A más de dos décadas de aquella despedida que parecía definitiva, San Martín Vampire volvió a poner en movimiento una historia que había comenzado a fines de los 90. La banda está integrada actualmente por Sergio Pángaro, Fabio “El Rey” Pastrello y Jim López, quien se incorporó a las bandejas y sumó una nueva dimensión a la propuesta en vivo.
Después de Debut y Despedida y de años de otros proyectos y recorridos, el trío regresó con Aspic y profundizó ese regreso en Gris de Neón (2025), un disco donde conviven rock, electrónica, surf, pop y una fuerte vocación por la pista de baile. El próximo sábado 19 de septiembre, desde las 21, San Martín Vampire se presentará en Pétalos de Sol, en Córdoba, para repasar su trayectoria y llevar al escenario esta nueva etapa.
La mezcla de géneros, el humor, la ironía y el cruce permanente de referencias forman parte de una identidad que San Martín Vampire sostiene desde sus comienzos. Repasamos junto a Sergio Pángaro aquella escena de los 90, hablamos del reencuentro de la banda después de la pandemia y de las nuevas incorporaciones al proyecto, y se detiene en algunas de las canciones de Gris de Neón, desde “Tu aprobación” y “Acid Babá” hasta “Arte Pappo Ba” y la particular versión de “Sin separarnos más”, de Vox Dei.

Otra canción: Cuando San Martín Vampire apareció a fines de los 90 había una escena muy diversa y otras formas de encontrarse con la música y construir una banda. Hoy, con las redes, los algoritmos y nuevas maneras de producir y circular, el escenario es completamente distinto. ¿Qué buscaban ustedes entonces que sentían que no encontraban en otros lugares y qué cambió —o no cambió— en esa búsqueda?
Sergio Pangaro: La naturaleza de nuestros espectáculos con una propuesta electrónica, rock y sinfónica, atravesaba los distintos nichos ya en los 90. Por eso, SMV ahora aparece en los más diversos escenarios y nos sorprende bailando gente de todas las edades.
O.c: En aquellas primeras canciones convivían electrónica, rock, surf, lounge, pop y una estética bastante cinematográfica. ¿Cómo surgía esa mezcla en los 90 y qué relación tienen hoy con esa forma de cruzar géneros y lenguajes?
Sergio Pangaro: Nuestra manera de producir y descartar sonidos y textos sigue siendo, a grandes rasgos la de hace décadas. De alguna manera fuimos el prompt con la que la IA trabaja actualmente. Esto es asumir la historia de la música como vasos comunicantes.
O.c: El título Debut y Despedida parecía cerrar una historia, pero más de veinte años después aparecieron Aspic y, en 2025, Gris de Neón. ¿Qué tuvo que suceder para que una historia que parecía terminada volviera a ponerse en movimiento?
Sergio Panagaro: Es innegable el impacto que la pandemia ejerció en los afectos. Nuestro vínculo musical siempre fue muy fuerte, y visto en perspectiva, parecía necesario resolver la irónica “despedida” del título, con una continuación que a todas luces estaba lejos de ser real.
O.c: Entre la banda de los 90 y la actual pasaron otros proyectos, discos, escenarios y experiencias. ¿Cuánto de todo lo que hicieron durante esos años terminó entrando, aunque fuera indirectamente, en San Martín Vampire?
Sergio Panagaro: Desde la reciente Inclusión de Jim en las bandejas, hasta las guitarras de El Rey que agregó este sonido 70s al ya clásico surf de la primer época, todo expresa un recorrido y una dirección que profundiza nuestra vocación por la experimentación al servicio de la pista de baile.
O.c: En Gris de Neón vuelven a cruzarse baile, rock, pop y electrónica, pero también aparecen referencias tan diferentes como Charly García, Pappo y Crystal Waters. ¿Qué tienen en común esas referencias para ustedes y qué les permiten poner en juego dentro del disco?
Sergio Pangaro: Las referencias nos son casuales y expresan la posmodernidad que nos formó y que compartimos como trío. Desde la elección de símbolos hasta los contrastes y matices con los que son presentados traen a la emocionalidad y a la mente el amor y la gracia que nos despiertan
O.c: En una escena donde muchas veces las canciones terminan ordenadas en géneros, playlists y categorías, San Martín Vampire parece moverse bastante libremente entre distintos mundos. ¿Les interesa escapar de esas etiquetas o simplemente nunca fueron una preocupación para ustedes?
