Chalo Martín es una de las voces más interesantes en la escena de la nueva canción rosarina de los últimos años.Preguntarse por la escena rosarina es una pregunta que siempre gira en la cabeza de quienes gustamos de la música hecha fronteras adentro. La historia de la ciudad anclada a orillas del Paraná y su intenso aporte cultural durante gran parte del siglo pasado hace que la intriga siempre nos lleve a intentar saber qué pasa en las plazas, los bares, los estudios de grabación y las calles en donde reinan pintadas leprosas y azulgranas.

De un tiempo a esta parte, la escena cantautoral de Rosario experimenta un fenómeno que deberá ser analizado en perspectiva en su debido momento. A partir de la llegada del nuevo siglo, una importante proliferación de peñas (con características multirítmicas muy similares a las experimenta Córdoba desde mediados de las últimas décadas del siglo veinte) convive con un circuito de pequeños escenarios en bares nocturnos, más tradicionales en aquella ciudad, en la que un nutrido número de artistas lanzan al ruedo sus primeras canciones en medio de mixturados repertorios anclados en la tradicional canción rosarina y la música popular latinoamericana.

En ese marco aparece Chalo Martín, un artista nacido al sur de la provincia de Córdoba, que desde hace más de una década forma parte de ese mundo de canciones que reactualizan los conceptos que tradicionalmente giran en torno a la canción rosarina. El presente, lo encuentra al frente del proyecto «Chalo y los corazones en llanta», con quien acaban de grabar su primer material.

El esquema de la banda se completa con otro grupo de artistas de renombre y trayectoria en la ciudad: Mauricio Renaut (percusión y voces), Pablo “Pomelito” Echevarria (guitarra española), Gonzalo Ros Vela (bajo), Ricardo Cabral (flauta traversa) y  Silvio Rodríguez (violín).

Las canciones, compuestas por Martín y grabadas en Magia Producciones de la ciudad de Rosario, están marcadas por el cruce entre  la rumba española, la canción y los ritmos tradicionales del país y el continente. Son tres canciones que sirven como carta presentación para uno de los tantos proyectos que dan vueltas por Rosario y que invitan a adentrarse en una historia que continúa escribiéndose con la riqueza de la perspectiva futuro de un lugar que no declina en esa bella costumbre de sorprendernos e invitarnos a escuchar con atención.