Mustafunk llega a Córdoba con una historia que ya lleva más de una década, pero con la intención de seguir moviéndose. El próximo 28 de agosto, la banda se presenta en Pétalos de Sol en el marco de una etapa marcada por los cambios de formación, la experiencia acumulada y un repertorio que, según anticipa Agustín Marinelli, también se permitirá recuperar canciones que habitualmente quedan afuera de las listas.
Desde el oeste del conurbano bonaerense, Mustafunk construyó una identidad. Rock, funk, jazz, punk, cumbia y humor conviven en una propuesta que encontró en la mezcla una de sus principales herramientas. Pero también hay una mirada sobre el contexto marcado por las injusticias, la política, el individualismo y la necesidad de construir espacios colectivos.
Hablamos con Agustín Marinelli sobre el recorrido desde Salpica hasta Conurverano (En Vivo), habla sobre la evolución del sonido de la banda, el lugar del humor, la política y el cooperativismo, las dificultades de sostener una gira en el contexto actual y las nuevas canciones que prepara Mustafunk. También reflexiona sobre la música en tiempos de algoritmos y sobre una idea que atraviesa buena parte de la charla: hacer música sin resignar aquello que le da sentido al proyecto.
Otra Canción: Contanos un poco cómo están preparando lo que va a ser la presentación de Mustafunk en Pétalos este 28 de agosto.
Agustín Marinelli: Estuvimos haciendo modificaciones para el show. De hecho, en el show anterior que dimos en Niceto ya hubo bastantes modificaciones con respecto a lo que había sido Córdoba el año pasado.
O.C.: ¿Cómo están preparando la lista para esta nueva etapa? ¿Va a ser similar a la del disco en vivo o, al haber pasado más tiempo desde el último álbum, buscan hacer un recorrido más amplio por toda la discografía?
Agustín: Estamos preparando temas que por ahí no solemos tocar, y va a haber algo de eso. Tampoco quiero quemar la lista. Incluso hay canciones del disco que nunca tocamos.
O.C.: Ayer, mientras escuchaba el disco, leía algunos comentarios que hablaban de Mustafunk como una banda muy ligada al oeste del conurbano. ¿Cómo ven esa etiqueta de “banda del conurbano”, con una identidad tan marcada de Buenos Aires? Porque a veces uno piensa en el conurbano y se le viene a la cabeza otro tipo de bandas.
Agustín: Yo creo que nos linkean con el conurbano no tanto por el sonido de la banda en sí, sino por algunas letras que, obviamente, reflejan. Algunas son como mucho más voladas, otras por ahí reflejan un poco la realidad de lo que pasa a nuestro alrededor, que es lo que conocemos, que vendría a ser el conurbano. Pero yo no sé si es identitario de lo que es la música en sí.
De hecho, en todo lo que es el oeste y el conurbano hubo muchísimos músicos que después tocaron con gente muy reconocida. Que por ahí no son del rock and roll, vienen más del jazz, y nosotros consumimos mucho de eso.
Está bueno tener esa cosa de cierta identidad, pero no sé si no te termina restringiendo

O.C.: Pensaba en Salpica, el primer disco, y en todo el recorrido hasta el último material. Hay un cambio evidente: ¿cómo ves a la banda hoy en comparación con aquellos comienzos?
Agustín: Creo que cambió todo, porque ahora uno de los violeros originales no está más. Ya al cambiar una de las piezas te cambia el sonido de la banda. Encima, medio que siempre grabé yo a la banda. Entonces, por ahí, las diferencias que encuentro son incluso hasta de equipamiento nuestro, de que no teníamos determinados equipos que después los fuimos teniendo, y ahí hay como un cambio bastante interesante.
También en el crecimiento y en el aprender a mezclar. Ahí aprendí sobre la marcha, entonces hay diferencias de audio entre lo que es el primer disco y el último.
Particularmente, el último es el que más me gusta. Me gusta ver cómo fui evolucionando, no solo a la hora de tocar sino también de grabar. Me encanta y es como mi actividad principal, digamos.
