Este 28 de noviembre, Rumbo Tumba regresa a Córdoba para presentar Cordillera Latiendo en Bela, en el marco del Festi Yunga, acompañado por la artista argentina radicada en Francia Natalia Doco. El concierto marca un esperado regreso a la provincia, donde Rumbo Tumba mantiene lazos profundos con músicos locales como Los Toch y Delia Monthana, quienes también participan en su último trabajo.
Rumbo Tumba, el proyecto solista de Facundo Salgado, lleva más de una década explorando los límites de la música instrumental latinoamericana. Con un sonido que fusiona raíces folclóricas, experimentación acústica y paisajes naturales, Rumbo Tumba se ha convertido en una referencia de la nueva música de raíz, capaz de conectar tanto con públicos locales como internacionales. Su obra, que incluye discos como Río Adentro, Madera Sur, Circular en Vivo y el reciente Cordillera Latiendo, se caracteriza por una búsqueda constante: transmitir emociones y territorios sin necesidad de palabras, a través de instrumentos como el ronroco eléctrico, el bombo legüero y el charango.
Recorremos junto a Facu el proceso creativo detrás de Cordillera Latiendo, las colaboraciones que lo atraviesan, su relación con la música instrumental y su manera de entender el folclore como un territorio vivo, en constante movimiento.
Otra canción: Cómo estás preparando tu regreso a córdoba el 28, está vez e Bela..
Facu: Está vez también toca Natalia Doco, otra artista argentina que está radicada en Francia. Yo estaba buscando presentar mi disco y se armó como: “Bueno, vamos a hacerla todos juntos”. Pero el Pez estaba con su agenda híperexplotada. Entonces, entre Penny y el enano dijeron: “hagámosla en otro lado”. Y de ahí surge que va a ser como el Festi Yunga, que siempre lo hace el enano en el Pez, con el apoyo de la productora de Penny, pero esta vez en Bela.
O.c: vas a estar con Natalia. ¿Ya la conocías?
Facu: Conocía su nombre, pero no conocía tanto su obra. Justo nos pusimos a hablar y dijimos: “Qué bueno que vamos a compartir”. Porque iba a venir para acá, le dije: “Cualquier cosa que necesites, chiflame”. Como artistas independientes, siempre viajando. Habíamos cruzado un par de mensajes por Instagram. Y después pintó está fecha.
O.c: Me acuerdo de que te entrevisté en 2023, que estabas encerrado en Buenos Aires. Desde ese momento hasta hoy, ¿qué ha pasado? Me imagino que volviste a viajar, a dar vueltas por el mundo. En ese momento me decías que estabas descansando un poco, pero querías volver a eso.
Facu: Fue cuando estaba con el disco anterior, Río Adentro. La presentación fue en salas con capacidad ultralimitada. Me acuerdo de que había capacidad para doscientas personas, pero entraban setenta y cinco. Era todo por el distanciamiento. No me acuerdo cuándo volvimos a las pistas post-COVID. Después de estar dos años encerrado haciendo ese disco, fue muy para adentro. Estuve dos años armando giras que no paraban de cancelarse. Cuando se abrió todo, tenía cuatro giras canceladas que de repente se habilitaron y me explotó el almanaque. Estuvo increíble, empecé a girar sin parar.
Los años que siguieron a la pandemia estuve por todos lados, en todos los continentes. Hasta que llegó punto que me quemé un poco, porque no paraba. Y ahí dije: “No puede ser que logre armar estas giras y no logre rescatarme un mes”. Para hacer musiquita, para estar tranquilo, para cocinarme, para cuidarme un poco. Y así empecé a gestionarme un mes de descaso entre giras. Siempre me iba pegadito a la montaña a componer el disco nuevo. Pero sí, la verdad que giré muchísimo: África, Asia, Medio Oriente, Australia, dos meses en Estados Unidos… una locura.

Oc: Entre medio grabaste un disco en vivo el año pasado, Circular en Vivo, si no me equivoco.
Facu: Sí, fue una experiencia hermosa. Después de la pandemia, este ciclo que hice durante tantos años se llamaba Cable Tierra. Llegaron los diez años de Rumbo Tumba, y me animé a hacer unos shows más grandes, yo solo. Y se empezaron a llenar. Me gustaba mucho representar eso que hago en mis videos, que no son videoclips, sino esos donde estoy tocando, como más tipo livincito. Y dijimos: “¿Y si hacemos un recital así en este teatro histórico, con unas plantas?” Estuvo buenísimo y salió un disco de eso. Pero me di cuenta de que la gente estaba re manija. Si estás tocando y está todo lleno de sillas, llega un momento que se paran todos. Yo quería armar el modo teatro, y estuvo bueno, pero duró hasta la mitad del show. Después se iban parando, con una birra, bailando. Fue una gran experiencia haberlo hecho.
