Jambre: volver a amar como acto político y musical

Desde Pernambuco, Brasil, Jambre irrumpe como una de las bandas más queridas y singulares de la nueva escena del país. Su EP debut, Eu Quero Amar de Novo, condensa la esencia de un proyecto que nació en una habitación, creció entre amistades y el territorio. Hoy el proyecto se expande como un torbellino de rock setentista, latinidades, psicodelia y ritmos afroindígenas. En sus canciones convive la intensidad del maracatu, la espiritualidad del terreiro, la crudeza del brega, la libertad del funk y la nostalgia eléctrica del rock de los 70.

Pero Jambre no es solo una mezcla de influencias. Lo que empezó como el proyecto solista de Antônio Nolasco se transformó en una banda de cinco cabezas que componen, improvisan y sienten en colectivo. Ensayaron en una habitación, grabaron con lo que tenían a mano, construyeron su propia estética y agotaron su primer CD físico en cuestión de días. Todo desde la convicción de que el amor como gesto político, como práctica cotidiana, como energía que mueve cuerpos puede volver a encender lo que parecía apagado.

En esta entrevista, Jambre habla de cómo la improvisación se volvió método, de cómo el territorio moldea su sonido, de por qué “volver a amar” es un acto de resistencia y de cómo un EP nacido entre afectos, precariedades y espiritualidad terminó convirtiéndose en uno de los lanzamientos más interesantes del Pernambuco.

O.c: Cómo definirían a Jambre para quienes aún no conocen su propuesta musical en Pernambuco y fuera de Brasil. 

Jambre: Como dice nuestro baterista Saw: “¡A Jambre es una locura!”. Una mezcla de referencias: desde la cultura popular de nuestra región hasta el rock de los 70. Jambre es una banda única, orgánica, visceral, sentimental, sensual, picante, psicodélica, bailable y pernambucana. Y debe ser experimentada, de preferencia, en vivo. Estamos con hambre de recorrer el mundo haciendo nuestro sexy space rock.

O.c: El EP “Eu quero amar de novo” trae una estética sensible y poética. ¿Cómo traducen en música los sentimientos de amor y de recomienzo que inspiraron este trabajo?

Jambre
: Cada música del EP viene de épocas distintas; la mitad incluso es anterior a la formación de la banda y nace de inspiraciones que cargan un montón de sentimientos: éxtasis, felicidad, incertidumbre e incluso un poco de burla, aunque no siempre tengan profundidad. Pero a lo largo de todo el EP, el sentimiento que domina es la pasión intensa que cada integrante tiene por hacer música juntxs.

O.c: La sonoridad de la banda mezcla rock setentista con Tropicália, latinidades y ritmos de matrices africanas e indígenas. ¿Cómo ese diálogo de influencias moldea la identidad original de ustedes? 

Jambre:
Somos cinco cabezas pensantes que crecieron rodeadas de musicalidad. Cargamos influencias y ancestralidades diversas que van moldeando nuestra identidad musical. Aunque compartimos gustos por algunos grupos, la idea de “confluencia” está atravesada por ese abanico de referencias personales. Entendemos que el peso del rock setentista dialoga con el peso de un baque solto, o que el swing del funk —como en “Eu Quero Amar de Novo”— se encuentra con el balance del frevo de calle, que incluso abrimos en nuestros shows. Se trata de conectar aquello que nos forma como productores de sentimiento, más allá de productores de música. El frevo, el baque solto, los maracás y los toques de terreiro despiertan emociones y ancestralidades que también atraviesan la cumbia, el rock pesado de los 70 y el funk, aunque la industria haya intentado occidentalizar o separar esos cruces.

O.c: El nombre Jambre viene de una fruta y también carga la idea de “jam” e improviso. ¿De qué forma esa metáfora se conecta con la propuesta artística y colaborativa de la banda?