O.C.: Su último disco, Conurverano (En Vivo), reúne distintas etapas de la banda. ¿Sentís que funciona como una fotografía de lo que es Mustafunk hoy? ¿Cómo definirías el sonido de la banda en este momento?
Agustín: Sí, puede ser, pero ya te digo, hoy en día también hay diferencias, incluso hasta en las direcciones a la hora de hacer un solo o de tocar, porque cambiamos un integrante de la banda.
Si bien está amalgamado, Lulo, que es el que entró a tocar después, nos fue a ver siempre, entonces ya sabe cómo funciona la banda. Más allá de eso, creo que sí hay algo identitario, que vos nos escuchás y decís: “Suena a Mustafunk”, aunque hayamos cambiado el violero.
Te das cuenta por algún corte, algún riff, que es Mustafunk. Eso está bueno, porque lograr cierta identidad es lo más difícil.
O.C.: Recién hablábamos de la identidad, y creo que el humor también es una parte importante de Mustafunk. Temas como “Juan Pablo II” o “Iron Maiden” lo reflejan. ¿Qué lugar ocupa hoy el humor dentro de la banda y de su identidad?
Agustín: Yo creo que ocupa un 100 por ciento. Hoy más que nunca, pero siempre fue clave. Incluso en otros momentos donde no era tan necesario tener humor, nosotros lo teníamos.
Me molestó siempre la solemnidad a la hora de armar una letra o de hacer música. El humor es una herramienta legal para no ser solemne, pero no soy un irrespetuoso con ciertas cuestiones.
O.C.: ¿Sentís que el humor les permite decir cosas que, de otra manera, quizás no podrían decir?
Agustín: Me parece que sí. Es de lo que muchos de los que hacen stand-up se agarran y también los que hacen comedia. Es como un vehículo para decir ciertas cosas que, por ahí, de otra forma, decirlas es al pedo o podés llegar a lastimar.
O.C.: Mientras escuchaba algunas canciones, notaba que, más allá del humor, también aparece una mirada política. ¿Sentís que la banda toma una posición sobre ciertos temas y que el humor es una forma de expresarla?
Agustín: Yo soy peronista cien por ciento. Creo que, igualmente, lo primero que fui fue zurdo y después entendí que el peronismo va más allá de representar lo que yo pienso.
En ese sentido, no puedo hablar por todos los de la banda, pero sí hay un eje, mínimamente, de toda la banda en ser empático. Creo que la bajada de línea es esa.
Mirá, con esto te digo todo: me hice peronista cuando asumió Macri al poder.
O.C.: Podemos decir que sos un peronista nuevo, de alguna manera.
Agustín: Sí, tal cual. Fue en el 2015 cuando dije: “¿Qué pasó?”. Yo no creo que todos pensemos de la misma forma en cuanto a materia política, pero sí hay un lineamiento en el que estamos todos de acuerdo.
O.C.: De alguna forma es una banda que tiene una base común, aunque tengan sus diferencias.
Agustín: Lo que pasa es que justo nosotros coincidimos en eso, pero podríamos no coincidir y podríamos tocar igual. Está también el hecho de agarrar y decir: “Yo soy peronista, no me junto con zurdos, con fachos”, como otra forma de ser que no necesitamos. Eso también es una boludez.
Pero, al mismo tiempo, también te sentís más cómodo cuando vos estás al lado de pares, y eso hace y permite que, por ahí, nosotros jodamos internamente con ciertas cosas y haya más humor.
Volviendo un poco a la pregunta anterior, el humor está todo el tiempo al servicio de Mustafunk.
O.C.: He tenido la oportunidad de verlos en vivo y hay una fuerte sensación de comunidad y experiencia colectiva. ¿Qué lugar ocupa lo colectivo en un recital de Mustafunk?
Agustín: Eso es todo. La gente que nos va a ver es básicamente la que arma el show. Nosotros vamos y tocamos, pero después ellos nos están viendo a nosotros, pero nosotros también estamos viendo lo que están haciendo ellos. Ese es como otro show. La gente es parte del show.
