Daniel Drexler pasó por Córdoba y hablamos de fútbol, música, cultura y canibalismo. De Messi y Neymar a Martinez Estrada y Oswald de Andrade, Drexler nos explica el Templadismo.

Por Gonzalo Puig para Gaceta Cultural Deodoro

Imagínense una selección de fútbol con Messi, Neymar y Forlan en la delantera. Una selección invencible, vistosa y llena de goles. Eso nos imaginamos un mediodía con Daniel Drexler, bajo un árbol, mientras el cancionista se tiraba en el césped intentando descansar de la ronda que lo llevó a recorrer varios medios radiales y televisivos de Córdoba. Y el descanso también era porque la noche anterior recorrió las calles de la docta, junto a amigos cordobeses, entre los que se encontraban los músicos Marcos Luc y Luciano Levín. Messi, Neymar y Forlán, que locura. Eso que no se dio porque hace muchos años, no fueron ni San Martín, ni Artigas los que ganaron, y al retirarse los españoles el continente explotó en mil países. Pero hay algo en nuestra memoria genética, que permite no extrañarnos de nuestros vecinos y sentir, por ejemplo, que Montevideo es muy parecida a Córdoba, o notar que las canciones de Kevin Johansen, Paulinho Moska y el mismo Daniel Drexler -o su hermano mayor, Jorge- tienen algo en común. Eso, en parte, lo explica el canibalismo cultural originado en Brasil y una relectura oportuna de la Radiografía de La Pampa, de Ezequiel Martinez Estrada. Todo eso que se mezclo en un mate y dio origen a eso que Drexler llama Templadismo.

– ¿Qué es el Templadismo?

– El Templadismo no es un movimiento como el Tropicalismo, es mas bien una herramienta de agitación cultural. El continente funcionó como dos unidades. Una unidad hispanoparlante y otra lusoparlante desde el descubrimiento hasta el siglo 19. Se conformó una matriz cultural común, en un continente muy basto, que sin dudas armo una trama. Cuando vinieron las independencias lamentablemente no se dio lo que se tendría que haber dado, y se crearon muchos países diferentes. Pero por debajo de eso hay una matriz, que hace que uno sienta que tiene un dialogo cultural en un sentido mas amplio con personas de cualquier lugar del continente. Y a nivel del Cono sur, y más específicamente de la Cuenca del Plata, el Templadismo es eso. Reconocer esa matriz cultural común, y tratar de entender cómo hizo esa matriz cultural para sobrevivir a 200 años de países independientes. Cómo hizo la cultura para saltarse olímpicamente fronteras políticas y lingüísticas en este caso. Es eso. Un capitulo regional de un fenómeno que se vive en el continente.

– Ok, ¿Y ahora en que andamos?, ¿De que va este momento?

– Y lo que tiene de lindo es que estamos en un momento que creo es muy interesante. Es difícil cuando uno vive determinado momento histórico tratar de entender porque se están dando las cosas que se dan, uno solo puede aventurar hipótesis, y el tiempo dirá. Pero creo que una de las cosas que están pasando, es que estos países pasaron la etapa de la adolescencia. Esa etapa en la que vos buscas entender quien sos y te definís por contraste a los demás. Aquí nacieron muchos países y cada uno intento generar una historia propia, una identidad, una nacionalidad propia. Yo creo que pasando esa etapa inicial donde cada uno intentaba cuidar su frontera y entender donde estaba parado, ya hay una madurez. Esto ha permitido que la gente se empiece a comunicar. A eso se le suman la aparición de los medios de comunicación, la revolución digital y la internet, etc. Hay en todos lados una sensación de búsqueda e intento de comunicarse con esa matriz común, subyacente. Obviamente cada cual con sus manifestaciones propias, pero que no son mas que diferentes manifestaciones de un fenómeno común. Esa es la visión que yo tengo. Te digo más, creo que la casualidad de que varios gobiernos de este momento de América del Sur, tengan un signo político parecido es un hecho anecdótico. Quizás sea un disparate lo que estoy diciendo, pero tengo esa sensación. Creo que tiene mas que ver con un fenómeno que tiene otra escala temporal, que tiene otra inercia, que viene des mucho tiempo atrás.

