Tomás Aristimuño despide “Mortal Atrás”

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El músico rionegrino regresa a córdoba para participar del ciclo “Canciones en el centro” y despedir se segundo trabajo.

El día jueves 20 de Octubre a las 21:00 en el Centro Cultural Córdoba se realiza la séptima edición de “Canciones en el centro”. Tomás Aristimuño, volverá a la ciudad para despedir su disco “Mortal Atrás” editado en el año 2014. A su lado, también, estará el reconocido artista visual oriundo de la ciudad de Rio Cuarto Guillermo Mena, quien será el encargado de fusionar la música de Tomás con sus postales visuales a través del dibujo digital y la animación en vivo.

A días de la presentación charlamos con el menor del clan Aristimuño sobre la discográfica Viento Azul, su trabajo en el centro cultural el Universal y por supuesto sobre su música.
Otra Canción: Estuviste trabajando hasta hace un tiempo en el Centro Cultural El Universal. ¿Cómo ves la cultura en tiempos donde por momentos la cosa parece estar difícil?
Tomás Aristimuño: La veo sobreviviendo. Sobretodo para los artistas independientes, que no paran de invertir esfuerzo a sus proyectos. Hoy, ademas de componer tenes que ser tu propio sonidista, iluminador, diseñador, periodista, fletero, prensa. Yo decidí tomar este camino y no me quejo, pero en Capital Federal existe una superpoblación de músicos que triplica a la demanda del publico, por eso la búsqueda de lo realmente precioso del arte tiene que ser lo primordial y aunque siempre va existir es bueno recordarlo. Políticamente creo que la cultura en este país es difícil. En lo que me toco vivir a mí, vi que en los años del kirchnerismo se avanzó en la búsqueda de un plan para cuidarla y fomentarla, dando lugar a proyectos como el INAMU, que venían desde antes gestándose pero que no contaban con un apoyo de parte del estado. Entiendo también que la raíz misma de la cultura está en la gente y por suerte conozco a mucha que desinteresadamente y sin generar ingresos importantes trabaja para que la situación, al menos la del momento escénico, se mantenga en armonía sin importar que gobierno este de turno.

O.C: ¿Cómo era el trabajo en El Universal”?
T.A: En “El universal” trabajé y fue una experiencia muy linda, programando, operando sonido y ayudando al espacio aprendí muchísimo. Pudimos generar cientos de recitales y posicionarlo como un escenario en el que te dan ganas de tocar. Como muchos otros centros culturales de Capital Federal pelea por mantenerse abierto y no tener que trabajar, como nos sucedió post cromagnon, en la clandestinidad. Si desde las gestiones gubernamentales no se considera al arte como un espacio de valor para el desarrollo de la sociedad ocurren secuencias irrisorias, como pretender clausurar el lugar porque dos personas de un grupo de treinta bailen una zamba o una chacarera en medio del recital por no tener la habilitación correspondiente o que la resolución favorable de un juez no tenga valor para un inspector que solo cumple con el mandato de un vecino poderoso.

O.C: Recuerdo que alguna vez dijiste que entraste a la música un poco como un mecanismo autoayuda. ¿Sos de refugiarte mucho en la música, de decir cosas a través de ella que a veces no dirías de otra forma?
T.A: Me refugio, me enamoro, me sostengo y vivo constantemente con la música. Pero también puedo decir cosas sin cantarlas. Muchas de las letras que escribí me sirven para entender situaciones que me pasaron o que están sucediendo en este momento. Es una de las sensaciones mas misteriosas de la música y siento que es el inconsciente el que tomó el control y elogió usar esas palabras, yo solo hice de antena como dice García.

O.C: El primer disco se puede decir que es un poco más despojado, me atrevería a decir que está hecho para poder tocarlo solo. No así “Mortal Atrás” que tiene un sonido para ser ejecutado con banda. Hasta por momentos lo veo más rockero. ¿Por qué decidiste refugiarte ahora en una banda para este disco?
T.A: Porque estaba justamente girando con mi primer disco solo en Europa, pero antes de irme ya había armado la banda acá y como me fui varios meses tenia claro lo que podía aportar cada uno de mis amigos y los temas los compuse con ese formato en mente, ademas de las ganas de probar cosas nuevas. Tenía ganas de buscar un sonido con mas rabia, mas vivo. Me acuerdo que la lejanísima referencia que le lleve al Estudio a Li para producir “Mortal atrás” fue “Amnesiac” de Radiohead y en “Verde árbol” el audio lo buscamos mas cercano a “For Emma forever ago” de Bon Iver, que es el despojo total.