También es cierto que generan como una comunidad. La otra vuelta había uno que no consiguió entrada y después, al final, consiguió y viajó con otros. Creo que eran unos pibes que venían del Chaco.
Hay una cuestión colectiva que está buena y lo que vale la pena remarcar es que nunca tuvimos quilombo en un show.
O.C.: Pensando en el show que traen a Córdoba, ¿cómo atraviesan este contexto social y económico? Debe ser un riesgo muchas veces hacer estas giras en este contexto…
Agustín: Es bancarla, lo que nosotros estamos haciendo hace bastante tiempo. Hemos dejado de tocar y, cuando volvimos, lo que dijimos fue: “Volvamos, pero no perdamos plata”. Es por lo menos salir empatados. Por eso estamos eligiendo mucho la forma y el lugar donde tocamos, porque la verdad que no podemos perder plata.
Estamos eligiendo mucho los lugares a los que vamos, los arreglos con las productoras con las que laburamos para ir a tocar.
Yo tengo otro proyecto que se llama Killed Garzas, que es como arrancar de cero. Si bien también canta el Negro, que es el cantante de Musta, es otra banda. Ahí sí pierdo plata y los pibes que conforman la banda también entienden que es una banda nueva y que hay que meterle huevo.
Estoy como en las dos: en una banda en la que, por ahí, estoy más cómodo en ese sentido, aunque lejos de estar holgado. Pero puedo ir a tocar sin perder plata. Y después estoy en otra que es más a pulmón, como lo fue Mustafunk en un principio.
O.C.: Hay bandas que llevan años y a veces parecen como que están estancadas o en el nicho. Es como que no terminan de despegar. ¿Cuánto creés que tiene que aguantar una banda?
Agustín: Si me preguntás, nosotros hemos como generado un nombre, pero siempre queremos un poco más. Si vos me considerás que estoy pegado, desde ya te digo: ni en pedo. Si no, estaríamos muy cómodos económicamente y en un montón de sentidos, y no estamos.
Después entiendo que hay otros que pueden decir “ustedes la rompen”, pero no vive mi realidad.
Nunca apunté a hacer algo para pegarla y creo que nadie hace eso. Creo que todos los proyectos musicales nacen desde la música primero y, para mí, el proyecto se corta cuando ya no se respeta la música. Después, para pegarla, tenés que estar en el momento indicado, tenés que hacer laburos que no están tan buenos, como hacer lobby, algo que nosotros nunca quisimos hacer.
Hay muchas cuestiones que tenés que resignar, incluso hasta musicalmente, y eso es algo que nosotros nunca quisimos.
Igual ahora cambió un poco porque la vitrina es otra. Antes era la radio, entonces el que tenía el poder de ponerte en la radio te hacía bajar los lienzos como quería. Ahora la vitrina es Internet y es muy amplia, aunque siempre están los mismos porque sabemos que se manejan los hilos de cierta manera.
Pero si vos sos un vaguito de 14 años, hiciste un tema, la re pegaste y se fue pasando tu tema de teléfono en teléfono, después te van a venir a buscar a vos. No vas a ir vos a buscar a José Radio para que te pase.
Internamente no le diría a nadie “vos tenés que esperar 15 años”. Yo le diría: vos hacé música hasta el día que te mueras si querés.
O.C.: Hay tanta música y está todo tan atomizado que debe ser difícil llegar cuando sacás un tema. El otro día un músico me decía que el algoritmo te pide que publiques jueves o viernes, pero sacás vos y 300 más. ¿Cómo se manejan ustedes con eso? Porque es fácil publicar, pero es difícil llegar.
Agustín: Incluso Spotify empezó a hacer que, si tenés menos de mil reproducciones en un año, te bajan el proyecto. Yo entiendo lo de las métricas, que si lo subís a las siete de la tarde tendrás un poco más o un poco menos, pero no va a ser la diferencia.
Sí creo que en la inmediatez está funcionando un poco así, pero me parece que la diferencia la hacés también cuando perdurás en el tiempo. No intentes que esos primeros 15 minutos, porque lo subiste a las siete de la tarde, tenga un millón y medio de reproducciones, pero capaz que después se pincha ahí. Hay que laburar para mantenerlo.
