En un momento en que las músicas populares argentinas viven una expansión inesperada —entre cruces, relecturas y nuevas escenas—, el pianista, compositor y director Juan Ignacio Di Pasquale presenta un disco que vuelve a poner a la orquesta típica en el centro de la conversación cultural. No como reliquia, no como gesto nostálgico, sino como un organismo vivo capaz de dialogar con el chamamé, el folklore, el jazz, el indie y las nuevas estéticas que hoy reconfiguran el mapa sonoro del país.
El álbum es el resultado de tres años de trabajo y de un ciclo que ya dejó huella: ¿Qué pasa con la música popular hoy?, una serie de conciertos mensuales donde la Orquesta Típica Di Pasquale recibió a referentes de distintas vertientes para crear algo más que una colaboración: un diálogo profundo entre lenguajes. Cada encuentro implicó reversionar obras ajenas, buscar puntos de contacto, tensar los límites del tango y, sobre todo, demostrar que la típica puede “jugar en todas las canchas” sin perder su identidad.
La grabación del disco —realizada en el imponente estudio Enrique Santos Discépolo de la UNLa— fue posible gracias a un trabajo colectivo que involucró a docentes, estudiantes, técnicos y artistas invitados. Una apuesta por la universidad pública como espacio de creación, resistencia y producción cultural de alto nivel.
El lanzamiento tendrá su presentación oficial en vivo con la Orquesta Típica Di Pasquale y lxs artistas invitadxs que participaron del álbum.
Cada fecha será única e irrepetible, porque cada invitadx volverá a subirse al escenario para recrear ese encuentro original.
La orquesta presentará el disco 12, 19 y 26 de mayo en La Carbonera, y luego continuará con funciones en distintas ciudades del país, llevando este material a nuevos públicos y nuevos territorios.

Con invitados como Pipi Piazzolla, Daniel Maza, Luciana Jury, Nadia Larcher, Carlos Moscardini, María Pien, Carmen Sánchez Viamonte, entre otros, el álbum despliega una paleta sonora que va del candombe al vals, del rock al chamamé, del indie al folklore, siempre atravesada por el pulso del tango como lenguaje común.
Este disco no solo responde a la pregunta que dio origen al ciclo. La amplía. La complejiza. La vuelve urgente ¿Qué pasa hoy con la música popular?
Quizás la respuesta esté en está charla con Di Paquale que se anima a desobedecer la comodidad, a desafiar la lógica del mercado y a recuperar algo esencial: el encuentro.
O.c: Me gustaría empezar un poco con la pregunta que dio origen a este nuevo trabajo y que viene del ciclo ¿Qué pasa con la música y que es la música popular hoy para Di Pasquale?
Juan I Di Pasquale Pasa de todo. Es una red de «mamushkas» infinita. Uno dice “chamamé” o “folklore” y dentro de eso hay una diversidad gigante. Tenemos la fortuna de ser contemporáneos de artistas de una excelencia que nada tiene que envidiarle a los referentes del pasado.
No solo técnicamente o desde la interpretación, sino en el enorme repertorio que se desarrolla y del que ya hace tiempo las nuevas generaciones nos nutrimos.
Se suele asociar lo mainstream a lo popular. Yo creo que no es correcta esa asociación. Hace poco escuché que Juan Falú lo explicaba muy claramente: «hoy en día el gusto popular está muy mediatizado, moldeado por la industria». En otros tiempos el pueblo elegía a sus artistas populares (Sosa, Pugliese, Charly, etc.). Hoy ese trabajo lo hace un algoritmo que se alimenta de presupuestos millonarios. Creo que nada tiene que ver eso con lo que hacemos quienes buscamos hacer música que habla de lo que nos constituye como habitantes de este territorio, vasto y diverso.
La pregunta también abre a otras, por ejemplo: ¿cómo podemos derrotar esa marginalidad que quiere imponerle el mercado a nuestras músicas tradicionales, o esa sentencia a volverse pieza de museo? ¿Cómo hacer que llegue a nuevas generaciones, cómo romper la barrera de la pantalla y crear fogones y encuentros donde respirar el tango, el candombe, el folklore, el chamamé, el jazz?
La música popular es la resultante sonora de la idiosincrasia, de la tradición, de la cultura en su concepción más amplia (la que entiende a la comida, el baile, el paisaje, la forma de hablar, etc.), es una expresión que surge necesariamente de abajo y que se construye entre pares, de manera colectiva.
