A Barca do Sol – Durante o Verão: folk progresivo bajo el sol latinoamericano

Hay proyectos musicales que, salvo en sus países de origen o para algunos melómanos, pasan desapercibidos, pero que vale la pena revisitar. Uno de ellos es A Barca do Sol. Para muchos en Brasil se trata de una banda de culto que dejó una marca profunda. Mientras que para el afuera puede ser un nombre silencioso, hacia adentro del país fue decisiva en los años 70, como también lo fueron Novos Baianos, Os Mutantes o Secos & Molhados, entre otros.

A Barca do Sol estaba integrada por músicos que luego tendrían recorridos muy destacados: Jaques Morelenbaum en violonchelo, Marcelo Costa en percusión, Nando Carneiro en voz y guitarra, David Ganc en flauta y saxos, Maurício Costa en guitarras y keyboards, y Beto Resende en bajo. Cada uno aportaba una sensibilidad particular que hacía de la banda un espacio abierto a la exploración sonora.

Claro que por aquellos años no estaban solos: en su momento fueron apadrinados por Egberto Gismonti, uno de los músicos más inquietos y destacados en la historia de la música brasileña. Ese padrinazgo no fue solo simbólico. Gismonti los empujó a experimentar, a mezclar tradiciones, a romper moldes. Y en esa mezcla aparecieron figuras que luego serían fundamentales, como el propio Morelenbaum o Marcelo Costa, dos nombres que hoy cargan décadas de historia pero que en A Barca do Sol dieron sus primeros pasos.

Durante o Verão (1976) es el segundo disco de la banda y se trata de un disco breve, apenas un poco más de media hora, pero cada minuto está cargado de detalles. A diferencia de su debut, aquí la banda se sumerge en un folk progresivo que combina raíces brasileñas con tintes más latinoamericanos de una manera equilibrada para esos años. Parte de esa identidad se sostiene en el cello de Morelenbaum, que atraviesa el disco como un hilo conductor, aportando dramatismo, textura y un color que lo distingue de cualquier otro proyecto de la época.

El álbum abre con la calidez de “Durante o verão”, una canción luminosa. Le sigue “A língua e a bainha”, más introspectiva, con guitarras finas y un clima onírico. “Os pilares da cultura” rompe esa atmósfera: es el costado más rockero del grupo, con un pulso más duro y una energía que sorprende en un disco dominado por la sutileza.

Pero el corazón del álbum está en “Hotel Colonial”, una mini-epopeya que condensa todo lo que A Barca do Sol sabía hacer: referencias a clásicos de la música popular brasileña, guiños a Villa-Lobos, percusiones extrañas, violines, un pasaje central casi ritual y un final donde la flauta cobra sentido dentro del entramado instrumental de disco. Una canción que podría sintetizarse como el puente entre la tradición de la que venía la banda y la música brasileña con la experimentacion y la necesidad de nuevos lenguajes musicales.

La segunda mitad del disco abre con “Memorial Day”, un tema que coquetea con el space rock y que podría dialogar con Pink Floyd sin perder identidad. “Banquete” muestra el costado más romántico del grupo, con arreglos que recuerdan tanto a los Beatles como a Milton Nascimento. “Belladona, Lady of the Rocks”, la más extensa, es la más experimental, armonías vocales que remiten a Gentle Giant, guitarras que se encienden y se apagan, mientras las flautas irrumpen como ráfagas. El cierre, “Outros carnavais”, es una fiesta breve y feroz, un estallido de folk brasileño que deja al oyente con la sensación de haber asistido a un ritual.