Mica Vita: «El arte tiene la capacidad inmensa de trasformar el presente»

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Duratierra regresa a los escenarios con nuevo espectáculo y formación. La primera parada será Córdoba el viernes 5 de agosto en Studio Teather. Mientras que las segunda será Rosario el 6 y el 21 cerrará en el Teatro Xirgu, en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

Luego de un largo parate, Duratierra regresa al ruedo con la incorporación de Valen Boneto, Silvia Aramayo, Martin Beckerman junto a su creadores Micaela Vita, Juan Saraco, Tomás Pagano y Nicolás Arroyo. Unión que dará forma este viernes a la Turba del bien, el nuevo espectáculo de la banda donde mostrará algunas canciones nuevas más las clásicas pero con nuevo ropaje gracias a las nuevas incorporaciones.

O.C: ¿Cómo preparan el regreso a los escenarios después de una pandemia en el que el grupo se rearmó con nuevos integrantes y con algunos de ustedes viniéndose a vivir a Córdoba?
Micaela Vita:
Nos tocó un desafío importante porque a lo dificultoso y triste que trajo la pandemia le sumamos la migración de Juan y mía a Mendiolaza. Lo bueno es que tuvimos que aprender nuevas formas de crear en la distancia. Esa nueva forma de trabajo habilito conversaciones para trabajar sobre asuntos humanos que también necesitábamos encarar y resolver. Entramos en un proceso de terapia grupal con una psicóloga que nos supo acompañar grupalmente. Eso hizo que se sucedieran acontecimientos como en todo proceso de movimiento de placas tectónicas emocionales, humanas y psíquicas. Se sucedió un movimiento muy grande hacía la música con cambios de integrantes. Se fue Matías Zapata que fue el tecladista de la banda desde el disco En Obra. Después sucedió la ansiada y pospuesta etapa de regeneración como es la incorporación de nuevos músicos. En realidad son nuevos dentro del proyecto pero es gente que ya estaban cerca nuestro y queremos un montón. Son personas con las que queremos compartir la vida, porque tener una banda es mucho más que juntarse a ensayar y hacer música.

O.C: Estamos hablando de Valen Bonetto, Silvia Aramayo y Martin Beckerman. ¿Cómo fue la respuesta de estos nuevos integrante?
M.V: Fue de absoluta sorpresa y celebración. La verdad que estamos como revitalizados en esta novedad de hacer música con gente nueva.

O.C:  ¿En qué cambió musicalmente la integración de Valen? Él está muy ligado a la lucha transfeminista.
M.V:
Con Valen nos conocimos militando en un espacio transfeminista en Buenos Aires. Nos cruzamos en una asamblea en el que se pronunció de una manera que hizo que yo sienta una química con su forma de pensar, sentir y habitar tanto el mundo. Eso hizo que nos hagamos enseguida muy amigues y que nos dieran ganas de compartir tiempo entre nosotres. Después tuve la suerte de acompañarlo en un proceso hermoso con su voz dándole clases.  Además me convocó para producir las voces de su primer disco que se llama Otre que salió por Goza Records. Después me invito a compartir un concierto en el CCK y desde ahí estuvimos siempre cerca…La verdad que la voz de Valen esté presente en Duratierra es fundamental porque es un gran cantautor. Creo que es una voz con la que mucha gente se va a identificar y es una responsabilidad que todes puedan sentirse representades en Duratierra.

O.C: También entró Martín Beckerman aporta una impronta muy aparentada al sonido murgueron de Buenos Aires.
M.V:
Es algo precioso que cada uno traiga su impronta. Martín es un enorme percusionista y baterista. Es muy estudioso de la murga porteña, además de ser docente. Es un musicazo y su conocimiento no se limita solo a la murga porteña. De hecho a Martín lo conocimos cuando vino a grabar con su papá las percusiones tradicionales colombianas de la cumbia el disco Cría. Ese día armamos un set tradicional de cumbia y enseguida quedamos enamorados de su musicalidad. Además también estuvo participó de shows como invitado. El trae todo su bagaje a Duratierra.