O.c: El disco propone un cruce entre tango, chamamé, folklore, jazz, indie y más. ¿Qué descubriste sobre la capacidad de la orquesta típica para “jugar en todas las canchas” y qué desafíos aparecieron al llevar esos mundos a un mismo cuerpo sonoro?
Juan I Di Pasquale: Descubrí distintas posibilidades de orquestación, timbres y lo rico de nuevas sonoridades. Uno de los sabores que más me guardo, es el que logramos en el huayno “ La espera” de Laura Urteaga que grabamos junto a Nacho Moze (baterista) y los bronces que integran su grupo. El sabor de una orquesta típica (cuerdas, bandoneones, piano) sumado a metales y batería, es algo alucinante.
El desafío tenía principalmente 3 componentes:
1) Poco tiempo para elaborar los arreglos ya que todos los meses teníamos nuevos invitados (la autogestión implica hacer la curaduría, flyers, difusión, escribir los arreglos, entre tantas otras cosas!)
2) Poco tiempo para ensayar (en muchas ocasiones podíamos ensamblarnos con los invitados en la prueba de sonido minutos antes del concierto).
3) Ser justos con la obra. No arreglar lo que no estaba roto. Dejar el ego de lado y no complicarse tratando de demostrar las cosas que uno puede hacer.
Uno de los desafíos que se presentaba era el de encontrar referencias de cómo hacer trabajar un huayno, un chamamé o un candombe en una orquesta típica, o cómo trabajar tímbricamente la incorporación de metales, guitarras, percusión, etc., los ejemplos en el mejor de los casos son escasos ja.
El desafío, el juego se trató entonces de buscar artesanalmente en cada canción los lugares donde me pedía o me daba la posibilidad de entrar en ese diálogo. A veces encontrando algo que desde mi subjetividad podía percibir como «tangueable» o a veces viendo una luz para que la orquesta juegue a ser un sintetizador, acordeón, berimbao, etc.
O.c: En el ciclo, la orquesta no solo recibía a los artistas invitados: también reversionó su repertorio. ¿Cómo fue la elección del repertorio? ¿Cómo fue el proceso de crear arreglos que respetaran la identidad de cada obra pero que, al mismo tiempo, la hicieran dialogar con la estética de la Típica?
Juan I Di Pasquale: La elección del repertorio respondió a dos parámetros:
El primero tiene que ver con el vínculo más primario que tengo con la música. Disfruto muchísimo escuchar música de lo más variada. Y el ciclo me dio la posibilidad de trabajar una escucha sumamente “desprejuiciada”, algo que me interesa cultivar.
El segundo tiene que ver con las posibilidades que me ofrece esa canción y la formación instrumental en la cual existe. Tiene que ver con dejar sonar la canción y dejar que la cabeza se vaya imaginando “uy esto lo podrían hacer los fuelles”, “no tenemos batería, pero podríamos hacer percusión con el contrabajo”, etc”.
En algunos casos la elección respondió a sugerencias de los propios invitados, o propuestas de los integrantes de la orquesta que conocían el repertorio de dichos invitados.
Respecto al proceso de creación de los arreglos fue una escuela que me permitió desarrollar un oficio que agradezco y disfruto mucho.
A la hora de hacer arreglos o componer suelo hacerlo en el piano (pensando que es música antes que tango) y luego traduzco todo a la orquesta típica. Cuando la cosa se complica y me atasco salgo a buscar entre los miles de ejemplos que nos dejaron los grandes maestros (Pugliese, Piazzolla, Troilo, Di Sarli, Salgan, etc) y encuentro una luz que alumbra.
En este caso fue más difícil, ya que encontrar ejemplos de orquestas de tango haciendo estas músicas no sólo es escaso (si es que lo hay), sino que no necesariamente sea el enfoque que uno desea.
Se trató entonces de buscar sensible y artesanalmente en cada recoveco de la canción que posibilidades de diálogo estaban disponibles. En algunos casos podía encontrar (desde mi subjetividad) elementos musicales propensos a ser “tangueables” (tanto para usar como para evitar caer en la tentación!!) y en otros se abría una ventana para que la orquesta juegue a imitar otros instrumentos como un acordeón, sintetizador, percusiones, berimbao, etc.
La estética de la típica es imborrable, el gesto tanguero está en los dedos de cada instrumentista, y el lenguaje que usamos a diario es el tango. El mayor desafío fue dejar de lado la comodidad de las fórmulas propias, el ego y entregarse a buscar qué podía ofrecerle a la canción, pero también que podía aprender yo de ella.