O.c: Tu música es un poco eso: empezás sentado y te das cuenta de que es para bailarla.
Facu: Depende. A veces funciona. Siento que llega un momento del concierto, porque empieza que ya se manijea. Va mucha gente con ganas de bailar, lo cual me parece hermoso.
O.c: De Río Adentro, de Circular en Vivo, a Cordillera Latiendo, me parece que hay un cambio. No sé si menos electrónico, pero está muy presente el folklore, lo nativo. ¿Fue adrede? ¿Cómo fue el proceso entre esos tres discos?
Facu: Circular es un disco en vivo en el que toco varias de mis obras de los discos anteriores, pero versión en vivo. Entonces, es parte de lo mismo. Rumbo Tumba más que nada es como una sucesión de discos, como una investigación personal que siempre trato de llevar un poquito más allá. En esa investigación siempre trato de conectar más con el folklore. A veces me sale de un modo, a veces de otro. En este disco, que lo compuse en la Patagonia, siempre pegado a la cordillera, me llevé todos los instrumentos y me salió algo muy tierra. Con muchos ritmos, mucho seis por ocho. Saqué elementos que usaba antes, que lo llevaban más a una cuestión más latina, pero del norte de Latinoamérica. En este disco, por ejemplo, para la percusión solo hay un bombo legüero, y nada más. Antes tenía conga, bongós.
O.c: En el disco hay tres invitados. Uno es Santiago Andersen, los Toch y Delia Monthana. ¿Cómo se dieron esas invitaciones?
Facu: A los Toch los conozco desde el dos mil once o dos mil trece, por ahí. Los Toch tipo dos mil quince, dos mil dieciséis cuando yo hacía este ciclo que se llamaba Cable Tierra, los traía a tocar acá, porque soy fan de los Toch.
O.c: Nunca los pensé juntos, digamos. De hecho, cuando vi la invitación me sorprendió. Lindo tema el que hacen juntos.
Facu: Yo siempre que fui a Córdodba trabaje con el enano y toque en favela o en el pez porque el Paio y los pibes y contactaron con ellos. Siempre que llegaba a Córdoba era por medio de los Toch. También con gente de Villa María, los pibes de Madre Chicha.
O,c: ¿Y cómo surgió la colaboración?
Facu: Siempre quise hacer un tema con los Toch, pero nunca encontraba el momento o cómo meterlo en un disco mío. Me gusta armar los discos bien conceptuales. Y este, que era de la montaña, empecé a flashear: “Tiene que haber un tema para Toch”, porque para mí los Toch son muy montaña, muy sierra. Tienen muchos temas andinos. Pero era como una herejía hacer un tema de los Toch instrumental, porque sus voces son espectaculares. Entonces les propuse: “¿Les copa un tema instrumental? Yo quiero que se escuche Toch, pero la parte instrumental.
O.c: Y lo lograron…
Facu: Empecé a pensar en elementos muy representativos de Toch: el bandoneón, el Paioo tocando la guitarra, que siempre es una cosa increíble. Y creo que logramos una buena fusión del sonido Toch y Rumbo Tumba en esa canción.
Lo grabamos en Islandia con el Seba Palacios.
O.c: Debo admitir que cuando puse esa canción, esperaba la voz. Dije: “¿Van a cantar?” Y nunca aparecía. Y me encantó igual fue coo sacarlos de lo que uno espera…
Facu: sí, estuvo buenísimo. Se re coparon. Principalmente, siempre que hago una colaboración es con amigos. Por ejemplo, están los Toch, con quienes vengo compartiendo hace mucho. Está Santi del Plan de la Mariposa. Si bien el Plan es una banda gigante hoy día, yo vengo tocando con ellos desde el dos mil doce, por una birra y un pancho en la playa de Necochea. Tocábamos en lugares para cincuenta personas. Y al mismo tiempo, vengo compartiendo con ellos todos los años. Santi, Cami o varios de los pibes siempre participan como invitados. Somos amigos. Entonces, invitar a Santi también era algo hermoso.
