuchando y consumiendo musicalmente. Así que eso también se va plasmando en cada disco.

O.c: Y puntualmente Tostado, ¿de dónde surge el nombre y cuáles fueron las influencias detrás del disco? A mí me resulta un disco más relajado y cálido en comparación con algunos trabajos anteriores.

Fermín: El nombre no sé por qué tampoco. Justo ese tema lo compuso Lucio, que es el otro líder de la banda. Creo que tiene una imagen medio playera, de tostado, bronceado. Algo de la letra hace referencia a eso.

Después, creo que las referencias vienen también de Roy Ayers, que es un vibrafonista de los 70 y nos gusta muchísimo esa música. Y hay un poco de influencia brasilera también. Entonces sí, creo que hay algo playero en la música de ese último disco.

O.c: Pensando en el circuito en el que se mueve Vinocio, ¿cómo ves el crecimiento de una escena que cruza jazz, hip hop, R&B y otros géneros? ¿Sentís que ese movimiento también está creciendo fuera de Buenos Aires, especialmente en lugares como Córdoba?

Fermín: Claro. Yo creo que ese movimiento que ahora está creciendo un montón en todos lados también ha fomentado que se armen más bandas. Siempre hubo bandas de este estilo, pero siento que, en esta escena más ligada al jazz, al soul y al R&B, están apareciendo bandas nuevas todo el tiempo, y está buenísimo.

Nosotros, en este momento, ya ni nos consideramos del palo del soul o del R&B, pero aun así es de lo que arrancamos haciendo y está buenísimo que se siga armando. También está bueno que haya más amigos que curtan el estilo.

O.c: Decías que ya no te sentís de ese palo, y creo que es una buena forma de decir que Vinocio tiene muchas influencias y que por ahí es difícil de encasillar. Si tuvieras que decir de qué palo es Vinocio, ¿qué dirías?

Fermín: Para mí, más que decir que somos solamente R&B, diría que somos una banda más… A ver, no te puedo decir ya funk, porque tampoco tiene tanto. Es más groove. Tampoco diría fusión, porque la fusión es un poco más enroscada, tiene armonías más difíciles, solos más raros. Creo que lo nuestro no es tan así.

Nada, pero bueno, yo te diría funk seguro. ¿Qué tiene de funk? Habría que pensar en otra etiqueta para sumar.

O.c: Pienso en algunos músicos de las nuevas generaciones que mezclan tantas cosas que ya es difícil decir qué hacen. ¿Sentís que hoy hay cada vez más bandas que funcionan así, sin una etiqueta demasiado clara?

Fermín: Yo te diría alternativo, si se quiere. Porque lo alternativo igual abarca un montón de cosas. Pero tiene algo de alternativo porque, capaz, ahora estamos haciendo un disco que va a ser un poco más —no sé si rockero—, pero tiene unas influencias distintas a los otros discos también. Entonces es jodido de encasillarlo.

O.c: Ya que me decís que están armando un disco, ¿tiene fecha de salida? ¿En qué etapa está?

Fermín: Estamos terminando de grabarlo. Justo mañana tenemos que grabar unos tracks en el estudio. Seguramente salga el año que viene porque ahora se viene fin de año, es un momento en el que también salimos a tocar un montón y no va a dar mucho tiempo para sentarse a terminarlo. La idea sería seguir trabajándolo en enero y, febrero o marzo, sería una buena fecha de salida.

O.c: Y pensando en el show que van a traer a Córdoba, que va a ser más acotado por los tiempos del festival, ¿cómo va a ser? ¿Van a hacer un repaso por los discos?

Fermín: Tenemos algunos temas nuevos que venimos tocando y que todavía no tocamos en Córdoba, así que va a estar divertido. Tratamos siempre de tocar algo nuevo, así que vamos a estrenar algún tema ahí. También tocamos algún cover de artistas que nos gustan, de esa época más setentosa, así que probablemente aparezca algún referente nuestro.

Y después, para que la gente que nos conoce no se quede con ganas, tocamos algunos de los clásicos. Digo clásicos entre comillas, porque tampoco somos una banda tan conocida, pero la gente que viene a escucharnos tiene ciertos temas que le gusta escuchar, así que tratamos de ser fieles y tocarlos. Va a haber un poco de todo.

O.c: Después de esta fecha en Córdoba, ¿qué sigue en el año? ¿Tienen pensado algún cierre?

Fermín: A fin de año tenemos pensado hacer un show, pero todavía no te lo puedo confirmar porque estamos en tratativas. Ya en dos semanas tenemos una fecha de vuelta en un club de Buenos Aires. Después vamos a tocar a Mar del Plata en noviembre y la idea es, a fines de noviembre, hacer otro cierre de año. Y después, en verano, siempre nos vamos a hacer temporada a Uruguay, así que esa es un poco la idea hasta, por lo menos, enero del año que viene.