O.C: ¿El disco lo produjiste junto a tu hermano Lisandro y se nota que ambos tienen en algún sentido un sonido en común, pero si tuvieras que decir donde hay que hacer hincapié para ver la diferencia donde sería?
T.A: En que él nació en el 78 y yo en el 86. Acaba de lanzar su noveno disco, Lisandro es un músico muy original y muy comprometido con lo que hace, ama mucho a la música y la defiende por sobretodo. Tiene ideas, no solo musicales, sino de gestión, producción, que para él son obvias pero que para el resto son impensadas y creo que ahí radica su talento. Para mí es un compositor muy importante para Argentina. Dicho esto, diferencias hay millones. Somos personas distintas aunque hayamos nacido del mismo vientre. No creo que haya que “ver” para sentir la música. Te hace vibrar una cuerda interna o no y por suerte la música no tiene ese tipo de negocio o contraprestación como otros oficios, no es que uno te va a sacar más rápido de la cárcel que el otro, como podría pasar en una familia de abogados. Son canciones que van por caminos infinitos, que llegan a diferentes oídos en diferentes lugares del mundo y que generan diferentes sensaciones, compuestas desde un departamento. Creo que eso es lo hermoso, el resto es un murmullo que no me interesa escuchar.

O.C: Podemos decir que en cierto modo recién estas empezando a transitar mas los escenarios. ¿Cómo se vive en general la situación de los shows, las ventas y todo lo que rodea a la música?
T.A: Creo que cada caso es particular, y cada proyecto transita su camino, si pretendes tocar en un lugar enorme cuando apenas arrancas lo mas probable es que lo pases mal, porque ademas de sentir la sala vacía perdiste la plata para alquilarla y esto es real, los dueños de muchos lugares hacen eso y peor aún músicos que lo avalan pensando que eso es una inversión. Yo vivo hace mas de 10 años en Buenos Aires, y desde que me vine desde Viedma empecé a trabajar en las giras y shows con mi hermano, asistiendo a la banda, operando luces, armando y desarmando, lo que haya que hacer…hace rato entendí que lo importante es cuidar y trabajar para que crezcan artistas que tienen una búsqueda interesante y que apuestan a no vender mierda, de esos se aprende lo esencial y hay muchísimos. Por eso elijo estar completamente a disposición de la música: trabajo dando clases de canto, produciendo a otros artistas, grabándolos, estoy haciendo la música para una obra de teatro y otra para un mediometraje dirigido por Joseph McAlpine en Nueza Zelanda y cuando no estoy tocando o gestionando alguna fecha propia me voy a trabajar con la orquesta de cumbia La Delio Valdez. Las ventas y todo lo que rodea a la música es muy amplio, existen mucho satélites en torno a la música que ni siquiera se toman el tiempo de escuchar y ya están armando sus vidrieras, sé que están y que desde la invisibilidad pueden tener cierto poder por sobre otros porque son los mismos que te venden la revista, te programan la salida y de paso te dicen como te tenes que vestir, pero son efímeros prefiero no gastar energía ahí.

O.C: Sos de una generación donde lo digital está tan ligado a las formas de difusión como a la obra misma. ¿Cómo te llevas con ello?
T.A: Me resulta extraño, trato de volver a lo analógico en la manera de comunicar mis fechas, imprimiendo afiches y pegándolos por la ciudad, yendo a tocar a las radios, invitando a amigos y colegas en persona. La pata digital, sobre todo la de redes sociales, la uso y le presto atención pero la verdad es que me cuesta. No considero que un posteo que yo haga me represente completamente y siento que sean muchos o pocos los receptores del mensaje no puedo llegar de la manera que me gustaría. Tomando una birra y escuchando lo que el otro tiene para decir. Si me parece increíble la posibilidad que tenemos de subir contenido multimedia al instante y estar conectado con él otro a nivel artístico con vídeos, imágenes o shows en vivo.

O.C: Mortal atrás me lleva de cierto modo me lleva a la idea de saltar un poco al vació o digamos para atrás, a lo anterior… ¿Cuál es la idea del nombre?
T.A: Esas palabras salen de una canción que se llama “Ya hablamos, ya hablamos” donde planteo un presente “ideal” de situaciones que pedí que sucedieran. “Mortal atrás” significa para mí, accionar con valentía, confianza y sobretodo tranquilidad, en busca de lo próximo.

O.C: Viste que hay determinados momentos del día y de la vida en la que uno elige escuchar determinadas cosas. Si tuvieras que decirme en qué momento escucharía Tomas su disco…
T.A: La verdad que al tocar las canciones en vivo pierdo la oportunidad de escuchar mis discos, pero de vez en cuando lo escucho con amigos y siempre es cerca de las 7 de la tarde, cuando se abre la primer botella de algo y esta anocheciendo. Pero cuando lo disfrute más, una vez que lo masterizamos y ya había perdido todo control o posibilidad de modificarlo fue escucharlo con auriculares en posición horizontal.

