Liuba María Hevia: la canción como refugio en tiempos de cambio

Liuba María Hevia vuelve a Buenos Aires en mayo para ofrecer cuatro conciertos que la llevarán por distintos puntos del AMBA: el lunes 25 en el Club Sportivo y Social Mitre (Quilmes), el jueves 28 en Raíces de Dawson (Berisso), el viernes 29 en Torcuato Tasso (San Telmo) y el sábado 30 en el Teatro El Alambique, donde compartirá escenario con la cantante Magdalena León. Su regreso coincide con un momento especialmente activo de su carrera y con un vínculo cada vez más profundo con el público argentino, que la ha acompañado a lo largo de décadas y repertorios.

Aprovechamos esta visita para conversar con una artista que ha construido una obra capaz de atravesar generaciones: quienes crecieron con sus canciones infantiles, quienes encontraron en su voz un modo de nombrar el amor y la memoria, y quienes hoy siguen descubriendo en su música un refugio emocional. Entre la preparación de un nuevo disco, las giras internacionales y una mirada atenta al presente cubano, Liuba reflexiona sobre la tradición musical de la isla, el diálogo con los jóvenes creadores, la canción como espacio de resistencia y el modo en que su relación con Argentina se volvió parte de su propia historia.

Otra Canción: ¿Qué lugar ocupa Argentina en tu historia personal y artística? Después de tantos viajes, conciertos y afectos construidos aquí, ¿cómo sentís que este país ha marcado tu camino como creadora?

Liuba: Cómo no marcarte un país que cuenta con escritores tan importantes como Jorge Luis Borges, Alejandra Pizarnik, Juan Gelman, a quien tuve el honor de conocer, Alfonsina Storni por solo citar algunos, de músicos como Atahualpa Yupanqui, Carlos Gardel, Charly García, Fito Páez,  León Gieco, Juan Carlos Baglietto, María Elena Walsh, Eladia Blázquez, Astor Piazzolla. Cantoras como Mercedes Sosa, Teresa Parodi. Es imposible no sentir esa influencia. Y luego el privilegio de estar por quinta vez en Argentina, repetir algunos espacios como Torcuato Tasso, a donde voy por quinta vez también, haber actuado en distintas provincias del país, teatros, salas de conciertos, honrada de que exista un público que conoce mis canciones que me sigue en mis redes sociales, y los amigos, los de muchos años como José Bonavita, Georgina Hassan. más recientes como Magdalena León y Alicia Lombardelli. No se puede pedir más. O si, que siga acogiéndome siempre este hermoso país.

O.c: Tu obra acompaña a varias generaciones, desde la infancia hasta la adultez, dentro y fuera de Cuba. ¿Cómo vivís esa permanencia afectiva de tus canciones y qué territorios emocionales te interesa explorar hoy?

Liuba: Un crítico musical habló de esto. Dijo de la circunstancia singular que acompaña mi obra, donde muchos niños crecieron con mis canciones, luego se enamoraron con mi obra para adultos, y por último, sus hijos vuelven a las infantiles. Es un círculo maravilloso que me honra realmente. Resulta habitual que en mis conciertos para adultos, un cubano o varios, ya sabemos que estamos en todas partes, me piden que les cante un tema  que acompañó su niñez, y yo termino cantándoles un popurrí de esas canciones y…somos todos felices.

Siempre he simultaneado lo uno y lo otro, Ahora estoy más entregada a mi obra para adultos porque de hecho en septiembre, sale un nuevo disco al mercado, Almas comunes, mi producción número 26. He sentido en este disco que aún está producción, una necesidad mayor no solo de ser cronista de mí, sino de expresarme en temas que hoy abruman a mi país y  a toda la humanidad.

O.c: En tus conciertos en Buenos Aires vas a recorrer distintos ritmos de la tradición cubana. ¿Cómo ves hoy el diálogo entre esa herencia musical y las nuevas generaciones de artistas en la isla?

Liuba: Tuve unos padres muy sensibles a la música, especialmente mi madre que era una melómana, crecí escuchando toda la música, sin discriminar ningún género por lo que mi banda sonora es muy disímil, de ahí que aparezcan en mi producción géneros tan diversos como la habanera, la guajira, el son, el bolero, la canción de autor y trovadoresca…Hay muchos ruidos en la actualidad, pero confío, en los jóvenes que siguen eligiendo la buena música, porque en realidad, solo hay dos, la buena y la mala. Son muchos los cantautores que siguen defendiendo el arte, la entrega honesta y eso es esperanzador.

O.c: En un momento complejo para Cuba, ¿qué papel crees que cumple hoy la canción como espacio de resistencia, refugio y memoria colectiva?

Liuba: La música siempre ha sido un bálsamo, un océano, una puerta para cruzar puentes, por donde pueden transitar lo hermoso, la esperanza. Una ventana de luz, incluso cuando la oscuridad  se instala. Creo en la fuerza de la canción como transformadora de la vida, como compañía para resistir. Siento que es capaz de abrazarnos, defendernos, un arma de seducción hacia el bien. Yo creo en eso y en la belleza como sanación, y en la palabra amor y esperanza como salvadoras de estos complejos tiempos en Cuba y en el mundo. La canción es un libro abierto, necesario para toda persona que busque otro camino en este planeta cada vez más desprovisto de piedad y humanidad.        