O.c: El proyecto se concretó gracias al trabajo conjunto con la UNLa. ¿Qué significó para vos grabar en un estudio público, rodeado de docentes, estudiantes y equipos técnicos que se involucraron en el proceso?
Juan I Di Pasquale Significó un montón de cosas. Desde lo profesional, lo ideológico, lo personal. Surgieron vínculos entrañables con profesores, directivos y estudiantes.
Hacerlo en la universidad es una toma de posición sin dudas. Más en estos tiempos que corren.. De hecho mientras estábamos grabando, tuvimos que reprogramar una jornada por el paro universitario de octubre del 2025. Mientras se cuestionaba la labor de la universidad, nosotros vivíamos desde adentro la entrega y el amor que ponía toda la comunidad universitaria por sostener en los estándares más altos de calidad a la institución.
Creer en esos espacios, habitarlos y llevar proyectos desafiantes da la posibilidad de demostrar la calidad y nivel que tiene la universidad pública en general y la UnLa en particular. Así como también permite que se realicen proyectos como este, que de otra manera no podrían realizarse.
Durante las 3 jornadas participaron entre estudiantes, profesores y personal no docente más de 50 personas. Con un clima laboral armonioso, cálido y profesional. Fue un verdadero sueño.
También hacerlo en un contexto educativo, en lo personal fue una oportunidad para entregarme a aprender muchas cosas.. Estuvimos meses trabajando la preproducción con estudiantes y profesores, el armado técnico de cada jornada, diseñando posibilidades para grabar de la mejor manera, elaborando guiones para que el equipo de imagen pudiera armar el plan de rodaje.
O.c: En un momento de tanta efervescencia en las músicas populares, ¿Qué lugar imaginás para una orquesta típica contemporánea? ¿Qué puede aportar hoy este formato a la conversación cultural del país?
Juan I Di Pasquale: Una típica es una rareza, es inviable económicamente. Y a su vez es tan necesario mantenerla viva. Tiene una potencia única y posibilidades de lo más diversas. Pero no deja de ser un capricho o un gusto que uno se puede dar porque prioriza la búsqueda artística por sobre el rédito económico. Solo puede sostenerse gracias a la entrega incondicional de cada uno de los músicos que la integran, que ponen a la música por sobre todo.
Deseo que ocupe un lugar de integración y continuidad de nuestros géneros nacionales, que su sonoridad tan maravillosa y cautivante atraiga a nuevas generaciones, y que nos invite a soñar con otra lógica de producción.
La orquesta típica tiene un rendimiento acústico perfecto, no requiere de un solo micrófono en una sala de 100/150 personas. Me parece que necesitamos encontrarnos de esa manera, más personal, cercana, escucharnos, poder vernos las caras. Creo que eso puede aportar esta formación, una militancia de encontrarnos alrededor del fogón a escucharnos sin intermediarios.
O.c: En el disco conviven obras muy distintas entre sí: desde Gabo Ferro —cuya canción podría ser interpretada por un cantor de tango sin perder fuerza— hasta “La vida, la muerte” de Duratierra, pasando por “Electricidad”, más cercana al rock, o “Candombe bailador” de Daniel Maza, donde se respeta más la melodía original. ¿Cómo fue la elección del repertorio y de los invitados, y qué buscaste preservar o transformar en cada una de estas obras tan diversas?
Juan I Di Pasquale: La elección de los invitados tiene un componente de honestidad emotiva innegociable. Cada artista que participó del ciclo o posteriormente de la grabación del disco es un artista que me emociona su obra, que lo escucho en mi casa, se lo recomiendo a mis amigos, y creo que su propuesta es honesta y genuina. Esa misma lógica es la que prima en la selección del repertorio. En el caso de la grabación fue un poco más complejo ya que teníamos 3 jornadas y queríamos la mayor cantidad de temas posible. Sabíamos que iba a ser muy complejo de coordinar; los armados de la sala, la cantidad de músicos, las agendas, los trabajos.
Así que primero intentamos hacer una selección que respondiera a una lógica de «dentro del delirio que es este proyecto, intentemos que sea lo más viable posible», inmediatamente después nos dimos cuenta de que estaba mal y que no respondía a la forma en que hicimos esto desde el principio. Así que agarramos una hoja y anotamos los temas, invitados, formaciones y dijimos: este es un temón, este también, esto hay que grabarlo y así. Tuvimos que poner un límite porque realmente cada invitado que vino nos conmueve.
