Hay artistas cuya relación con la música en los sonidos que los rodean desde la infancia, en la manera en que aprenden a mirar el mundo. Glauco Di Mambro es uno de ellos. Nacido en un pequeño pueblo costero justo entre Roma y Nápoles, creció en una casa donde la música era parte de la vida diaria: su padre, pianista, convirtió el hogar en un territorio de melodías, disciplina y sensibilidad. Ese origen —entre el mar, la tradición familiar y la formación clásica— marcó para siempre su manera de escuchar.
Pianista de formación, productor, compositor y DJ, Glauco construyó una identidad artística que desborda cualquier etiqueta. Para él, ser DJ no es un oficio ni un rol: es un modo de estar en el mundo, un lente que organiza la experiencia y que termina impregnando cada gesto, cada viaje, cada búsqueda. Su sonido actual —una mezcla orgánica de house, acid, indie dance y pulsos tribales— es el resultado de un recorrido que empezó en el downtempo y los ritmos rituales, y que fue mutando a través de años de exploración, digging diario y una intuición que nunca se detiene.
Los viajes, la naturaleza, la lectura y el surf funcionan como brújulas emocionales que alimentan su creatividad. Y esa misma sensibilidad se expande cuando compone para cine o televisión, donde la música deja se convierte en un elemento narrativo que dialoga con la imagen y la mirada del director.
En esta conversación, Glauco recorre su evolución sonora, su vínculo con la escena latinoamericana, su paso por Cosquín Rock y por Mixmag Lab, el rol de la intuición en la cabina y el crecimiento de su proyecto State of Flux. Lo que emerge es el retrato de un artista que vive la música a 360 grados, con una entrega total y una visión que combina técnica, emoción y una búsqueda constante de conexión humana.
Otra Canción: Me gustaría empezar preguntando quién es Glauco Di Mambro para quienes no te conocen. ¿Por qué dirías que no sos “solo” un DJ?
Glauco Di Mambro: Antes que nada, creo que ser un DJ de verdad es algo de lo que hay que estar muy orgulloso, porque tenés que comprometer toda tu existencia con esa misión. Y no todo el mundo puede hacerlo.
Ser un DJ real no es solo una profesión o una pasión: es algo que te define como persona y entra en cada aspecto de tu vida. Ser DJ es como usar un lente a través del cual ves el mundo, hasta que ese “filtro” se convierte en tu única manera de ver, leer y retratar la realidad.
Dicho esto, también soy productor, compositor y curador musical. Nací en un hermoso pueblo costero justo en el medio entre Roma y Nápoles; mi padre era un gran pianista, y la música era una presencia constante en casa, parte de la vida cotidiana.
A lo largo de mi vida, la música tomó muchas formas, y hoy es parte de mi mundo a 360 grados. Trabajo con música todos los días, casi todo el día: desde la producción hasta la selección y el digging, desde la curaduría musical para marcas importantes hasta, por supuesto, mi carrera como DJ.
O.c: Venís de una formación clásica como pianista. ¿Qué huellas de ese origen siguen vivas en tu música electrónica?
Glauco: Mis influencias más fuertes vienen tanto de mi familia como de los estudios que hice cuando era más joven; poder tocar distintos instrumentos me ayudó muchísimo. Esa combinación me dio una conciencia más profunda del sonido en general.
La búsqueda constante de melodías y acordes refinados, llevados al extremo y hacia la perfección, es definitivamente algo que arrastro desde muy chico. Para mí, una pista tiene que sonar profundamente musical y agradable; si no, empiezo de nuevo.
O.c: Tus producciones mezclan house, acid e indie dance con un toque tribal. ¿Cómo llegaste a ese lenguaje personal?
Glauco: Mirando hacia atrás, mi sonido cambió mucho, pero siempre de una manera muy orgánica. Empecé con downtempo, sonidos orgánicos y tribales, con una base rítmica e instrumental muy fuerte, donde la electrónica casi se escondía detrás de tambores y cantos rituales. Me inspiraba profundamente mi constante viaje por el mundo.
Gradualmente, ese elemento electrónico tímido empezó a hacerse más presente, tanto en mis selecciones como en mis producciones, hasta que mi alma indie tomó el control por completo.