O.c: Me hablabas de hacer temporada en Uruguay. ¿Cómo están recibiendo allá a Vinocio? Pienso que también es un país donde el jazz y este tipo de música funcionan bastante.

Fermín: Sí, el año pasado fuimos a tocar a Montevideo y estuvo increíble. Tocamos en un sótano muy legendario, que ahora no me acuerdo cómo se llama, pero es un lugar medio rockero de Montevideo. Se vendieron todos los tickets y la gente estaba re prendida, así que fue un relindo show.

Así que nada, la idea es seguir yendo para allá. Particularmente a Montevideo, capaz que en diciembre hacemos otro show. Está la idea y estamos con muchas ganas también.

O.c: Hace poco estuvieron en Europa, con fechas en Barcelona, Madrid, Berlín y Ámsterdam. ¿Cómo fue esa experiencia y qué encontraron allá como público para Vinocio?

Fermín: En España nos va muy bien, por suerte. Hay mucha gente argentina viviendo allá y siento que también extrañan un poco estar en Argentina. Entonces, cuando van bandas argentinas de visita, vienen a escuchar. Sobre todo en Barcelona, que es donde más tocamos, llegamos a tocar para unas 500 personas y fue un éxito. Gente que compró la entrada para venir a vernos, que es un montón.

Para una banda argentina tocando en Europa es un delirio. Y después, en el resto de los países, también nos fue bárbaro, pero siento que donde mejor nos va y donde más gente viene es en España.

O.c: Y recién me decías lo de las 500 personas. Porque una cosa es tocar para 500 personas si regalamos las entradas y otra es vender 500 entradas. ¿Cómo manejan esa parte en Argentina? En un momento en el que está difícil, hablo con bandas y muchas me cuentan que salir a tocar, sobre todo venir a Córdoba, se vuelve complicado. Está todo el trabajo de vender entradas y sostener el proyecto.

Fermín: Está muy difícil, en general. Yo creo que todas las bandas la estamos peleando. Todo el mundo la está peleando acá en Argentina. Y, a la hora de vender tickets, a veces siento que es más perjudicial anunciar un show con demasiada anticipación. Hay muchos casos en los que ves un show de fin de año que se anuncia en julio. Y eso a veces es más confuso que anunciarlo con un mes o dos de anticipación. Creo que la gente lo tiene más fresco.

Además de que está difícil, también hay que saber cómo difundir y cómo ocuparse de la difusión de un evento. A veces Instagram es medio traidor, porque puede pasar que haya gente a la que le aparece más el contenido de la banda y otra a la que no le llega tanto. Entonces hay gente que se pierde los shows. Es toda una lotería y todo influye en el resultado si querés vender tickets.

O.c: Justamente hablás de las redes sociales. Si bien Vinocio está activa, siento que hacen un trabajo bastante meticuloso para no taladrarnos la cabeza a los que seguimos la banda. ¿Cómo se llevan con esa parte? A veces uno piensa que están desaparecidos, pero siempre termina apareciendo algo.

Fermín: Sí, justamente tratamos de no invadir mucho, porque siento que eso termina siendo perjudicial. Si estás todos los días subiendo “¿qué vas a tocar?” o anunciando un show, llega un punto en que la gente se pudre. Está bueno crear una ventana, decir: “Bueno, hoy subo algo sobre lo que vamos a tocar en tal lado”, pero no podés estar cada dos horas subiendo las entradas del show porque la gente se va a cansar y no va a querer ir.

Hay algo de eso que está bueno en ese sentido. No somos muy invasivos con las redes.

O.c: Y para terminar, Fermín, ¿tenés algún otro proyecto? ¿Estás trabajando en algo actualmente en paralelo o te estás dedicando solamente a Vinocio?

Fermín: En realidad, Vinocio es como mi laburo full time, pero en el medio también me dedico bastante al jazz. Tengo un ciclo de jazz que sucede todos los miércoles en Palermo, que justo hoy toco, y voy teniendo distintos invitados. Tratamos de tener uno, dos o hasta tres invitados por show. Esta noche, por ejemplo, viene Juan Cruz de Urquiza, que es un trompetista legendario de la escena.

Además de eso, tengo mi disco de jazz, con temas míos más tradicionales y algún estándar, que está en Spotify. Justo la semana que viene tengo una presentación en Thelonious, en Palermo, que es un club de jazz divino. Vamos a tocar con Iván, que es el bajista de la banda. También toca conmigo hace años, así que vamos a presentar un poco de material nuevo mío.

La idea es grabarlo, así que tengo esas dos facetas musicales.

O.c: O sea que el año que viene posiblemente también haya un disco solista tuyo.

Fermín: Ojalá. Ya tengo uno, pero la idea es grabar otro. Está la idea, sí. Veremos si sucede