Otra Canción te propone recordar 30 discos del año en que los argentinos recuperamos la democracia. Semana a semana, recordaremos las pequeñas historias de aquellos grandes discos editados hace exactos 30 años.

LA COSA SE PONE NEGRA – RUBEN RADA

RADAAl igual que otras ediciones de su especie, es preciso volver a señalar que los discos en vivo eran utilizados, en aquellos tiempos, como una forma de dejar sentadas muestras de afianzamiento en los emprendimientos musicales de bandas y artistas individuales en la escena musical de nuestro país. “La cosa se pone negra”, el disco de Rubén Rada en 1983 apuntó en ese sentido, un año más tarde del afianzamiento definitivo de Rada en la escena musical argentina y latinoamericana.

Rada ya era un nombre con una trayectoria más que importante en sus espaldas a comienzos de la década del 80. Desde el Uruguay, había sido uno de los impulsores de la fusión del beat, el rock y el jazz formando parte activa del grupo El Kinto a finales de los 60 y comienzos de la década del 70. Esa estirpe se había afianzado con su participación en Totem (con quien editó 2 discos) y había trascendido las fronteras sudamericanas a la par de los hermanos Fattoruso con la agrupación OPA (trabajando principalmente en los EEUU).

Entre finales de los 70 y comienzos de la década de 80, Rada se radicó definitivamente en la Argentina y formó el grupo “La Banda”, con el que logró instalarse con cierto éxito en el mercado de nuestro país. “La cosa se pone negra” fue grabado en vivo el 8 de Abril de 1983 en el Estadio de Obras Sanitarias y fue la confirmación del crecimiento del un músico cuya música ya no hablaba de historia y de pasado sino de una proyección anclada en las nuevas formas de fusión en la música nacional. El disco en vivo sirvió para fundamentar todo lo que Rada había cosecahado tiempo atrás y que había estallado en la escena roquera nacional a partir de la edición del disco “En familia” de 1982 y en el éxito del tema “Blumana”, que llegó a  estar incluido en el registro fílmico del último recital B.A.Rock.

MORO – SATRAGNI – MORO SATRAGNI

Tras la separación de Serú Girán, el éxito conseguido por el cuarteto abrió las puertas para que sus partes tuviesen la posibilidad de proyectar sendas carreras solistas. Así fue que David Lebón editó “El tiempo es veloz” y Charly García “Yendo de la cama al living”. La cosa se le complicó a Oscar Moro, quién tenía que imaginar un trabajo similar, tarea complicada para un baterista. Fue entonces que, después de dar muchas vueltas, a Moro se le ocurrió convocar a Beto Satragni para encarar un proyecto conjunto. Satragni era un uruguayo que ya tenía en su haber el rol de fundador y líder de la banda “Raíces” (un grupo con fuerte base en el candombe en la cual había participado, entre otros, un joven Andrés Calamaro)  y de haber formado parte de la base del primer disco de Spinetta Jade (“Alma de diamante”).

Para la edición de su único disco, Moro y Satragni, se asentaron en dos baluartes fundamentales que recorren el disco: la rítmica de las canciones (en su mayoría aportadas desde la óptica rioplatense de Satragni) y en la “ayuda” de los amigos que sumaron ejecuciones en la grabación y cedieron canciones. Entre ellas se desataca uno de los temas más reconocidos del disco que fue “Cómo me gustaría ser negro” escrita e interpretada por Charly García. En ese disco también participaron David Lebón, Diego Rappoport y Lito Epumer, entre otros. El trabajo no tuvo la repercusión esperada y luego de un par de actuaciones en vivo (junto a Rubèn Goldin y Alejandro Pires) el dúo se disolvió a mediados de 1984. Con el paso de los años, y más allá de las trascendencia de la formación, el disco se ha convertido en una pieza de colección, en una de esas rarezas (aunque no creo que el término esté siendo bien utilizado aquí) que marcaron y ambientaron el comienzo de un nuevo rumbo en la música popular argentina, a comienzos de la década del 80.