La influencia del house y el acid viene de mi profunda curiosidad musical: exploro todos los días; el digging es parte de mi rutina diaria y es un proceso que nunca termina.
Pero no me gusta definir géneros: veo la música como un lenguaje universal para conectar con la gente y como una forma de libertad.
Quiero que mi DJ set sea una experiencia de liberación, de descarga de tensión y de sentido de comunidad. Entonces, cualquier cosa que me dé esa sensación se convierte inmediatamente en parte de mi lenguaje musical, tanto al pinchar como al producir.
Si la gente no puede definir qué género toqué en un set, y no conoce ni una sola pista de la playlist, pero experimentó esa euforia y ese sentimiento colectivo en la pista, significa que hice mi trabajo exactamente como quiero hacerlo.
O.c: ¿Qué te inspira hoy fuera de la música—imágenes, lecturas, viajes, rituales?
Glauco: Viajar siempre fue una enorme fuente de inspiración para mí. Vivir en distintos lugares del mundo, visitarlos y entenderlos de verdad me ayudó tanto creativamente como en lo personal, en la toma de decisiones.
Me encanta leer y pasar tiempo en la naturaleza, por eso practico deportes al aire libre desde siempre.
Si tuviera que nombrar una sola cosa, el surf ha sido uno de mis mayores aliados. Montar olas me dio respuestas a preguntas, dudas, incertidumbres y certezas que, aparte de la música, nada más me dio.
O.c: ¿Cómo cambia tu proceso creativo cuando componés para la pista de baile en comparación con cuando trabajás para cine o series?
Glauco: Mi proceso creativo siempre empieza con una idea central de lo que quiero lograr como resultado final. Intento imaginar la sensación que quiero que la pista transmita, y después trabajo sobre eso a través de muchas pruebas, buscando los sonidos correctos.
Cuando produzco un track para el club, me enfoco mucho más en las sensaciones físicas y emocionales que quiero que el público experimente en la pista.
Tiene más que ver con el instinto, con el corazón, con esa esencia primitiva que todos tenemos. Es una expresión pura y libre que puedo testear cada vez que toco: si no obtengo la reacción que imaginé, vuelvo a trabajar porque significa que falta algo.
Cuando trabajo para cine o TV, en cambio, es muy distinto: ahí es más el cerebro el que toma el control, y tiendo a trabajar más como un compositor puro. Imagino capas y texturas de sonido, y por supuesto tengo una guía fuerte, que es lo visual.
El feedback del director es crucial; entonces, esa validación que busco en la pista cuando produzco música para el club, en este caso viene de otro artista que tiene una visión más amplia de toda la historia. Y por eso amo componer para cine y TV.
En este caso veo la música como un elemento narrativo que enriquece la historia visual, agregando una nueva perspectiva para la audiencia. Tenemos una gran responsabilidad, porque es solo nuestra sensibilidad como artistas la que guía todo el proceso. Y tenemos que confiar en ella hasta el final.
O.c: ¿Cómo terminaste trabajando en la banda sonora de una producción de Netflix Italia y qué te atrajo del proyecto?
Glauco: Mi pasión y mi experiencia con el cine definitivamente jugaron un papel. Antes de convertirme en DJ profesional, trabajé durante años como autor de televisión.
El equipo que trabaja en este proyecto de Netflix está formado por amigos y personas que conozco desde hace mucho tiempo. Es una docu-serie llamada Terrazza Sentimento, que cuenta la historia de un caso policial muy conocido en Italia ocurrido durante el período del Covid.
Como este caso estaba fuertemente conectado con la cultura nocturna, también para la música necesitaban a alguien profundamente inmerso en ese mundo. Así que fui el primer nombre que les vino a la mente. Cuando recibí la llamada, no lo podía creer.

O.c: ¿Conocés la escena electrónica latinoamericana y qué encontraste en Argentina que no habías visto en otros lugares?
Glauco: Esta fue, de hecho, mi primera vez en Argentina, y realmente no podría haber estado más emocionado. Estaba increíblemente feliz de traer mi música y mi visión a una tierra tan hermosa.
