Bosques de Groenlandia festeja 6 años en el Auditorio Luis Gagliano.

Desde que irrumpieron en la escena cordobesa, los Bosques de Groenlandia fueron fugando de las miradas y los prejuicios. Lentamente, lograron imponer su estilo, su instrumentaciones, sus historias y sus formas de contarlas. Era el 2009 y ahí aparecieron Pablo Natale, Cecilia Jiménez, Catriel Luna y Guillermo Bustos para romper con algunas de formulas que imperaban y para resignificar otras . Grabaron dos discos y se empezaron a hacer espacios en los escenarios y abrazarse con artistas del más rico abanico expresivo de nuestra ciudad. Esta noche, desde las 20.30, estarán festejando sus seis años con quienes estuvieron desde un primer momento y con quienes los fueron descubriendo en el camino. Algún que otro curioso, también. ¿Por qué no? Sobre el escenario, se irán sumando algunos de los amigos. Allí irán apareciendo Felix San Martin, Jupa Barbieri (Viaje a un minúsculo planeta), Nico Rizzo (Benigno Lunar) y Analía Vega en violín. Y como si la música, los discos y los años no fueran suficiente, le pedimos a Pablo Natale que nos invite…

Hoy a la noche nos vamos a sacar una foto de viaje.
Vamos a estar todos ahí: cada una de las bandas con las que tocamos alguna vez, las que amamos, las que queríamos seguir hasta el fin de los tiempos, nuestros compañeros de batalla, los amigos de los que nos distanciamos, la primera vez que tocamos Madreselva, la parte que dice “Los Santos se menean en su ventana”, la parte de Infractores dice “Quise volver a casa”, la vez que filmamos tres videos en dos días en un departamento, y cuando una nena igual a un personaje de Miyazaki apareció en la mitad de Miyazaki y se acercó a mirarnos como si fuésemos una caja musical. Las veces que nos sentíamos emperadores y cuidadores del gran reino de los bosques de Groenlandia, las veces que sentíamos que nos estábamos yendo, lentamente, a otra parte (más helada y distante), Olivia, que se fue de viaje de aventuras y dejó Groenlandia, las discusiones entre nosotros, los malos entendidos, los momentos tensos, la industria del metrónomo, la primera vez que cobramos por un show, la cajita con ahorros para grabar, el cuidadoso trabajo de editar un disco, la sensación de vivir en una ciudad laberinto o en una ciudad pozo, la de encontrar caminos, la de errar caminos, la de alejarse, la de volver, y dos de las mejores: encontrarse, inesperadamente, con que acaba de nacer una canción y está viva y puede hacer lo que quiere con nosotros; la de que esa canción está afuera, y es de otros, y sin embargo nos piden que la toquemos, y la cantemos.
Todo eso pasará hoy a la noche.
Nos vamos a sacar la foto de sexto año, pero en lugar de cámara, será con nuestros instrumentos.