La Máquina x FMSV: el regreso inesperado de una obra mística del rock argentino

Cuando La Máquina de Hacer Pájaros irrumpió en 1976, lo hizo como un gesto de ruptura dentro del rock argentino. El proyecto integrado por Charly García, José Luis Fernández, Carlos Cutaia, Óscar Moro y Gustavo Bazterrica fue una formación que, en apenas dos años, dejó dos discos fundamentales —La Máquina de Hacer Pájaros (1976) y Películas (1977)— que mezclaban rock sinfónico, progresivo y una lírica cada vez más sofisticada. Su vida fue breve, pero su influencia creció hasta convertirse en una obra casi mística, respetada y poco revisitada: como recuerda Fernández, “pasaron casi 50 años sin que este repertorio se tocara. Ni yo lo hice, ni ninguno de los originales”.

Ese silencio se rompe ahora. La Máquina de Hacer Pájaros x FMSV desembarca en Quality LAB el 30 de mayo, con un show que revive la esencia del grupo a través de Fernández —único miembro original— junto a Juanito Moro (hijo de Óscar Moro), Guido Spina y Matías Vega. El proyecto recrea en vivo las quince piezas de aquellos dos discos históricos, respetando el espíritu original pero potenciándolo con la energía y la sensibilidad de una nueva generación de músicos. “Somos nosotros que estamos estrujando el material de la Máquina”, dice Fernández en esta entrevista, dejando claro que no se trata de un regreso literal, sino de una relectura fiel, analógica y profundamente emocional.

Con esa premisa, y con la sorpresa reciente de ver “gente llorando por lo que estaba escuchando” en los primeros conciertos, Fernández llega a Córdoba para reencontrarse con un público que no lo ve en vivo desde hace décadas. Sobre ese regreso, sobre la vigencia del progresivo, sobre el cruce generacional y sobre la responsabilidad de sostener un legado que nunca se manoseó, habla en esta conversación.

Otra Canción: Me gustaría empezar preguntando cómo están preparando esta llegada a Córdoba con Fernández, Moro, Espina y Vega interpretando la música de La Máquina de Hacer Pájaros. Y también me interesa aclarar algo que vos mismo dijiste alguna vez: no es La Máquina, porque tus compañeros de aquellos años no están. Lo menciono porque en redes vi a varias personas anunciándolo como “La Máquina de Hacer Pájaros”, y creo que vale la pena ponerlo en contexto.

José Luis Fernández: Exactamente, es como decís. Y está clarito, porque nosotros ni siquiera ponemos La Máquina o La máquina de hacer pájaros, en realidad nosotros nos llamamos la máquina Fernández, Moro, Espina, Vega. Y, efectivamente, somos nosotros que estamos estrujando el material de la máquina. Eso sería.

 O.c: Pero obviamente, el espíritu y el creador de todo eso sos vos. Y ahí aparece algo que me interesa: después de medio siglo, cuando uno piensa en La Máquina de Hacer Pájaros, piensa en un repertorio que prácticamente no se volvió a tocar. Después de que la banda se desarmó, esos temas quedaron congelados en el tiempo; ni siquiera ustedes mismos los retomaron, salvo aquella vez que Charly hizo una canción en el Colón.

Entonces la pregunta es directa: ¿por qué, después de casi 50 años, decidís volver a traer estas canciones al presente? ¿Qué se activó ahora para que este material volviera a sonar en vivo?

j.F: Bueno, justamente todo lo que decís es correcto y coincido plenamente. Veo que estás bien informado, y eso es exactamente lo que a mí me motivó a meterme en este proyecto. Como bien decís, pasaron casi 50 años sin que este repertorio se tocara. Ni yo lo hice, ni ninguno de los originales de La Máquina.

Y también quiero aclarar algo: esto no es un regreso de La Máquina, porque mis compañeros de aquellos años no están. Esto es otra cosa. Yo ya venía tocando con Morito y con los chicos material nuestro, actual, y un día probamos un tema de La Máquina. Y ahí me quedé asombrado. La forma en que lo estaban tocando… realmente parecía que estaba otra vez tocando con la banda original. Ese espíritu, esos perfiles, esa manera de abordar la música fueron los que me entusiasmaron y me hicieron pensar: “Bueno, tal vez es momento de volver a hacer este material”.