La calidez del público argentino fue exactamente como la había imaginado: había tanta alegría y energía.
Incluso antes de llegar a este país increíble, imaginaba que encontraría personas cálidas y alegres, con un fuerte interés por la música y por lo que está pasando en la industria global en este momento, y eso fue exactamente lo que encontré.
También tuve la oportunidad de explorar un poco durante mis días en Argentina, y puedo confirmar lo profundamente que la música electrónica resuena en los gustos de la gente.
Lo que realmente me tocó el corazón en Argentina es la poderosa presencia de la naturaleza y su belleza. Me siento completamente en mi elemento cuando camino entre campos verdes y por caminos rodeados de árboles. Tocar en Cosquín Rock, con todo ese verde impresionante alrededor, fue una experiencia inolvidable.
O.c: Tocaste en Cosquín Rock, un festival históricamente ligado al rock. ¿Qué significa para vos entrar en ese ecosistema?
Glauco: ¡Fue una locura! Siempre amé el rock, y cuando era más joven toqué en varias bandas de rock, punk y metal.
Siempre digo que tengo un enfoque punk hacia la música electrónica y la industria, así que siento que Cosquín Rock es el lugar para mí.
Este tipo de festivales son exactamente los festivales de los que quiero formar parte, y estoy increíblemente feliz de haber estado en el line-up de uno de los más importantes de Argentina.
Además, soy un gran fan de varias bandas que tocaron este año, especialmente Franz Ferdinand, así que fue un honor escuchar su show.
O.c: ¿Cómo abordás la construcción de un set para un público que quizás todavía no te conoce?
Glauco: Siempre intento ser yo mismo y presentar mi sonido auténtico: creo que esa es la razón por la que me convocaron.
Al mismo tiempo, presto mucha atención a cómo reacciona la gente, si están más receptivos a ciertos climas o direcciones sonoras.
Me gusta llegar con una visión clara, tanto en términos de selección como del viaje que quiero construir; pero, por supuesto, los planes están hechos para cambiarse, y eso pasa la mayoría de las veces.
El lugar y la ubicación también me inspiran mucho: ¿cómo podrías tocar el mismo sonido en una playa de Tulum a las 6 pm que en un club underground de Londres a las 4 am?
O.c: ¿Qué te gustaría que la gente recuerde de tu presentación en Cosquín Rock una vez que tu set terminó?
Glauco: Estoy seguro de que la gente pudo sentir lo que quiero decir cuando hablo de un “sonido auténtico”. Con el tiempo, mi evolución musical me permitió refinar un sonido que hoy está lleno de influencias, y creo que el público realmente lo apreció.
Intenté construir un viaje bien equilibrado entre energía y groove, algo bailable y vibrante, pero aún así coherente e intencional.
El público del festival estaba claramente curioso y atento, inspirado por un line-up que abrazaba una amplia gama de sonidos y conectaba con muchas personas distintas. Realmente creo que mi selección resonó con ellos.
Me mantuve muy atento a cómo reaccionaba la gente a cada track y ajusté el flujo en consecuencia, y creo que funcionó muy bien.
La mayor satisfacción, sin duda, fue ver tanto a profesionales de la industria como al público dejarse llevar por el sonido y empezar a bailar. Ese fue mi mayor premio.
O.c: ¿Qué papel juega la intuición en tus decisiones durante un set en vivo?
Glauco: Un papel enorme. Estoy constantemente leyendo lo que sucede a mi alrededor, y la intuición, junto con la experiencia, es lo que más escucho.
Suelo llevar mucha música conmigo y sentirme en control de mis sets, pero hubo situaciones en las que tuve que confiar completamente en la intuición y tomar el camino más difícil.
Nunca me gustaron los caminos fáciles, y la intuición a menudo me empuja hacia los más desafiantes, y es exactamente ahí donde me siento más vivo.
O.c: ¿Qué aprendiste de tu residencia en The Sanctuary y de curar State of Flux?
Glauco: State of Flux en The Sanctuary es una experiencia que me da energía nueva cada vez. Más allá de ser un espacio donde nutro una comunidad, es un momento en el que me desafío compartiendo mi sonido con invitados a los que respeto profundamente.