O.c: Tus presentaciones aquí no parecen parte de una gira más, sino de un encuentro. ¿Qué buscás —o qué esperás— cuando te encontrás con el público argentino?

Liuba: Argentina tiene un misterio, intraducible más allá del arte, que está en el aroma que emana de ese pueblo maravilloso y único, que no se parece a ninguno. Bañarme en sus cauces es lo que busco cuando voy a ofrecer mis conciertos. Busco aprender, crecer, disfrutar de su cultura, aportar la mía e intentar que se produzca esa fusión que solo la música hace posible y perdurable en el tiempo.

O.c: Compartirás escenario con Magdalena León en uno de los conciertos. ¿Qué te inspira de ese cruce de voces y sensibilidades dentro de la tradición musical cubana?

Liuba: A Magdalena tuve la suerte de conocerla a través de una amiga común, y gran artista, la venezolana Cecilia Todd.  Posteriormente supe que había sido integrante del emblemático grupo Buenos Aire Ocho, un grupo que escuché mucho en mi adolescencia y me impactó profundamente. Se ha convertido en una gran amiga, es una pedagoga de la voz, como pocas he visto, una artista con una capacidad de interpretación que conmueve. De manera que tener esta experiencia, aunque hemos compartido escenarios en otras ocasiones, pero nunca en un concierto en que cada una mostraremos nuestro trabajo individual, y haremos temas juntas. Será una fiesta. un regalo que atesoraré.

O.c: Hoy el término “cantautor  parece haberse vuelto comercial o superficial en algunos contextos. ¿Qué condiciones crees que definen realmente a un cantautor en este tiempo?

 Liuba: Es cierto que hoy en día el término cantautor se ha hecho muy comercial y se les adjudica a muchos cantantes que algunas veces han compuesto una que otra canción, o musicalizado un poema, pero realmente el cantautor es un artista que lleva al escenario especialmente su obra, su esencia, es portador de su vida y pensamiento desde la libertad que aflora en su creación y su lenguaje propio, independientemente que asuma alguna que otra versión de obra no propia en sus conciertos.

O.c: En 2023 y 2024 publicaste Canciones que no se extraviaron, un gesto de memoria y de revisión de tu propio camino. ¿Ya estás trabajando en nuevas canciones o nuevas búsquedas?

Liuba: Efectivamente Canciones que no se extraviaron I y II, son discos que rescataron temas que se estrenaron a dúo, como Tristeza con Ana Belén, Pasaba un ángel con la dominicana Maridalia Hernández, Será porque diciembre con el portugués Luis Represa…otras formaron parte de la banda de una telenovela, otras fueron incluidas en montajes teatrales, otras fueron grabadas por algunos colegas y tuve la necesidad de retomarlas en mi voz. Haciendo una metáfora, defender las canciones es como defender a los hijos.

Después de este disco, salió otro: un concierto que hice con la Orquesta Sinfónica Nacional de Cuba.

Próximamente saco un disco con canciones nuevas y estoy muy ilusionada con este trabajo que será presentado el día 19 de septiembre en el Ateneo de Madrid. Temáticamente hay canciones de amor, canciones que tienen que ver con la cotidianidad y canciones en la que expreso mis reflexiones con lo que hoy aqueja a mi país y al mundo, y como siempre, lo hago recorriendo los géneros de la música cubana y algunos guiños a otros géneros musicales.

O.c: Ahora llegan los conciertos en Argentina, pero ¿cómo sigue el año de Liuba María? ¿Qué proyectos te esperan después de esta gira?

Liuba: Estoy feliz con este año que inicié con Conciertos en España, vengo de actuar por primera vez en Uruguay, en septiembre viajaré a Colombia, en Octubre a México y en Noviembre a Suiza, salpicados con otros conciertos en España.

O.c: Tu música dialoga con la experiencia de quienes emigran y con una Cuba que cambia. ¿Cómo se transforma tu propia mirada sobre la identidad y la pertenencia en este tiempo?

Liuba: Soy nieta de emigrante. Quizás por eso ya tenía una visión respetuosa sobre la condición del que emigra. “Con los hilos de la luna” o “El abuelo”,  es una canción mía, por cierto, de las que siempre me piden en mis conciertos, y trata de alguna manera el significado de migrar, sin embargo, creo en un mundo sin fronteras y me gustaría que esa palabra un día perdiera su esencia, fuera historia y no como ahora, muchas veces un doloroso camino,  y estuvéramos en cada momento donde nos dicte el corazón y /o nuestra profesión. Pero hay otra canción mía que dice “Valga que sé, valga que soy, valga que sé de dónde soy” ,mi esencia es mi país , mi cultura y mi pueblo.