A más de cuatro décadas de haber sido parte fundamental en la construcción de uno de los pilares del thrash metal, David Ellefson atraviesa una etapa creativa marcada por la libertad, la multiplicidad de proyectos y una distancia ya asumida —y hasta productiva— respecto de su pasado en Megadeth. Lejos de la necesidad de repetir fórmulas o competir con su propia historia, el bajista se mueve hoy con una claridad que combina oficio, intuición y una convicción firme sobre el valor del trabajo colectivo.
Ellefson repasa su presente artístico, reflexiona sobre los límites de la política en la música, revisita los viejos fantasmas de la Guerra Fría que marcaron parte del imaginario de Megadeth y explica por qué su salida de la banda terminó abriéndole un caudal creativo inesperado. También habla del nuevo álbum de Ellefson–Soto, del rol de las nuevas generaciones en la evolución del metal y de la química que lo impulsa a seguir componiendo con músicos más jóvenes.
A días de su llegada a Argentina que lo tendrá como uno de los shows internacionales de Cosquín rock con su tour Added to Basstory, Ellefson se muestra frontal, lúcido y en plena reinvención. Lo que sigue es una radiografía honesta de un músico que decidió no mirar atrás.

Otra Canción: A lo largo de tu carrera has dicho que no pensás en términos de “buenas o malas” decisiones, sino en lo que tenía sentido en cada momento. ¿Cómo ha evolucionado tu enfoque para tomar decisiones creativas, y cómo mantenés una identidad clara sin repetirte después de tantos discos y etapas distintas?
David Ellefeson: He tenido la fortuna de ser co‑creador de una banda que definió un género, contribuyó a expandir musicalmente a los oyentes y mantuvo una reputación de integridad musical durante mi tiempo en el grupo.
Por eso, al avanzar hoy, no siento que tenga que repetirme ni competir conmigo mismo musicalmente. ¿Por qué ir hacia atrás cuando hay un camino nuevo por delante?
Hoy se trata de explorar y sentirme liberado para escribir nuevas historias con nuevos músicos, y creo que el mismo principio aplica: tomar decisiones basadas en lo que tengo enfrente, porque esa es la realidad de dónde estoy ahora.
O.c: Después de tantos años compartidos, ¿cómo vivís tu distancia actual de Dave Mustaine, y qué condiciones creés que deberían darse para que Megadeth tenga un final digno si ese momento llega alguna vez?
D.E: Una despedida debería ser una celebración de la contribución de todos, no una vuelta olímpica de un solo hombre.
Lo que se está presentando como una despedida de Megadeth es, en realidad, solo la despedida de Dave—y los fans lo ven.
La narrativa desde 2004 de que él es todo y que todos los demás son reemplazables es simplemente falsa. Las épocas más fuertes de esa banda surgieron de una mentalidad colectiva, no de una dictadura.
En lo personal, me siento musical y creativamente liberado estando lejos de él. La forma en que me despidió dice todo sobre cómo ve a las personas: lealtad sin voz. No estoy interesado en besar el anillo ni en ser alguien que dice “sí” a todo.
Si alguna vez hubiera una conversación sobre mi regreso—y no espero que la haya—tendría que ser bajo términos completamente distintos. No soy un músico contratado. Soy un arquitecto de la música y el legado de esa banda, y merezco ser tratado como tal.
Para ser claro: no necesito el trabajo. Estoy ocupado, pleno y creativamente más fuerte que en años. Ya seguí adelante—y soy más feliz así.
O.c: En un panorama donde muchas bandas clásicas están anunciando giras de despedida, ¿cómo imaginás tu propio cierre artístico o “capítulo final” como músico?
D.E: Como yo lo veo, cada show que tocás y cada disco que hacés es tu despedida. No hay garantía de que alguna vez vuelvas a ese escenario o a ese estudio en esta vida, así que viví el momento y disfrutá cada nota que tocás y a cada audiencia para la que tenés la oportunidad de tocarle.
O.c: Después de varios años construyendo proyectos fuera de Megadeth, ¿qué te impulsa hoy a seguir creando en tantos frentes distintos, y qué buscás en los colaboradores que elegís para cada etapa?
D.E: Para mí, la música tiene que ver con diversión, libertad y creatividad. Como he dicho antes, aunque hay dinero y negocios involucrados en todas estas cosas, ese ya no es el motor para mí. Hoy hago estas cosas porque realmente las disfruto, disfruto el proceso de crear dentro de ellas y de sacarlas al mundo para que los fans las experimenten con nosotros como músicos e intérpretes.
