David Aguilar, entre la celebración íntima y la confesión artística

La noche del sábado en Pez Volcán, Córdoba, tuvo como protagonista a David Aguilar, uno de los cantautores más singulares de la escena latinoamericana. Con su estilo cercano y reflexivo, el músico desplegó un repertorio que combinó clásicos, estrenos y colaboraciones, en un concierto que fue celebración con la canción en su estado mas puro.

Desde el inicio agradeció la oportunidad de estar en Córdoba, viniendo de tan lejos, y compartió con el público esa paradoja de su oficio: los fines de semana se convierten en jornadas de trabajo, y por eso sus atardeceres de martes son también un refugio. El recorrido musical estuvo cargado de canciones como Seno apático”, una reflexión sobre la necesidad de enaltecer siempre el lugar de origen. Luego llegó “Eco”, compuesta junto a Loli Molina, y más adelante el primer estreno de “No me olviden”, una canción que ironiza sobre la exigencia de estar presente en redes sociales para no desaparecer de la memoria colectiva. La lista siguió con “Libélula” y otro estreno cargado de nostalgia, “Casita linda”, dedicada a esa juventud vivida en una casa que ya no existe. Poco después presentó “Ten”, tema que verá la luz en tres semanas y que juega con la idea de entregar una canción como si fuera un objeto físico, algo que se pueda poseer.

Promediando el final, Aguilar invitó a Rodrigo Carazzo y Ezequiel Borra. Juntos interpretaron tres temas que confirmaron la química de los cantautores y esa vocación de comunidad que los acompaña dondequiera que vayan. El cierre del bloque incluyó dos clásicos de su repertorio: “Tuyo” y “Prieta”. El bis fue con “Terca”, reafirmando por qué Aguilar es considerado uno de los compositores más destacados de la escena latinoamericana actual.

Finalmente, se despidió con “A la ventana” y “Aliada”, dejando al público con la certeza de haber presenciado un concierto que combinó reflexión, humor y sensibilidad artística.