El 8 de enero de 2026, No Te Va Gustar presentó su duodécimo álbum de estudio, Florece en el Caos. El título no es casual: la banda atravesaba la mudanza de su histórico estudio Elefante Blanco, un proceso que generó incertidumbre y desorden, pero que terminó impregnando al disco de una energía distinta. Emiliano Brancciari lo definió como “un disco difícil de hacer, pero muy honesto”, una frase que resume el espíritu de este trabajo.
El disco fue producido por Nico Cotton, uno de los nombres más influyentes de la escena musical argentina, y grabado junto a Carlos Imperatori en Montevideo. La apuesta fue clara: un sonido más áspero, filoso y firme, que se distancia de la suavidad melódica de trabajos anteriores, pero sin perder la identidad de NTVG. La banda buscó reinventarse, explorando texturas más crudas y directas, con guitarras potentes y una base rítmica que transmite urgencia.
Letras y temáticas
Las canciones dialogan con el presente: hablan de crisis, incertidumbre y resistencia, pero también de esperanza. El concepto de “florecer en el caos” funciona como metáfora de la capacidad de la cultura y de las personas para reinventarse en tiempos difíciles. En ese sentido, el disco se inscribe en la tradición de NTVG de combinar lo íntimo con lo social, lo personal con lo colectivo.
Los singles “En Llamas” y “Todo Mal” (este último junto a Ciro Martínez) marcaron el tono del álbum: visceralidad, potencia eléctrica y un costado más rockero. La colaboración con Ciro refuerza la conexión de NTVG con el rock argentino y aporta un matiz de complicidad generacional.
A más de 30 años de su formación, No Te Va Gustar demuestra que sigue inquieto, dispuesto a arriesgar y a dialogar con los tiempos que corren. El disco no es solo un producto: es una declaración de principios sobre cómo enfrentar la incertidumbre con creatividad.
Halcones y Payasos
La canción abre con un tono de denuncia: “Han pasado cosas y esto es un montón / Quiero que me expliques este papelón”. La metáfora del “pajarito convertido en halcón” expone cómo alguien aparentemente débil se transforma en figura opresiva, capaz de instalar su “cuartel” en las oficinas y someter a quienes antes lo recibieron.
El uso de imágenes animales y domésticas refuerza la idea de invasión y abuso de poder. Las “banderas en los balcones” evocan identidad y resistencia frente a intentos de borrarlas, mientras la frase “Esto yo ya lo vi” recuerda ciclos históricos de traición y sometimiento. El cierre, con “Los veremos huir, volverán a escapar”, proyecta esperanza: los traidores no logran sostener su poder.
Un himno de memoria y resistencia que se inscribe en la tradición latinoamericana de denuncia política.
La Noche de Ayer
La letra está marcada por la ausencia: “Busco en mi interior la noche de ayer y no encuentro nada”. La “foto ajada” y la “culpa de ser” guardada en un cajón son símbolos de memoria que todavía persisten.
El corazón aparece como eje simbólico: “Dejo el corazón para no creer que se terminó / Y siento que hoy puede florecer”. La canción oscila entre el dolor y la esperanza, entre los fantasmas que ahogan y la convicción de que lo vivido sigue teniendo valor. La frase “Lo que hay para vos no es nada / Para mí es el mundo” revela la distancia entre cómo se percibe una experiencia desde afuera y cómo se vive desde adentro. La evocación de la niñez aporta nostalgia y deseo de recuperar la inocencia perdida, como contraste con el presente roto.
En Mil Pedazos
El inicio transmite agotamiento: “Ha llegado abril, yo deseando que termine mi año”. La canción describe una relación marcada por discusiones repetidas y la imposibilidad de poner fin al conflicto. El estribillo, “¿Vos quién te creés que sos?”, funciona como grito de dignidad frente al maltrato.
El corazón “estallado en mil pedazos” es el símbolo central: vulnerabilidad expuesta, daño acumulado y necesidad de reconstrucción. La aparición de los “demonios” introduce un plano psicológico, una lucha interna contra heridas persistentes. La frase “el juego ha terminado” marca un quiebre, la decisión de poner límites y recuperar la voz propia.
Una canción de resistencia emocional que denuncia el abuso y afirma la necesidad de reconstrucción.
En Llamas
El narrador admite fragilidad: “Puedo hasta admitir que ya no soy tan especial / Que algo se rompió”. Mientras el estribillo introduce la imagen central: “Hay una canción que sigue sonando / Y que me deja el corazón en llamas”. La música aparece como espejo, recordatorio constante de lo que arde por dentro.
La letra plantea la necesidad de cambio: “Tengo que ceder como lo hice siempre, pero no retroceder al mismo lugar”. Es un llamado a aprender de los errores y transformar la relación.