O.C: Me imagino un set de percusión distinto…
M.V:
El set que armaron con Nico es hermoso. Tradujeron algunas ideas que estaban en los discos anteriores a tímbricas totalmente nuevas. Las canciones que ya veníamos tocando de los discos previos suenan renovadas porque aparecen elementos que sorprenden al oído.  Entre Nico y Martín hicieron un trabajo muy fino y delicado que disfrutamos mucho en los ensayos.

O.C: ¿El cambio de integrantes y la pandemia sirvió para mirar el proyecto desde otro lado o tal vez con otra filosofía?  Pregunto porque es algo que les sucedió a muchos…
M.V:
Yo creo que todas las personas tuvimos diversos desafíos durante la pandemia. Era algo que todes lo mirábamos con incredulidad, pensando que iban hacer 15 días y empezamos a acostumbrarnos a la nueva realidad que se impuso. Desde el arte sentí que era imprescindible que apareciese la música a contar, acompañar y movilizar este presente. Sentí que la música me abrazaba en esa soledad y distancia que era el no poder encontrarnos personalmente. Nuestro transcurrir fue un momento muy fructífero de composición, aunque al inicio no entendíamos bien que componer o que historias contar estando dentro de nuestras casas. Había un poco de frustración por sentir una falta de inspiración para hacer canciones. Después en a mí en particularmente empezó a emerger una necesidad de cantar, componer nuevas cosas. El arte siempre debe estar interactuando y siendo parte del presente. No dictamino que el arte debe ser político pero para mí en lo particular lo es. Siento que no hay forma de separar el arte de las vivencias y la vida misma.

O.C: ¿Es eso posible?
M.V:
No hay manera de pensar el arte por fuera de la vida cotidiana. El arte es la vida y tiene la capacidad inmensa de trasformar el presente, de acompañarnos y hacernos reflexionar. De juntarnos con personas que sienten parecido y esa identificación tiene una fuerza totalmente transformadora. En esa trinchera de generar comunidad estamos desde siempre con Duratierra.

O.C: Recién hablabas de que no dictaminas que el arte debe ser político. Me cuesta pensar algo que no lo sea.
M.V:
Pienso que no hay forma que algo humano no sea político. También entiendo que muchos artistas no conciben su arte como un hecho político. Cada quien encuentra su decir y busca una identificación en eso que escucha. Yo tengo la certeza que las personas que se acercan a Duratierra vibran en múltiples sentidos. No es solamente el sonido, la música mirada desde su lugar “superficial”. En Duratierra establece un posicionamiento con la que mucha gente se siente identificada. En nuestra forma de ver el arte está para contar la vida y la vida es política. Nuestras canciones están para sostener esa narrativa.

O.C: Recién hablabas de la trinchera. ¿Cuál fue la trinchera que encontraron en Córdoba para componer? Creo que llegaron hacer una comunidad de alguna manera con músicos locales.
M.V:
La comunidad artística de Córdoba nos abrazó desde el primer momento, al igual que periodistas y gente que es muy respetada. Eso para Duratierra fue entrar a los corazones de la gente por una ventana generosa. Tal es el caso de Raly, que desde el primer momento nos abrió las puertas de la peña Trashumante. Lo mismo sucedió con los Toch, Mery Murúa, Diego Cortés, José Luis Aguirre y un montón de gente dentro de la comunidad artística y el periodismo. Siempre la gente nos recibió con un cariño muy conmovedor que cambió las reglas de juego y la implicancia que tiene Córdoba para nosotres. Cuando nos vinimos a vivir a Córdoba buscábamos salir del ámbito citadino de Buenos Aires, necesitábamos cambiar lo que nuestros ojos veían en lo cotidiano y sobre todo tenemos un hijo al cual queríamos darle otras formas de habitar la tierra, lo cotidiano y el presente.

O.C: La decisión de mudarse a una zona alejada de la ciudad también los interpela de otra manera.
M.V
: Al principio no sabíamos como eso iba a interpelar y dialogar con las nuevas canciones.  No deja de sorprenderme como todo lo que implica vivir en un espacio más verde, más cerca de la naturaleza, modificó todo. Nuestras canciones empezaron hablar de otras cosas y nombrar con más verdad interna un montón de situaciones que desde la ciudad nos quedaban lejos. Hoy cuando componemos y hablamos de un quebracho, sabemos del árbol que estamos nombrando. Cuando hablamos del vient, sabemos que puede ser una ráfaga de aire muy fuerte que puede levantar un techo. Sabemos que el día tiene un montón de colores y atardeceres distintos. Sabemos que hay un montón de estrellas que no veíamos en la ciudad, de pájaros que antes no conocíamos. Es emocionante la experiencia de elegir, de habitar otro espacio y seguir diciendo desde este espacio.