Busqué preservar el carácter de la canción, y transformar el cómo ese carácter se manifiesta. Pienso que hay que entender el mensaje que trae, y tratar de que el arreglo que hace uno no entorpezca su llegada, sino que en el mejor de los casos lo amplifique o encuentre otra forma.
O.c: En un contexto donde el tango convive con nuevas estéticas y escenas emergentes, ¿qué te interesa discutir o tensionar desde el formato de orquesta típica?
Juan I Di Pasquale: Precisamente me interesa discutir el concepto de «nuevas estéticas». Creo que tenemos que tener cuidado y no asociar «nuevo» a bueno y «viejo» a malo. También creo que debemos profundizar en qué es lo verdaderamente nuevo en estas «nuevas estéticas». Entiendo que las etiquetas nos ayudan a comunicar ideas, reforzar la búsqueda de identidad propia y hasta facilitan una marca para diferenciarse.
Sin embargo creo que en general se habla de nuevas estéticas (en el tango por lo menos) de una forma un tanto superficial. ¿Acaso estamos haciendo algo más nuevo que Piazzolla? Es como si se valorara buscar «no parecerse a» los grandes referentes (Stampone, Salgán, Pugliese, etc), creo que es un error de rebeldía adolescente. Por el contrario, considero conveniente desarrollar conciencia del pasado y desde allí construir un discurso anclado de sentido histórico.
T. S. Eliot dice algo muy interesante al respecto: «Los escritores muertos están alejados de nosotros porque sabemos algo más que ellos. Precisamente, ellos son lo que nosotros sabemos.»
Con la O. T. Di Pasquale, constantemente estamos nutriéndonos de recursos que encontramos en los estilos de los 40. Si uno trabaja con el cuidado de hacer que dialoguen sin permitir que ninguna influencia tome un control monopólico de la exploración, podemos tener la esperanza de encontrarnos con un estilo propio y genuino.
O.c: En un momento donde algunos podrían decir que la música popular masiva está en la música o en músicos como Milo J, Ysya. músicos que de una u otra forma volvieron también a rendirle homenajes o reconocer su influencias como puede ser Milo con el folklore o Ysya con el tango teniendo como músicos en algunos shows a Cucuza o Noelia Sinkunas, como también lo hacen Duratierra, Nadia Larcher o Julieta Laso y tantos otros.. ¿Qué tan importante es que los jóvenes vuelvan a acercarse al tango de alguna manera o la música popular tradicional?
Juan I Di Pasquale: Siempre es una buena noticia que músicos con llegada masiva incorporen o rindan homenaje a estas músicas. Genera ruido y movimiento en distintos ámbitos, revive discusiones entre «tradicionalistas» y «rupturistas», poner en agenda estas discusiones es un respiro ante tanta trivialidad mediática.
Lamentablemente, por muy pesimista que suene, no veo que estos homenajes tengan un impacto directo muy sustancioso en el tejido orgánico de estas músicas. No es que luego de que Ysa o Milo J hagan dichas colaboraciones, las milongas, peñas, salas donde tocan grupos de tango o folklore exploten de gente.
Tiendo a creer que ese enorme universo de oyentes de Milo J que se encuentra con el folklore (por dar un ejemplo) conecta en primer lugar con el artista (Milo) y luego con su obra (canción folklórica).
De todas formas es valioso el trabajo que hacen y el hecho de que busquen que estén presentes estos lenguajes en sus proyectos. No solamente se trata de que su audiencia termine escuchando estos géneros, el hecho de que se entere de su existencia y lo habite aunque sea únicamente en la propuesta de su artista favorito, es sin dudas muy muy positivo.
O.c: Los otros días leía un artículo donde hablaban que el tango está recuperando a través de trabajos como Quinteto Negro la boca, Julieta Laso, Noe Sinkunas, Mocchi y algunos otros cierto status o por lo menos trascendencia si se quiere a nivel nacional… ¿vos lo vez así?
Juan I Di Pasquale: Trato de no tener ni una mirada derrotista ni triunfalista.
Somos un montón los que le estamos metiendo mucho laburo al género, y algo muy interesante es que buscamos por lugares distintos, eso sin dudas colabora a que logremos llegar a nuevos públicos y a mantener fresco al tango.
A nivel mundial, el tango tiene más status y trascendencia que nunca. Se estudian tangos en conservatorios de todo el mundo. Hay festivales, milongas, orquestas en cada continente, país, y ciudad que se nos ocurra..