La metáfora “No todos los perros odian las tormentas” sugiere que la adversidad puede ser fuente de fuerza. El cierre reafirma la imposibilidad del olvido: aunque duela, el vínculo persiste.
Un relato de amor persistente, marcado por el dolor y la imposibilidad de olvidar.
Si el mar me ve
La canción funciona como confesión íntima: “Desde ayer no he dejado de pensar en lo que pueda suceder si estuvieras acá”. La “arena” simboliza lo efímero y lo perdido, un lugar donde quedó una parte del yo que espera ser recuperada.
El mar aparece como eje poético : “Esta vez no puedo dejar de mirar el mar” se repite como estribillo que no es solo paisaje, sino espejo y testigo de un interlocutor que devuelve preguntas sobre la propia existencia.
El tono oscila entre melancolía y celebración: se reconoce la distancia, pero también la posibilidad de que el mar devuelva una mirada y el encuentro fugaz tenga valor transformador.
Un relato de nostalgia luminosa, donde la ausencia se convierte en contemplación y el mar en símbolo de conexión.
Todo mal (feat. Ciro Martínez)
La letra retrata desencanto y confrontación: “No querés hablar con nadie que te pueda enfrentar / Todo está tan mal, pero mal, mal, mal”. La repetición intensifica la crisis y señala la responsabilidad compartida: “Hoy lo pagas vos, lo paga ella, lo paga él y lo pago yo”.
El estribillo, “Te vas, llegás, ¿a quién le va a importar?”, funciona como mantra de indiferencia. La frase “Mucho menos a mí” marca un quiebre: el narrador se distancia y expone la futilidad de los movimientos del otro.
La ironía aparece en “Qué curioso, no tenías nada y lo querías todo”, crítica a la ambición desmedida. El cierre advierte: la paciencia se agotará y todo explotará.
La participación de Ciro Martínez refuerza el carácter confrontativo y le da aire de himno compartido.
Un relato de desencanto político y social, donde la indiferencia se convierte en resistencia.
No te queden marcas
La canción habla sobre la vulnerabilidad: “Te vi llorar en el balcón de mi casa”. El narrador intenta consolar: “Yo te quisiera curar y que no te queden marcas”.
El tema central es la empatía frente al dolor ajeno, pero también la impotencia de no poder borrar las heridas. La falta de paciencia aparece como límite: la ayuda es posible, pero difícil de sostener.
La urgencia se expresa en “Un trago más y te lo diré en la cara”, revelando la tensión entre silencio y confesión inevitable. La repetición del deseo de curar refuerza la idea de acompañamiento frustrado, mientras la frase “mañana ya estarás lejos” introduce el tiempo como alivio pasajero.
Una vida más
La canción abre con espera ansiosa: “Horas pendiente de esa llamada”. Esa tensión inicial se transforma en reflexión sobre la vida y la muerte, donde la vulnerabilidad se enfrenta con la voluntad de resistencia.
El estribillo concentra el mensaje: “Me queda una vida más y la suerte de poner el pecho a lo que reste por venir”. Es una declaración de resiliencia, de enfrentar lo que venga con valentía, aun reconociendo la inevitabilidad de la muerte.
La segunda parte introduce desconcierto: “Tengo la mente y el cuerpo en pausa”. El narrador admite el impacto de lo inesperado, pero agradece la empatía: “Yo te agradezco por preguntar”. La canción invita a reflexionar sobre la necesidad de enfrentar lo que duele: “Hay que encararlo, hay que limpiar”.
No somos nosotros
La letra expone la fragilidad de un vínculo entre amistad, amor y pérdida. Desde el inicio, el narrador pide definición: “Decime qué hago con vos si soy tu amigo / Dejalo en claro por dios, te lo pido”.
El estribillo muestra dependencia emocional: Si vos te vas no tengo incentivos / Si te vas no siento los latidos. La presencia del otro es vital, y su ausencia deja vacío. La segunda parte reconoce errores y heridas: Yo hice las cosas muy mal y de a poco fui pagando / Vos juraste perdonar pero se fue borrando.
El verso “Conozco el brillo de tus ojos” aporta intimidad y memoria compartida, mientras la frase “Si no escribo, no escribís / Si no llamo, no venís / Y eso no somos nosotros marca el deterioro de la comunicación y la transformación de la relación en algo ajeno a lo que solía ser.
Florece en el Caos es un disco que combina denuncia política, resistencia emocional y contemplación existencial. Cada canción aporta una pieza a la narrativa de un álbum que habla de traición, desgaste, memoria y esperanza. A más de tres décadas de su formación, NTVG reafirma su vigencia con un trabajo honesto y arriesgado, que convierte el caos en motor creativo y se inscribe en la tradición latinoamericana de usar la música como espacio de resistencia y reafirmación colectiva