Jambre: La “Jam” fue muy importante en la construcción de la banda. Así es como armamos los arreglos y traemos ideas nuevas. Temas como “Sisygium” y “Veneno e Cachaça” surgieron directamente de ese proceso de improvisación colectiva, y lo llevamos también a los shows. Aunque las canciones tengan una forma “cerrada”, siempre hay espacio para improvisar: nunca tocamos la misma canción de la misma manera, y eso hace que cada presentación sea única 

O.c: Qué significa para ustedes “volver a amar” en el contexto político y social que inspiró el EP y vive Brasil hoy?. 

Jambre: Significa no tener miedo de los obstáculos que la sociedad impone sistemáticamente para oprimir a quienes no encajan en los patrones. También significa tener la certeza de que nuestras ideas y actitudes pueden llegar lejos, florecer y dar frutos. Siempre fuimos personas muy afectuosas; demostrar cariño y amor siempre fue parte de nuestro cotidiano colectivo. En un mundo cada vez más individualista, creemos que dedicar tiempo a mostrar afecto hacia quienes caminan con nosotrxs es esencial para fortalecer un sentido de familia, como el que tiene nuestra banda. Amar de nuevo también es un grito para expresar la diversidad en nuestras formas de amar, independientemente del género u orientación sexual: amar como acto político.

O.c: Cómo influyen las raíces territoriales —Olinda, Água Fría, terreiro, Candomblé— en la construcción de su música. 

Jambre: Territorio, memoria afectiva y música son cosas intrínsecas: mucha memoria afectiva se construye a través de la música, y la música le da identidad a un territorio. Cuando nos juntamos, vimos que nuestras formaciones distintas sumaban en lugar de chocar. Saw Lima (baterista) creció en Olinda: aunque tenga formación en el metal, su oído absorbe la caja del frevo por ósmosis. Recuerdo un día en que ensayó con una banda de metal y pocos días después estaba desfilando en un cortejo de maracatu de baque virado. Verlo como batuqueiro de nación, bajando las laderas, me marcó mucho: no existe separación entre los individuos.

Luiz de Aquino (bajista y coros) siempre cuenta cómo la cumbia está muy presente en las periferias de la Zona Norte de Recife, igual que el movimiento brega —no por nada su apodo es “Do Brega”. Si analizás el bajo de la cumbia, del brega recifense y de algunos clásicos del rock setentista, ves la complejidad técnica y rítmica que se refleja en cómo Luiz toca.

Yo, Henrique Falcão (percusionista), crecí en una familia de matriz indígena; soy la cuarta generación que continúa nuestras tradiciones étnico-espirituales. Para mí, cantar y tocar va más allá de lo artístico: pertenece al campo de lo sagrado. Maracá, apito de caboclo, ilu, pandeiro: siempre fueron parte del universo religioso. Entendiendo manifestaciones como Coco de Roda y Cavalo Marinho atravesadas por la religiosidad del terreiro y por el territorio de la Zona da Mata Norte, mi misión es traducir esas sonoridades espiritualizadas a los escenarios.

Y claro, esto también se cruza con las formaciones afectivo-territoriales de Antônio Nolasco (voz y guitarra) y Ciro Gonçalves (guitarra), ambos multiinstrumentistas increíbles. Si me pusiera a detallar la formación de cada uno, el texto se duplicaría (risas).

O.c: Qué representa para ustedes el rock de los 70 como base estética sonora. 

Jambre: El rock de los 70 nos inspira a buscar sonidos viscerales, apostar por partes instrumentales, improvisar en vivo y desprendernos un poco de la fórmula estándar y del sentido común de lo que “debe ser” una canción pop. Además, la estética, el visual y las performances de las bandas setentistas tienen una energía que queremos revisitar —no copiar—, sino incorporar a nuestra voz colectiva.

O.c: “Uma roupa sem estilo” abre el EP con un solo de guitarra. ¿Qué buscaban transmitir con esa entrada tan directa?

Jambre: Queríamos justamente entrar con el pie en la puerta. Por eso la música abre con un “susto” y enseguida llega bien cargada: pandeiro, synth y mucha guitarra.

