En un año marcado por sombras y contradicciones, Emmanuel Horvilleur eligió transformar la oscuridad en estilo. Mi Año Gótico, presentado en noviembre de 2025, no es solo un disco: es un manifiesto sonoro que convierte la melancolía en elegancia y lo cotidiano en relato urbano. Con colaboraciones que expanden su universo creativo y una estética que oscila entre lo íntimo y lo experimental, el álbum se instala como uno de los lanzamientos más sofisticados de la música latinoamericana contemporáneo.
El músico argentino Emmanuel Horvilleur presentó en noviembre de 2025 su nuevo álbum, Mi Año Gótico, un trabajo que confirma su capacidad de reinventarse sin perder autenticidad. Con una estética cuidada y colaboraciones que expanden su universo creativo, el disco se instala como uno de los lanzamientos más sofisticados del año en la escena latinoamericana.
El concepto de “año gótico” sugiere un tránsito por lo oscuro, pero Horvilleur lo convierte en un espacio de luminosidad y estilo. El álbum funciona como manifiesto estético: un cruce entre lo íntimo y lo experimental, donde la melancolía se transforma en elegancia sonora.
Horvilleur reafirma su lugar como narrador urbano y sofisticado, capaz de convertir lo cotidiano en relato sonoro. Su propuesta se siente como síntesis de carrera: desde la frescura pop de sus inicios hasta la madurez experimental actual.
Las canciones:
Supersuave: La canción se mueve entre la nostalgia amorosa y la fantasía escapista. El yo lírico oscila entre la herida de un desencuentro (“entraste de la mano con alguien y ni se te ocurrió saludarme”) y la búsqueda de un recurso mágico para superar la soledad (“yo tengo un talismán para darte”). Mientras que la luna aparece como símbolo de lo inalcanzable y lo enigmático.
Elástico: el amor como abismo repetido. La canción condensa su estilo confesional y urbano, pero con un giro hacia la circularidad del amor y el desencuentro. La canción se convierte en una metáfora de las segundas oportunidades, de los vínculos que se estiran más allá de lo razonable, y de la fragilidad que se esconde detrás de cada intento de recomenzar.
En la moto: En julio de 2025, Emmanuel Horvilleur sorprendió con En la moto, un single que anticipó su álbum Mi Año Gótico. La colaboración con Julián Kartun, líder de El Kuelgue, abrió un espacio de frescura y complicidad artística que se traduce en una canción de groove nocturno, estética urbana y relato íntimo.
El videoclip refuerza la narrativa: lluvia, pizza y un paseo nocturno en moto por Buenos Aires. La moto se convierte en metáfora de viaje compartido, de escape y de amistad, mientras la ciudad funciona como telón de fondo de una historia que mezcla lo cotidiano con lo poético.. La canción dialoga con la tradición del pop argentino, pero con un aire fresco que la instala como uno de los momentos más memorables del disco.
Tu cara de culo, un tema que se convirtió rápidamente en uno de los más comentados por su título provocador y su estética desprejuiciada. La canción confirma la capacidad del artista para transformar lo cotidiano y lo vulgar en relato sonoro sofisticado, jugando con la ironía y el humor como recursos narrativos.
Tu cara de culo es un ejemplo de cómo Horvilleur logra convertir lo vulgar en arte pop. La canción aporta frescura y ligereza dentro de Mi Año Gótico, equilibrando las capas más melancólicas del disco. Es un gesto de libertad creativa que reafirma su lugar como narrador urbano capaz de hacer del humor y la ironía un lenguaje musical.
Caetano junto a Fito Páez, es un homenaje sonoro y poético a Caetano Veloso, ícono de la música brasileña y del movimiento tropicalista. La canción se instala como uno de los momentos más significativos de Mi Año Gótico. Horvilleur y Páez logran transformar la admiración en relato sonoro, cruzando generaciones y estilos. La canción no solo celebra a Veloso, sino que reafirma la importancia de los puentes culturales entre Argentina y Brasil.
En Ya es tarde, Emmanuel Horvilleur despliega un clima íntimo y melancólico donde la lluvia, la soledad y los fantasmas emocionales se convierten en protagonistas. Con un lenguaje que mezcla lo poético y lo cotidiano —“un angelito robó mi corazón y lo abandonó en el infierno”— la canción explora las obsesiones del amor, el deseo y el fin del mundo desde una mirada confesional y contemporánea. Su repetición insistente de “ya es tarde” funciona como estribillo existencial, reforzando la tensión entre lo inevitable y lo inesperado, y consolidando el tono gótico y sofisticado del álbum
En Santo Domingo, Emmanuel Horvilleur se une a Ale Sergi y Javiera Mena para crear un tema hipnótico y espiritual, donde la melancolía se mezcla con la celebración. La canción despliega un clima envolvente, con frases que sugieren exceso y vulnerabilidad —“No debí mezclar tristeza y champagne”— y un pulso pop que se abre hacia lo coral. El resultado es un viaje sonoro que convierte lo sombrío en luminoso, reafirmando el espíritu gótico y sofisticado del álbum.
En Te quise enamorar, Emmanuel Horvilleur despliega un relato de deseo y desencuentro, donde la confesión íntima se convierte en un juego de vulnerabilidad y distancia. La canción combina un pulso pop elegante con imágenes que oscilan entre la ternura y la ironía, reafirmando la estética gótica del álbum: transformar lo sombrío en un espacio de belleza y sofisticación. Con su tono confesional y melódico, el tema se inscribe como una de las postales más directas del universo emocional que Horvilleur construye en este trabajo.
Mi Año Gótico confirma la vigencia de Horvilleur como uno de los narradores más lúcidos de la escena argentina. Su capacidad de reinventarse sin perder autenticidad lo posiciona en un lugar único: el de un artista que sabe dialogar con la tradición del pop, pero también abrir caminos hacia nuevas sensibilidades. En tiempos oscuros, Horvilleur ofrece un álbum que ilumina, que celebra la vulnerabilidad y que reafirma la música como espacio de resistencia estética.