Los días Jueves 1, Viernes 2 y Sábado 2 de Abril se realizará el primer Festival Puntal: El violonchelo en las músicas populares por streaming, con entrada libre y gratuita. Durante ese fin de semana se realizarán ocho presentaciones de violonchelistas con sus proyectos, cinco participaciones en ronda de canto y chelo, y tres talleres para violonchelistas.
En está ocasión contará con la participación de Flor Sur Chelo Trío (Córdoba), el dúo Chechelos (Neuquén, BA), Rafael Delgado Trío (BA), Violeta García (BA), Claudio Peña (BA), Pablo En el otro mundo (BA), Leila Cherro (Chubut) y, como invitados especiales, el grupo Viajeros, música y camino (Medellín, Colombia). 

Además, se realizará una sección a manera de ronda de chelistas-cantantes en formato solista: Lucrecia Carrizo (Córdoba), Sofi Quiroga (BA), Celia Eymann (Neuquén), Nacho Mena (Roma) y Lucía Espeche

La transmisiones se podrá seguir los días del festival de 20 a 21 por yotube.

Hablamos con el creador del festival, Rafael Delgado sobre la importancia del violonchelo en la música popular:

Otra Canción: Es el primer festival sudamericano dedicado al Chelo  en la música popular. Parece una propuesta interesante y distinta. ¿Cómo surgió?
Rafael Delgado: Durante los últimos 15 años el violonchelo ha ido ganando nuevos espacios y se ha consolidado en las músicas populares. No es que anteriormente nuestro instrumento no hubiera participado de agrupaciones de música popular, pero es notoria la incorporación del violonchelo en grupos y proyectos en estos últimos años. De allí nace la propuesta de organizar un festival desde las cátedras de Violonchelo Folklore y Tango de la carrera de Música Popular Argentina del Conservatorio Superior de Música Manuel de Falla, para visibilizar la diversidad de expresiones musicales abordadas por los violonchelistas actuales. Así surge la idea del Festival Puntal, que ha sido aprobado por Mecenazgo Cultural de la Ciudad de Buenos Aires. Este festival está hermanado con el festival New Directions Cello, que se lleva a cabo en Estados Unidos hace ya varios años y que se dedica al violonchelo “no clásico”. Creo que toda definición debe darse en sentido positivo y no por negación, así que hemos elegido dedicar este festival a las músicas populares, que son las que abordamos.

O.C: ¿Cuál fue tu influencia en esta idea de buscar la sonoridad del chelo en la música folclórica? En lo personal se me viene a la cabeza Jaques Morelenbaum en el caso de Brasil.
R.D: En principio el motor ha sido el deseo de tocar con mi instrumento esta música que siento como propia. Todas estas inquietudes del chelo en la música popular nacen allá en Perú, en mi infancia y adolescencia, escuchando y explorando el folklore argentino, la música afro peruana, el tango, la música andina, la trova, y también del jazz y del rock. Efectivamente, considero que dos de mis referentes en la búsqueda de la sonoridad del chelo en las músicas populares son Jaques Morelenbaum y Marc Summer, por haber desarrollado cada uno una manera orgánica para abordar la música brasilera o el jazz con el chelo. He tenido el placer de conocerlos a ambos en persona.

O.C: Argentina es uno de los pocos países donde desde las escuelas fomentan nuevas formas de tocar instrumentos como el chelo y arrimarlos a nuevos géneros. ¿En qué consiste esa forma argentina de tocar el chelo?
R.D: Creo que los músicos en Argentina tenemos un espíritu inquieto e irreverente. Eso es muy bueno para el desarrollo y la complejización de cualquier género. Pero esto no se ha quedado sólo en lo superficial, si no que además hemos generado espacios de enseñanza y de exploración académica para estos géneros populares, como la EMPA (Escuela de Música Popular de Avellaneda), la Escuela de Arte Marechal, la Carrera de Música Popular Argentina del CSMMF (Conservatorio Superior de Música Manuel de Falla) o la Licenciatura en Música Argentina de la UNSAM (Universidad Nacional de San Martín), por mencionarte solamente las instituciones del Área Metropolitana de Buenos Aires. Volviendo al chelo, esta forma de abordarlo implica el aprovechamiento de sus enormes posibilidades armónicas, de articulación y percusivas para cumplir funciones en la base rítmico armónica de un grupo; pero también sus posibilidades para improvisar melodías en un registro similar al de la voz humana.