Sergio Pangaro: La preocupación parece provenir desde el interior mismo de las clasificaciones, que no es otra cosa que un orden mercantil. Aún así esa ansiedad de “pertenecer” puede condicionar al creador. Hay que ver si para todos es igual.
O.c: En Tu aprobación aparecen frases como “Quiero copiarte y que me felicités” o “profesor deme ya su aprobación”, donde aparece muy claramente la necesidad de ser reconocida. ¿Hay algo de tu propia experiencia en esa búsqueda de aprobación y qué relación tenés hoy con esa necesidad?
Sergio Pangaro: Un reclamo tan ingenuo y explícito busca el humor en primer término, pero luego también el deseo de reconocimiento de los maestros. Es un deseo universal y cada cuál sabrá a quién poner en ese lugar.
O.c: Hay algo paradójico en “No arreglés lo que está bien”: aparece, por un lado, el mandato de corregir y, por otro, la posibilidad de aceptar lo que ya funciona. ¿Qué relación tenés hoy con esa necesidad de corregirte, perfeccionarte o demostrar que estas a la altura?
Sergio Pangaro: Exactamente lo que dice la letra. La consecuencia de mover las cosas de lugar son distintas según la necesidad o el deseo. Vigilar las motivaciones suele dar la clave para que la novedad funcione o no.
O.c: En Acid Babá aparecen el ladrón de Bagdad, Alí Babá y Jazzy Mel, personajes de mundos y épocas muy diferentes. ¿Qué te permite hacer una canción cuando mezclás personajes y referencias que, en principio, no tendrían nada que ver entre sí?
Sergio Pangaro: La impunidad es algo que nuestro oficio heredó de los genios y debiera defender a toda costa. El resultado es la cantidad de disparates en apariencia aleatorios pero que despliegan un imaginario coherente en la lírica de SMV
O.c: El final de Acid Babá —“no seré de Bagdad pero soy de verdad”— parece llevar todo ese juego de personajes hacia una afirmación de identidad. Después de tantos años haciendo canciones, ¿qué significa hoy para vos poder decir “soy de verdad”?
Sergio Pangaro: El personaje de la canción es un arrebatador que te puede decir una cosa y al instante otra, buscar racionalidad en su discurso es el primer error en el que podemos caer al tratar de ponernos de acuerdo con él. Mi consejo es tratar de quererlo y quizás nos perdone la vida
O.c: Elegante y composé juega todo el tiempo con contradicciones: “elegante y composé”, “de gala y en pijamas”, “me ahogué o no me ahogué”, “yendo me quedé”. ¿Qué te permite expresar ese juego de opuestos que quizás no aparecería si lo dijeras de una manera más directa?
Sergio Pangaro: Es un doble camino de posibilidades con su inevitable interrogante ¿Cómo me hubiera ido mejor? ¿Sería también yo? La intensión es presentar el clásico dilema como si fuera una posibilidad lineal no binaria
O.c: En Arte Pappo Ba hay mucho humor e ironía —el champán, los vasos de plástico, los “marcos vencidos”— y al mismo tiempo aparece la idea de que “la belleza es la posibilidad”. ¿Qué querías poner en cuestión con esa mirada sobre el arte, sus rituales y aquello que consideramos bello?
Sergio Pangaro: Es innegable que Pappo tenía una sensibilidad para lo bello que pocos han demostrado en el Rock como él. Para expresar las sutilezas de sus melodías en un género tan básico como el blues había que tener mucha honestidad. Nos divertimos imaginándolo en una galería actual, como lo hemos visto en estudios de televisión y otros lugares donde su franqueza podía revelar el snobismo naturalizado.
O.c: El disco incluye una versión instrumental de “Sin separarnos más”, de Vox Dei. ¿Por qué decidieron incluir esa canción y qué lugar ocupa dentro de Gris de Neón?
Sergio Pangaro: Cómo todo en SMV nada es tan simple como parece. La idea surgió de la mente inquieta de El Rey de la melancolía, Fabio. Y digo inquieta porque efectivamente no podía quitarse la idea de juntar Time of de seasons de The Zombies con la canción de Vox Dei. En el proceso se asociaron inexplicablemente otras frases como el riff de Susie Q.