El músico acaba de lanzar “La casa sola”, su cuarto trabajo como solista.

 
LosCocaleros_BelleEpoque_AdrianA punto de lanzar el nuevo material de Los Cocaleros y a apenas meses de la edición de “Ataraxia“, Adrian Mateo Boudet lanzó un disco con sabor a memoria personal. “La edición de este disco surgió de la necesidad de publicar una serie de canciones que tenía dando vueltas hace tiempo y que no podía volver a grabar por diversas razones, pero que tampoco podía ni quería descartar” dice a Otra Canción para presentar “La casa sola”, su más reciente producción.  “Algunas son canciones que no lograba concebir dentro de un disco más conceptual, por así decirlo, como “Se fue” y “La casa sola”. Otras son canciones que fueron grabadas hace años, en mi casa (que es como grabo siempre), y que técnicamente se parecen mucho a un demo, o así las pensaba en ese momento, y cuando quise volver a grabarlas no pude volver a capturar el sentimiento que para mí les daba valor. El resto son versiones y experimentos. A decir verdad, el 99% de las veces me quedo con las primeras tomas y trabajo sobre eso”. Boudet lleva su pureza expresiva a un punto máximo a lo largo de las ocho canciones que dan forma a su nuevo disco que ya puede descargarse desde su plataforma de bandcamp. “Me gusta poner REC y ver qué pasa, y cuando estoy inspirado y no toco tan mal, ahí tengo una canción o un pedazo de algo instrumental que me gusta, y no lo pienso mucho más, aunque sí lo trabajo mucho y cada vez más desde la edición. En el caso de este disco, al tratarse en su mayoría de canciones con una estructura más formal, no había mucha más vuelta que darle. Retoqué y realcé el sonido lo mejor que pude, de acuerdo a lo que tenía grabado originalmente, agregué algunas guitarras y sintetizadores, y listo. Salvo “Hablemos del clima”, del que sólo tenía el ruido de la lluvia que se escucha de fondo, son todos temas de hace años

 
Otra Canción: Hay de todas formas un especie de hilo argumental que cruza el disco, de primer al último tema.
Adrian Mateo Boudet: Es cierto, hay una suerte de hilo argumental, pero para mí es mucho más que nada, emocional. El disco corre, es un viaje con un principio y un final, y eso me gusta, pero no lo pensé demasiado y no sabría explicarlo. Lo voy aprehendiendo más que nada desde los comentarios que me hacen las personas que lo escuchan. Porque la idea de publicar este puñado de canciones surgió de un día para el otro. Me levanté una mañana con ganas de editar un disco urgente y en una o dos semanas estaba listo. Le escribí a mi amiga Ariana Kletzel, que es una artista plástica genial y que hizo el video-arte para mi tema “Horrible” de Paisajes Interiores, y le conté que le había robado una foto para la tapa de un disco que estaba a punto de publicar. Ella me dio el “ok” y me dijo que me la iba a pasar en mejor calidad, así que esperé dos días hasta que me la mandó, sino el disco hubiera salido antes. Pero bueno, supongo que lo que tiene de homogéneo son principalmente los ambientes y las imágenes que genera, además de mi manera de tocar y de sonar.

 
O.C: Venís de laburar una pareja discográfica que comenzaste a finales del año pasado y que terminaste no hace tanto tiempo. ¿Qué fue lo que motorizó a dar vuelta la página tan rápido y lanzar ya estas ocho canciones? ¿Qué crees que esta versión tuya tiene de distinto al universo de “Alexitimia” y “Ataraxia”?
A.M.B: En realidad “Alexitimia” y “Ataraxia” son las dos primeras partes de una trilogía que todavía no terminé, y de ahí un poco la urgencia por publicar estas canciones antes de ponerme a trabajar de lleno en el tercer disco, que se va a llamar “Fantasmas”. Así que “La casa sola” viene a ser una suerte de pausa en el medio del armado de la trilogía: una pausa de canciones en medio de algo concebido y trabajado mucho más desde lo conceptual y lo experimental. El universo de “La casa sola” es mi costado de canción folk-pop-dulce-y-melancólico, por llamarlo de algún modo, donde lo experimental está al servicio de la canción. En “Ataraxia” y “Alexitimia” es al revés, al punto en que por momentos ni las considero canciones. Los temas surgen desde la experimentación misma. Es mi costado más lúdico y plástico, donde trabajo mucho más con la edición, los paisajes sonoros y los ruidos. Sin embargo, para cerrar la trilogía planeo grabar cuatro temas que sinteticen un poco estos dos costados míos: lo acústico-canción y lo electrónico-experimental. “Fantasmas” va a tener cuatro temas, al igual que los otros dos discos de la trilogía, y tengo la idea de, una vez concluido, editar en formato físico un sólo disco con los 12 temas de los tres discos de manera entrelazada.

