Florencio Finkel: pop para un presente incómodo

Florencio Finkel vuelve al frente con Glam & Gremio, su tercer disco solista, un álbum que confirma algo que ya se intuía en su obra: el pop puede ser un espacio de contraste, de protesta elegante y de sensibilidad extrema sin perder el pulso bailable. Compositor permanente, cantante arriesgado, bajista militante, productor selectivo y bailarín temerario, Finkel construye aquí un universo donde el brillo convive con la precariedad y donde la electrónica fragmentada se abraza con el músculo humano.

El disco —coproducido junto a Tomás Campione, mezclado por él y masterizado por Brian Iele— nació casi sin proponérselo: un grupo de canciones empezó a ordenarse alrededor de una tensión sonora entre lo seco y lo húmedo, lo filoso y lo confortable. Ese choque se volvió concepto, título y postura frente al presente. A lo largo de nueve tracks, Glam & Gremio propone danzar en estado de alerta, protestar sin solemnidad y hablar del hoy sin disimularlo.

La obra reúne un elenco notable de invitadxs: Ignacia, Lucy Patané, Pedro Bulgakov, Melina Xilas, Ricardo Boschin, Diéguez Amigo, Tomás Campione, Franco Lombardi y Karin González, entre otrxs. Cada participación expande el clima emocional del disco, que oscila entre la autocrítica feroz, la ternura incómoda y un humor que aparece siempre en segunda lectura.

Con una trayectoria que incluye trabajos junto a Lucy Patané, Diego Frenkel, Ignacia Etcheverry, Lowrdez, Pedro Bulgakov y cruces ocasionales con Aristimuño, Leo García, Samalea, Johansen, Maffia, Marilina y Lula Bertoldi, Charo Bogarín y Palo Pandolfo, Finkel llega a este álbum con un oficio que se nota: sabe cómo tensar una canción sin romperla, cómo hacer convivir riesgo y melodía, cómo volver pop incluso lo que incomoda.

Glam & Gremio ya está disponible en YouTube, Spotify y todas las plataformas digitales, acompañado por los videos de “Horrocrux” y “Afuera” (junto a Ignacia). Y tendrá su presentación oficial el sábado 22 de agosto en Congo Club Cultural (Honduras 5329, Palermo, CABA), un show que promete mezclar elegancia pop, idioma rockero y electrónica vanguardista.

En esta conversación, Finkel desarma el origen del álbum, sus influencias, sus obsesiones y ese modo tan suyo de encontrar belleza en el contraste.

Otra Canción: ¿Cómo nace Glam & Gremio y por qué ese nombre? ¿Qué necesidad personal o artística te llevó a empezar este disco?

Florencio Finkel: Siempre estoy haciendo canciones, sin un propósito o destino específico. En un momento se juntó un grupo de canciones en las que creí ver un concepto sonoro de contrastes, sonidos muy secos e impactantes contra audios muy húmedos y confortables. De allí todo evolucionó líricamente y ese contraste complementario se tradujo en palabras, GLAM & GREMIO. Me pareció un título potente y muy pop.

O.c: Tus discos suelen moverse entre lo íntimo y lo político. ¿En qué momento una emoción personal se convierte en una toma de posición?

F.F: No diría en lo político exactamente, pero sí he usado el truco del que se vale la ciencia ficción como género que se sitúa en el futuro para, en realidad, hablar del presente. Con ese disfraz, sí, comparto mis impresiones sobre las cosas. En este disco nuevo en especial, el contexto del mundo y del país se me hizo inevitable y lo puse en la primera línea de las letras de las canciones.

O.c: En tus letras aparece la idea de “lo sensible en tiempos furiosos”. ¿Qué te está pidiendo el presente como artista?

F.F: Dar algún tipo de batalla, una protesta artística, encontrar ese lugarcito donde decir algo sin bajar línea, tratar de expresar en primera persona un sentir colectivo.

O.c: Glam & Gremio trabaja con contrastes fuertes: brillo y precariedad, humor y tensión, electrónica y músculo humano. ¿Cuál fue el primer contraste que ordenó el disco?