Ponele que en algún momento pasa algo y corta todo esto y vos pasás a ser nadie. Por eso hay que cuidar otras cosas.
O.C.: Es la excusa de los que tenemos algunos que nos gusta comprar discos. Me imagino que las bandas que no editaron discos físicos pasarían al olvido o tendrían que salir a editar rápido.
Agustín: Tendrían que confiar en personas que tengan discos rígidos llenos de cosas como yo. Y ahí, de repente, podés tener un montón de música que no vas a conseguir en línea.
La verdad que, si vos te ponés a pensar, la cantidad de cosas que dependemos de Internet… El día que pongan una bomba virtual y hagan pelota Internet, la vamos a tener complicada. Va a haber gente que no va a saber cómo carajo pagar la luz.
O.C.: Volviendo a Mustafunk, el último disco con canciones inéditas salió en 2024. ¿En qué andan hoy? ¿Están componiendo o están simplemente pensando en girar con este disco en vivo?
Agustín: Tenemos tres temas que, en realidad, son temas viejos que nunca grabamos y a los que le encontramos la vuelta y los pudimos empezar a grabar. Vamos a sacar tres canciones seguramente.
Pero no hay plan de grabar un disco, porque también estoy grabando Killed Garzas y no puedo grabar dos discos al mismo tiempo.
O.C.: ¿Son canciones viejas para la banda o las sienten nuevas, como por ahí las podemos sentir los que recién las escuchamos?
Agustín: Uno de los temas es muy viejo. La letra la hice yo y a mí no me gusta cómo escribo. Me gusta cómo escribe el Negro, por eso va a tener un par de modificaciones la letra. Por ahí veo un poco de madurez en eso…
Pero la canción fue hecha antes de que entre el Negro a la banda. Quizás veo una inmadurez ahí, pero después creo que, si alguien escucha el tema, suena actual. No es algo ajeno a lo que es Mustafunk.
Hay un tema instrumental que hace mucho que no hacemos. En el último disco iba a haber uno que al final no lo pusimos. Igual, este instrumental que te digo es un tema muy viejo y nos pareció copado volver a tener un tema instrumental.
O.C.: Hay muchas canciones de Mustafunk que no están atadas a una época. Parecen hacer canciones lo más abiertas posibles…
Agustín: A mí eso me pasa con temas que tocan injusticias que son universales, y eso no va a cambiar, por lo menos hasta que no explote todo a un nivel que rompa Internet o que triunfe el cooperativismo, no va a pasar. Entonces ese tema siempre va a ser actual.
Hay un tema que se llama “H.A.R.P.”, que es un sistema que tienen los yanquis en Alaska. Yo me copé leyendo sobre eso y en un momento dijeron que al H.A.R.P. lo habían cerrado y después, hace poco, volvió a abrirse. Es como que todo el tiempo vuelve. Entonces, si vos hablás de una injusticia, es muy difícil que esa injusticia se subsane.
Obviamente se pelea por los derechos, pero al mismo tiempo, a nivel global, todo va a la derecha y está todo muy individualista, donde vos sos un forro, un zurdo o un negro kuka.
Esas cuestiones, si yo las hablo en el 2010, porque son cosas que siempre existieron, solo que ahora se exacerbaron más, obviamente si yo las canto ahora van a sonar actuales porque no cambió nada, sino que peor: se exacerbó todo.
Hay gente que vuelve alto y dice: “Yo hago música para cambiar el mundo”. No vas a cambiar un carajo. Obviamente yo hago música para despertar una idea a un pibe, pero después queda en el pibe salir a marchar y luchar por algo.
O.C.: Hablabas de cómo vivimos en un mundo cada vez más individualista, pero también veo una generación de músicos que apuesta por el cooperativismo. ¿Sentís que hoy existe una escena donde los artistas se ayudan, comparten fechas y trabajan en conjunto? Es algo que no sé si antes pasaba tan fácil.