O.c: Es bueno aclararlo porque a veces cuando sucede un regreso, pero sin los miembros o con apenas algunos pocos, suelen empezar  los comentarios como es un robo, se venden como el regreso de tal banda pero es uno solo el original..

J.F: Yo no lo vendo como si fuera La Máquina, porque no lo es. Pero sí me parece que está buenísimo volver a tocar un material que no se escuchó en vivo desde hace casi 50 años. Es lindo revivirlo. Y la verdad es que, en todas las veces que lo tocamos hasta ahora, tuvimos un público maravilloso.

Lo que más me sorprendió es la mezcla generacional. Hay gente que vio a La Máquina en su momento y que ahora les habla a sus hijos de aquella época. Y vienen todos: personas de 60 o 70 años, y chicos de 18 o 20. Y se emocionan los dos. Eso fue decisivo para mí. Ahí entendí que valía la pena hacerlo.

O.C.: Pienso en Moro, en Espina, en Vega: todos músicos jóvenes que no vivieron la época de La Máquina de Hacer Pájaros. Y lo mismo me pasa a mí, que nací en los noventa y tampoco pude verlos. ¿Qué tan importante es, para vos como músico, que una generación nueva —en la que puedo estar yo— pueda encontrarse con estos temas en vivo por primera vez?

Que sean justamente tus compañeros, también jóvenes, quienes los interpreten… ¿qué significa eso para vos?

J.F.: Bueno, eso es lo poquito que yo puedo ofrecer en esta circunstancia. Está clarísimo que esto no es La Máquina de Hacer Pájaros. Está clarísimo que yo no vengo a adueñarme del grupo. Pero sí vengo a tratar de que la gente a la que le gusta este tipo de música, que ha escuchado lo de La Máquina —como en tu caso o en el caso de generaciones más jóvenes— pueda escucharlo de la manera más sincera posible, lo más auténtico posible a como era.

O.C.: No está Osar Moro, pero está su hijo…

J.F.: Que esté su hijo también me dio una garantía. Tiene el mismo estilo. El bajista también toca muy bien, porque yo estoy tocando la guitarra en este proceso. Hago todo el material de La Máquina como guitarrista.

Lo que quiero decir es que esto no es un homenaje a La Máquina, ni queremos ser La Máquina de Hacer Pájaros. Sí queremos que la gente que no tuvo la oportunidad de escuchar a La Máquina pueda escuchar algo hoy, tocado en vivo, con los mismos instrumentos. Es todo analógico, no hay pistas, no hay nada raro. Y yo, que sí participé de la Máquina original, me doy cuenta de que, realmente, el que venga a vernos va a sentir que está viendo La Máquina de Hacer Pájaros.

O.C.: Recién nombrabas a Juanito Moro. Es, de alguna forma, decir: “bueno, hay un Moro en la banda”. Es, de algún modo, decir que está el espíritu de Oscar.

J.F.: Exactamente. Eso es lo que sucede. Y es lo que me sucede a mí, y sé que también le sucede a él. Juanito está tocando un material que tocaba el padre, que él siempre escuchó, y es una emoción para él. Y para mí también es una emoción, después de 50 años, tocar este material. Se produce una cosa emocional con la cual tenemos que luchar para que no afecte el resultado de la música.

O.C.: Recién me hablabas de que tocan todos con instrumentos analógicos. En una época donde está muy de moda, en algunos casos, hacer reversiones o retocar cosas… ¿cuál es la necesidad y cómo trabajan ese equilibrio en un repertorio que podría sonar “viejo”, pero que al mismo tiempo tiene que sonar un poco actual? ¿Cómo lo trabajan, sobre todo estando con chicos más jóvenes que por ahí tienen otras inquietudes o una idea de un sonido más “actual”?

J.F.: Bueno, eso en realidad se da naturalmente. No lo hicimos a propósito. Nuestro propósito fue que esos temas suenen como sonaban con La Máquina. Pero, lógicamente, la tecnología ha avanzado mucho y yo creo que —te diría— suena mejor que como sonaba La Máquina en su momento. Pero no es algo que hagamos a propósito.

