En Córdoba, donde el rap se sostiene en plazas, estudios caseros y escenarios que se inventan a fuerza de comunidad, María Victoria más conocida como La Prima emerge como una de las voces más singulares del presente. Poeta y rapera, su decir es dulce y chicanero: no distingue entre rapear y declamar. Con una pluma filosa y verosímil, convierte la emoción en algo que no descarga ni libera, sino que queda vibrando. En Memoria Emotiva, su voz —tierna y punzante— deja asomar a su niña interior sin ingenuidad, siempre anclada a lo real.
Este 21 de marzo, a las 20:00, La Prima será parte de la nueva edición de Big Menú en Pez Volcán, un ciclo que se consolidó como espacio de referencia para el rap cordobés. La fecha tendrá como artista principal a Who’s Sneaky, acompañado por La Prima, Natasha Fei y Luka Lanieve, en una noche dedicada a la escucha profunda: el último disco de Who’s Sneaky, el material más reciente de cada artista y un formato pensado para poner en primer plano la música y el encuentro en vivo. Big Menú —impulsado por Martín Satarich, Diego Matus y Luca Maresu— nació como una necesidad interna de mover el rap desde adentro de la escena, y hoy reúne búsquedas genuinas que expanden el mapa cultural de la ciudad.
En ese territorio, La Prima aparece como una artista que escribe desde la herida y desde la ternura, que piensa el rap como un espacio de conciencia en tiempos de crisis y que entiende la palabra como un oficio: “obrera de la emoción”, como ella misma dice. Hablamos con ella sobre la escritura como respuesta inmediata al estímulo emocional, de lo que aprendió en las batallas, de la memoria emotiva como motor de su obra, de la violencia, del amor, del deseo y de la necesidad de seguir creando incluso cuando el mundo se vuelve inhóspito.
Lo que sigue es una charla que confirma que, para La Prima, el rap no es solo un género: es una forma de estar en el mundo, de nombrarlo y de sobrevivirlo.
O.c: En un momento lleno de tensiones y crisis, ¿sentís que el rap sigue siendo una forma de decir y de estar en el mundo, una manera de generar conciencia desde el arte?
La Prima: Siento que el rap —y el arte en general—, cualquier expresión humana nacida desde la emoción, desde el sentir y desde la necesidad de plasmar una imagen humana a lo que vivimos , siempre está un poco dispuesto a salvar el mundo. Sobre todo ahora, con lo poco humano que es todo mundialmente, no solo con la tecnología, sino con las decisiones globales tan poco empáticas que se toman.
Siento que el arte debe ser uno de los primeros espacios de conciencia y de vulnerabilidad que sostiene toda la locura que pasa alrededor.
O.c: En muchos de tus freestyles y en Memoria Emotiva aparece una necesidad de sanar o de nombrar lo que ves día a día. ¿Qué lugar ocupa esa urgencia en tu forma de escribir?
La Prima: Yo considero que escribir es una respuesta inmediata al estímulo emocional. Al menos en mi vida, la escritura ocupa un espacio de liberación. Desde muy chica, todo lo que no podía decirle a la gente, lo escribía. Después aprendí a abrir la boca en los momentos adecuados, pero durante mucho tiempo, la necesidad de expresar realmente lo que quería estaba, está y estará basada en la escritura.
O.c: ¿Qué significa para vos formar parte de la escena under, con sus códigos, sus tiempos y su manera particular de resistir?
La Prima: Yo creo que muchas veces el hecho de ser under, o dejar de serlo tiene más que ver con un concepto muy de la plaza o de nicho, que existe en todos los movimientos culturales. Creo que lo que me representa es la manera de vivir o compartir ciertos códigos que tiene el hip hop, que tienen más que ver con la unión, con el día a día y el compartir. Esos son los lugares desde donde más me posiciono.
