Músicos cordobeses se reúnen con el guitarrista y compositor Juan Falú para ponerle voz  a su obra. Aprovechamos la visita del músico y hablamos con él.
El guitarrista tucumano desembarcará el viernes 3 y Sábado 4 de Junio a Córdoba para compartir una velada junto a músicos cordobeses, quienes serán los encargados de ponerle sus voces al ciclo “Voces a la obra de Juan Falú”. El evento ya recorrió gran parte de nuestro país donde el guitarrista ya compartió escenarios con los nuevos exponentes de al música folclórica de cada provincia.
En su visita a Córdoba, los encargados de acompañarlo serán Maxi Bressanini, Juan Arabel, Romina López, Ana Rodríguez, Mario Díaz, Mariano Clavijo, Diego Marioni, Ceci Mezzadra, Mery Murúa y Nanzi Tortone. Durante los conciertos también estarán presentes Jorge Martínez en piano y arreglos, Jorge Luis Reales en guitarra y José Gómez en percusión. Patricia Cóppola también será de la partida en el escenario del local ubicado en Julio A. Roca 491.
Serán dos noches donde se repasará parte de los más de 20 discos editados hasta el momento por el tucumano.

Con más de 50 años de trayectoria, Juan Falú  es autor de grandes composiciones muchas de ellas en coautoria con grandes músicos de nuestro país. Por su último trabajo discográfico “Como el aire” editado en el 2015 es uno de los nominados a los Premios Gardel en el rubro de Mejor Artista Masculino de Folclore, a la vez que continúa desarrollado su actividad como docente de la Licenciatura de Música Argentina en la Universidad de San Martín, orientada a la enseñanza y práctica del tango y el folclore musical.


Otra Canción – Cuando se habla de folclore es imposible no hablar de Juan Falú o de Eduardo Falú. ¿Si tuvieras que definirme a los Falú musicalmente como lo definirías?
Juan Falú: Esta es la pregunta de más difícil respuesta que me hicieron, al menos que recuerde….La respuesta tiene el riesgo de la comparación, que sinceramente deseo evitar. Para mí Eduardo Falú es incomparable y un artista mayor consagrado. Yo me siento un artista que siempre se está haciendo, que se consagra y se “desconsagra” permanentemente a sí mismo.

OC- Vos sos de los artistas que están en la constante búsqueda, apostando e innovando entre muchos otros que apuestan a la fórmula segura a la hora de componer ¿Como ves estas dos formas de encarar el trabajo que parecen tan distintas?
JF: Se estableció que el arte mediatizado es una vía probable hacia el éxito. Esto es una gran falsedad y el éxito generalmente se vuelve una quimera. Es la desvirtuación del arte, o la puesta del arte al servicio del narcisismo o de una ilusión de la realización en la vida. La otra posición, me parece que tiene una cuna o una mirada filosófica, en el sentido de considerar el arte como una condición de trascendencia inherente a la naturaleza del ser humano.

OC- Ya se cumplieron 30 años de tu primer disco solista y llevas más de 50 años de carrera, lo cual significa una carrera bastante larga donde la escena folclórica ha cambiado bastante. ¿Cómo la ves hoy?
JF: Siempre veo dos escenas y esto se vincula a tu pregunta anterior y a mi respuesta. El arte mercantilizado tiene su escena y no descarto que incluya artistas cabales más allá de los buscadores de éxito y fama. Y la otra escena para mí es extraordinaria, plena de talento, de memoria, de creatividad. Todo un reaseguro de la tradición y de las proyecciones de la misma.

OC- En el 2015 estuviste a cargo de diferentes ciclos entre ellos  “Música de Provincias” junto con Liliana Herrero. En el que participaron muchísimos cantautores e intérpretes de la nueva generación. Ahora ellos deciden homenajearte con voces a la Obra de Juan Falú. Sin duda es una muestra del referente que sos para las nuevas generaciones ¿Porque crees que te tienen como referente?
JF: El ciclo a que te refieres se llamó “La Música Interior”. Yo trasladaría la pregunta a quienes se involucran con mis obras o mi vida artística en general. A mí la condición de referente me incomoda un poco, porque siempre me siento en falta con mi formación. Pero admito que alguien pueda ser referente aún con sus propias limitaciones. Supongo que se debe a la mirada sobre mi modo de concebir la música, sobre mi interpretación de la música argentina y sobre aspectos creativos plasmados en canciones o en obras instrumentales. Creo que en el fondo debe haber algo más. Para mí, por ejemplo, referente es alguien que me está diciendo algo más allá de los sonidos, o alguien que desde los sonidos me deja un mensaje cargado de vivencias o de significantes. Si esto se percibe de mí, estoy hecho. Pero no puedo afirmarlo.

seeeeOC- Hablemos un poco sobre el disco “Como el aire”….Es un disco de composiciones nuevas y  reversiones  ¿Por qué la decisión de reversionar algunos clásicos?
JF Para ver si me gustan más que las grabaciones anteriores. Nada más. Y los nuevos, para mostrarlos. Es sencillo. No soy de definir cada disco como un jalón lleno de significados. Para mí es mejor pensar el disco como un testimonio del camino, y dejar que las obras digan lo demás.

OC- Uno de los temas que se destacan del disco es “Vidalita del amigo” escrita por  Pepe Nuñez, por el cual no puedo dejar de preguntarte.  ¿Quién  fue Pepe  en la vida de Juan Falú? ¿Por qué sale recién ahora esta canción?
JF: Pepe fue, exactamente, un referente, un amigo. Y un compañero en la creación de canciones. Esa vidalita la mostré ahora porque desde hace como 20 años que le faltaba un estribillo. Ya lo tiene.

