El cantautor porteño se presenta el sábado 25 de julio junto a Rodrigo Carazo en El Vecindario.

ezequiel 2Si los cálculos no fallan, podríamos asegurar -con cierta precisión- que Ezequiel Borra tiene 33 años. Y si la intuición nos acompaña podríamos arriesgar -con mucho olfato-, que sin dudas su llegada a Córdoba nuevamente, será disfrutable para cada cual que se siente en una mesa de El Vecindario. Es que este cancionista del Río de La Plata, que ya nos ha regalado 4 discos en su carrera, ha centrado toda su fuerza creativa a la orden de la belleza, el juego y la experimentación en cada una de las canciones que ha abordado. Desde El Placard, su primer disco de 2005, hasta ¿Usted está aquí?, su último trabajo editado en 2013, Ezequiel se ha arrojado a se vacío que ofrece el mundo de las letras cargadas de ironías, humor y psicodelia. Y si no nos atenemos a lo que el mercado llama como éxito, podríamos arriesgarnos a decir que este lanzamiento sin red, ha sido exitoso. Cada uno de sus discos muestra su crecimiento, pero además una clara sensación de que este joven músico arriesga todo su ser en cada composición.

Nuestro país esta plagado de canción. De este a oeste y de norte a sur, cientos de canciones han florecido en estos años. Y hay que decirlo, Borra es un paciente jardinero. Sin correr detrás del dueño de la pelota, tranquilo, Borra armó su propio juego. Eso vale hoy, en este mundo atiborrado de sonidos. Desde el título de su último disco –¿Usted está aquí?-, Borra nos hace dudar de nuestra posición en el universo casi como un viejo sofista griego. ¿Estamos aquí? Bueno, cabría preguntarse que es “aquí”. Lo cierto es que estamos compartiendo un momento de la humanidad en que muchas veces parecemos dormidos, aunque despiertos. Las canciones nos sacuden y si algo de nosotros vibra con una canción, es que finalmente estamos vivos.

Los conciertos de Borra son ese “aquí” que se componen de esa delgada línea que conforman instrumentos, un juglar con sus letras y su público. Ese momento es lo único irrefutable. Por ello para saber dónde estamos hace falta estar “allí”. Después solo queda en nosotros saber si tenemos más respuestas o más preguntas.

Desde que escuchaba canturrear su mamá -dice él que tiene una bella voz-, hasta el momento en que graba sus discos en su propia casa, Ezequiel Borra ha consolidado un camino y una forma de andarlo. Eso no es menor.

Encuentra hoy en Córdoba un socio especial, uno que también graba sus canciones en su casa, en el medio de las sierras: Rodrigo Carazo –que está comenzando una campaña de crowdfunding para un segundo disco-. Por lo que uno pude intuir, arriesgar -si los cálculos no nos fallán-, que estar “allí”, en El Vecindario el sábado, puede ser imperdible.

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