Muerdo: Las canciones no son propiedad de nadie, son puentes entre generaciones

Después de recorrer escenarios de todo el mundo y consolidarse como una de las voces más auténticas y sensibles de la escena iberoamericana, Muerdo vuelve a Argentina con una parada especial en Córdoba: el 22 de marzo a las 20:00 hs en Studio Theater, un espacio que potencia la cercanía y la escucha atenta, ideal para este reencuentro con la esencia.

Llega con una propuesta que lo devuelve al origen: “Volver a donde nacen las canciones”. Un viaje íntimo que desarma lo grandilocuente para reencontrarse con lo esencial: la palabra, la emoción y ese pulso compartido que solo aparece cuando la música se desnuda. En este formato, el cantautor alterna entre guitarras, teclados y otros instrumentos, acompañado por un único músico multinstrumentista que aporta nuevas texturas desde la guitarra, la percusión y los vientos. Juntos reinterpretan canciones que marcaron distintas etapas de su camino, devolviéndolas al lugar donde surgieron: la raíz, el fogón, la respiración cercana del público.

La gira es, en sí misma, un gesto de retorno y de búsqueda. Una celebración de la música como espacio de encuentro, memoria y resistencia. Y en esta entrevista, Muerdo reflexiona sobre ese volver a la fuente, el vínculo profundo con Latinoamérica, la libertad de vivir la identidad sin reservas, la urgencia de escribir en tiempos convulsionados y los proyectos que lo acompañan en este presente creativo.

Otra canción: Muerdo volves a argentina lugar en el que estuviste viviendo tambien un poco, diría que de algún modo sos medio argentino. ¿Qué significa argentina para vos?

Muerdo: Argentina para mí es casa. Es un lugar donde no solo fui a tocar, sino a vivir, a aprender, a querer. Me dio amigos, me dio maestros, me dio canciones. Hay algo en la forma argentina de sentir la música —esa mezcla de melancolía y pasión, de profundidad y calle— que me atravesó para siempre. Yo digo muchas veces que soy medio argentino porque ahí entendí otra manera de estar en el mundo. Argentina es intensidad, es mate compartido, es discusión política a corazón abierto, es poesía cotidiana. Es un espejo donde me vi distinto y me gustó lo que vi.

O.c: ¿De dónde nace la idea de volver de donde nacen las canciones? ¿Qué te llevo las ganas de volver un poco a la idea tradicional por decirlo de alguna manera del trovador con su guitarra un poco los inicios de ese muerdo que se jugaba con algunos amigos en a guitarrear y grabar algún videíto en distintas partes de la ciudades como hiciste con Rozalén, las chicas de perota…

Muerdo: Nace de una necesidad muy íntima. Después de girar con banda, de festivales enormes, de producciones más complejas, sentí el llamado de volver a la raíz. A ese momento primero donde solo estás vos, la guitarra y el silencio antes de cantar.

Yo empecé así, guitarreando con amigos, grabando videos casi sin pensar —como aquellos encuentros hermosos con Rozalén o con las chicas de Perotá Chingó—. Había algo muy puro ahí. Esta gira no es nostalgia; es reconexión. Es recordar por qué empecé. Y también es un gesto de valentía: cuando te quedás solo con la canción, no hay nada que la disfrace.



O.c: Venis hace un tiempo girando mucho con banda, haciendo teatros grandes y participando en diferentes festivales como Cosquín rock en el… ¿Qué que es lo que más se extraña de estos conciertos más íntimos donde seguramente se siente otra vibración, pero a la misma vez me imagino que debe ser una responsabilidad distinta todo depende de vos o a lo sumo también del músico que te acompaña, pero no te podes apoyar en una banda que lo debe hacer todo más fácil en el sentido que todos tienen un roll.

Muerdo: He tenido la suerte de tocar en escenarios enormes como el Cosquín Rock y eso es una fiesta maravillosa. La energía de miles de personas es algo casi místico.

Pero en los conciertos íntimos pasa otra cosa. Hay una respiración compartida. Escuchás cómo alguien suspira, cómo alguien contiene el llanto. La responsabilidad es distinta, claro. Con banda hay una red, cada uno sostiene una parte del vuelo. Solo, no hay red. Pero también hay una libertad enorme. Si algo se mueve, se mueve orgánico. Es como volver al fogón.

O.c: ¿Qué te dejó el contacto con el público latinoamericano en esta etapa? ¿Sentís que tu música se resignifica allí?

Muerdo: Me dejó humildad. Y conciencia. Latinoamérica resignifica mis canciones porque allí muchas de las cosas que canto —la injusticia, la búsqueda de identidad, la esperanza— se viven con una intensidad cotidiana. Canciones que en Europa pueden sonar reflexivas, allá se vuelven urgentes.