O.c: Mr. Dayes” es un homenaje instrumental al baterista Yussef Dayes. ¿Cómo influyó su estilo en la composición?

Jambre; La música nació como un beat de nuestro guitarrista Ciro Gonçalves, inspirado en los grooves frenéticos y acordes relajantes de Yussef, algo que escuchábamos juntxs. Cuando la llevamos a la banda, inmediatamente empezó a tomar forma, pero con la cara de Jambre: cada unx pone un poco de su individualidad y al final construimos algo único. Es un homenaje sincero a alguien que nos inspira mucho.

O.c: As Respostas” mezcla vulnerabilidad y lucidez práctica. ¿Qué historia personal o colectiva inspiró esta balada

Jambre: En “As Respostas”, la inspiración vino de un momento caótico pero cotidiano —y hasta bobo— de estar llegando tarde a un compromiso. El mensaje de la canción es de tranquilidad y presencia.

O.c: Veneno e Cachaça” introduce un poema de Luiz de Aquino. ¿Cómo surgió la idea de combinar poesía con cumbia y rock?“ ¿ Qué papel juega lo amargo y lo dulce en “Veneno e Cachaça” como metáfora de la vida social y cultural.?

Jambre: El poema de Luiz ya se recitaba en los shows antes del EP y llevaba el título “Veneno e Cachaça”. La cumbia surgió poco después, en una jam en la casa de Saw, y heredó el título del poema. Cuando armamos el EP, decidimos que la poesía tenía que abrir la cumbia, como una invitación a una noche de desbunde en Olinda

O.c: Cómo se refleja la espiritualidad en temas instrumentales como “Syzygium”, sin necesidad de palabras.

Jambre: Siempre fuimos fans de la música instrumental y ya tuvimos proyectos así. Creo que el proceso de componer instrumental es incluso más complejo, porque exige una simbiosis y un proceso creativo colectivo donde todxs firman y comparten sus intervenciones. Eso quedó muy representado en nuestro primer EP. Para nosotrxs, evoca una fuerza colectiva sagrada: nuestro proceso creativo es sagrado y está lleno de epifanías que se manifiestan en sonrisas, escalofríos, discusiones, treguas y ese momento hermoso en que sentimos que logramos algo que agradó a lxs cinco de manera natural. Esos sentimientos pueden verse como una práctica espiritualizada.

En “Syzygium” traemos el peso setentista —influenciado por Black Sabbath, por ejemplo— en comunión con las manifestaciones de la Zona da Mata Norte: el baque solto y el caboclinho, ritmos veloces que evocan espiritualidad y un frisson colectivo cuando el público escucha los solos de guitarra, los duelos entre batería y percusión, y la tensión creciente del bajo y el caracaxá, un instrumento poco usado por bandas de rock y tradicional del caboclinho. Consideramos “Syzygium” nuestro final apoteótico.

O.c: Cómo entienden la vulnerabilidad en “As Respostas” como un valor humano y no como debilidad. 

Jambre:  La canción propone que “las respuestas” sean expuestas; el yo lírico queda vulnerable y busca liberarse de la presión de ganar o perder, desprenderse de la competencia y cultivar la presencia y la tranquilidad. La vulnerabilidad no como punto débil, sino como punto de partida para fortalecerse: es en los momentos vulnerables donde crecemos.

O.c: Qué mensaje quieren dejar con este EP a una generación que busca recomenzar en medio de crisis y cambios. 

Jambre: El EP es el resultado de años de trabajo colectivo y ya nos llevó a lugares inesperados. Queremos que nuestras músicas motiven a otros jóvenes a hacer arte, a trabajar en colectivo, a hacer música vulnerable de seres humanos para seres humanos, aunque el mercado diga lo contrario. Y que inspire a querer amar de nuevo y de nuevo, con tranquilidad y respeto hacia quienes caminan con nosotrxs, hacia quienes vinieron antes y hacia quienes vendrán después.