Otra Canción te propone recordar 30 discos del año en que los argentinos recuperamos la democracia. Semana a semana, recordaremos las pequeñas historias de aquellos grandes discos editados hace exactos 30 años.

EN ACCIÓN – RIFF

Luego de la triada inicial de discos que dio origen a la legendaria banda formada por Pappo, Vitico, Michel Peyronel y Boff, los Riff entendieron que era momento de empezar a pensar más allá de la Argentina. En ese sentido se tomaron un par de decisiones que comenzaron a ejecutarse en Marzo de 1983 con la inclusión de un virtual quinto integrante: el hermano de Michel, Dany Peyronel. Dany tenía una importante carrera en Europa (había formado parte de grupos como Heavy Metal Kids y UFO, además de escribir letras y participar de grabaciones de grandes bandas a lo largo de la década del 70) y llegaba a Riff para hacerse cargo de los teclados y poner alguna que otra voz. La idea era que su figura permitiese a la bandas dar el salto al exterior. Mundy Epifanio, el manager de la banda, ya había aceitado los planes para que Danny se hiciese cargo de la interpretación de algunos temas en ingles para poder «exportar» a la banda. A ninguno de los integrantes les molestaba la idea, es más, la compartieron desde el principio.

Riff con Danny

Luego de varios ensayos, el debut oficial de Danny Peyronel se produjo en los recitales de Obras en Abril de 1983, el ciclo de recitales en los que se grabaron los temas que iban a formar parte de «En acción», el disco en vivo de Riff. El debut no fue de lo mejor. Internamente, la cosa no estaba lo suficientemente aceitada (de hecho, en esos shows, Danny no fue de la partida) y hacia afuera, al público tampoco terminaba de cuajarle la idea de un quinto Riff, encima con un teclado, encima con la intención de cantar. Pero más allá del dato concreto, aquellos conciertos no fueron algo festejable en la vida de la banda. A las fechas programadas para el 8 y el 9 de Abril (durante las cuales se registraron las grabaciones) se tuvo que sumar una tercera por la gran cantidad de público que había quedado afuera y que habían terminado adentro…de la cárcel. Según consta en los registros de la época, fueron 199 los detenidos por destrozos y desmanes varios en los alrededores del estadio durante la segunda noche de los conciertos. Eran épocas duras para la banda. La cosa comenzaba a irse de las manos. El público comenzaba a no responder a las advertencias, a los pedidos, a las señales que se marcaban y pedían cortarla con ese tipo de comportamientos públicos. El clima del país era caldo de cultivo para el estallido y Riff, desde hacía un tiempo, venía siendo una válvula de escape. Ese clima fue el que terminó alejando a Danny de la banda, después de un fátidico concierto en Ferro en el que todo terminó hecho una ruina (el show, incluso, no pudo terminar como estaba pautado).

El registro de los conciertos de Obras que se editó bajo el nombre «En Acción» no es de lo mejor que puede haber mostrado Riff en vivo. Pero si es una muestra contundente de la maduración que la banda había logrado, sobre todo luego de la edición de «Contenidos». El sonido no es de los mejores, por la tecnología de la época, por las decisiones de producción (recordemos que los gastos y las apuestan estaban mirando hacia otro lado, al que nunca se llegó por las razones antes expuestas) pero si es una muestra cabal de lo que en ese momento representaba una banda que hacía lo que nadie había hecho en la Argentina jamás. Tal vez, «En Acción» haya sido, hasta 1983, el disco en vivo más vanguardista de la historia de la música nacional. Por eso, es parte de esta historia, una historia de las cosas que cambian y se instalan con la fuerza de la verdad. Con la prepotencia de las certezas.

EDELMIRO Y LA GALLETITA – EDELMIRO Y LA GALLETITA

Edelmiro Molinari había regresado al país desde su exilio estadounidense para participar de la reunión de Almendra. Durante ese tiempo, Edelmiro comenzó a trabajar con nuevos sonidos que había traído desde el país del norte y algunos grandes trazos se podían observar en el disco «El valle Interior» editado con Almendra intentando mantener la actualidad del grupo luego de una reunión anclada en el viejo repertorio y con ciertos aires de nostalgia.

Para dar forma a su disco solista, Molinari armó una banda en formato trío al que llamo La Galletita y para lo cual convocó a un jóven Skay Beilinson para que se haga cargo de la guitarra y a Alejandro Pensa en la batería. El resultado es un disco con ocho canciones que deambulan por sonidos relacionados con el jazz y un blues tranquilo («lavado», como muchos lo consideraron al entender el disco en relación a toda la obra de Edelmiro) pero con un toque personal muy marcado a la hora de escribir y abocarse a las canciones. Casi como una división, un desglose de lo que dejó la reunión de los Almendra que marcó una parte de la historia de sus partes, allá a principios de los ochenta.