Estación sur y la poética del otoño

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En Las hojas sueñan ser árbol, el nuevo álbum de Estación Sur dúo compuesto por Tomás Aga y Gianella Pascal. El dúo respira el pulso del otoño y convierte cada canción en territorio emocional. Inspirado en un verso del poeta Jorge E. Curinao, el disco construye una geografía íntima donde el cuerpo, el paisaje y la memoria dialogan a través del sonido.

Desde la elección visual de la tapa hasta las metáforas que cruzan los elementos naturales con los vínculos afectivos, la obra propone una estética cálida y melancólica que interpela lo cotidiano desde la introspección. Lo críptico, la fuerza de lo geográfico y la huella del agua como memoria forman parte de una narrativa que se despliega a lo largo de Las Hojas sueñan ser árbol.

En esta entrevista con Estación Sur, recorremos las capas que componen el álbum: sus inspiraciones literarias, la dimensión política de lo poético y las decisiones artísticas que confluyen en un trabajo que no busca respuestas, sino preguntas profundas.

Otra Canción: La estética de tapa del disco tiene una impronta otoñal, casi melancólica, que parece resonar también en la música: ¿cuál es el mensaje detrás de esa elección visual y sonora?

Nos pareció importante tomar los elementos estéticos de la sonoridad que logramos producir una vez finalizamos todas las canciones del álbum, teniendo en cuenta que lo pensamos posicionados en esta estación del año en particular: el otoño. Dado que en nuestro primer EP retratamos el frío y la oscuridad que transmite la noche sureña, creímos que esta nueva faceta de la banda tenía que emanar una calidez visual y transmitir imágenes que generen la melancolía a la que los temas remiten, por lo que los colores anaranjados de los árboles y las hojas rojizas de los mismos pudieron ayudarnos a delimitar esta idea y hacerla algo más tangible.

O.c: El título del disco proviene del poeta Jorge E. Curinao. ¿Qué influencia tuvo su obra en este trabajo, y qué lugar ocupa la poesía en su universo creativo?

Hace unas semanas tuvimos oportunidad de charlar con Jorge sobre esto, ya que mantenemos contacto con él hace algún tiempo. Ambos leemos su poesía hace algunos años y nos hemos aferrado a sus escritos, ya que nos gusta mucho su modo de apalabrar lo que es difícil de expresar. Tomamos su obra para pensar algunas de las letras de las canciones al darles otra vuelta de rosca, pero sobre todo volvimos a sus textos para resumir el concepto general del álbum, ya que de uno de sus versos pudimos dar con el nombre del disco. Tanto Tomás como Gianella leímos mucha poesía en conjunto en el contexto post-pandémico, y si bien ahora nos abocamos más a escuchar música como medio cultural, cada tanto volvemos a los poemas como medio de inspiración. Pensamos muy necesaria la poesía y su lectura.

O.c: El disco abre con “Tiempo / Fuego”, donde los elementos naturales aparecen como fuerzas que atan y liberan. ¿Cómo imaginan el vínculo entre lo natural y lo afectivo en su obra?

Lo natural y afectivo se ve aflorado a lo largo de todo nuestro álbum, considerando que utilizamos elementos como la tierra, el fuego y en primer lugar y por sobre las demás cosas, el agua; núcleos que dan lugar a diferentes sentires, pasando desde la transformación hasta, diríamos, el ahogamiento. Buscamos conectar estos recursos con las emociones transitadas a fines de que estas se puedan visualizar de mejor manera y a su vez se acompañen con los sentidos, el tacto que los primeros producen.

O.c: En “Postales” y “Ensolado” aparece una memoria que se inunda: ¿cómo se vinculan la naturaleza, el agua y el recuerdo en sus letras?

Pensamos que la naturaleza, el agua y el recuerdo se entrelazan dibujando un paisaje donde la memoria se convierte en un caudal desbordante. El agua junto con su caudal evoca el paso del tiempo, mientras que su capacidad de cubrirlo todo simboliza la intensidad de los recuerdos, sumergiéndolos y transformándolos en presente. Así, podemos decir que la memoria que mencionamos en primer lugar se nutre por la naturaleza misma de nuestras emociones, traspasando sus orillas y dándole otro movimiento a lo vivido.

O.c: ¿Qué dimensión tiene lo geográfico en sus composiciones, y qué elementos del folklore o de la memoria colectiva atraviesan su sonoridad?