– O sea que los tiempos políticos, se dan porque hay una estructura cultural que los permiten…

– Claro. En el fondo los gobiernos tienen una dinámica cortoplasista. Esto viene de mucho mas atrás. A mi me pasó muchísimo con la musica. Siempre me preguntan si este momento de conexión entre músicos uruguayos y argentinos, tienen que ver con este momento de Mujica y Cristina. Y yo te digo que no, que no tiene que ver con eso. Nosotros nos veníamos conociendo desde mucho antes con los músicos de Buenos Aires. Yo venia intercambiando cosas con Kevin Johansen, Lucio Mantel o Pablo Grinjot años antes de que estuvieran en el gobierno los que están ahora. Incluso en momentos de tensión entre los gobiernos de los dos países, nosotros estábamos haciendo lo mismo que estamos haciendo ahora. Por eso se me ocurre, y lo digo como cosa linda, me parece que no tiene que ver con que se hayan puesto de acuerdo determinadas cúpulas políticas, eso tiene que ver con un fenómeno cultural que es mas cortoplacista, esto es una cuestión que viene de mucho mas atrás. Que los dos hablemos el mismo idioma, que los dos entendamos que es una samba o una chacarera, que los dos tengamos una misma cosmovision, trasciende el hecho de que en el gobierno este quien este. Esto genera un vinculo, un razonamiento y una proyección hacia adelante de lo que pasa, que también tiene una proyección mucho mas larga que la de un momento donde simplemente coinciden los gobiernos.

– ¿Notás que hay una búsqueda de las raíces para resignificarlas?

– Hay una idea de muchísima gente de entender cuales son las raíces, pero no para reproducirlas de una forma museística, sino todo lo contrario, como una forma de proyectarse hacia el futuro. Como una de las formas mas solidas de entender como ir para adelante. Creo que también es una reacción a lo que nos paso en particular con las décadas perdidas del 70, del 80 y los 90, que fueron épocas muy duras. Épocas de evasión cultural donde estuvimos muy concentrados en copiar modelos que venían de otros lados. Hoy como respuesta se esta intentado entender nuestras raíces, intentar conectarnos con ellas y generar algo nuevo a través de eso. Releer la Radiografía de La Pampa, de Martinez Estrada hoy nos ayudaría mucho.

– ¿Como juega la globalización en esta búsqueda?

– Se habla de globalización y eso es maravilloso, porque se genera como una especie de conciencia empatica bioesferica. Estamos todos interconectados ahora. Quizás una persona de 1920, nunca en su vida iba a poder ver como se vestía alguien de California. Se iba al cine para ver como se vestía alguien en Europa. Se vivía en un mundo de un diámetro mucho mas pequeño. Entonces se produce ese fenómeno extraño donde te subís a una montaña en Kathmandu y en un pueblito, antes de la cima, hay un McDonald’s. Eso asusta un poco y la gente vive una doble tensión. Una tensión hacia la globalización y una tensión a tratar de entender cuales son las raíces, que hoy es una necesidad más urgente en esta época. Hoy en día no hay que hacer un esfuerzo por estar globalizado, al revés, hay que hacer un esfuerzo para tratar de entender quién es uno, qué es tu región. Y en ese doble dialogo es mas natural hoy, que se mezclen cosas. Lo que absorbo del mundo globalizado, y lo que he aprendido de mis raíces.

– Suena a Antropofagia Cultural…

– Exacto. En un punto es un logro del famoso manifiesto antropofagico, de los poetas concretos de la primera mitad del siglo XX en San Pablo. Ese manifiesto a mi me abrió la cabeza, porque no me interesa ninguno de los dos extremos. No me interesa vivir la vida camaleónica, intentando reproducir modelos con los que no tengo nada que ver, con los que me relaciono corriéndolos desde atrás, porque siempre vamos a llegar tarde. Porque mientras me estoy queriendo parecer a algo, ya hay otra cosa nueva, la moda cambia. Es una forma disociada y triste de ver la vida. Es como estar viviendo acá, pero querer vivir en otro lado. Esa forma de ver el mundo no me interesa. Pero tampoco me interesa el extremo reaccionario de mantener las tradiciones a rajatabla. Son procesos muy dinámicos. Hasta el propio Gilberto Gil se encontró a si mismo en la década del 60 en una manifestación contra la guitarra eléctrica, cuando recién aparecía la guitarra eléctrica, y después el mismo dijo “me equivoque, este es un instrumento maravilloso”. El tema es que hacemos con la guitarra eléctrica.

– Bueno a Dylan le gritaron Judas…

Bueno Dylan apareció en el festival de Newport Folk con una guitarra eléctrica y todo el mundo le gritaba traidor. Esas son cosas maravillosas. La actitud de Dylan es totalmente antropofagica. Y creo que con gran clarividencia en la primera mitad del siglo pasado en San Pablo estaban proponiendo una serie de cosas que en el mundo de hoy es un código de coexistencia. Entender al otro, asimilar al otro, del otro quedarte con algo que te sirve, pero no transformarte en el otro. Seria aburridisimo si todos en el mundo fuéramos iguales. La diversidad es una cosa que nos enriquese la vida a todos. Entonces uno tiene que moverse entre esos extremos la diversidad y la conservación de las costumbres que vos consideras propias tuyas y entender en un punto que no son contradicciones, que hay un punto de equilibrio. Eso es la antropofagia.