Después, lo que tiene que ver con el día a día y con el cómo se vive tiene que ver con que el artista no deja de ser un obrero. Nosotros por ahí estamos acostumbrados a que el arte puede llevarte a lugares super mainstream, súper populares o ligados al lujo, pero que en realidad el artista es, fue y será siempre un obrero de la emoción. No lo veo como algo elitista: indefectiblemente desde el momento en el que me considero artista puedo verlo o visualizarlo desde un lugar muchísimo más común- Somos como obreros de la palabra
O.c: ¿El rap hoy fomenta la poesía o la escritura de alguna manera?. En un contexto donde se dice que cada vez se lee menos?. ¿vos creés que el rap, el hip hop, ayudan a mantener esa dinámica de escritura, de poesía, de arte?
La Prima: Para mí, el rap siempre fomentó la escritura de la poesía. Yo siento que, en mi vida, el rap tiene mucho de ese lugar, porque muchas de las cosas que hago o escribo no serían leídas si fueran un poema o un ensayo.
A veces, la música te da ese espacio para que, ya que cada vez se lee menos, al menos puedan escuchar, o les pueda llegar desde otro lugar, la escritura.
Siento que es una era en la que la gente necesita escribir, necesita decir cosas, y el rap tiene una puerta hermosa para eso.
O.c: ¿Qué aprendiste en las batallas que no podrías haber aprendido en ningún otro espacio artístico, y cuánto de vulnerabilidad creés que interviene en una buena rima?
La Prima: Creo que las batallas me enseñaron a posicionarme en un lugar de seguridad conmigo misma que no había experimentado con nada: ni en el trabajo, ni en la facu, ni en ningún otro espacio. También lo adopté en un momento de mi vida en el que ya estaba más grande, con una seguridad mucho más amplia en mi misma, y entendí que nadie iba a decirme nada que yo no sepa de mi misma. Que lo que me molesta del otro, en realidad, me molesta de mí. Es más pelear conmigo misma y tratar de que las batallas se den buenos debates antes que cualquier otra cosa.
Yo siento que mucho de mi freestyle tiene una desnudez, Siento que “la Prima” y la Vicky no son tan distintas. Llega un momento en el que estoy conectada freestyleando y salen verdades a la luz sobre mí misma. Son momentos de revelación plena.
Me ha sido súper útil y súper sanador en ese sentido.
O.c: En canciones como Kosovo aparece la experiencia de sobrevivir a una violencia extrema. ¿Qué te hizo entender sobre cómo la sociedad mira —o no mira— a quienes sobreviven a la violencia de género?
La Prima: Yo creo que el problema no está tanto en cómo el resto ve a las personas que atravesaron violencia de género, sino en cómo una misma se ve después de haberla atravesado. Es un proceso súper personal, de mucho laburo interno, y lógicamente a veces una no está preparada para ver qué piensa el otro al respecto. Pero primero siempre está recomponerse una, esa reestructuración del espíritu personal.
Después hay de todo un poco: quien lo vivió de cerca lo ve de una manera, quien nunca tuvo contacto con la violencia lo ve desde otra. Hay quienes creen que una es víctima para siempre, y hay quienes creen que una exagera. Como en todo en la vida.
Yo creo que lo fundamental es que cada una, uno, une sane como pueda y siga adelante, porque el mundo ya es demasiado cruel como para encima tener que estar pensando qué piensa el otro sobre que el mundo ha sido cruel con uno.
O.c: Cuando hablás de un amor que puede volverse trampa, ¿qué responsabilidad social creés que tenemos al nombrar el amor en un mundo donde tantas violencias se justifican en su nombre?
La Prima: Se ha justificado la violencia en nombre de la fe, en nombre de la libertad, en nombre de los recursos naturales, en nombre de la soberanía, en nombre del amor. Yo creo que todo en el mundo tiene sus polaridades: sus partes buenas y sus partes malas. Toda emoción llevada al extremo puede ser un peligro.
Lo que considero sumamente importante es entender que el amor, dentro de un mundo donde todo está tan herido, es lo único que nos salva. Sea el amor de nuestros seres queridos, el amor propio, el amor por lo que hacemos… es como la energía suprema que nos mueve hacia el camino correcto.
