Nei Van Soria, uno de los referentes del rock del sur de Brasil, llega a Buenos Aires para presentar Latinoamericano, su último álbum, el viernes 30 de octubre, a las 20, en La Fábrica (Fitz Roy 1245, Palermo). El disco esta compuesto por diez canciones de distintas etapas de su trayectoria, tanto de su carrera solista como de sus años con Os Cascavelletes, revisitadas en español y con nuevos arreglos.
Más que traducir su repertorio, el músico propone reconstruirlo desde otra sonoridad, con una impronta en la que confluyen el rock brasileño y la influencia del rock argentino, una referencia que atraviesa su historia desde los años ochenta. El álbum contó con la colaboración de Fernando Samalea y Michelle Bliman en las adaptaciones al español, y con la mezcla de Mario Breuer en Buenos Aires.
A pocos días de su presentación en argentina hablamos Nei sobre el vínculo artístico y afectivo que construyó con Argentina a lo largo de cuatro décadas, desde sus primeros viajes a Buenos Aires hasta sus encuentros y colaboraciones con Charly García y otros músicos de la escena local. También reflexiona sobre los desafíos de cantar en otro idioma, la identidad latinoamericana y las posibilidades de volver sobre sus propias canciones para encontrar nuevas formas de comunicarse con el público.

Otra Canción: ¿En qué momento apareció la idea de hacer Latinoamericano y qué fue lo primero que te hizo pensar que esas canciones podían funcionar en español? Al volver sobre canciones de distintas épocas, ¿qué buscabas encontrar en ellas que quizás no habías visto cuando las grabaste originalmente?
Nei Van Soria: La idea del disco Latinoamericano tiene que ver con un sentimiento que surgió hace un par de años: reconectar con la esencia que me movió a empezar a tocar cuando era adolescente. Volver a tocar mis canciones para gente que nunca me había escuchado antes, recuperar algo de ese sentimiento roquero primordial. Es un desafío que me saca de la comodidad de estar frente a un público que ya me conoce.
Nunca dudé de que mis canciones podían funcionar en español. Eso también forma parte del desafío y de la energía que mueve a un espíritu libre.
En funcionar reside el éxito, y el éxito está en haber sacado Latinoamericano sin permiso de nadie. Las canciones que forman parte del álbum son las que siguen teniendo sentido para mí. Son verdaderas y reales, y están tocadas con la energía y el amor que cada una necesita para nacer de otra forma, en otro idioma.
O.c: Traducir una canción no es solamente cambiar de idioma: también cambian la métrica, la sonoridad y, muchas veces, el sentido. ¿Hasta dónde estás dispuesto a modificar una canción para que conserve su espíritu en otro idioma?
Nei: No es solo una traducción, ¡es una versión! Es casi como escribir otro tema porque, como dijiste, cambian la métrica y la sonoridad. Con esos cambios, tuve que dejar de lado toda la intimidad interpretativa que ya había construido con las versiones originales en portugués y desarrollar una nueva.
Por suerte, tuve la ayuda fabulosa de Fernando Samalea y Michelle Bliman para hacer las versiones.
O.c: Volver a canciones que escribiste hace décadas y cantarlas hoy seguramente también modifica su significado. ¿Encontraste en estas canciones cosas que hoy te dicen algo diferente de lo que te decían cuando las escribiste?
Nei: Creo que es un proceso que ocurre a lo largo de los años, a medida que la canción madura cada noche que se presenta en un escenario. Justamente, la búsqueda fue encontrar su esencia original, darle un nuevo brillo y presentarla como a un amigo que conocés de toda la vida. Eso era lo que buscaba.
O.c: En el disco aparecen canciones de distintas etapas, incluso algunas vinculadas a Os Cascavelletes. ¿Cómo elegiste qué canciones podían formar parte de este nuevo recorrido y qué debían tener para que valiera la pena volver a grabarlas?
Nei: Quería presentarles canciones al público argentino como un punto de partida para que pudiera conocer parte de mi música de una forma más accesible, en español, y desde ahí descubrir los otros discos que ya publiqué.
Os Cascavelletes fue un grupo muy importante en mi trayectoria y quería incluir un par de temas en el disco, pero hice versiones completamente distintas de las originales. ¡Y me gustaron tanto que terminé haciendo versiones en portugués de las versiones en español de las originales en portugués! Jajaja. Capaz que en algún momento las saque.
Lo más importante es que todo fue muy divertido.
O.c: Os Cascavelletes fue parte de una escena muy particular del rock de Porto Alegre. ¿Qué queda de aquella escena en tu manera de hacer música después de tantos años y qué cosas sentís que ya no pertenecen a ese momento?
Nei: La musicalidad de Os Cascavelletes todavía está presente en mi trabajo actual, aunque las letras cambiaron muchísimo.
O.c: Desde Porto Alegre siempre hubo una relación muy fuerte con la música argentina y rioplatense. ¿Cuándo apareció Argentina en tu formación musical y qué encontraste ahí que terminó quedándose en tu manera de hacer canciones?
Nei: Fue una suerte. El destino quiso cruzar los caminos de Charly con los que yo recorría con mis grupos. Creo que la explosión del rock en Latinoamérica se dio más o menos en la misma época en que yo empezaba a tocar con mis bandas: primero TNT y después Os Cascavelletes.