La Patagonia sigue siendo la piel misma de nuestras canciones, siempre tomamos sus escenarios para pensar tanto lo sonoro como lo lírico. La dimensión geográfica nos es ineludible debido a que evoca nuestras vivencias compartidas, por lo que con las melodías intentamos rendir homenaje desde la dulzura a la imponencia que tanto define al sur. Nuestras composiciones son un intento de traducir esa inmensa geografía en algo que pueda remontarla sonoramente.

O.c: Sus letras navegan territorios densos, a veces nostálgicos y otras combativos: ¿hay una filosofía que articule ese recorrido poético?

Quizás la filosofía que articula el recorrido poético que hemos hecho reside en la dualidad que hallamos en nuestras experiencias más recientes. Nos sumergimos en algunas contradicciones que han estado yendo y viniendo, por esto la añoranza y también las ganas de erradicarla de alguna manera. Vemos esto como una exploración constante de la memoria sin pensar el pasado como algo estático, sino entendiendo ambas de estas facetas como parte del proceso.

O.c: ¿Cómo trabajan lo críptico en sus canciones —como herramienta política, poética o emocional para nombrar lo innombrable?

En nuestros temas, lo críptico se vuelve un eje para nombrar aquello que las palabras directas no alcanzan a amarrar. Cuando los paisajes se tiñen de amarillo y el viento frío nos pega en la cara, la música / poesía se vuelve nuestro refugio en el cual acurrucar la melancolía que nos caracterizó en este último material. Lo vemos como la construcción de un espacio donde el oyente pueda proyectar junto a nosotros sus propios recuerdos y sentimientos, haciéndose parte de la narrativa y apropiándose de este mapa emocional que proponemos.

O.c: A lo largo del disco hay frases que evocan corporalidad simbólica: ¿cómo aparece el cuerpo en sus letras como paisaje poético y emocional?

En un territorio de ausencias y presencias en base a lo que ambos hemos vivido como pareja a distancia, vemos el cuerpo como el lienzo en el que plasmamos las emociones, puesto que forma parte de lo real y también guarda espacio para lo simbólico. Esto lo hemos sabido llevar a nuestras letras, partiendo de metáforas o visualizaciones a partir de los elementos naturales que ya hemos mencionado. El calor en la mirada, una cara entre las piedras, la tierra como la postal de una risa; todas formas de hacer corpóreos los paisajes a los que solemos remontarnos al escribir nuestras canciones.

O.c: Sus letras evocan paisajes urbanos cargados de emoción.. ¿cómo dialoga su música con lo cotidiano y lo urbano?

Nuestras canciones son el eco de los pasos que dimos por el sur, donde la música para nosotros dialoga con la intimidad de la distancia y lo que se dejó atrás para abrir camino a lo nuevo. La melancolía del otoño y los kilómetros, sumados al agua, la tierra y el fuego, se entrecruzan con la nostalgia de lo que hemos vivido, ahora a modo de recuerdos que aún siguen moviéndose pero que fueron capaces de transformarse en aprendizajes y anécdotas.

O.c: Hay una búsqueda de calma en sus temas, como una invitación a la introspección en medio de una sociedad que exige rapidez: ¿qué les inspira más, la urgencia de lo social o la eternidad de lo poético?

Si somos sinceros, lo vemos no tanto como una elección entre la urgencia social y la eternidad poética, sino más bien por cómo lo primero nos empuja a buscar un lugar en lo segundo. En nuestro nuevo material, encontramos en las hojas caídas del otoño y en los paisajes la inmensidad que nos obliga a bajar “un cambio”, a observar, a sentir. A transformarnos. Estas imágenes desoladas que traemos se vuelven una forma de procesar tal urgencia, de darle un sentido al paso del tiempo.

O.c: ¿Cómo se posicionan frente a la industria musical, donde a veces hay que adaptarse a ciertos cánones para sostener un proyecto artístico? ¿Cómo negocian autenticidad y supervivencia creativa?

Es cierto y somos conscientes de que existen ciertos moldes que pueden prometer visibilidad o audiencia. En nuestro caso, la negociación entre ser fieles a nuestra visión artística y la necesidad de sostener el proyecto pasa por una búsqueda de equilibrio donde no buscamos ceder (aunque a veces inevitablemente suceda porque claramente estamos en el mismo ruedo que todos), sino de encontrar la particularidad e identidad que vamos tejiendo como banda en pos de poder resonar de manera distintiva en nuestro público. Creemos que lo hemos logrado y eso es en parte lo que nos ha llevado a conectar con tanta gente en tan poco tiempo. Confiamos, a fin de cuentas, en que nuestra cualidad de ser genuinos artísticamente es un elemento súper valioso en todo este viaje.