Facu: ¿Y Delia Monthana?
Facu: Delia canta un tema que estaba dando vueltas hace muchos años. Ella me había mandado una melodía. Sentí que ese tema entraba en este disco más folclórico. Lo arreglé todo, y le dije: “quiero que entre en el disco nuevo”. Me dice: “Bueno, dale, estoy acá en Traslasierra”. Entonces le dije: “Bueno, dale, me voy para allá”.
El Paio me conectó con Andrés Albornoz que tiene un estudio. Es un disco que está muy conectado con Córdoba este disco. Llegué la grabe a Delia , fuimos a caminar por el río y me tomé un bondi a córdoba capital para Grabar con los Toch- De ahí pase a tomarme un vino con el Enano y me volví, y ahora vamos a volver cantando…
O.c: La canción Cordillera Latiendo me recuerda a algunos discos de Jaime Torres. ¿Hay un concepto alrededor de la Cordillera?
Facu: Casi todos mis discos los compongo inspirado en la naturaleza. Me interesa más un paisaje del territorio que una esquina urbana. Aunque viví mucho en ciudades, siempre me inspiró el río de mi pueblo, el Paraná. En mis viajes me pego a la montaña, que es el lugar donde más me gusta estar. La Cordillera me parece algo muy piola, porque es la columna vertebral de América del Sur. Nombrarla era expandir el territorio de mis discos, que antes eran más localistas, y abarcar algo mayor.
O.c: En tus viajes por el exterior, ¿hay algo de eso en la producción sonora? Porque el disco, aunque es folclórico, tiene tintes de otros países, un aire trotamundo.
Facu: Siempre trato de inspirarme acá, pero experimento mucho. Este disco tiene particularidades: trabajé con Luthiers, usé un bombo legüero, y también un ronroco eléctrico con efectos psicodélicos, casi como una guitarra trémolo de Pink Floyd. Juego con esas cosas, pero mi intención es que suene a folclore sudamericano. Creo que este disco suena más a folclore latinoamericano que los anteriores, más folclórico en algún sentido.
O.c: ¿Cómo se relaciona con tus discos anteriores? ¿Creés que hay una evolución, un concepto que va girando?
Facu:
Siento que este es el disco en el que más rompí con lo anterior. Madera Sur y Río Adentro están muy conectados entre sí, mientras que este rompe un poco con esa línea. No es una ruptura trascendental, pero sí me animé a desarmar cosas y armar nuevas.
O.c: ¿Sentís que seguís la escuela de Jaime Torres, con ese folclore electrónico y no tan purista?
Facu: No me pondría en esa escuela porque nunca estudié folclore de manera académica. Jaime es uno de los máximos exponentes del folclore andino en la historia. Para mí es un artista inmenso, junto con Horacio Durán, Cavoury otros de Bolivia y Perú. Lo admiro profundamente, igual que a Paco de Lucía. Son tradicionalistas, pero también rupturistas, y eso me encanta. Creo que el folclore, para seguir existiendo, tiene que moverse y transformarse, como todo lo demás.
Perfecto, Mauro. Te lo ordeno en formato pregunta y respuesta para que quede claro y usable como entrevista:
O.c: Recién me nombrabas el show en el que la gente empezó sentada y terminó bailando. Creo que este disco, aunque tiene algo del baile, es más tranquilo, más introspectivo, como un volver a la tierra. ¿Lo ves así? ¿Fue adrede esa idea, ese camino?
Facu: No es que piense antes de hacer música, empieza a aparecer y después veo cómo se van uniendo las cosas. Estuve un par de meses caminando por bosques, lagos, montañas, siempre con el ronroco, compuse todo con ese instrumento. Eran temas solo con ronroco, hasta que empecé a armar el concepto de La Cordillera y su vida. Llegué al nombre Cordillera Latiendo, y después sumé un legüero.
En la presentación oficial en Buenos Aires, en Niceto, toqué los temas nuevos con cuerdas orquestales y arreglos. La primera mitad del show fue más viajera, introspectiva, para escuchar. Después aparecieron los temas más viejos y terminó con la gente bailando. Me gusta proponer esa mezcla: lo introspectivo y lo festivo, y este disco refleja justamente eso.
O.c: Hay dos temas que me gustaron mucho: El llamado de la montaña y Canto fuego. ¿En qué momentos nacen? Me parecieron muy significativos dentro del disco, casi como si completaran o cerraran la estructura.