Sentí que no era yo llevando algo, sino recibiendo mucho más. El público latinoamericano no escucha desde la distancia: escucha con el cuerpo.


O.c: Siempre has sido uno de los músicos que habla de ciertas cosas que pasan que sentís del mundo un ejemplo puede ser lejos de la ciudad, canto pal que está despierto, claridad por nombrar solo algunas… ¿De que cosas te urge escribir, hablar hoy? Sobre todo, en un mundo que está en constante cambio y todos los días trae cosas de las que hablar y reflexionar.

Muerdo: Me urge escribir sobre la verdad. Sobre el miedo y cómo lo atravesamos. Sobre la identidad, la ternura, la comunidad. En un mundo hiperacelerado y polarizado, siento que la canción puede ser un espacio de pausa y de encuentro.

Sigo necesitando cantar para el que está despierto, para el que duda, para el que no se conforma. Pero también quiero hablar más del amor en su dimensión política: el amor como acto revolucionario, como cuidado, como resistencia

O.c: Desde que decidiste vivir tu identidad sin reservas, ¿Qué transformaciones sentís que se dieron en vos y qué cambios crees que aún necesita la sociedad para que esa libertad no sea un acto de valentía sino algo natural?

Muerdo:
Ha sido un proceso profundamente liberador. Cuando uno deja de esconder partes de sí mismo, la energía que antes se iba en protegerse se transforma en creación. Me siento más íntegro, más en paz.

Pero todavía vivimos en una sociedad donde muchas personas sienten que mostrarse tal cual son implica un riesgo. Ojalá llegue el día en que vivir tu identidad no sea un acto valiente sino simplemente natural. Para eso necesitamos educación emocional, empatía y referentes visibles que muestren que la diversidad no amenaza: enriquece.

O.c: Estás preparando un disco con Diego Guerrero interpretando clásicos latinoamericanos sino me equivoco en que anda ese proyecto. De que ya vimos algunos adelantos como ódiame o Cambalache. ¿Cómo surgió está necesidad?

Muerdo: Con Diego Guerrero surgió algo muy orgánico. Nos une una sensibilidad muy profunda hacia la raíz latinoamericana y el flamenco como puente.

Empezamos casi jugando, versionando canciones que nos marcaron, como “Ódiame” o “Cambalache”. Y entendimos que no era solo un homenaje, sino una necesidad de volver a esas letras que siguen diciendo verdades enormes. Estamos trabajando el repertorio con mucho respeto y también buscando llevarlo a nuestro universo sonoro. Es un proyecto muy cuidado, muy sentido.

O.c: ¿Tu idea de interpretar Yo pisare la calle nuevamente te abrió un poco la puerta o las ganas de indagar de interpretar aún más canciones latinoamericanas?

Muerdo: Sin duda. Esa canción fue un punto de inflexión. Cuando me acerqué a “Yo pisaré las calles nuevamente”, sentí el peso de la historia, pero también su vigencia. Interpretarla fue entender que las canciones no son propiedad de nadie: son puentes entre generaciones.

Ahí nació aún más fuerte la inquietud de indagar en el cancionero latinoamericano, no desde la nostalgia sino desde el presente.


O.c: ¿A veces me pregunto si con el tiempo con las giras las percepciones de algunos discos no cambiar para el compositor, cambia algo tu manera de sentir, ver tus propios discos cuando estás en el estudio a cuando ya de alguna manera pertenecen a la gente y recorren un par de años

Muerdo: Sin duda. Esa canción fue un punto de inflexión. Cuando me acerqué a “Yo pisaré las calles nuevamente”, sentí el peso de la historia, pero también su vigencia. Interpretarla fue entender que las canciones no son propiedad de nadie: son puentes entre generaciones.

Ahí nació aún más fuerte la inquietud de indagar en el cancionero latinoamericano, no desde la nostalgia sino desde el presente.

O.c: Este año arranca con está gira y un poco la necesidad de volver a la fuente a la canción más despojada si se quiere, pero como dije antes se viene un proyecto con Santiago guerrero¿ ese disco ya tiene fecha de salida?¿que otros planes tenes para este año?

Muerdo:  La gira “Volver a donde nacen las canciones” es el eje emocional del año. El disco con Diego está avanzando muy bien; todavía no hay fecha cerrada, pero la idea es que vea la luz cuando esté verdaderamente maduro.

También estoy escribiendo nuevas canciones propias. No sé aún si serán un disco completo o irán saliendo de a poco. Estoy aprendiendo a no forzar los tiempos. Este año quiero que las cosas nazcan desde la verdad, no desde la prisa.

Al final, todo vuelve al mismo lugar: la canción como refugio y como pregunta.