F.F: La canción que se llama OTRO PLAN. Ahí hay un estribillo de fragmentación sonora total y un intermedio húmedo y pantanoso. Todo eso en una canción pop bailable, me importa que todo esté metido en una vestimenta pop, que no sea música experimental. Y la letra habla de esa gente que queremos sin preguntarnos por qué las queremos, si defienden cosas que nos perjudican. En letra y música OTRO PLAN representa absolutamente a todo el disco y de allí partió todo.

O.c: ¿En qué momento sentiste que el disco dejó de ser una colección de canciones y se transformó en una postura frente al presente?

F.F: Lo último que hago de una canción es la letra, así que cuando empecé a escribirlas noté que algo las unía y el concepto del disco se me reveló, no lo busqué. Sí tenía claro que no quería un disco atemporal. Es un disco que habla de hoy. De los temas de siempre, pero atado al hoy.

6. ¿Qué te interesaba cuestionar o desarmar del pop argentino actual desde este disco?

-No estoy en la de cuestionar al pop argentino que tanto me ha dado. De hecho, creo reconocer en la lírica de Virus y Babasónicos una influencia palpable. El sentido del humor, la falta de solemnidad y lo que aparece en una segunda lectura, el uso de lenguaje coloquial, etc. La idea nunca fue disimular influencias pero si apropiármelas. El disco creo que le habla al cuerpo también. Eso es herencia del pop argentino de los 80s especialmente.

O.c: Sos un colaborador serial. ¿Qué te atrae de entrar en el universo de otrxs y qué te llevás de cada cruce?

F.F: Antes que nada, soy un músico colaborador. Me gusta ser parte de proyectos de personas talentosas. Tenés que ajustar tu ego, tu carácter, ser propositivo pero no invasivo, ser funcional a una banda. Es todo aprendizaje. Podría ocupar ese rol toda la vida con alegría.

O.c: Hace años que estás activo en la escena independiente. ¿Qué te conmueve hoy de esa escena y qué te preocupa?

F.F: Me conmueve ver artistas, especialmente cantantes, en lugares pequeños. Ahí es donde las cosas suceden. En un estadio podés tener alegría o euforia, pero otros sentimientos, al menos a mí, no me visitan en ese contexto. En la periferia de lo enorme, hay artistas increíbles que no paran de surgir. Y lo que también no dejan de surgir son artistas de género, estandarizados, copias de la copia, muchos cantantes que aprendieron cantando en inglés y el castellano se les deshace en los labios. Los medios audiovisuales, concursos de TV, etc, estimulan que ser cantante es tener un cañón en la garganta y pose muy canchera. Esta idea va en aumento y me repele.

O.c: En “Afuera”, junto a Ignacia, hay un quiebre emocional muy marcado entre encierro y apertura. ¿Cómo trabajaron esa transición y qué buscabas que habilitara su voz?

F.F: Estoy muy feliz con el resultado, hay voces que sin explicación racional perforan tu sensibilidad. Ignacia tiene ese don, es increíble. Y creo que arrastro mi interpretación a un lugar donde yo solo no hubiera llegado. Hicimos 3 tomas como mucho, no fue tan pensado. Simplemente ocurrió.

O.c: En “Horrocrux” aparece la idea de dejar partes de uno mismo en otros, casi como un desmembramiento afectivo. ¿Qué te interesaba explorar de esa delegación emocional?

F.F: Tomé de Harry Potter esa idea de desmembramiento del alma, para ponerle humor a la idea de una persona sobrepasada de angustia en un momento de autocrítica feroz. Cuando la realidad te pasa por arriba, en algún momento pensás que hiciste todo mal y la canción relata justo ese instante.

O.c: La frase “se borra mi nombre en el agua” vuelve varias veces en “Horrocrux”. ¿Qué te interesaba de esa identidad que se afloja, que se suspende, que deja de ser nítida?

F.F: Bueno, calculo que expresa esa ganas de desaparecer que viene de vez en cuando. No lo analicé muy profundamente….por mi propio bien.

O.c: En “solo exageré todo mi forma de actuar, ensayar conciencia, verme muy natural” aparece una tensión entre performance y autenticidad. ¿Qué descubriste de vos al escribir sobre esa impostura cotidiana?

F.F: Me importa mucho el uso estético de las palabras elegidas, cosa que puede ser más importante para una canción que la idea expresada. Dicho esto, ese verso que mencionás me gusta, tiene humor y en realidad es re denso. Para convivir con éxito en la diaria algún nivel de teatralidad tenemos que ejercer, no?