Facu: El llamado de la montaña lo tenía armado y era bastante andino. Cuando lo escuché pensé que estaba buenísimo para sumar a los Toch, con arreglos similares al tema Cóndor.
Canto fuego nació de un audio de WhatsApp que me mandó mi amiga Delia, una artista tremenda. Lo transformé en una zamba. El tema habla de cuidar el territorio, porque justo en ese momento se estaba quemando Traslasierra y la Patagonia. Es la única canción con letra del disco, y funciona como plegaria para que los pueblos se unan en defensa de la tierra. Por eso me pareció ideal para cerrar el álbum: conecta directamente con el concepto de Cordillera latiendo.
O.c: A pesar de ser un disco instrumental tiene un mensaje fuerte para dar…
Facu: Para mí hacer música instrumental es un mensaje tremendo. Aunque no sea el lenguaje hegemónico, porque lo hegemónico es la palabra, yo milito la música instrumental desde hace 20 años. En un mundo donde todo el tiempo alguien te dice cómo hacer las cosas, me gusta que el arte no baje línea, sino que te invite a conectarte con vos mismo. Que Cada oyente arme su propio viaje emocional.
Además, el mensaje también está en cómo se lleva a cabo el proyecto. El disco tiene un cortometraje conceptual: una flecha que late se eleva hacia la montaña y un viajero la sigue. Ese viajero no tiene cara, porque en su rostro aparece el territorio que recorre. Es una obra abstracta, que busca que cada persona se arme su propia película, tanto con la música como con lo visual.
O.c: Entonces, ¿el disco invita a conectar con la naturaleza y el territorio, pero sin dar un mensaje explícito?
Facu: Exacto. Es una invitación a conectarte con la cordillera, con la naturaleza, pero también con vos mismo. No hace falta estar en la montaña para escuchar el disco. La música instrumental transmite sensaciones: momentos emotivos, festivos, introspectivos. Es un desafío enorme, pero me encanta. Y sucede: en los recitales la gente se emociona, se conecta, y cada uno flashea algo distinto. Eso es lo más hermoso.
O.c: Tuviste giras por el mundo. ¿Cómo fue la aceptación de este disco en el exterior?
Facu: Este disco recién está saliendo, pero en todos lados hay gente que conoce mi música. Este año estuve en Indonesia, Australia, Turquía, Europa y Estados Unidos. En Nueva York hice un show un sábado a la noche y pensé que no iba a ir nadie, pero se llenó con 150 personas que conocían mi música.
Es increíble que, siendo independiente y haciendo música instrumental experimental, suceda esto tan lejos de casa. No apunta al mainstream ni a lo popular, pero igual conecta. Estoy súper agradecido y feliz.
O.c: ¿Creés que la música instrumental, ayuda más a que te escuchen en otros donde el mensaje no depende del idioma?
Facu: La música instrumental es mucho más difícil que la cantada. Moverse con ella es 100% más arduo, porque en un festival no importa en qué idioma cantes, siempre hay un estribillo o una letra que se queda. En cambio, lo instrumental exige más al público y al programador. Sin embargo, en los últimos años empezó a ganar espacio en escuchas y plataformas. Para mí el desafío es captar la atención sin usar la voz, que es una herramienta tan poderosa.
O.c: El show del 28 en Córdoba. ¿Cómo va a ser? ¿Venís solo o con banda?
Facu: Voy solo. Voy a tocar temas nuevos y también los de siempre. Hace tres años que no toco en Córdoba y me escriben mucho preguntando cuándo voy a volver. Amo Córdoba, tengo muchos amigos. Esta vez me quedo varios días, del jueves al martes, para disfrutar, compartir un asado, ir al río, estar más tranquilo. Estoy muy contento de volver.
O.c: pata terminar. ¿Qué te espera después de este concierto? ¿Cuáles son las próximas presentaciones y proyectos?
Facu: Ya estoy bastante quemado porque estuve seis meses de gira: Asia, Australia, Europa, Medio Oriente y dos meses en Estados Unidos. Ahora presenté en Buenos Aires, hago Córdoba el 28, Rosario el 6, y después una mini gira en Ciudad de México y Guatemala en diciembre. Vuelvo el 22 de diciembre y freno hasta febrero. Esos meses me los tomo para ir a la montaña, descansar y componer. Amo la gira, pero también necesito esa sensación de hogar, de estar quieto, y de reconectar.