A veces, simplemente empezar algo nuevo y fresco junto a gente nueva es un objetivo en sí mismo.
O.c: El proyecto Ellefson–Soto reúne a dos veteranos con dos músicos más jóvenes. ¿Qué aportan Andy Martongelli y Paolo Caridi que sentís que refresca tu manera de componer y tocar después de tantos años en el metal?
D.E: Las habilidades de Paolo y Andy son de primer nivel, y su juventud sí ayuda a aportar un oído y una perspectiva fresca a lo que estamos haciendo. Es como un enfoque joven pero a la vieja escuela, que puede servir tanto a las audiencias modernas como a los fans clásicos.
O.c: Mucha gente dice que Unbreakable es el material más pesado que Jeff Scott Soto ha cantado en toda su carrera. ¿Llevar el proyecto hacia un sonido más extremo fue una decisión consciente, o surgió naturalmente de la química entre los cuatro?
D.E: Estoy de acuerdo, y definitivamente surgió de manera muy orgánica.
Creo que nuestra banda pone a Jeff en un tipo de foco en el que no había estado antes, pero uno que sus fans de larga data, desde sus días con Yngwie, ciertamente aman, porque Ellefson–Soto también se mete en esas raíces neoclásicas de las que Jeff proviene originalmente.
Para mí, creo que encontramos una mezcla perfecta de lo clásico, lo moderno, los fans músicos y los oyentes más mainstream.
O.c: El metal siempre ha sido un espacio para la crítica, la filosofía y la resistencia. ¿Qué temas políticos o existenciales te interpelan hoy, y cómo ves el rol del metal en un mundo saturado de discurso y tensión social?
D.E: No escribo temas políticos estos días, es demasiado polarizante para tus fans, y por qué arruinar algo bueno por un tema que quizá ni siquiera sea relevante dentro de unos meses.
Creo que es importante escribir lo que está en tu corazón y en tu mente, pero siempre siendo consciente del corazón y la mente de tu audiencia. Con eso quiero decir que cuando cantás sobre asuntos humanos, eso llega y toca a la gente, porque en realidad todos somos iguales sin importar raza, política o credo.
Pero en cuanto empezás a sobreimponer tus visiones del mundo (especialmente en una cultura donde quizá no tengas toda la información), tendés a insultar las visiones de otros sobre esos temas, y sin duda vas a dividir a tu audiencia. Para mí, esa es una línea que no vale la pena cruzar solo por una canción. Guardá eso para una conversación entre amigos en un momento privado.
Creo que para mí y para Jeff, en este álbum elegimos las palabras “nosotros” y “nuestro” en lugar de “yo” y “mí”, porque nos gusta la idea de unirnos como banda y unir a nuestra audiencia, en lugar de dividirnos.
O.c: Muchas letras de Megadeth exploraron paranoia, geopolítica, vigilancia y la Guerra Fría. ¿Cómo leés hoy esos temas en un contexto global que se siente más distópico que nunca?
D.E: Bueno, en aquellos días el lienzo estaba en blanco y abierto, y teníamos mucho sobre lo que podíamos escribir y cantar.
Ahora, algunas de esas letras eran claramente visiones personales de Dave sobre la paranoia y parte de la geopolítica, pero estaban bien escritas y de una manera con la que la mayoría de la gente podía identificarse, ¡y algunas incluso eran graciosas en tono irónico!
Luego, cosas como “Hangar 18” y “Countdown to Extinction” vinieron de Nick Menza. “Foreclosure of a Dream” fue mía por mi crianza en la granja y por cómo la política destruyó tantas vidas agrícolas durante esos años de política de Guerra Fría.
En otras palabras, había espacio para que todos aportáramos ideas y las exploráramos juntos.
Creo que mi mayor dificultad en mis últimos años con Megadeth, después del álbum Dystopia, fue encontrar algún punto en común con Dave en los temas líricos. Para mí, era como si ya no pensáramos igual y no hubiera nada en común entre nosotros, y por eso definitivamente era hora de avanzar hacia pastos más verdes en otro lugar. A veces simplemente es hora de seguir adelante, y creo que eso explica por qué he estado tan explosivamente creativo con tantos proyectos nuevos en mis años posteriores a Megadeth.
