Pasó el Cosquín Rock 2014, tres días de puro rock, en una de las ediciones que marca que este festival esta a kilómetros de distancia de cualquier otro encuentro al rededor del rock.

* Fotos sacadas de Facebook, La Voz del Interior y del fotógrafo de ese mismo medio pedro Castillo

Ni la lluvia, ni el frío, ni el atasque en las rutas, evitaron que 120 mil personas -este año fue record de venta de abonos- se acercaran al Aeródromo de Santa María de Punilla a disfrutar de la edición 2014 del festival de rock más importante del país. Y la verdad es que hay razones, y muchas, para ponerle la firma a esta afirmación. Cosquín Rock es el clásico del verano y curtirlo en vivo, hace sentir que la mística esta intacta, creciendo y es por eso que en Otra Canción te contamos cuales son esas razones, para afirmar que en las sierras de nuestra provincia tenemos el festival de rock más importante del país.

  1. Mística. Cosquín Rock lleva 14 años deleitando los oídos de los amantes del Rock&Roll, es una marca afianzada, ya sin la necesidad de tener como primer nombre una marca de bebida. Y eso, la construcción de una marca sin ayuda de otras marcas, es un punto a favor. Todos los años, los fieles oyentes del rock, saben que en febrero -aunque este año se hizo esperar un poco más- comienza el festival. Eso lo hace previsible, esperable y motivador. Tener un festival que no esta atado a las programaciones de festivales de países vecinos, permite programarlo sin ataduras. Todo al rededor del festival es mística, y los campings se transforman en verdaderos puntos de encuentro.
  2. Parte del equipo de Un día Perfecto Para el Pez Banana en la puerta del domo.

    Parte del equipo de Un día Perfecto Para el Pez Banana en la puerta del domo.

    Variedad. El festival serrano se ha convertido en el más variado del país. Para quienes siguen siempre a su bandas favoritas, uno encuentra la plana principal del rock argentino; y para quienes quieren indagar en lo nuevo están los hangares y en esta edición el Domo y la carpa. Además de esto hay que sumarle a Fuerza Bruta, fiestas electrónicas, Favio Posca, Documentales de rock, charlas y presentaciones de libros. De todo para todos, abriendo las barreras de los géneros, para entender que el rock no es solamente lo que conocemos estandarizadamente como una banda de rock. Esto posibilita ver excelentes bandas pop que están emergiendo en la escena argentina y ensanchando el camino hacia el folklore sumándole al siempre presente León Gieco a Raly Barrionuevo, Guauchos y Almafuerte cerrando su set con canciones de Larralde, Yupanqui y Cafrune. Una delicia. Con este gesto Cosquín Rock se pone en punta, inclusive de los festivales tradicionales de folklore. Es que el público de este palo entiende y reacciona muy bien ante estos nuevos estímulos, y esos gestos permiten airear el festival, sumar público y no estancarse como el festival de folklore de Cosquín.

  3. Marilina bertoldi (Connor Questa), Fernando Ruiz Díaz (Catupecu Machu) y Lula Bertoldi (Eruca Sativa).

    Marilina bertoldi (Connor Questa), Fernando Ruiz Díaz (Catupecu Machu) y Lula Bertoldi (Eruca Sativa).

    Cruces entre músicos. La mística se conforma en el público, pero también dentro del ámbito de los músicos, y es por eso que se dan cruces increíbles, que dan otro color a los sets de las bandas que pisan los distintos escenarios. Charly sumando a Nito Mestre por la pantalla o a Pity, Lula Bertoldi cruzando voces con Fernando Ruiz Díaz y con Ciro Martínez, el propio Ciro encontrándose con su ex compañero Micky Rodríguez o los Banda de Turistas invitando a Joel Barbeito, saxo de de Las Pastillas del Abuelo, son algunos de los ejemplos más destacados. Es muy común en este festival, ver detrás de escena a músicos que tocan otros días charlando con colegas, “viviendo” realmente el festival. También es común ver a los músicos dando vueltas por el predio prestando el oído a sus colegas.

  4. Anibal Fourcade (Oveja Negra, bajista de la banda de León Gieco) y León.

    Anibal Fourcade (Oveja Negra, bajista de la banda de León Gieco) y León.

    Paisajes. Más allá de las lluvias, y las grisaceas nubes que formaron parte constante de esta edición de Cosquín Rock, ver a León Gieco, Raly Barrionuevo, Salta La Banca, El Kuelgue, Iván Noble o Jauría con las sierras como telón de fondo es algo que no se puede pagar. Lejos del aburrido cemento de cualquier otro festival en la capital porteña, las montañas son un plus especial para ver un buen festival de rock. Además estar en el centro del país permite la llegada de público de todas partes del país y aprovechar las vacaciones de muchos que andan dando vueltas por las sierras.

  5. Estaban Kábalin hizo debutar Pésame en una de las carpas.

    Estaban Kábalin hizo debutar Pésame en una de las carpas.

    La técnica. Después de ir a varios proclamados festivales en Buenos Aires, hay que apuntar que el nivel técnico de Cosquín Rock es soberbio. Tanto sonido, como puesta en escena y audiovisual son increíbles. Salvo algunos desperfectos técnicos -que se evidenciaron en los sets de Charly García, Calle 13 o Guasones-, por ejemplo, todo se escuchó muy bien -algunos músicos y bandas, quedaron muy expuestos por esto-. Y los espectáculos que pudimos observar en los escenarios alternativos, también cumplían con los requisitos que permitían disfrutar de un buen show o de ver una película con acento en la música con gran sonido. La pantalla dividida en cuatro con luces de por medio le daban un increíble marco al escenario central, y le dan un aspecto distintivo a tanto festival con marca detrás, con bandas internacionales con fondo negro. Otro punto a destacar de la técnica es que cada show empezó en el horario pautado.

Siempre se puede pedir un poco más, por ejemplo más espacios para algunos cantautores rockeros o más bandas de rock mestizo y fiesteras -con El Kuelgue solo pareció que faltaba un poco más de eso-, pero lo cierto es que Cosquín Rock tiene de todo, incluso joyitas especiales como los cruces entre artistas que permiten que el slogan de este año, “Entrá a la historia”, no quede grande.