Termina un año particular. Otra Canción destaca 16 discos que nos dejaron cosas para seguir conversando.

* Sexo con modelos – Marilina Bertoldi

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Uno de los predilectos de la crítica en el 2016. Marilina Bertoldi ha grabado un disco que le permite poner su nombre en el sitial privilegiado del rock contemporáneo. Con su tercer disco en soledad, el bagaje musical de su trayectoria se reinterpreta en un modo de composición con rasgos que conjuga intimidad con explosión expresiva. A lo largo de las diez canciones que forman “Sexo con modelos” las formas de Bertoldi se ponen de manifiesto con una naturalidad extrema. No hay filtros. Todo está ahí. Rock de guitarras al frente, aires funkys, cadencia melódica, estallidos de oscuridad. La apuesta a la canción y la confianza interpretativa llevada al punto más alto de su carrera. Marilina se gana un espacio que su obra venía reclamando, con el trabajo y la constancia como factor determinante.
Obligadas para el playlist: “Cosas dulces“; “Enterrate“; “Y deshacer”.

* La salvación de Sólo y Juan – Los Fabulosos Cadillacs

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No deja de ser sorpresivo el accionar en la intermitente vida de los Cadillacs. El último disco con canciones originales había sido editado en 1999. Después de “La Marcha del golazo solitario” nada nuevo había surgido de cada una de sus reuniones, sólo reintepretaciones de su propia obra y alguna que otra participación especial en discos y eventos. Lo cierto es que, aunque no parezca cuando uno observa las obras por separado, la unión entre Vicentico y Flavio sigue siendo un cóctel que genera explosiones en grandes dimensiones. Una opera rock en tiempos del playlist reconstruido por el escuche entendido sólo en su función de consumidor pasivo era una jugada arriesgada que Los Fabulosos Cadillacs en su versión 2016 sortearon con maestría.  La historia de dos hermanos huérfanos que transitan los caminos que la vida les depara en suerte da lugar a climas y personajes que se suceden a lo largo de un conjunto de canciones que vuelven a poner en escena algunos elementos que hicieron la banda un hito en la historia de la música continental. Pero los actualiza sin concesiones para nostalgiosos. Aunque, el que quiera linkear, puede hacer dulce. Sólo en el tema que parece el vertebral de toda esta historia, “La Tormenta”, los elementos que se identifican alcanzan para cruzar la parte más recordada de los cadillacs históricos. Pero, como corresponde a una historia que va cruzando por diferentes situaciones y climax narrativos, los tiempos van y vienen de la euforia a la oscuridad y del llanto íntimo en clave folk bucólico al agite acelerado de sintonía latinoamericanista.  “La música salvará al mundo”, afirman. Hay argumentos.
Obligadas para el playlist: “La tormenta“; “Navidad“; “Los olvidados”.

* El manto de la especie – Hijo de la Tormenta

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Cuando aparecen un disco como “El manto de la especie” los escuchadores de discos nos damos cuenta que las posibilidades de redifinir aquellas cosas que supieron emocionarnos se manifiestan en forma infinita. Primero lo fácil, lo simple, lo obvio. Hijo de la Tormenta concentra su propuesta en un diálogo constante con la psicodelia del hard rock progresivo que en la Argentina se manifestó durante la década de los años setenta. Hay un trabajo destacadísimo en ese cometido. Verlos en vivo es, básicamente, una experiencia con puntos emotivos muy altos para los amantes de esos tiempos. Pero, en lo que concierne puntualmente a el disco aparecido a comienzos del 2016, hay una convicción de futuro que aleja a la obra del sector en que los nostalgiosos de las bateas quisieran encapsular al trío. Hay una apuesta poética que se afirma sobre formas actuales con los pies firmes en una tradición de la que se sienten parte. Un modo coloquial de expresión lírica que conviven con sonidos que, habitualmente, hemos relacionado con mensajes opacos y conceptos un tanto plagados de extremismos surrealistas. En tiempos en que una parte importante de las nuevas generaciones de artistas se asientan sobre una ola en la que la densidad, muchas veces, se escabulle de las elecciones en pos de los formatos pop más tradicionales, Hijo de la Tormenta viene a representar esa especie de espacio de resistencia que encuentra referencias constantes a lo largo de la historia del rock autóctono. Aquí, en”El manto de la especie”, una de sus manifestaciones contemporáneas.
Obligadas para el playlist: “Rock para huir de la ciudad“; “Manifiesto al sol“; “53 cosechas“.

* Eterna – Cith

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A veces no es fácil observar los crecimientos y los procesos que las bandas experimentan entre un disco a otros. Pese a que los espejos se reproducen en todos los análisis, las claridades a veces no suelen ser tan evidentes. El caso de Cith aparece, desde el presente, como uno de esos que sirve para identificar la posibilidad de hacerlo, cuando los trabajos lo permite. Ya en “Contradictio”, el disco debute editado en el 2014, el quinteto cordobés había puesto de manifiesto un puñado más que importante de argumentos que servían para dar cuenta de una clara idea estética y una apuesta concreta desde lo lírico.  Con “Eterna”, los cordobeses Gustavo Fernández, Florence Becker, Axel Merdinian, Emilio Lucero y Eugenio Díaz, lograron profundizar todo lo que era necesario profundizar y pulieron su propia sonoridad alcanzando una estética propia que los puso en la mira de los seguidores del género en todo el país. Un disco que se propone para pensarse en la partida hacia algo grande, una invitación a despertar y a mirar más allá de las cosas y dejarse llevar por la intuición, por las sensaciones y el sentimiento, según sus propios hacedores. La exploración intrínseca de una banda que logra superarse a partir de medirse a sí misma y ponerse a prueba utilizando con su propia vara.
Obligadas para el playlist: “Cyanosis“; “Con ustedes“; “Seguir“.

* Morocho – Marcelo Ezquiaga

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Celebrar la mixtura, el desenfreno y las reinterpretaciones de nuestra propia historia. Todo eso hace Ezquiaga en “Morocho”, el disco con el, sorpresivamente y no tanto, se le ocurrió actualizar el cancionero de Carlos Gardel. Durante el 2015, cuando se cumplían 80 años del accidente que terminó con la vida de “zorzal criollo”, supimos que Marcelo trabajaba en un disco íntegramente dedicado al repertorio de el “morocho del Abasto”. El trabajo cuenta con la participación de algunos de los principales referentes musicales de la actualidad pop continental. Así, a lo largo de las 13 canciones que componen “Morocho”, Ezquiaga pone el cancionero de Gardel en las voces de Kevin Johansen, Moreno Veloso, Julieta Venegas,Chano Charpentier, Leo García, Miranda!, Rubén Albarrán, Martín Buscaglia, Onda Vaga y Miss Bolivia, entre otros. El resultado es un conjunto de versiones trabajadas con el respeto de un puñado de artistas que toman una obra mentirosamente calificada como “intocable”  y la traen a un lenguaje actual y moderno que pone a aquella poesía de arrabal no tan amargo en los dispositivos de audio de las nuevas generaciones que recuperan un puñado de expresividades que nacieron un siglo atrás y las hacen suya, cada uno a su manera.
Obligadas para el playlist: “El día que me quieras“; “Rubias de New York“; “Melodía de arrabal“.