O.C: En los últimos años han surgido grupos y músicos que tienen más presente instrumentos por ahí provenientes de la música clásica o de una música “más intelectual”, dirían algunos, como puede ser el chelo. ¿Vos creés que este tipo de eventos ayuda un poco a barrer ese pensamiento?
R.D: Espero que así sea, es finalmente un prejuicio adoptado por el origen y uso del instrumento. Es cierto que el chelo tiene un origen europeo en el siglo XVII, pero olvidamos sus orígenes en instrumentos mucho más antiguos como el Erhu en Asia o la Kamancha en Persia. Este “nacimiento oficial” en Europa también ha condicionado una gran cantidad de repertorio muy bello y de utilización del chelo tanto en contextos orquestales como de música de cámara. Sin embargo, al igual que otros instrumentos han podido trascender (como el piano para el folclore, el tango o el jazz, por ejemplo) y ser incorporados en otros contextos musicales. Deseamos que este festival y los próximos que llevaremos adelante puedan dar cuenta de la riqueza de sonoridades que se pueden lograr y la diversidad de músicas populares en las que el violonchelo puede formar parte.

O.C: Un profesor de música decía que, así como diferenciamos la música popular de otras, también se puede diferenciar instrumentos populares de otros. Entre esos, nombraba por ejemplo al chelo y decía que en parte eso se da por estar emparentado con una música intelectual como el jazz o la clásica. ¿Vos qué pensás?
R.D: Insisto, el origen del instrumento inicialmente condiciona su desarrollo, pero está en manos de los instrumentistas encontrar nuevos caminos. La incorporación del chelo al tango ha sido bastante rápida, desde la década del 50, aunque el chelo como solista en el género todavía sigue en desarrollo. En la música de Brasil ha ido de la mano del crecimiento del maestro Jaques Morelenbaum en las agrupaciones de Gismonti, Jobim, Caetano y actualmente como solista en trío. En el folklore argentino estamos en pleno desarrollo, por eso considero fundamental generar estos foros de discusión acerca del presente y futuro del instrumento.


O.C: ¿Cómo te llevas con la definición de «música popular»? Si decimos que hay música popular, quiere decir que hay otra que no lo es, por lo menos en términos masivos. Aunque algunos utilizan esta definición para hablar de música más intelectual o difícil que otras.
R.D: No me parece adecuada la definición música popular, es confusa, porque no queda claro si hace referencia a la práctica (por sectores populares), al consumo (masivo), a su origen (colectivo), o a todo eso en general. Además, es pretenciosa de ser uniforme. Pienso que hay una gran diversidad de músicas de acerbo popular, y es allí donde abrevamos. Me gustan mucho las reflexiones de Julio Mendivil, un viejo amigo de mi familia, al respecto de las músicas populares en el libro que recientemente reeditó Gourmet Musical, “En contra de la música. Herramientas para pensar, comprender y vivir las músicas”.

O.C: ¿De qué modo ayuda a la música popular  la aparición del chelo en los grupos tradicionales o  la aparición de proyectos como Chechelos o Flor Sur Chelo Trío?
R.D: Es fundamental para las generaciones actuales de chelistas ver que la práctica del chelo en las músicas populares se está jerarquizando y que además de espacio de expresión creativa puede convertirse en una fuente de trabajo. Esto es un alivio en un sistema ya saturado, en el que muchos chelistas se formaron para trabajar en las orquestas tradicionales que tienen un recambio muy lento y no generan fuentes reales de trabajo para músicos altamente calificados, piensa que un músico profesional egresa de un conservatorio/universidad/escuela de música luego de un promedio de 20 años de formación intensiva. Muchos chelistas se han dedicado a la docencia, y podrían perder de vista su búsqueda artística si no ven otro horizonte.

O.C Para terminar. Hace muy poco me enteré que existen dos tipos de Chelos: de 4 y 5 cuerdas o, como dicen algunos, Chelo Alemán. ¿Cuál es la diferencia entre ellos?
R.D: En realidad, el chelo tradicional (de origen europeo) tiene cuatro cuerdas. En sus inicios hubo algunas exploraciones de luthiers italianos con chelos de hasta seis cuerdas, y en el siglo XIX se exploró con una variante con trastes, el “Arpeggione”, que no se consolidaron. A fines del siglo pasado la búsqueda de chelistas dedicados a la música popular retomó la exploración de luthiers para agregar una y hasta dos cuerdas más al chelo tradicional. También se exploró el chelo electroacústico y acústico. La evolución actual del violonchelo va de la mano de las necesidades expresivas de los chelistas que investigamos las músicas populares.