O.C: ¿Están trabajando en un nuevo disco?
M.V:
Estamos terminando de armar como va sonar al el disco. La idea es poder entrar a grabar a fin de años o comienzo del año que viene. Tenemos muchísimas canciones que en estos años fuimos guardando en nuestra valija de decires y canciones. Muchas canciones nuevas van a estar sonando en los conciertos de Córdoba, Rosario y Buenos Aires. Antes grabábamos primero las canciones y después las mostrábamos en público lo que hacía que se vayan modificando acorde a lo que la gente sentía. Esta vez vamos hacer al revés, vamos a empezar a sacar a la cancha las canciones nuevas y viendo como las hacemos crecer entre todes.

O.C: ¿Va haber un cambio sonoro?
M.V:
Vamos a sonar más Duratierra. Por supuesto que hay folklore, no voy a contar mucho pero si hay muchísimas canciones folklóricas miradas “desde una perspectiva tradicional”. Después siempre estar la mezcla que es nuestra identidad.

O.C: La identidad siempre estuvo marcada por esa mixtura entro lo tradicional y lo más moderno…
M.V
: Pienso que nadie que se acerca a la música con la idea de esto es folklore o esto es rock. Es un invento de la industria, las disqueras y las bateas que han quedado en el tiempo. Las personas nos acercamos a la música porque necesitamos sentir y eso nos acerca a lo que esté vibrando con nuestras necesidades del momento, a nuestras incógnitas y reflexiones. Yo no escucho música pensando en las etiquetas y creo que la gente tampoco. Por supuesto va a ver gente que va a conectar más con la parte folklórica de Duratierra y otras a las que les movilizará más las distorsiones y sonidos provenientes de otros estilos. Todas esas personas van a estar abrazadas por la banda. Se genera algo hermoso de toda esa mezcla.

O.C: El show se llama La Turba del bien. Me llamo la atención la palabra turba porque ya casi no se usa. ¿Por qué el nombre?
M.V:
Es una manera de empezar a visibilizar y nombrar que nos agrandamos en la cantidad de integrantes. Es una palabra muy de otra época que nos gustó mucho. Decidimos nombrarla de esa manera porque la gente que entró a la banda tiene una energía muy luminosa. Nos da la sensación que Duratierra es ahora la turba del bien. Venimos con esas ganas de drenar, de limpiar y traer alegría que es algo importante.

O.C: De alguna forma es ponerle alegría a un momento socialmente medio caótico.
M.V:
Han mal usado tanto la idea de la alegría, que la dejaron como algo vacío. Yo creo que la alegría es algo vital y que la necesitamos de nuestro lado.  Siempre que nombramos estas emociones luminosas parece que todo se banaliza un poco, y yo creo que la alegría es transformadora del presente. Todas nuestras canciones andan siempre buceando por lo bajo, por lo dolores y las reflexiones que más nos movilizan e interpelan. De todas maneras nuestra energía y lo que le queremos regalar a la gente en este reencuentro es desde está impronta de mover y bailar siempre desde el lado del bien.

O.C. No todo lo triste o lo preocupante debe ser contado de una manera sería. Creo que una música puede invitarte a bailar y reflexionar al mismo tiempo
M.V:
Ahí vuelve la etiqueta y la mirada binaria de si es feliz tengo que estar bailando y no pensar. La trova cubana por ejemplo empezó trabajando con la idea de bailar pensando. Se puede ser feliz bailando y reflexionando sobre nuestras contradicciones. Hay que salir un poco del binarismo emocional de pensar: estoy feliz entonces voy a cantar con una sonrisa todas las canciones que hablen del no conflicto. Creo que la felicidad hay que habitarla con las contradicciones que traemos encima. No se es feliz oprimiendo o negando las contradicciones.