A menudo me encuentro compartiendo cabina con artistas que tienen gustos o estilos muy distintos al mío, y eso me hace sentir increíblemente agradecido. Nunca dejo de sorprenderme por cómo sonidos tan diferentes pueden mezclarse y crear viajes nuevos e inesperados.
Mi objetivo para 2026 es convertir State of Flux en una marca más fuerte, reconocida más allá de Italia, y lanzarla como sello discográfico. Es un proyecto ambicioso, pero cuanto más avanzo, más me doy cuenta de que este nombre suele asociarse a un sonido que realmente me representa; siento que lo tengo tatuado en la piel.
O.c: Hiciste un set increíble en Mixmag Lab en mayo de 2025 en Roma. ¿Qué sensaciones te dejó esa experiencia?
Glauco: Tuve la piel de gallina todo el tiempo. Esas dos horas se sintieron como una eternidad y, al mismo tiempo, como unos pocos segundos.
En las semanas previas pensé en eso constantemente, preguntándome qué tipo de sonido debía llevar.
Cuando empecé a tocar, con la sala completamente llena, sentí la calidez tanto de la gente que ya me seguía como de quienes me escuchaban por primera vez. Esa calidez me hizo sentir totalmente en casa: tocando, bailando, riendo, como si nada más importara… a pesar de las cámaras por todos lados.
El set de Mixmag fue un equilibrio perfecto entre mis propias producciones y la música que amo seleccionar.
Oc: En tus sets suele aparecer un sentido de comunidad. ¿Qué entendés hoy por “comunidad” en un mundo cada vez más individualista?
Glauco: La música siempre tuvo el poder de mover y unir, de crear un hilo que conecta a las personas en un mismo momento. En mis sets, intento observar a la gente a mi alrededor y conectar con ellos, construyendo un espíritu compartido.
No importa el género, creo que todo artista busca esa conexión con el público; es una fuerza vital que mantiene todo en movimiento.
En un mundo cada vez más egoísta, sigo creyendo profundamente que la música puede transmitir valores de comunidad, de compartir, de amor y de respeto mutuo. Realmente creo en eso.
O.c: Tu último lanzamiento “Ipotetica Salsa” en Ya Hala Ya Hala Records es muy único. ¿Podés contarnos algo del proceso de composición?
Glauco: Esta pista se sintió como meter un gol en el minuto 90. La había producido bastante tiempo antes, y durante mucho tiempo no quise lanzarla. Cuando finalmente sentí que era el momento adecuado, fue una emoción hermosa.
Producirla fue un viaje íntimo por todo lo que amo: mis raíces electrónicas, la extravagancia de voces eclécticas y sonidos cargados de acid. Sin duda, el apoyo de mi amigo Pancratio fue fundamental, tanto en ideas como en ejecución; le mando un abrazo enorme.
La idea era crear una pista que funcionara perfectamente tanto en la pista de baile como en un set más orientado a la escucha, una pieza atemporal que nunca voy a dejar de bailar.
16. Después de un verano increíble con muchos shows por Europa (especialmente en Ibiza, donde hiciste dos fechas en UNVRS), estuviste en Estados Unidos para una gran gira. ¿Querés contarnos sobre esos momentos y los logros que alcanzaste?
El verano y el período otoño–invierno que le sigue siempre son intensos y mágicos para mí. Vivo el verano en Ibiza rodeado de amigos de toda la vida, artistas y una cantidad increíble de energía.
Lo que más amo de la isla es que puedo reconectar de verdad con la naturaleza y el mar, a los que me siento profundamente unido.
La gira por Estados Unidos también fue increíble; hice muchos amigos nuevos y fortalecí conexiones antiguas. Definitivamente volveré este año, esperando encontrar las mismas sonrisas esperándome.
O.c: Para cerrar… ¿Podés compartir tus objetivos para este 2026?
Glauco: Hay mucho en marcha. Este año estoy trabajando en lanzar el sello de State of Flux, que va a encarnar por completo el sonido que definió todos los eventos hasta ahora.
Estoy desarrollando varios proyectos que quiero lanzar este año, tanto musicalmente como en términos de eventos. No puedo revelar mucho todavía, pero va a ser un gran año.