Y los otros chicos, más allá de Morito y yo… por ejemplo, los tecladistas están muy influenciados por La Máquina. Por eso se da esta química. Yo esto lo podría haber hecho hace muchos años; tuve 50 años para hacerlo si hubiera querido salir a tocar con el nombre de La Máquina. Sin embargo, no lo hice.

Lo hago ahora porque se dio esta circunstancia de que nos juntamos los cuatro, más un quinto integrante también, porque hay dos tecladistas, como era en La Máquina; si no, no lo podríamos tocar. Lo que quiero decir es que todos los integrantes de esta banda estamos muy metidos en esa idea de La Máquina.

Vos sabés que la música de La Máquina es una música bastante difícil. De hecho, me acuerdo que una vez le preguntaron a Charly por qué nunca más tocó los temas de La Máquina, y él dijo: “porque son muy difíciles”. Y es verdad. Pero más allá de eso, vos podés agarrar cuatro o cinco músicos increíbles y, aun así, cuando tocan estos temas no necesariamente suena como La Máquina.

Es como en el fútbol: podés armar un equipo lleno de estrellas, jugadores número uno, y sin embargo como equipo no funciona. Depende de muchas cosas que no tienen que ver solo con la técnica.

O.C.: ¿Qué significa regresar a Córdoba? Es un lugar al que no has venido muy seguido, por lo menos a tocar…

J.F.: Tengo un poquito de miedo y un poquito de ansiedad y expectativa, la verdad.

O.C.: ¿Por qué miedo?

J.F.: Porque no sé cómo nos va a recibir el público de Córdoba. Yo no volví más a tocar a Córdoba. Con La Máquina sí fui varias veces… Pero voy a Córdoba muchas veces como turista. Ahora me va a tocar ir a tocar, y eso me ilusiona.

O.C Para los que somos de una generación que no vimos a La Máquina, pero sí escuchamos —escuchamos Crucis, escuchamos todo eso—. Es volver a esa sensación de un rock que en su momento era difícil, pero que abrió un camino para a muchos. Y hoy siento que el progresivo, esa música “difícil”, se consume un poco más. No voy a decir que es comercial, pero sí está más aceptado

J.F.: Ese es otro motivo por el cual me parece positivo hacer esto, porque notamos eso: muchos chicos que venían haciendo trap, ahora las nuevas generaciones están empezando a escuchar. Y si ocurre eso, a lo mejor vamos a tener una música nueva, moderna, pero con buenas raíces musicales.

Porque, la verdad, hay mucha música basura últimamente

O.c: Hay un colega con el que hablábamos de esto del rock. Él decía que lo contestatario que antes estaba en el rock hoy aparece en otros géneros —Wos, Trueno, por ejemplo—, y que el rock se volvió más naif, más edulcorado.

¿Vos lo ves así?

Porque para mí una cosa es el rock como música y otra el rock como filosofía. Y esa filosofía quizá hoy se movió hacia otros lugares, incluso hacia el trap.

J.F.: Totalmente. Vos lo nombraste a Wos: él es fanático de La Máquina. Hay un reel de Wos escuchando La ruta perdedora de La Máquina, y lo muestra. A eso es a lo que yo iba: hay músicos muy buenos que están descubriendo estas cosas musicales antiguas y las están empezando a incorporar. Y eso es lo que va a hacer que, con el tiempo, la música de ellos —que es actual y moderna— se enriquezca más. Y eso está buenísimo. Como Wos, como Catriel… hay muy buenos músicos ahora, pero está bueno que escuchen el otro tipo de música también.

O.C.: Pienso en la historia de La Máquina. La Máquina, si no me equivoco, duró dos años o un poquito más, tres. Pero dejó una obra que fue como mística. No te voy a decir que suena en todos lados, pero hay un público selecto —no sé si llamarlo intelectual, pero sí reducido, con otra apertura— que lo siente y lo tiene como una cosa casi mística.

J.F.: Sí. Sí, tal cual.

O.C.: ¿Por qué crees que sucedió eso? Y si hoy esa mística, eso, en el vivo se traduce.

J.F.: Coincido completamente. Y sí, se traduce. A mí nunca me había pasado lo que me pasó ahora. Yo hace muchos años que me dedico a la música; fui integrante de Crucis primero, así que siempre estuve metido en este palo del rock sinfónico.

