Catalina Ammaturo es una cantautora, compositora y creadora audiovisual nacida en el sur de Buenos Aires. Desde sus primeros pasos viene construyendo un universo propio donde se mezcla el rock, el indie y el pop, pero filtrados por una sensibilidad muy personal: porteña, intensa y cinematográfica. Su sonido puede evocar a Babasónicos, Arctic Monkeys, The Neighbourhood, Cerati, Lana del Rey o Amy Winehouse, pero nunca se confunde con ellos.
Su último single, Sale Natural, grabado entre Buenos Aires y los Ultrasound Studios de Los Ángeles junto al productor Samuel Shea, es una muestra perfecta de esa identidad híbrida: guitarras rockeras, un pulso indie, un espíritu pop accesible y una narrativa que mezcla vulnerabilidad, humor y carisma sin solemnidad. Esa mezcla —tan suya— también atraviesa Chica violeta, La pena y las Sesiones violetas, donde la tristeza más desnuda convive con una furia que arrasa, y donde la ternura aparece sin pedir permiso.
Cata canta bajito cuando algo le da pudor, escribe desde lo que le pasa y compone para entenderse. Cada proyecto tiene un alter ego, un color, una autora interna distinta: Chica Violeta, Pena Doll, Bardo. Y cada etapa abre una puerta nueva, más moderna, más electrónica, más consciente de su propia potencia.
En medio de este crecimiento artístico, Catalina llega a Córdoba para presentar su música en vivo: este viernes 12 de junio a las 20 hs en Pez Volcán, una oportunidad ideal para ver de cerca ese universo emocional que viene construyendo desde hace un tiempo y del cual charlamos con ella:

Otra Canción: Tu música trabaja con una intimidad muy cuidada, casi susurrada, pero sin solemnidad. ¿Qué te interesa de esa forma de cantar que parece hablarle a alguien muy cerca?
Catalina Ammaturo La verdad no lo había pensado el cantar así. Creo que simplemente es mi forma de hacerlo. Si suelo cantar muy bajito y susurrado cuando lo que estoy diciendo me da un poco de pudor. Así sea por lo personal, emocionalmente o por lo zarpado.
O.c: Tu sonido se mueve entre el pop alternativo, lo electrónico y lo íntimo. ¿Cómo pensás ese territorio híbrido y qué lugar ocupan las texturas electrónicas en tu identidad sonora?
Cata: La verdad es que no le veo sentido a limitarme a un genero porque mi proyecto musical trata de traer el universo que vivo a vida para que, quien quiera pueda entrar. Pensando en que se escuche tal cual como lo vivo.
Desde lo que oigo a lo que siento a lo que veo, todo representado en canciones y sonidos y letras. Entonces no se trata jamás para mi de géneros. Es más cinematográfico supongo. Mi ultimo disco es más electrónico. Más de los sintes. Que me gusta mucho pero me tomo tiempo llegar ahí. Venía sonoramente de un lugar bastante distinto. Solía tener
como regla para mi música que no se pueda definir de que época era. Y hoy en día arme algo muy moderno.
O.c: Tus canciones generan una conexión emocional muy fuerte —desde las Sesiones violetas hasta tu forma de narrar el deseo y la pérdida—. ¿Cuándo sentiste que esa vulnerabilidad era parte central de tu voz artística?
Cata: Simplemente no podría escribir de otra cosa que no sea mis experiencias personales. Al menos no pude nunca. Componer para mi va desde entenderme y canalizar. Así sea algo que le digo a alguien, que me digo a mi, que aprendí, que siento, que no me pasa. Siempre es sobre poner en palabras y melodías para mi componer. Poner en palabras algo que esta adentro mio sucediendo.
O.c: En tu obra conviven la tristeza más desnuda y una furia que arrasa. ¿Cómo dialogan esos extremos cuando componés?
Cata: Bajo mi visión, como una mezcla de colores que vivo. Es representar todas las emociones que siento como la chica intensa que soy. A veces me pregunto como debe ser vivir la vida de una forma tranquila sin tanta emoción pero no me pasa ni creo que me pase jamas. Escribo mucho desde la intensidad, venga de arriba o de abajo.
O.c: “Chica violeta” narra ese pasaje entre la adolescencia y la juventud, entre las emociones rojas y azules. ¿Cuándo sentiste que ese color —el violeta— se volvió tu manera de mirar y contar el mundo?
Cata: Fue mi forma de romantizarlo creo. El quilombo. Los altibajos. Mi ciclotimia. Con colores y un universo musical. Cuando hago música creo muchos alter egos con diferentes nombres para representar lo que creo que soy en ese momento. Chica Violeta, Pena Doll, Bardo. Cada proyecto tiene una autora de alter ego con nombre.
O.c: En La pena trabajas un dolor circular, sin salida ni maquillaje. ¿Qué te interesaba explorar en esa forma de narrar la derrota y en esa estructura que vuelve siempre al mismo punto?
Cata: Estaba pasando por un corazón roto y escribir el ep fue mi forma de pasarlo. Perdí a alguien y lo reemplace con un mini album. Todo mi amor, en vez de ir hacia el, fue hacia mi música.
O.c: “Llena de amor” abre una etapa más luminosa en tu música. ¿Qué te llevó a escribir desde ese lugar y qué te gustaría que encuentre tu público en esta canción?
Cata: Es la ante ultima de mi próximo disco y es el final feliz después de las malas. Va desde ahí. Mi primera vez escribiendo sintiéndome (y dejándome ser) tierna.
O.c: El tema fue producido entre Buenos Aires y los Ultrasound Studios de Los Ángeles, y se nota una expansión sonora. ¿Qué buscabas explorar en esta producción que no habías probado en Chica violeta o La pena?
Cata: Exigir calidad. Antes me enfocaba en que este bueno y ya. Ahora me siento en un lugar en donde quiero que sea bueno pero que también suene bien. Como de verdad. Más contando con los pedazos de estudios en los que grabe este album.
O.c: En “Sale Natural” trabajás temas profundos —la validación, la herida, la familia— pero con una frescura que evita la solemnidad. ¿Cómo encontrás ese tono donde la vulnerabilidad convive con el humor y la ironía sin restarle peso emocional a lo que estás contando?
Cata: Creo que porque así vivo las cosas. Soy bastante dramática pero también me río mucho de todo en especial de mí misma o de las cosas que me pasan. Me gusta ser provocativa también.
O.c: En la canción lo argentino aparece como una sensibilidad más que como una bandera: terca, dulce, frenética. ¿Qué te interesaba decir sobre esa identidad emocional que atraviesa el tema?
Cata: Ser argentina tuvo mucho que ver para mi en este disco más que nada por haber tenido encuentros con gente de afuera y con haber viajado. En los angeles me lo adivinaban antes de que hable que era Argentina. Considero que lo soy mucho y me encanta serlo (como buena argentina) Amo nuestra cultura aunque a veces creo que la llevamos con bastante ego entre medio.
O.c: En un panorama donde no abundan propuestas que naveguen con naturalidad entre el rock, el indie y el pop, tu proyecto aparece como algo nuevo. ¿Sentís que estás abriendo un espacio distinto dentro de la música nacional, o preferís pensar tu camino sin esa presión de “representar” algo?
Cata: Yo creo que si. Más con este disco. Me atrevo a decir que hago algo bastante único que ojalá motive a más cosas únicas apareciendo.