O.C: Te vimos con el verde árbol y creo que te lo habrán dicho tiene algo de paisajes, de ser la banda sonora como de una película, algo que me da la sensación que es característico del clan Aristimuño. ¿Es así? ¿Viene de familia?
T.A: Lo que me fascina del teatro es ese momento en que la música se cruza precisamente con una acción o una imagen y logra hacerme vibrar, es un momento muy clave que disfruto mucho y que dura poco tiempo, como si fuese una alquimia o un acto mágico, en mi familia se habla y se anhela mucho que eso suceda. Lo mismo me pasa cuando leo algo tan bien escrito que lo puedo tocar. Cuando compongo siempre están dando vueltas acciones, imágenes, aromas, o mismo el espacio donde estoy físicamente, que trato de transmitir implícitamente. Ahora tengo la suerte de estar estudiando en el taller de composición del maestro Ricardo Capellano y lo que antes se me daba azarosamente él me lo facilita con herramientas para encontrarlo.

O.C: Te escuche decir que no pensas si el disco se va a poner radial o no. Si vende o no. ¿Cómo pensas la música?
T.A: La pienso libre, con propósito, viva. No quiero que sea banal ni predigerida para sólo mover la patita o en situación de fondo para supermercados. Después si alguien pone dinero para que esa música este constantemente pasándose en la radio y tiene la carga del negocio es algo que yo no manejo. Cada caso es particular, la historia del blues y de música que escuché de muy chico tiene esa impronta y no por eso me parece que este mal que haya salido en las radios, quizá a lo que me refería era que yo no componía pensando la manera de que el disco tengo un carácter radial mainstream.

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O.C: Sos o por lo menos fuiste miembro de Viento Azul. ¿Cómo ves la autoindependencia?
T.A: La veo bien, como te decía antes, haciendo muchas cosas al mismo tiempo, como estamos acostumbrados los argentinos. Veo cada vez a mas músicos en la misma, entendiendo que no es un camino de rosas pero que con constancia y buena energía el placer de llevar adelante tu proyecto es lo mejor que podes hacer. Si después llega a otras manos y decidís que la manejen de otra manera por lo menos ya sabes que podes volver, eso históricamente me parece una batalla ganada y por suerte me tocó verla de cerca con Viento Azul o en este momento con la Orquesta Delio Valdez que además es una cooperativa que gira con sus propios bailes populares. A veces me cruzo con músicos que eran estrellas en los ochenta o mismo que están en una multinacional hoy y no pueden entender como no los viene a buscar la limousine o pretenden que primero hables con el manager para saludarlos.

O.C: ¿Cómo llega la idea de hacer un show con Guillermo Mena?
T.A: La idea llega nuevamente a través de un amigo muy querido, Juan Marcelo Lucero, músico y gestor cultural que hace un par de años diagramó éste mismo espectáculo en Rio cuarto, en el auditorio Leonardo Favio de esa ciudad. Allí conocí a Guille y quedamos conectados, me interesa estar al tanto de lo que están haciendo los pintores, cineastas, diseñadores y escritores de mi generación y apenas ver la veta cruzarnos a jugar. Cada vez estoy mas convencido que involucrar a mas gente termina siendo mas satisfactorio para todos.

O.C: Tengo entendido que ya andas despidiendo este disco, lo cual me hace pensar que ya estás pensando en otro. ¿Nos podes adelantar algo de lo que se viene?
T.A: Si, nos vamos a vivir a México por un tiempo junto a mi compañera, Carola Zelaschi, que es una gran estudiosa de la música y es baterista. Mi último disco se lanzó en el 2014 así que por suerte hace un tiempo vengo acumulando ideas que ya me piden mas atención, y aprovechar este viaje como experiencia para plasmarlas en un tercer disco es la idea. Lo que se viene es un misterio pero lo único que podría adelantar es que el punto de partida se basa mas en lo rítmico que en la letra o en la melodía de la voz como me pasó antes, claramente porque vivir con alguien que le pega a un parche todo el día es sinónimo de enamorarse del ritmo.

O.C: ¿Quiénes serán los músicos que te acompañaran en el Centro Cultural Córdoba?
TA: Hace varios meses que armamos el espectáculo en dúo con Carola, haciendo los dos de hombres/mujeres orquesta para cubrir con varias frecuencias que en una banda siempre están. Este año tocamos mucho en formato trío junto a otro gran músico, Germán Tschudy, en sintetizadores pero ya la gira que hicimos por Brasil en Agosto nos demandaba un equipo mas práctico de mover.

Estudiante de periodismo. Actualmente se desempeña como colaborador del programa 19 días y 500 siestas para la 100 La Rioja. Se desempeño en el 2012 como conductor del programa "Con que necesidad". Ha realizado transmisiones y colaboraciones con Radio Líder de Córdoba e Inédita de Cosquín.

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