“No pienses que nos perdiste” de Sergio Arboleya: una plegaria escrita desde el remanso

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No pienses que nos perdiste de Sergio Arboleya no es solo un libro sobre una canción; es una travesía cultural y política por los márgenes del río y de la memoria. A partir de “Oración del Remanso”, la emblemática canción de Jorge Fandermole, Arboleya construye un mapa poético que recorre la identidad profunda de los pueblos ribereños, sus silencios, sus gestos y sus duelos.

La obra no se limita a reconstruir la historia de una composición: la habita. Arboleya convierte a la canción en un refugio compartido, en una copla errante que se transmite como secreto afectivo entre quienes la escuchan. A través de relatos como el del albañil que silba sin saber que Fandermole lo oye, o el del Cristo Pescador que inspira la canción, el libro revela cómo la música popular puede dialogar con lo espiritual y lo político.

“No pienses que nos perdiste, es que la pobreza nos pone tristes” —ese verso se vuelve el corazón del libro. Arboleya lo toma como eje para pensar cómo el arte puede ser consuelo, denuncia y resistencia. Fandermole aparece como un compositor que no busca explicar, sino evocar: su poética anfibia vive entre lo cotidiano y lo mítico, entre el barro y la metáfora.

Con un estilo que entrelaza periodismo cultural, crónica poética y reflexión, Arboleya escribe con rigor y sensibilidad. Su mirada sobre el río, el oficio del pescador y la música como forma de lucha silenciosa nos recuerda que hay canciones que resisten como fueguitos, que nos reúnen y nos salvan. En tiempos donde la música masiva tiende a vaciarse de contenido, este libro recupera la canción como acto político, gesto comunitario y espacio de belleza.

Las 67 páginas de esta obra revelan el poder transformador que puede tener una canción en el entramado de la música popular. Es una lectura ágil y entretenida, pero sobre todo necesaria: nos invita a reflexionar sobre cómo una melodía puede atravesar generaciones y territorios, dejar huella en el alma colectiva y fundar una memoria compartida desde lo íntimo y lo universal.

Así como “Oración del Remanso” es una plegaria laica desde el borde del Paraná, el libro de Arboleya es su eco escrito. Una forma de seguir cantándola con palabras.