 

 
O.C: Hay tres temas con créditos ajenos. Me gustaría que me cuentes por qué elegiste a Mateo y a Radiohead. Hay en esa elección una especie de declaración de los principios universales amplísimos sobre los cuales poder pensar tu música.
A.M.B: Pienso que sí. Yo escucho la música sin géneros. No escucho algo por ser rock, jazz, punk, folk o lo que sea. Escucho artistas que me fascinan, me inspiran y me emocionan, más allá del género que hagan, y creo que esa es la manera en la que me gustaría que se escuche mi música también. Aunque tengo algunas influencias más o menos marcadas, al menos para mí, como son Radiohead y John Frusciante, a veces me han comparado con músicos como Lisandro Aristimuño, con el que no tengo nada en común y del que no tengo ni un disco. Pero no me molesta para nada. Al contrario, no deja de ser un halago, y me gusta que contextualice el que escucha. Siempre vamos a ubicar un disco nuevo de acuerdo a lo que tengamos en la discoteca. Ahora, sobre la elección de los temas: fue bastante fortuito. Conocía poco de Eduardo Mateo, hasta que escuché “Canción para renacer” en un momento muy especial y me sentí casi obligado a grabar mi propia versión. Por otro lado, si bien me gustan prácticamente todos los discos de Radiohead, y lo que hace Jonny Greenwood como solista, “Pyramid Song” es una de mis canciones preferidas.

 
O.C: El tema que cierra el disco es de una banda que se llama Carmen San Diego. De vuelta, ¿Cómo se te ocurrió recuperar ese tema puntualmente?
A.M.B: Carmen San Diego fue una banda que tuve entre 2003 y 2007 junto a un grupo de amigos músicos y no músicos: Román Morando, Jerónimo Trebucq, Agustín Berasategui y mi hermano Emanuel, que se compró una batería y aprendió a tocar porque yo se lo pedí. Román Morando escribía la mayoría de las letras, en inglés, pero no tocaba ningún instrumento, lo cual no deja de ser un tanto chistoso. Lamentablemente yo todavía no sabía grabar muy bien ni tenía la paciencia ni los equipos necesarios, así que lo que quedó registrado no pasa de demo. No obstante, logramos componer un puñado de canciones hermosas, y de todas esas canciones mi preferida es “The Day I Lost Myself”, que tiene letra de Román y música de Agustín. Para el demo original yo había grabado un solo de bajo a través de toda la canción, pero no pude repetirlo nunca más, por suerte.

 

En Agosto, el nuevo de Los Cocaleros…

O.C: Te pregunto por los Cocaleros. Ya anda “Demonio Personal” dando vueltas por las redes y por algunos espacios tradicionales de difusión. ¿Cómo viene el disco? ¿Qué hay de distinto al primero de Los Cocaleros, que tan bien había funcionado? – ¿Tiene fecha?

A.M.B: El disco, que se va a llamar “Abra Pampa”, ya está casi listo. Faltan nomás unos últimos detalles de post-producción. Tiene fecha de lanzamiento para agosto, así que estamos bastante ansiosos y ensayando mucho para una serie de presentaciones que se vienen, muy contentos de cómo se están dando las cosas para Los Cocaleros. Creo que en unos días vamos a estar publicando el segundo adelanto. Para mí, es un cambio muy grande con relación al primer disco. En “Abra Pampa” se trabajó mucho más dentro del estudio. La mayoría de las canciones fueron concebidas dentro del mismo estudio, y tratando de siempre de anteponer la canción por sobre el género. Se trabajó muy a consciencia en cada arreglo y estribillo. Así que ahora pasa un poco más lo que decía antes. Los Cocaleros están pasando de ser una banda catalogada punk y surf, a ser una banda de canciones con aires punk, folk, surf y cualquier otro género que pueda tener que ver con la identidad de la banda, y eso me parece un gran cambio muy positivo. Siento que estamos creciendo mucho, y Julián Gómez, el productor del disco, tiene mucho que ver con este nuevo rumbo que estamos tomando.

O.C: ¿Cuáles son tus planes en el mediano plazo? Para empezar, vas a tener dos discos nuevos para andar sonando.
A.M.B: Mis planes son seguir ensayando mucho y salir de gira con Los Cocaleros, y ponerme a componer y a grabar “Fantasmas”, el último disco de la trilogía que empezó con “Alexitimia” y “Ataraxia”. Al mismo tiempo, estoy esperando que llegue desde Buenos Aires la reedición de “Paisajes Interiores”, que pude hacer gracias al vale que obtuve por el INAMU, y que pienso salir a repartir por radios, diarios, disquerías y demás espacios. Y, finalmente, salir a tocar mis canciones cuando los tiempos con Los Cocaleros me lo permitan. Hoy son esas mis prioridades.