OC- ¿Cuantas canciones más tiene Juan Falú guardadas en el cajón sin salir?
JF: Cuando se hizo “Voces a la Obra” en Buenos Aires durante 5 días, se interpretaron algo así de 65 canciones. Desde entonces ya no están guardadas, pero estuvieron mucho tiempo. Y muchas de ellas aún no fueron grabadas. Estas iniciativas seguramente redundarán en un movimiento más dinámico de ese repertorio.

OC- El disco tiene muchas canciones o dedicadas a colegas, una de ellas es “Pequeño vals para Lilian” dedicada a Lilian Saba. ¿Cómo surge esa canción?
JF:
Surgió el vals y yo venía de escuchar un precioso vals en el disco de Lilian con Marcelo Chiodi. Imaginé que nos uniría un gustito por el vals y, de paso, me daba el gusto de dedicar una obra a una artista que admiro y quiero muchísimo.

OC-Volviendo un poco a los nuevos referentes del cancionero no puedo dejar de hacer referencia a Juan Quintero,  a quien le dedicas la canción “Como el aire”. Compuesta junto con Rubén Cruz.  ¿Cómo surge la idea de cantarle a Juan?
JF: A mi me gustó esa zamba. Recordé las veces que hablamos con Juan Quintero sobre el respeto que nos inspira la zamba. También recordé las juntadas en las que la zamba nos envuelve. Se merece una zamba que uno mismo valore como compositor.

OC- Este año volviste al conflictivo escenario de Cosquín ¿Cómo lo viviste?
JF: Lo viví bien desde el escenario y desde el público pero todo quedó ahí, en esos 20 minutos, pues tuve una trasmisión televisiva muy recortada y poca repercusión en los medios que cubría el festival. O sea, tuve mi reconciliación íntima con Cosquín, pero de eso nos enteramos solamente mi público y yo.

OC- Fuiste parte de activa de una escena folclórica latinoamericana muy importante donde no solo había un compromiso musical sino también político.  ¿Cómo ves esa parte en la actualidad?
JF: Creo que siempre hay cancioneros sociales, más o menos politizados, más o menos ideologizados. Está el rock, que es como una crónica de las cosas que van sucediendo. Están las canciones de compositores ya ungidos por el rol de ser quienes denuncian las injusticias. Pero tal vez falta lo más importante, que si había en aquellos años: un pueblo movilizado y formas de hacer política que tenían un marco ideológico. Se extraña esa brújula.

OC ¿Cómo te llevas con las nuevas plataformas como Spotify y los nuevos formatos?
JF: No las uso. Por falta de tiempo y también porque no sé usarlas.

OC-Alguien una vez  me dijo que vivimos en una época donde la música está ocupando el lugar del silencio y la soledad. Esos momentos que a veces el hombre le tiene miedo pero que son necesarios. ¿Vos que pensas?
JF: Que es así y que en ese sentido la música puede ser lo más sublime y lo más estúpido de la humanidad. La funcionalidad de la música a toda hora, con mucha máquina sonando y substituyendo los silencios, los pensamientos o las comunicaciones profundas y sensibles entre las personas, es la herramienta de enajenación más poderosa en el último medio siglo.

OC- A raíz de esto me surge una inquietud y es que vivimos en un mundo de sobreabundancia de música, donde la música está constantemente en diferentes lados. Al mismo tiempo muchas veces dejamos que pase a ser algo pasajero y no de reflexión, de escucha atenta. Deja de ser el momento donde uno se toma el tiempo para ver detenidamente la música, los créditos ver el arte y así pensar tal vez que quiso decir el artista o que significa ese trabajo para quienes escuchamos…
JF: Que si al apagarse el equipo de una música ambiente que suene fuerte, no se produce una sensación de alivio, estamos jodidos. Ayer desayuné en el bar de un hotel en Catamarca, con dos televisores encendidos a todo volumen y ¡¡con programas diferentes¡¡ Y nadie se queja. Después almorcé con una música tecno porque estaba cerca de la caja y ya sabemos que el encargado de la caja pone música. Parece  que así no se duerme el que labura. Y yo creo que así no piensa. Es un tema delicado y cuando se reconozca que hay una contaminación sonora y se legisle al respecto, habrá muchos sistemas nerviosos dañados. Tengo una impresión completamente catastrófica en este sentido.
En un sentido inverso si lográsemos -desde fuertes políticas públicas educacionales y culturales- crear la tendencia hacia la escucha de la música, de la poesía, del canto cabal, de los instrumentos bien tratados, y del arte en general,  estaríamos concretando la empresa formativa más ambiciosa en esta etapa de la humanidad.

OC- Este año vas a grabar “Cantata fraterna” una obra que fue compuesta hace muchos años, pero que recién este año vas a dar a luz. Me interesaría que nos cuentes un poco de este trabajo por venir.
JF: No sé si la grabaremos, pero la vamos a presentar en Tucumán. La compusimos Pepe y yo hace más de treinta años y tal vez la partida de Pepe me dejó sin iniciativas para darle forma, instrumentación, un cierre y mostrarla. Ahora estoy trabajando con Lilian Saba para saldar esta deuda. Son canciones que atraviesan las emociones de nuestra generación, los ideales, los duelos, las caídas y el regreso de la esperanza.

OC- Para terminar… ¿Cómo sigue el año para Juan Falú?
JF: Me canso solo de pensarlo. Muchos recitales, muchos viajes, Paraguay, Chile, Finlandia, España, Suiza, Francia, Alemania, Líbano. Y la licenciatura de Música Argentina en la UNSAM, que viene bien. Y dos discos en vivo, uno con Liliana Herrero y otro con Marcelo Moguilevsky. Me cansé.