Después, la violencia siempre va a encontrar maneras de salir o de justificarse. Pero en nombre del amor, creo que es de las peores atrocidades que se pueden cometer. Por eso es tan importante revalorizar lo que significa realmente sentir amor, sentirse amado, aprender a amar.
O.c: En tus letras aparece un deseo que oscila entre la entrega y la persecución. ¿Qué te interesa explorar de esas relaciones donde el deseo convive con la pérdida de control y la necesidad de recuperar autonomía?
La Prima: A medida que uno va creciendo, a veces se olvida de que puede sentir cierto tipo de cosas. Como que las deja asociadas a la impulsividad de la adolescencia o a ese desborde donde todo te obnubila. Y cuando empezás a aprender a autorregularte y a ponerte tus propios límites, el deseo entra ahí: entra en juego con lo que está bien, con lo que uno “debería” hacer, con lo que es bueno para uno, con lo que conviene. Y seva perdiendo un poco la magia de algunas emociones.
Yo creo que tiene mucho que ver con oscilar en ese limbo entre “lo quiero todo, la intensidad absoluta” y el estoicismo. Vas conteniendo todo de a poco, aunque el deseo siempre va a ser totalmente primitivo. Entonces, lejos de juzgar lo que uno siente, a veces se trata solo de regularlo. Pero poder expresarlo artísticamente —todo eso que una no puede hacer en el mundo real— es increíble.
O.c: La memoria emotiva funciona como un motor que distorsiona, embellece o hiere, y a veces nos devuelve al mismo punto de partida. ¿Qué papel juega esa memoria en tu escritura?
La Prima: La memoria emotiva es el motor de lo que escribo, lo que me hace escribir es en gran parte la memoria emotiva. El noventa por ciento de las cosas que escribo tienen que ver con cosas que me pasan o que pasé, que pasaron personas muy cercanas, está totalmente atravesado por por el recuerdo de la emoción, por eso también tiende a ser como muy nostálgico. Pero, bueno, para los que sentimos mucho todo, es totalmente inevitable recordar y sembrar un poco.
O.c: En tus imágenes aparecen conventillos, castillos que se caen, microplásticos, paredes que tiemblan. ¿Qué te revela esa estética sobre cómo la clase social atraviesa la forma en que amamos, nos narramos y nos sostenemos?
La Prima: El amor está condicionado directamente por cómo uno vive, por cómo uno siente y por cómo interpreta lo tangible del mundo que lo rodea. Siento que una no puede ni siquiera imaginarse una historia de amor de Disney si una nunca nació princesa. El amor está en lo más cotidiano. Todos los días se muere un poco de amor y vuelve a nacer en la ilusión, aunque haya platos sucios, la cama destendida, aunque no haya trabajo y aunque todo se caiga a pedacitos alrededor. Una siempre construye desde la ilusión de lo que ve, del mundo que la rodea. Yo veo el amor en lo que hago.
O.c: ¿Como sigue el año para La Prima, que planes tenes?
La Prima: El año de la Prima se viene complicado, estamos gestando muchas cosas. Estoy en cuatros proyectos musicales muy distinto, que van a ver la luz a medida que se vayan terminando y me hagan sentir completa. Estamos en una etapa súper creativa, colaborando con varios productores que, para mí, son una locura.
Por lo pronto, el primero ya tiene fecha: sale el 13 de abril. Es un mixtape que compila todos mis cyphers hechos en estudio y un par de temitas que tenía dando vueltas, como para cerrar el ciclo de la primera etapa de la Prima. La idea es darle un cierre a eso y dejarme explorar otro camino que quizá no está tan cerca de la Prima de la plaza. No porque pierda la esencia, sino porque ahora la búsqueda va más orientada hacia la poesía, hacia sonidos medio setentosos y todo ese universo.
La idea es seguir desbloqueando partes del mapa de Argentina y del mundo —sería increíble—, pero sobre todo seguir moviéndome y disfrutando de la música, que es lo que me hace seguir adelante.