A nivel nacional si bien hay numerosas orquestas escuela, milongas, compositores e intérpretes de altísimo nivel y se suman instrumentistas y amantes del género año tras año, cuesta. Cuesta porque estamos en constante resistencia a la lógica del mercado y la industria, la globalización que pasteuriza e intenta enlatar toda producción cultural que tenga identidad propia.
No veo que le llegue mucho a las nuevas generaciones. Estamos en los márgenes del mercado, y eso dificulta el acceso a la difusión y visibilidad. La situación de quienes trabajan con el tango es en la mayoría de los casos bastante precarizada o autogestiva.
Ojalá esté equivocado y sea solo un recorte de la realidad que transito…
O.c: El álbum se grabó en solo tres jornadas, con una orquesta grande y múltiples invitadxs. ¿Cómo se organiza un proyecto de esa escala para que conserve frescura y, al mismo tiempo, precisión?
Juan I Di Pasquale Uf! Pensarlo ya me saca una sonrisa y me hace sentir el estrés al mismo tiempo! Se organiza como se puede, administrando los recursos, la famosa manta corta, gestión, gestión y más gestión… pero sobre todo con muchísimo entusiasmo, amor y entrega. Se hace en equipo, sabiendo confiar, delegar y soltar.
Siendo más puntual diría que son horas de reuniones de preproducción y de pensar meses desde que te levantas hasta que te acostas en cada detalle, para que cuando estemos en la jornada de grabación podamos tener resuelto todo para poder ser precisos y estar frescos.
El calibre de invitados que tuvimos trajo al estudio un nivel de generosidad enorme. Los integrantes de la orquesta tuvieron una entrega, aguante y sacrificio que me llena de emociones y agradezco infinitamente. Los docentes, estudiantes y personal de la facultad trabajaron con el mismo nivel de entusiasmo y entrega que cada uno de los músicos.
Todo eso combinado crea el espacio propicio para que podamos dedicarnos a conectarnos con el momento musical y dar lo mejor posible.
O.c: tus arreglos dialogan con géneros populares sin perder la raíz tanguera. ¿Cómo trabajás ese equilibrio entre respeto por la tradición y la necesidad de empujarla hacia nuevos territorios?
Juan I Di Pasquale: Me gusta pensar siempre en un concepto, que es el que le dio nombre al 1° disco de la orquesta «Continuidades». El tango es un género relativamente joven y ya en sus inicios, así como en su época dorada se sucedieron bastantes fenómenos que yo entiendo como constitutivos de su esencia y que me interesa continuar.
Las orquestas de los 40′ tenían en su repertorio: 1) Composiciones instrumentales propias 2) Composiciones cantadas propias 3) Arreglos de composiciones instrumentales o cantadas de otros colegas 4) Tocaban diversos géneros, no solo tango… ¿Gardel acaso no grabó estilos, zambas, tonadas, valses, milongas, rancheras? De manera que en una milonga o en un concierto, era muy probable que sonara música nueva. En esos años se compuso muchísima música, muchísimas letras, se exploró incansablemente. Desde Canaro hasta Pugliese pasando por Fresedo, Salgán, etc., hay experimentos interesantísimos donde incorporaban guitarra hawaiana, arpa, platillos, vibráfono, trompeta, clarinete bajo, armónica…
Yo entiendo eso por tradición. El tango tiene un lenguaje muy reconocible y a su vez muy plástico.
Los territorios donde se pueda transitar los descubro en función de ser honesto con mi hambre musical. A veces por ignorancia y entusiasmo uno cae en la equivocación de creer que está innovando y después encuentra antecedentes, puede pasar.
O.c: Después del ciclo, del disco y de estas presentaciones en vivo, ¿qué imaginás como próximo paso para la orquesta? ¿Seguir profundizando los cruces o abrir una etapa más autoral?
Juan I Di Pasquale
Ambas. Con la orquesta tenemos un amplio repertorio de composiciones propias (tango, vals, milonga, zamba, etc) emparentadas más con el universo del tango. Con esto quiero decir que la orquesta en sus inicios se dedicó a interpretar músicas de autoría propia. Este disco en particular tuvo el componente de estar integrado 100% por arreglos de músicas de los invitados.
Algo que me entusiasma mucho para el volumen 2, que me propuso Ariel Lavigna (el ingeniero que realizó la mezcla del disco), es buscar profundizar los cruces realizando composiciones de manera colaborativa entre la orquesta y referentes de distintos géneros.
Hay montones de ritmos que nos convocan al juego y estamos muy ansiosos de seguir explorandolos.