O.c: ¿Sentís que el metal ha perdido parte de su filo rebelde, o simplemente evolucionó hacia nuevas formas de resistencia?
D.E: La música nueva siempre está impulsada por las generaciones jóvenes, así que el metal más reciente refleja las visiones de los jóvenes.
En cuanto a los íconos clásicos del metal, tendemos a escribir sobre cómo es nuestra vida hoy, lo cual puede no sonar tan aventurero o rebelde para los oyentes jóvenes como lo éramos cuando nosotros mismos éramos jóvenes.
Así que probablemente tenga más que ver con la edad que con el contenido.
O.c: Unbreakable se aleja del thrash clásico y del AOR melódico y se inclina hacia un sonido más contemporáneo. ¿Qué querían preservar del primer álbum y qué sintieron que debía actualizarse para sonar actual sin perder identidad?
D.E: Estoy de acuerdo, y creo que tenemos una buena transición de nuestro álbum debut al segundo. Creo que haber tenido un par de años entre la escritura de las canciones también ayudó a no repetirnos y a estar abiertos a crear nuevos temas y nuevos componentes musicales que no exploramos en Vacation in the Underworld, en particular cosas como “Ghosts”.
O.c: Las colaboraciones con Laura Guldemond y Tim “Ripper” Owens muestran dos lados muy distintos del álbum. ¿Qué criterios usás para elegir invitados y cómo te asegurás de que sumen sin diluir la identidad del proyecto?
D.E: Creo que lo más importante es que esas canciones pedían a esos vocalistas, en lugar de simplemente agregar amigos al álbum como invitados obligatorios. Laura y Jeff suenan muy bien juntos, así que es una combinación realmente acertada.
Lo mismo con Ripper en “Vengeance”: siento que ambas voces resaltan los personajes en las letras y en las interpretaciones.
O.c: En canciones como “SOAB” o “Hate You, Hate Me”, la agresión y la reflexión conviven. ¿Cómo trabajás ese equilibrio y qué lugar tiene la introspección dentro de una música tan visceral?
D.E: Recuerdo que Andy y yo inventamos esos títulos como títulos de trabajo mientras componíamos la música. Todavía no teníamos letras y esos títulos parecían encajar con la música; ¡así de poderosa era la música!
Así que me gusta cuando la fuerza de la música es tan grande que inspira a las letras a seguir el mismo tema, como si la música hubiera escrito la letra por nosotros a partir del poder de los riffs.
O.c: “Ghosts” nació de un simple riff de calentamiento. ¿Qué te hizo sentir que ese fragmento tenía suficiente peso para convertirse en una pieza instrumental central del álbum?
D.E: En Vacation, el bajo tomó el centro de la escena en “Hercules”, que era un riff de calentamiento que estaba tocando mientras ajustaba el tono del bajo en el estudio para grabar “Sharpen the Sword”. Estaba tocando el riff y le pedí al ingeniero John que pusiera un click y lo grabara de inmediato antes de que lo olvidara, ¡y BAM! Ahí estaba… eso se convirtió en la canción, con Andy agregando guitarras como ambientación después.
Lo mismo con “Ghosts”: esta vez le dije a Andy que él debía tomar el centro y desarrollar ese riff en una canción, y lo hizo. Así que es un buen contraste entre los dos álbumes y le da ese protagonismo a Andy esta vez.
O.C: La canción de apertura habla de resistencia, unidad y fuerza colectiva. ¿Sentís que Unbreakable también funciona como una declaración de identidad para el proyecto Ellefson–Soto y para tu etapa actual como músico?
D.E: Sí, ¡100%! Creo que aborda por lo que hemos pasado en la vida (especialmente yo en ese momento) y deja en claro que ganamos juntos. Es sin duda una declaración de misión que define el álbum, especialmente cuando luego entramos en temas como “Snakes & Bastards”, que creo que son bastante autoexplicativos.
O.c: Para cerrar: venís a Argentina con tu show Added to Basstory. ¿Qué puede esperar el público y qué podés adelantarnos sobre esa experiencia?
D.E: Como dice el título, es la historia de mi carrera musical contada a través de mi bajo. Habrá algunas canciones solistas, covers favoritos de los fans y, por supuesto, un viaje por mi memoria Megadeth. Está diseñado para resumir y celebrar mis más de 40 años de carrera como artista. ¡Creo que a los fans les va a gustar!