Y te soy sincero: me asombró lo que vivimos cuando tocamos en el Teatro Ateneo, y después en los dos Nicetos acá en Buenos Aires. Vi gente llorando por lo que estaba escuchando. Eso no me había pasado nunca, ni siquiera en la época de La Máquina. Hay un público muy particular, muy sensible a este material. Creo que tiene que ver con que nunca se vendió, nunca se manoseó. Es un repertorio muy respetado, casi intocable durante décadas.

Durante mucho tiempo nadie salió a tocarlo. Por eso, cuando decidimos hacerlo, lo encaramos con muchísimo respeto hacia mis compañeros originales. Yo trato de ponerme esta música al hombro y de que la gente pueda disfrutarla de verdad.

Nosotros no queremos dar ninguna lección ni enseñar nada. Pero al que le gusta esta música y viene a vernos, estoy seguro de que la va a disfrutar. Y va a escuchar estas canciones de la mejor manera posible, dentro de nuestras posibilidades, claro.

O.c: ¿Tuviste alguna repercusión de los ex integrantes o de Charly, de Carlos, de alguno?

J.F: Sí, estuve charlando hace poco con Cutaia.  Con Charly no hablé de esto. Hablé un día para ver cómo estaba su salud, pero no de este proyecto. Charly ahora está un poco delicado en su salud, no daba para hablar de esto.

O.c Recién nombraste a Crucis, y pienso en canciones icónicas del grupo, o en el disco Delirios del Mariscal. ¿Te considerás, en algún punto, no sé si “el fundador”, pero sí uno de los pioneros del rock progresivo en Argentina?

Lo pregunto porque, más allá de que uno podría decir “bueno, sí, está Charly”, lo de ustedes iba por otro lado. Ustedes hicieron rock, pero vos siempre te mantuviste más cerca del rock progresivo, con una identidad muy marcada dentro de ese universo.

J.F: Bueno, a lo mejor estamos exagerando un poco. No me considero prócer de nada. Pero es verdad que siempre me mantuve dentro de un estilo musical; trato de tener una cierta coherencia. Y sí: yo venía de tocar en Crucis —grupo que además fundé, porque antes se llamaba Consiguiendo Vida y empezamos cuando teníamos 12 años en la escuela—. Después nos convertimos en Crucis, y más tarde Charly nos vio tocar una vez y me ofreció sumarme para armar La Máquina de Hacer Pájaros con él.

Creo que venir de Crucis, que hacía una música más compleja que la que venía haciendo Charly en ese momento —él venía de Instituciones—, marcó algo. Charly ya mostraba que quería moverse hacia un costado más progresivo, ¿viste? Y cuando me junté con Moro y empezamos a trabajar los temas de La Máquina, ese bagaje que yo traía de Crucis se notó. Esa cosa más progresiva, más cercana a King Crimson, terminó impregnando el sonido de La Máquina también.

O.c: ¿Qué cosas encontrás, o qué paralelos ves, entre Crucis y La Máquina de Hacer Pájaros? Porque, a simple vista, uno podría decir: “Son muy parecidos”.

J.F La única diferencia es que La Máquina tiene una lírica. La entrada de Charly le aportó una voz, si querés, y también algunas novedades. Pero la base es muy parecida. La diferencia entre los dos grupos es que, efectivamente, La Máquina es más rápida, y eso ya cambia todo de raíz.

Yo, personalmente, me siento más de La Máquina de Hacer Pájaros que de Crucis

O.c: Al momento de presentar este show, digo: va a ser La Máquina por Moro, Espina… ¿por qué no presentarlo de alguna forma que te deje abarcar toda tu historia y tocar también Crucis?

J.F: Me parece que son cosas distintas, etapas diferentes de mi vida. Lo que sí podría hacer en algún momento —a lo mejor el año que viene— es repasar toda mi carrera en un show. Aprovechar y tocar algunos temas de la época de Crucis, más algunos de La Máquina. Hacer una especie de popurrí, un recorrido completo.

Además, cuando Crucis empieza a grabar, yo ya no estoy en el grupo. Ya estaba en La Máquina de Hacer Pájaros. Así que no, por ahora vamos con esto de La Máquina, Mauro.