Agustín: No, eso no pasaba y festejo que hoy pase. Si no, caemos de nuevo en la de “vos tocás cumbia, yo toco heavy metal”, y me parece que eso ya está. Es medio cavernícola, es como agarrarse a trompadas para resolver algo, no tiene sentido.
Festejo, festejo que pase eso, incluso hasta de una forma no legal, porque te soluciona los papeles.
Sin cooperativismo, incluso hasta no de una forma, si querés, legal, porque te soluciona los papeles, pero sobre todo en su forma más humana. Si triunfás de esa manera, está bueno. Si es por necesidad, la verdad que es una cagada, pero por lo menos no estamos intentando ver cómo ganarle al otro. Nos agrupamos y hacemos la cosa juntos.
O.C.: Recién hablábamos de cómo Mustafunk mezcla rock, funk, jazz y otros ritmos. ¿Hay algún género que todavía no hayan explorado, como la cumbia o el folklore, o están abiertos a incorporarlos siempre desde ese tinte funk que es parte de la esencia de la banda?
Agustín: Creo que, y lo hago extensivo a lo que es el humor, nos permitió hacer temas como los que nombraste vos, como “H.A.R.P.” e “Iron Maiden”. “Iron Maiden” toca mucho lo que es una injusticia y lo que es el abrigo de alguien que te quiere. Pero vos escuchás la música y es un tema tocado medio Iron Maiden, pero le pusimos “Iron Maiden” solo por eso.
De hecho, algún hater boludo nos dijo: “Estos no saben tocar heavy”, y esa no era la idea. Justamente lo que queríamos era satirizar el heavy.
Lo mismo nos pasa con el tema “Salta”, que cuando termina se pone recontra cumbia y nos encanta. Hay un tema punk nuestro que lo hicimos cumbia con la Bersuit.
Nunca nos metimos mucho con el folklore, aunque sí nos metimos en un tema. No es lo más folklórico del mundo, pero está presente la célula rítmica.
La música es muy rica en ese sentido y el ser humano como que se agrega por naturaleza, pero me parece que no hay que separar tanto las cosas. Puede convivir la música africana con el folklore de acá.
De hecho, pueden convivir muchísimo la música africana con el folklore de acá. Eso es muy, muy grosso.
O.C.: Este gobierno ha salido a criticar a muchos artistas y hay gente que sostiene que los músicos no deben hablar de política, pero la interpelación, de algún modo, es uno de los objetivos del arte. En lo personal, veo a Mustafunk como una banda que también entiende el arte así.
Agustín: Me parece que lo que ha hecho crecer la brecha no es tanto el color político en sí, sino el “a mí me chupa un huevo esa persona, a vos no”. Es más un tema empático que otra cosa y eso, para mí, es mucho más peligroso.
Porque sí, nos podemos agarrar a las piñas por un Boca-River, por un “Viva Perón” o por un “Aguante la libertad”. Pero por debajo hay otra cosa. Porque vos, por no querer a Perón, directamente estás bancando políticas que hacen que este chabón que está viviendo en la calle se muera en la calle, no solamente que viva en la calle.
Me parece que ahí ya no estás bancando un modelo político, te estás cagando en el otro. Y eso es lo más fulero.
O.C.: Es un poco el anti-Cristina o anti-Milei, que se vota cualquier cosa con tal de que no gane ese que odiamos.
Agustín: Por eso, antes que poner cualquier bandera política, hay que tener empatía. Después vemos de qué forma sacamos a este tipo que está viviendo en la calle, pero no con una hidrolavadora porque me está ocupando el cajero automático.
O.C.: ¿Cómo sigue el año para Mustafunk después de este show en Córdoba?
Agustín: Tenemos esta girita por Córdoba y Rosario. Después tenemos La Plata y vamos a ir por primera vez a Neuquén y Bariloche. Estamos sumando lugares para ir a tocar a medida que van pasando los años.
Estamos contentos porque, si bien salir de gira es un golazo, conocer lugares nuevos también está bueno.
Bueno, nunca hemos tocado en Pétalos, por ejemplo, que es donde vamos a estar en Córdoba.