Después de conocer a Charly, a Sama y a otros referentes del rock argentino, ya como solista, me fascinó toda la escena musical que existía allá, en Argentina. Cada vez que iba, crecían mis ganas de formar parte de ese mundo, hasta que eso terminó convirtiéndose en parte de mi manera de hacer canciones.
O.c: Si pensamos en la circulación del rock, históricamente la música argentina tuvo dificultades para entrar en Brasil, mientras que la música brasileña encontró una llegada bastante fuerte en Argentina. ¿Por qué creés que se dio esa diferencia? ¿Cuánto tuvo que ver la barrera idiomática?
Nei: Para mí, eso está muy claro. En Brasil, la gente no suele aceptar bien que los extranjeros canten en portugués. En cambio, en Argentina reciben muy bien a los músicos extranjeros que cantan en español; incluso les gusta escuchar sus acentos. Además, valoran mucho el esfuerzo que hace un artista al adaptar las canciones y grabarlas en español para que el público pueda entender lo que canta. En Brasil, lamentablemente, eso no pasa.
O.c: Porto Alegre está atravesada geográfica y culturalmente por Brasil, Uruguay y Argentina. ¿Sentís que esa cercanía terminó formando parte de tu identidad musical incluso antes de que fueras consciente de ella?
Nei: Sin dudas, es una parte importante de mi formación y de mi identidad musical. Pero creo que, cuando descubrí eso que había estado frente a mí todo el tiempo, pude empezar a disfrutar y entender la belleza de todo lo que se hace en esa «música platense».
O.c: El título Latinoamericano parece ampliar esa relación con Argentina hacia una identidad más grande. ¿Qué significa hoy para vos llamarte latinoamericano y qué lugar ocupa la música en esa idea?
Nei: Cuando entendí que en Brasil vivimos de espaldas a Latinoamérica, a pesar de ser una parte muy importante de este continente, comprendí que necesitamos construir un puente —o varios— para cruzar y conectar a la gente. Ese es el papel del arte, de la música.
Por el amor y el vínculo que tengo con mucha gente en Argentina, me pareció muy lógico empezar ese acercamiento a esa Latinoamérica que nos resulta lejana a los brasileños por Argentina. Quizás, algún día, llegue a sentirme más latinoamericano.
O.c: ¿Cómo fue trabajar con Fernando Samalea y Michelle Bliman en las adaptaciones al español? ¿Qué pudieron encontrar ellos en tus canciones que vos, por estar tan cerca de ellas, quizás no podías ver?
Nei: Miche y Sama fueron geniales y muy generosos al ayudarme con las versiones. Al mismo tiempo que fue mucho trabajo, creo que todo resultó muy fácil gracias al talento que tienen.
O.c: También trabajaste con Mario Breuer en la mezcla en Buenos Aires. ¿Qué buscabas en su sonido y en su experiencia para terminar de construir un disco que justamente está tendiendo un puente entre dos escenas musicales?
Nei: Mario es un genio total. Un amigo de hace 40 años Hasta la tortilla que hace suena bien.
Mario tiene la sonoridad del rock argentino en las manos y en los oídos. Hay una identidad y una idiosincrasia sonora muy lindas que me encantan. Él ya había mezclado algunos de mis otros discos, pero en Latinoamericano buscaba justamente esa sonoridad natural que aporta a su trabajo. Quería que sonara como un disco de rock argentino con acento brasileño. ¡Y así salió!
O.c: En “El Tiempo” aparece con mucha claridad el problema de adaptar una canción que nació de una colaboración con Thedy Corrêa. ¿Qué cambia en una canción cuando tenés que negociar entre la métrica, las expresiones y el sentido original para llevarla a otro idioma?
Nei: El Tiempo es un lindo tema que cambió muchísimo, sobre todo en la métrica del estribillo. El desafío y la alegría de asumir riesgos son algo muy lindo. Siempre surge algo nuevo que aporta buena energía. Cuando uno hace una versión, no tiene que atarse a corrientes artísticas. Lo más importante es hacerla y dejar que la gente se conecte con la música.
O.c: En “Lobo Estepário” mezclás a Hermann Hesse, el rock argentino, Peter Gabriel, teclados y elementos de tu propia historia musical. ¿Cómo haces para que todas esas referencias dejen de ser influencias y terminen convirtiéndose en algo propio?
Nei: La intención de hacer una versión de Lobo Estepario completamente diferente de la original encontró su lugar en el rock argentino. Mientras grabábamos, nos divertía imaginar qué haría Charly con ese tema. Fue muy divertido. Aunque jugáramos con la imaginación de esa manera, el resultado final terminaba siendo distinto de lo que uno podía esperar. ¡Magia musical!
Para mí, esa versión es una de las mejores del disco Latinoamericano.
O.c: Después de recorrer canciones de 1987, 1989, los 90, los 2000 y también una canción reciente como “Princesa Pelirroja”, ¿qué descubriste de Nei Van Soria al volver a mirar toda esa obra desde otro idioma y otro momento de tu vida? ¿Sentís que Latinoamericano cierra una etapa o abre otra?
Nei: La experiencia de hacer este disco para abrir un camino más allá del que recorro desde hace décadas me trae mucha alegría y una loca sensación de libertad. Porque con este disco no quiero nada, ¡quiero todo!
Latinoamericano tendrá continuidad en un nuevo disco de canciones inéditas que ya estamos grabando. Entre esas nuevas canciones hay una que escribí directamente en español. La idea es acercarme a la gente que disfruta de la buena música y seguir abriendo nuevos capítulos en mi historia musical.