O.c: Siempre se ha dicho que el nombre de La Máquina de Hacer Pájaros viene de diferentes lados. Unos dicen que viene de un libro, otros… ¿de dónde viene? Tengo entendido que viene de una pintura, pero no sé si es tan así.

J.F: Si, viene de la pintura de Bosco, El jardín de las delicias. Pero después apareció en la historia Crist, justamente un dibujante cordobés, el que hacía la parte cómica en la contratapa de Clarín. Él fue quien nos hizo toda la portada del primer disco, con ese estilo de historieta. Y esa historieta de Cris también se llamaba García, la máquina de hacer pájaros.

Así que lo llamamos a Crist, y él vino desde Córdoba, estuvo con nosotros en el estudio, nos conocimos ahí, y fue en ese momento cuando hizo toda la historieta.

O.c: La Máquina no tiene registros audiovisuales, y creo que registros sonoros, más allá de los vinilos, tampoco hay en vivo. Entonces, al momento de recrear ese vivo para gente que no estuvo ahí, que no lo pudo vivir, ¿cómo fue el proceso?

Porque, por ejemplo, si se juntan los Soda, un músico nuevo puede decir: “Bueno, mirá, acá tenés un video de cómo sonábamos, cómo nos movíamos, cómo era la banda en escena”. Pero en el caso de La Máquina eso no existe, o existe muy poco.

¿Cómo hiciste ese trabajo de reconstrucción sin material audiovisual? ¿Cómo se arma un vivo cuando casi no hay huellas del original?

J.F: Existe un registro muy bueno, pero que no ve la luz, y lo tiene la familia de Badía. Badía tiene un concierto entero de La Máquina filmado. Pero bueno… ahí quedó.

Justamente por eso, lo que compensa esa falta es que en este caso hay alguien original de la banda. Un poco soy yo quien determina el sonido y hacia dónde tiene que ir todo. Por eso los chicos se apoyan en mí en ese sentido. La idea es transmitir algo lo más parecido posible a lo que era La Máquina.

Y te digo la verdad: los que vieron a La Máquina salen hasta agradecidos. A mí me sorprendió muchísimo que la gente se emocione tanto. No pensé que fuera a ser así. Al contrario: yo decía “van a decir que salí a robar con el nombre de La Máquina”, qué sé yo… realmente pensé que iba a pasar eso. Y no: fue todo lo contrario.

Hay gente que me dice “esta es La Máquina 2026”, y bueno… me parece un poco exagerado, pero la realidad es que la gente sale muy contenta. El resultado es muy bueno, nosotros lo disfrutamos mucho, y yo también lo disfruto muchísimo.

Soy un tipo al que nunca le gustó tocar cosas viejas. Nunca salí a tocar material de antes. Pero esto me parece que vale la pena. Y fueron los chicos de la banda los que me convencieron de hacerlo. Y ahora, después de haber tocado en vivo, el mismo público me terminó de convencer.

O.C.: ¿Qué otros planes tenés después del show en Córdoba? ¿Se viene algún material nuevo, algo más? ¿Algún registro en vivo de estos conciertos, quizás?

J.F: Vamos a seguir tocando y quizás grabemos algún tema nuevo. Pero vamos a ver qué pasa. Para mí es muy importante —como te dije al principio— ver qué pasa en Córdoba: cómo nos recibe el público, si les gusta esta propuesta.

Ese mismo fin de semana vamos a estar en Rosario también. El futuro de todo esto depende un poco de lo que ocurra en Córdoba y en Rosario, sin duda. En Capital ya tocamos y ya sabemos lo que es. Ahora nos falta que nos levanten el pulgar en Córdoba y en Rosario.

Si eso sucede, vamos a ir por más. Seguramente sigamos tocando esta música y, quién te dice, abiertos también a fusionarla con algo más actual.

O.c: Termino está charla diciendo que tardaron un poco en venir. Hace un tiempo que andan tocando en Buenos Aires.

J.F: A mí, si me contratan y está todo bien, voy corriendo. Lo que pasa es que no nos contrataron. Tampoco tenemos una infraestructura: no somos la Máquina de Hacer Pájaros original, que nos llamaban por teléfono de todos lados para que fuéramos a tocar. Recién ahora nos están conociendo, me parece.

Y si no fuimos antes, ya te digo, es porque no se dio. Lo importante es que ahora vamos a ir.